Barcelona y el modernismo comparten una estrecha relación que es conocida a nivel mundial. A finales del s. XIX – principios del s. XX, una conjunto de artistas decidieron dar importancia absoluta a la estética en una época dominada por la revolución industrial y la introducción de fábricas y avances tecnológicos.
De este modo, arquitectos como Gaudí o Puig i Cadafalch diseñaron importantes edificios que, además de cumplir su función como residencia o sede de alguna institución, se convirtieron en auténticas obras de arte.
L’Eixample, un distrito de Barcelona con una distribución única creada por Ildefons Cerdà, alberga un gran número de edificios modernistas cuya belleza no tiene comparación. En especial el Passeig de Gràcia cuenta con construcciones de este movimiento y realmente merece la pena visitarlas.
Hay más de 100 edificios modernistas en la ciudad, así que verlos todos en una visita a la ciudad condal es prácticamente imposible. Por este motivo, a continuación os presentamos un pequeño recorrido por el Passeig de Gràcia en el que podréis contemplar algunos de los puntos más emblemáticos de la ciudad.
Empezaremos en la Casa Fuster (Passeig de Gràcia 132), un edificio diseñado por Domènech i Montaner que en la actualidad alberga un hotel de lujo. Se trata de una construcción con tres fachadas de mármol blanco rematada por una gran torre, y además las columnas están decoradas con unas curiosas mansardas de estilo francés.

Si andamos un poco en dirección a Plaça Catalunya, en 5 minutos y a mano izquierda encontraremos la Casa Milà, también conocida como la Pedrera. Este edificio gaudiniano ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y su fachada ondulada y los acabados con hierro forjado atraen a cientos y cientos de turistas. El edificio está “vigilado” por unas torres situadas en la azotea que Gaudí diseñó con forma de guerreros.

A 5 minutos y esta vez a mano derecha veremos la Casa Batlló. También obra del arquitecto Gaudí, este edificio está inspirado en formas óseas y decorado con miles de trocitos de cerámica y cristal. Junto con la Pedrera, es uno de los edificios más emblemáticos de esta famosa calle de Barcelona.
El edificio colindante, en Passeig de Gràcia 41, es la Casa Amatller. Su arquitecto, Puig i Cadafalch, diseñó una fachada con puertas asimétricas que fueron decoradas con un Sant Jordi, patrón de Catalunya, obra de Eusebi Arnau. El vestíbulo, las puertas, la fachada, … forman un conjunto considerado una auténtica obra maestra del Modernismo.
A unos pocos metros y en la misma acera, en la esquina con la calle Consell de Cent, se encuentra la Casa Lleó Morera. Desgraciadamente no se puede visitar, pero realmente merece la pena contemplar su fachada. Diseñada por Domènech i Montaner, está inspirada en las líneas curvas y en la naturaleza y cuenta con todos los elementos típicos del Modernismo: mosaicos, vidrieras, esculturas, …
Tened en cuenta, además, que en el Passeig de Gràcia incluso las farolas y los bancos tienen un diseño modernista así que dar un simple paseo ya es una experiencia diferente. En cada lado encontraréis también tiendas de todo tipo, desde las más lujosas como Loewe, Gucci o Armani hasta las más habituales como Zara o Bershka.
Y lo más importante: podréis disfrutar del Modernismo en estado puro gracias a los hostales Barcelona situados en el Passeig de Gràcia y las calles más cercanas. Equity Point Centric, por ejemplo, está ubicado en el edificio (también de estilo modernista) colindante a la Casa Lleó Morera, mientras que Lenin Hostel está situado en una calle perpendicular al Passeig de Gràcia entre la Casa Milà y la Casa Batlló.
Ya veis que realizar una sencilla ruta modernista en Barcelona es fácil y rápido, y los hostales mencionados os permitirán hacerlo de forma todavía más sencilla. Si queréis ver una ruta modernista un poco más detallada, no os perdáis el artículo en el Blog de Viajes de HostelBookers.