|
Páginas: [1]
|
 |
|
Autor
|
Tema: VIAJE A BERLIN Y ALEMANIA ORIENTAL (SAJONIA-ANHALT, TURINGIA Y SAJONIA) (Leído 1347 veces)
|
varnados
Principios de adicción al foro :)
 
Mensajes: 54
|
Durante 15 días he estado visitando algunas zonas de la antigua Alemania Oriental. De mi relato espero que algunos de los lectores puedan sacar informaciones y consejos para futuros viajes a estas zonas
La visita comenzó en Berlin, ciudad que ya había conocía de dos ocasiones anteriores (cuando estaba dividida y hace dos años, en el 2005). He encontrado la ciudad más cosmopolita, con más animación y este año con muchas, muchas personas hablando español, sobre todo en las zonas más turísticas.
Como las zona turísticas ya son de por sí conocidas con estos relatos pretendo presentaros otras áreas de esta ciudad, menos masificadas, pero que, a mi entender, tienen algún encanto. Para comenzar os presento dos itinerarios que se pueden hacer, cada uno de ellos, en medio día.
Primer itinerario en Berlin: PRENZLAUER BERG.
Esta zona, para situarnos, se localiza al norte de Alexanderplatz. Lo comenzamos en la estación Schönhauser Allee en la línea U2 (dirección Pankow) desde el centro de Berlín. En esta zona, aunque fue destruida en parte durante la 2ª Guerra Mundial, no se llevaron a cabo las políticas urbanistas de los gobiernos de la antigua República Democrática Alemana (RDA) que se observan en otras áreas de Berlín. Estas políticas consistían en gran parte en destruir o dinamitar los restos del pasado y construir edificios con materiales prefabricados en los que la variedad era mas bien una ofensa. También es la zona que en los últimos años del régimen comunista mantuvo una oposición frontal al mismo.
Desde la estación del metro avanzamos en dirección sur y a ambos lados de la avenida que da nombre a esta estación abundan los edificios de comienzos del siglo XX: grandes portadas decoradas con estaturas y motivos florales en proceso de rehabilitación. Durante el periodo comunista era un área marginal y descuidada donde abundaban, a pesar de la oposición del régimen, los “ocupas”. Abundan también aquí los pequeños restaurantes y las tiendas de artesanía.
A los pocos metros, a nuestra izquierda comienza la calle Stargarden, la seguimos hasta confluir con la Greifenhagener str. Aquí se localiza, es inconfundible, una iglesia de ladrillo rojo. Se trata de la iglesia de Gethsemani. En los últimos meses del régimen de la RDA era, a pesar de la oposición de la policía y de la temida Stasi, el lugar de oración y reunión de los grupos opositores.
Volvemos hasta la Shönhauer Allee. Atravesamos la Danzinger str. y al llegar a la Sredzki str. torcemos hacia nuestra izquierda. En la primera manzana se encuentra uno de los centros culturales más activos de Berlín. Ocupa las instalaciones e a una antigua fábrica abandonada ya en el periodo de la RDA. En aquellas fechas se transformó en un lugar donde, mayoritariamente grupos de jóvenes, intentaron desarrollar movimientos culturales al margen de la cultura oficial del régimen. Hoy cobija como os he dicho, a un complejo cultura, LIEBE-Kulturebauerei, con cines, salas de teatro y exposiciones, cafeterías, talleres y junto a la calle un curioso bar “Queso y Jamón”. Merece la pena recorrer el interior de este complejo y, si es posible, acudir a cualquiera de sus actos.
Seguimos la calle Sredzki. Los inmuebles a ambos lados de la misma son casi idénticos a los observados en la Schönhauser Allee. Al llegar al siguiente cruce (Knaack str.) nos dirigimos a la derecha hasta llegar a una pequeña plaza, Kollwitz, rodeada de cafeterías, pequeños restaurantes y, sobre todo, una tranquilidad que es más propia de una pequeña ciudad que de la metrópoli donde nos encontramos. Cualquiera de los establecimientos (dentro o en las terrazas) son recomendables para hacer un alto o comer. En el centro de la plaza en medio de la arboleda se encuentra la estatua de Käthe Kollwitz, que da nombre a esta plaza. Fue una artista que vivió en esta zona y que en sus grabados retrató de forma muy real las condiciones de vida de los obreros que vivían por aquí. Hoy su estatua suele tener como ofrenda, en vez de flores, juguetes de niños a los que ella dedicó parte de de su obra.
El itinerario lo continuamos atravesando la plaza y siguiendo por la calle Knaack str. A nuestra derecha se encuentra un bar-restaurante curioso, el Yuri Gagarin Bar, un buen ejemplo de esa “nostalgia” de tiempos pasados que está de moda en estos momentos en la capital alemana. Enfrente, entre los árboles se localiza una construcción muy curiosa en forma de torre. En sus comienzos fue un depósito de agua. Posteriormente se transformó en un inmueble de ocho plantas, más un subterráneo. De ahí su forma actual. En uno de los lados de esta plaza se localiza en Museo dedicado al barrio donde pueden observarse las condiciones de vida dentro de los inmuebles que en parte se están rehabilitando.
Rodeamos la plaza y nos dirigimos hacia el Oeste, hacia una especie de jardín para niños y desde allí podemos acercarnos a la cercana estación de Senefeldeplatz de la línea S2, la misma con la que iIncamos este itinerario. En este último tramo encontramos ejemplos de lo visto anteriormente, inmuebles de comienzos del siglo XX, inmuebles abandonados o en proceso de rehabilitación.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
varnados
Principios de adicción al foro :)
 
Mensajes: 54
|
Segundo itinerario en Berlin: KREUZBER SUR
Se localiza al Sur de Berlin. Para llegar a la misma tomamos la linea U6 y bajamos en Platz der Luftbrüke. Se sale en la superficie en una amplia plaza con un curioso edificio semicircular. Corresponde a la terminal del aeropuerto de Tempelhof, uno de los tres con los que cuenta la ciudad de Berlín. Este concretamente se sitúa dentro de la propia ciudad y sigue estando en la actualidad operativo. Aunque está dentro de la ciudad sus dimensiones son grandes pudiéndose tener una visión del mismo desde la linea de metro circular (S41 y S42) entre las estaciones de Tempelhof y Hermannstrasse.
También es uno de los escasos edificios, casi intactos, que ha llegado a nuestros días del periodo nazi. Cuando se construyó era el aeródromo más grande del mundo y uno de los orgullos del régimen de Hitler. No sufrió mucho durante la Segunda Guerra Mundial y tras la misma y el reparto de Berlín, quedo bajo el control estadounidense.
Para la historia de Berlín fue primordial a fines de los años cuarenta cuando el ejército soviético decretó un bloqueo por tierra sobre Berlin Occidental. Fue entonces cuando este aeropuerto fue el lugar desde el que se suministraba a la ciudad durante los meses del bloqueo lo necesario para el mantenimiento de la población y economía. Para conmemorar este hecho en la plaza, frente al edificio del aeropuerto, se localiza un monumento.
Por último, la decoración nazi en el edificio desapareció al finalizar la guerra, aunque todavía quedan en las paredes cercanas a este aeropuerto algunas águilas a las que se quitaron la svástica que tenían entre sus garras.
Desde la plaza del aeropuerto descendemos por la calle Mehring, llegando al cruce con las calles Kreuzberg y Bergmannstrasse . Aquí, podemos, en primer lugar, marchar hacia nuestra izquierda (calle Kreuzberg) y hacia la mitad de la manzana encontramos uno de los accesos al Victoriapark. Se trata de un lugar con un encanto particular. En su interior hay gran cantidad de fuentes, pequeños lagos, ruinas, caminos etc. La cumbre de esta colina es el origen del nombre del parque y del barrio: la cruz. Puede ser también un lugar para hacer un alto en el camino en la cervecería situada aquí mismo. Su nombre, claro está, se relaciona con la cumbre donde estaba la Cruz y no podía llamase de otro modo: ”Gólgota”.
Volviendo sobre nuestras pasos volvemos al anterior cruce y recorremos la otra calle, Bergmanstrasse. Aquí nos encontramos con una sucesión de pequeñas tiendas de todo tipo, tabernas, restaurantes con una variedad amplísima en todos los sentidos. En la actualidad se están remodelando algunos inmuebles. La calle termina en la plaza Marheineke donde predominan los restaurantes. Es una zona en obras por lo que las pequeñas tiendas y tabernas que estaban situadas en el interior del mercado del barrio, se localizan ahora en la misma plaza en pequeños contenedores.
Este itinerario al que podemos dedicar unas 2 ó 3 horas (depende de nuestra paciencia ante la abundante tentación que existe en la calle Bergmanstrs. en lo referente a las compras, o las ganas de comer) podemos acabarlo en la calle Mehring y en la estación del metro Mehringdamm donde se cruzan las líneas U6 (en la que hemos venido) y la U7. Cerca queda el Museo judío (línea U6, estación de Hallesches Tor) Si nos acercamos hasta esta última en la misma plaza donde se localiza esta estación podemos ver una curiosidad. En la calle por la que se accede a esta plaza circular tiene placas en las que se recogen frases de diversos escritores europeos. El nombre de esta calle o senda es la “Senda de los visionarios”. Y no le falta razón por su contenido. De entre las frases destaco una, la correspondiente a Miguel de Cervantes, muy de acorde con el espíritu de las personas viajeras:
“El andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos”
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
varnados
Principios de adicción al foro :)
 
Mensajes: 54
|
Tercer itinerario: MAGDEBURGO
Después de Berlin la primera etapa de este viaje por la antigua Alemania Oriental era Magdeburgo, capital de Sajonia Anhalt. Este trayecto como todos los posteriores lo realicé a bordo de los rápidos, puntuales y eficientes trenes de la Deutsche Bahn (DB). Antes de iniciarlo había hecho, a través de las máquinas automáticas que hay en las estaciones y en internet, el simulacro del recorrido, con los horarios y precios. Hice cuentas y miré que lo mejor era utilizar los denominados regionales, de color rojo, que llevan impreso en su itinerario RB o RE. Igualmente a través de un folleto de la Oficina de la DB tuve conocimiento de un billete válido para recorrer durante un día cada uno de los estados federales, o varios, como luego contaré. Pero para este primer trayecto que atravesaba tres estados (Berlin, Brandemburgo y Magdegurgo) no me convenía este tipo de billete.
El tren partió de la Estación Berlín-Zoo a su hora y llegó a la capital sajona con un minuto de adelanto tras menos de hora y media de viaje. Algo curioso que se puede observar en los horarios de trenes de algunos países centroeuropeos es la uniformidad a la hora de localizar la salida o llegada de los mismos. Es decir que si el tren sale con un destino determinado a las 09:17, el de las 10:17, 11:17, 12:17,... tienen el mismo destino. Hacia Magdeburgo había trenes cada media hora .
La estación de Magdeburgo es de grandes dimensiones, muy similar a otras alemanas con gran cantidad de tiendas de todo tipo en el vestíbulo y en el pasillo subterráneo que comunica con la entrada y la estación de autobuses. Hay también dos supermercados que cierran a las 09:00 p.m., los habituales puestos de comida rápida y no tan rápida, y un curioso autoservicio (regentado por una organización religiosa) en el edificio que queda en medio del campo de vías. Fuera de la estación, como era de esperar una parada del transporte urbano (tranvía) con un mapa explicativo, el sistema la máquina de billetes automática y a un lado, el hotel.
En todo el itinerario había reservado hotel lo más cerca posible de la estación. Para esta ciudad era el Inter City que formaba parte del mismo edificio. Por la hora temprana en la que llego dejo en recepción la maleta y me encuentro con la primera sorpresa agradable. Esta cadena de hoteles situadas junto a las estaciones de ferrocarril incluye en el precio de la habitación la Tagelkarte o billete del trasporte público para el tiempo que dure la estancia. Me entregan la tarjeta billete (nominativa) lo que me permite “patear” la ciudad sin apenas cansarme desde ese momento. Sólo había que hacerse con un plano de la ciudad y del sistema de transporte. Por eso, el primer paso es hacia la oficina de turismo.
La ciudad de Magdeburgo fue casi totalmente destruida en la 2ª Guerra Mundial. Para su reconstrucción se echó mano de modelos soviéticos de moda en aquella época con grandes y anchas avenidas y un centro administrativo con edificios de buena calidad. Tan sólo a orillas del rio Elba quedaron dos zonas que fueron menos destruidas, las áreas donde se localizan los principales edificios religiosos y la zona de Hasselbach al sur.
La Oficina de turismo está en los bajos del Ayuntamiento (Rathaus) en la Ernst Reuter Allee. Me suministran un plano sencillo pero muy útil al aparecer en él las líneas de tranvía y bus que voy a utilizar.
Mi visita a la ciudad comienza a pocos pasos de allí, detrás de la misma oficina de turismo, en el Alter Mark. Aunque está totalmente reconstruida, esta es la plaza del Viejo ayuntamiento y destaca delante del edificio uno de los símbolos de la ciudad, el caballero a caballo junto a dos damas dentro de un púlpito con columnas elevado. Parece que representa al fundador de la ciudad Otón I, que está enterrado en la catedral. En uno de los lados de la plaza está la estatua de Otto von Guericke que allá por el s. XVII realizó un experimento con dos semiesferas unidas en las que se había hecho el vacío. Dos caballos no pudieron separarlas. Este es otro de los iconos de la ciudad, abundando gran cantidad de semiesferas de diferentes colores repartidas por todo Magdeburgo. Detrás está el Museo de la Ciudad y hacia el río una recientemente restaurada iglesia la de San Juan (Jonanniskirche) con la estatua de Lutero junto a la entrada. Hoy es un centro cultural
Por la hora busco un lugar para comer. Me dirijo a la calle principal Breiteg weg que atraviesa el centro de la ciudad de norte a Sur (tranvías 2, 9, 10) para llegar a la zona de Hasselbach. En el camino un edificio llama poderosamente la atención, el llamado “Ciudadela verde” del que hablaré más tarde.
La zona de Hasselbach quedó en parte en pié en la última guerra mundial. Esta formado en torno a la plaza de ese nombre por inmuebles tipo ensanche de comienzos del s. XX. Una mano de pintura y la rehabilitación de algunos inmuebles hablan del cambio que se está experimentando en esta zona. Es también la zona donde se concentran la mayor parte de los restaurantes recomendados en la guías de turismo, de las discotecas y de las cafetería. Hay también algunas tiendas de anticuarios. Como en otras ciudades los nombres que aparecen en las guías en parte han desaparecido. Por eso me guío por mi instinto y miro, observo los platos de los comensales y en la Einsteintrs. decido comer.
Tras la comida, vuelta al tranvía a seguir el itinerario por la ciudad. Mi siguiente etapa es conocer los dos edificios mas impactantes que se han construido en los últimos años en Magdeburgo.
El primero está en las afueras, hacia el norte, en el Elbauenpark (tranvías 5, 6) Tomo el tranvía 2 hasta la altura del Antiguo Ayuntamiento y allí el tranvís 5. Este parque ha surgido de una antigua base militar y está formado por recintos deportivos, bosques, jadin botánico, pero lo que llama la atención es la extraña torre situada junto a un lago y el río Elba, es la llama “Torre del Milenio” (Jahrtausendturm). Con 60 mts. de altura, está realizada toda ella en madera. Su forma de cono algo inclinado alberga en su interior un museo de la ciencia en la que se realizan experimentos de todas las épocas. Destaca igualmente una rampa helicoidal que la recorre hasta la cúspide, también en madera. Pasear por él es toda una experiencia que te hace recordar los viejos problemas de física y matemáticas.
El otro edificio está en el centro de la ciudad y ya lo he mencionado antes. El travía deja a su altura (enfrente está el edificio de Correos. Se trata de la Grüne-Zitadelle o Ciudadela Verde de Magdeburgo una de las últimas obras del pintor y arquitecto austriaco F.Hundertwasser. Ya su visión no te deja indiferente. El color (rosa pálido, marrón los dorados), la ausencia de líneas rectas, el uso de la cerámica y las formas sacadas de la naturaleza, en fin, todo el edificio te invita a que lo visites. Tiene en su interior dos patios con tiendas y cafeterías. Arriba quedan las viviendas, todas ellas diferentes y jardines en lo que parecen azoteas. Hay varios edificios de este autor en Alemania. Así, para la ciudad de Lutherstadt Wittenberg diseñó un centro de enseñanza. La visión de este edificio me parece, en resumen, una mezcla de las obras de A. Gaudí, en el edificio, y del pintor G. Klim, en los colores.
Después de esta visita, las edificaciones mas abundantes de Magdeburgo realizadas con materiales prefabricados en el periodo comunista, sin apenas variedad, parecen verdaderas chapuzas y de verdadero mal gusto.
Hacia el Río se localizan los dos edificios más antiguos que posee la ciudad. El más cercano es el llamado Kloster (Monasterio de Unsen Lieben Frauen), hoy día museo con cafetería. Para acceder hay que manipular las dos cabezas que se encuentran en la puerta. El edificio es de estilo románico y destaca por la altura del mismo, el claustro muy primitivo, y las torres circulares junto a la nave principal. En torno al mismo se sitúan numerosas esculturas.
Algo más al sur está el edificio más importante, desde el punto de vista artístico, de la ciudad. Es el Dom (catedral). Llama la atención su altura y en su interior la sensación de verticalidad que se tiene paseando por el mismo. Contiene numerosas obras de arte. Me llamó la atención la silleria en madera con sus grabados, las esculturas de la Virgen, el Monumento a la Guerra Mundial (en el crucero), pero sobre todo, el claustro. Desde el la sensación de verticalidad de la catedral se acentúa. Uno de sus lados (el opuesto al edificio de la iglesia) es muy primitivo en su estilo.
En los alrededores de la catedral se han restaurado algunos edificios históricos que hoy están ocupados por oficinas del Gobierno de Sajonia. Hacia el Río se han restaurado algunas torres de vigilancia y los restos de las edificaciones civiles que rodeaban la catedral. Desde aquí también se tiene una buena visión de uno de los cauces del Elba, sus dimensiones y las obras de ingeniería que se han hecho (puentes, diques) para contener sus crecidas.
Tras una visita al hotel vuelvo a la zona de Hasselbach para cenar y tomar una copa. En el camino y a pesar que son las 7 de la tarde la ciudad parece deshabitada. Tan solo en torno a esta plaza hay cierta animación. La imagen que tengo de Magdeburgo es la de una típica capital de provincia alemana que ya a media tarde ha terminado su actividad. Quizás aquí la abundancia de edificios prefabricados le añade a la soledad en las calles unas frialdad en el ambiente. La información que me han dado en turismo me habla de una ciudad con una actividad comercial importante (tiene Feria Internacional, Congresos), una gran cantidad de parques a ambas orillas del río, y, algo que va a ser común por esta zona de Sajonia, gran cantidad de itinerarios para caminar, ir en bici o a caballo.
Mi siguiente parada será mañana más al sur. Desde la habitación del hotel observo el trasiego continuo de trenes. A veces cuento hasta ocho, lo que me dice mucho del nudo de comunicaciones que es esta ciudad. Ah! Nada de ruido. Las habitaciones están perfectamente insonorizadas.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
varnados
Principios de adicción al foro :)
 
Mensajes: 54
|
Cuarto Itinerario: DESDE MAGDEBURGO HASTA LEIPZIG (DESSAU)
El viaje de hoy tiene una parada intermedia: mi interés por conocer la ciudad de Dessau. Está en la línea férrea hacia mi próximo destino, Leipzig. La frecuencia de trenes, uno cada hora. Su precio, menos de 10 €.
Mi interés por Dessau viene de atrás. Es una ciudad que la relaciono a una palabra, Bauhaus. Se trata de un movimiento artístico que surge en Weimar en torno a 1920 y que pronto se traslada a Dessau donde realiza gran parte de las obras que les dieron fama. Después, con el auge del nazismo, se traslada a Berlín y la mayor parte de los artistas que trabajaban en este grupo se exiliaran.
La Bauhaus se ha hecho famosa por la construcción de inmuebles de calidad, pero en serie. Son funcionales (tienen los elementos indispensables para una vida agradable dentro de la vivienda), son asequibles (usan los prefabricados o la fabricación en serie) e integrales (se diseña la vivienda y todos los elementos que ella contiene). Por eso hoy día, sin darnos cuenta, estamos rodeados de ellos. Por ejemplo cualquier silla o asiento que tenga estructura tubular (tubos metálicos en algunas de sus partes) es un diseño de la Bauhaus. Y no digamos nada del material de las oficinas. Vamos, que las grandes superficies de mueble (pensemos y no digamos marca) son el paraíso de la Bauhaus.
Pues bien, con esta idea me planté en la estación de Dessau tras unos 50´ de trayecto en tren regional desde Magdeburgo. En el camino, un paisaje casi idéntico al del trayecto desde Berlín: una extensa llanura; de vez en cuando una elevación de terreno formada por el dique de algún río, pequeños lagos; mucha, mucha ganadería equina, y gran cantidad de personas haciendo rutas a caballo o en bici. Esto lo pude constatar en las librerías a través de la gran cantidad de guías para hacer senderismo y rutas por Sajonia.
La estación de Dessau está casi en el centro de la ciudad y detrás de ella se extiende una amplia zona de villas que visitaré más tarde. Tras dejar la maleta en la consigna automática, comienzo lo que en mi viajé será una rutina: ver los paneles informativos sobre el trasporte público de Dessau, los precios y las rutas.. En la máquina de billetes compro el tagelkarte por 3,10€.
Mi idea era visitar dos zonas donde se concentran los edificios de la Bauhaus, pero conforme avanzaba hacia la oficina de turismo, cambié de idea. Tomé el tranvía (la linea 1, 3 y 4) hasta el edificio de Correos que hace esquina a la calle más importante, la Kavalierstr. Me apeo y por la calle peatonal me dirijo a la Plaza (Mark). Junto al Ayuntamiento (Rathaus) se encuentra la oficina de turismo. Allí descubro otro Dessau. Mas allá del diseño de la Bauhaus se encuentra una ciudad con gran cantidad de parques y jardines, palacios del s. XVIII y XIX, y muchas, muchas y extensas zonas protegidas por la UNESCO a ambos lados del río Elba como reservas biológicas. La oferta de espacios protegidos abarca también a ciudades cercanas y bien comunicadas como Wörlitz y Lutherstadt-Witemberg. Creo que Dessau por lo que veo necesita más tiempo, dos días como mínimo que pueden ser tres si incluimos a la ciudad de Lutherstar-W.
Pero lo planificado era lo que iba a hacer en este momento. La Plaza (Mark) es un lugar agradable en el que destaca la elevada torre del Ayuntamiento y algunos palacios reconstruidos. Tras ellos, junto al río, la otra cara, junto a edificios reconstruidos siguiendo modelos históricos, los habituales inmuebles prefabricados que en esta ciudad, especialmente, son una bofetada al buen gusto.
Desde la calle principal me dirijo hacia el Sur (tranvía 1) hasta la Damaschestrs. En esta zona (barrio (Törten) se localizan hasta un total de 10 edificaciones de la Bauhaus, todas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se trata de inmuebles de varias plantas, edificios para servicios comunales o pequeños contenedores-vivienda. Su localización está señalizada en la calle. Hay que pagar por visitar algunos de ellos, aunque la observación exterior ya de por sí dice mucho de las ideas de aquel grupo de personas que intentaron dar soluciones a uno de los problemas casi eternos de los humanos, la vivienda. Tras verlos y volver sobre mis pasos hacia el centro, casi es mejor bajar la vista al contemplar algunas de las barriadas construidas en las cercanías de estos ejemplos de arquitectura, en décadas posteriores.
Después de comer en el mismo Mark me toca visitar la otra zona, la situada tras las vías del ferrocarril. Para ello desde la plaza junto a la estación de tren tomo el bus 10 (el 11 también es válido). Hay que apearse en la calle Gropiusallee (nombre de uno de los fundadores de la Bauhaus) y allí se localiza el edificio más emblemático de este movimiento artístico, inconfundible por su forma y, todo hay que decirlo, por su letrero. Es en la actualidad un centro docente, pero en su época de aquí salieron los proyectos de este movimiento artístico. Tiene en su interior una cafetería, claro está, con el mobiliario adecuado.
De este edificio volvemos hacia el norte y en el cruce, a la izquierda, entre los árboles, se encuentran las Meisterhauser. Inconfundibles. En su origen eran cuatro edificaciones que contenían siete viviendas para los maestros (artistas) que formaron este movimiento. Fueron destruidas en parte durante un bombardeo en la guerra mundial. Lo que tenemos delante son tres edificios de viviendas dobles (ha desaparecido la dedicada a uno de ellos, Gropius), reconstruidas en parte y devueltas a su colorido inicial tras el estado lastimoso del periodo comunista. El interior de cada una de ellas contiene el mobiliario y el colorido que le dieron sus creadores. Todo un regalo para la vista. Paseando por ellas entran ganas de quedarse allí, en uno de los cómodos sofás ergonómicos, viendo pasar el tiempo, frente a la luz natural que está presente en todos los rincones de las viviendas.
Cerca de aquí, mas al norte (no pude visitarlo) se encuentra un restaurante (Korhaus) que este grupo de artistas diseñó. Se sitúa en un mirador sobre el río Elba..
Vuelvo hacia el centro de la ciudad y antes de marchar de Dessau y aprovechando el billete de día (tagelkarte), hago un itinerario. Desde la plaza de la estación el bus 13 va hacia el barrio de Waldersee. Una ruta que atraviesa parte del centro, atraviesa el río Mulde. Hay aquí un puente estilo Calatrava. La visión de la ciudad desde el otro lado es muy sugerente, los inmuebles prefabricados del periodo comunista destacan sobre todo. Sobre ellos la torre del Ayuntamiento, y en las orillas del río, y hacia el norte grandes extensiones de parques que creo, merecen una visita futura.
Desde Dessau hasta Leipzig hay mayor frecuencia de trenes regionales (cada media hora). En poco más de 50´ llegamos a la estación central y única de esa ciudad. Pero este será en el próximo capítulo
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
varnados
Principios de adicción al foro :)
 
Mensajes: 54
|
Quinto itinerario: LEIPZIG.
La llegada a Leipzig en tren es todo un regalo para los que gustan de este medio de transporte. Dicen que la estación de Leipzig es la más grande a nivel europeo. No lo pongo en duda ya que dentro de ella, en el gran vestíbulo uno se siente empequeñecido por las dimensiones de este espacio. Pero al acercarme a la barandilla que hay en el centro, observo que todavía es mayor el espacio que está ante mí ya que tiene tres plantas con todo tipo de establecimientos. Dimensiones inmensas, andenes no sé cuántos (a los, creo 24, numerados hay que sumar otros más cortos y bajos en atura señalizados con letras), etc. Es, en definitiva, un pequeño mundo en el que se puede pasar todo el día. Y si te gustan los ferrocarriles, el catálogo es muy amplio en el tipo y clase, a todas horas.
Frente a la estación la principal parada de tranvías y una oficina de información sobre movilidad. Si lo pides, te entregan un buen plano de los transportes de Leipzig. A su lado, la máquina para billetes: la tagelkarte (billete para el día) aquí está a 5,20 €. Y, a poco más de 100 mts, el hotel, el Vier Jakreszeiten, un antiguo establecimiento de la desaparecida RDA que ha sido completamente reformado. Correcto, céntrico, aunque la zona donde se localiza a primera vista deje algo que desear.
Por la hora que es, dejo la maleta en el hotel, doy una pequeña vuelta para tomar contacto con la ciudad y decido comer en la misma estación. Me ha llamado la atención una de estas franquicias de comida alemana cuyo emblema es la cabeza de un cerdo y la oferta culinaria se resume en una frase “Viva el colesterol”. Tomo lo que aquí conocemos como Lomo Sajonia acompañado del chucrut y las kartofen. Con medio litro de cerveza, la suma es de 8,50 €. Después, cerca del ayuntamiento un helado (1 €) para bajar todo lo anterior.
El centro de la ciudad se encuentra en obras por la construcción de un túnel que atravesará de norte a sur toda esta zona. La impresión que se tiene es casi similar a la de otras ciudades europeas: se está buscando un tesoro. Por eso, la plaza del Ayuntamiento no tiene apenas actividad y las abundantes terrazas que parece tener el Centro están presente solamente en las calles aledañas.
Al día siguiente lo dedico en exclusiva a la ciudad de Leipzig. La mañana a recorrer el Zentrum y por la tarde a hacer dos itinerarios muy concretos. Con la tagelkarte en el bolsillo tomo el tranvía 9 junto al hotel. Rodea el Zentrum por el oeste pasando primero por los horrendos inmuebles y el centro comercial construidos en el periodo comunita. Hoy han sido recubiertos de telas con pinturas alegres para tapar esas “colmenas”. Frente a ellos (Richar Wagner str) algún inmueble historicista restaurado. Sigue el tranvía hacia el sur por uno de los lugares más odiados en el periodo comunista, la sede de la policía, la Stasi (Dittrich-ring, 22) en la llamada “Esquina curva” y que visitaré mañana. Continua por las cercanías de la iglesia restaurada de Sto Tomás y la casa-museo de Bach y termina más al Sur, en el Ayuntamiento Nuevo. Frente al mismo está el Antiguo Tribunal de Justicia de Prusia de enormes dimensiones.
Al llegar a la Roßplatz me apeo y tomo el tranvía 16 hacia la estación de tren nuevamente. En este tramo se atraviesa la August Platz donde se resumen, creo, el urbanismo o tipos de construcciones de la ciudad. Me apeo para observar esta amplia plaza. Dos edificios parecen enfrentarse, al norte, el Palacio de la Ópera y al sur el acristalado Gewandhaus (Auditorio de conciertos y festivales). Si se visita por la noche el efecto “espejo” de este último y la iluminación de la plaza cautivan. En medio una fuente realizada en pórfido añadiendo al conjunto un carácter antiguo. Junto a la Gewandhaus se encuentra la Universidad (en obras). Hasta hace unos meses aquí se localizaba uno de los mayores murales dedicados durante el periodo comunista a la figura de Marx. Hoy al estar en obras ha desaparecido. Detrás está el edificio mas alto de Leipzig al que es posible subir por ascensor (pagando) y desde arriba se tienen unas espectaculares vistas sobre el Zentrun, y los barrios. Popularmente se ha denominado a este edificio la “muela del juicio”. Sin abandonar la plaza August hay también buenos ejemplos de edificios de calidad del periodo comunista, son los situados en la Goethestr. Junto al Hotel Mercure. En esa misma acera se sitúa el primer “rascacielos” de Alemania con sus 13 plantas.
Tras esta lección de arquitectura, otro tranvía me lleva hasta la estación de tren. Esta mañana la visita al centro la continuo ya a pié. Sin una ruta, avanzo hacia la Plaza del Ayuntamiento deteniéndome en alguno de los pasajes comerciales que han dado fama a Leipzig. Estos pasajes no son de grandes dimensiones como en los que encontramos en Bruselas o en Milan, por ejemplo, pero son abundantes y en la actualidad han sido restaurados con muy buen gusto. Tomando la calle Ritterstr. (junto a la oficina de turismo) me adentro en el barrio histórico. Me llama la atención junto a la iglesia de San Nicolás la columna en forma de palmera. Es una réplica de las que se encuentran en el interior de la misma.
Esta iglesia de San Nicolás (patrón de los comerciantes) se ha convertido en las últimas décadas en un símbolo de la Alemania Oriental. En los últimos años del periodo comunista y sobre todo en los últimos meses, aquí se reunían grupos opositores al régimen. De estas reuniones se paso a manifestaciones semanales que desembocaron el 9 de Octubre de 1989 en una gran manifestación pacífica. Un folleto en varios idiomas, entre ellos el español, explica los acontecimiento en esos días cruciales del fin de un régimen político y la caída del Muro de Berlin. La iglesia como construcción destaca en su interior por las interesantes pinturas del s.XVIII con episodios de la vida de Cristo, la imagen del crucificado que hay en el altar, pero, sobre todo por las columnas y la cubierta. Si nos sentamos en cualquiera de los bancos tendremos la sensación de estar en un palmeral debido a la forma de los soportes del techo.
Frente a la fachada de esta la iglesia está uno de los accesos al pasaje Speck Hof quizás el más bonito, para mi gusto. Aunque era de estilo modernista y así se han restaurado los pasillos y las tiendas, tiene patios interiores decorados en cerámica con un estilo más moderno. Si salimos por el lado opuesto, la Reichsstras., marchando hacia el Ayuntamiento encontramos otros pasajes, el Mädler y el Köninshaus. En el primero se localiza el famoso café Mephisto y frente al mismo unas esculturas alusivas a este personaje y al diablo que, según la leyenda, compró su alma. La plaza del Ayuntamiento, promete para cuando terminen las obras crear lo que tradicionalmente ha sido, un lugar de encuentro de la población.
Al otro lado, por la Thomasgasse se llega a uno de los conjunto monumentales más fotografiados de Leipzig, el formado por la iglesia de Sto. Tomás, la estatua de J.S. Bach y la casa museo de este último. Hacia el norte, a pocos metros, en la Fleischergasse se localiza el que dicen (aquí, por lo menos) que es más antiguo café de Europa, en una pequeña y agradable plaza, el Zum Arabischen Coffe con una curiosa y original portada.Y en esta zona también hay una amplia oferta culinaria para casi todos los bolsillos y gustos. Un buen lugar para hacer un alto.
Por la tarde mi idea es, con la ayuda de los tranvías, acercarme a varios lugares interesantes situados en los alrededores de Leipzig. Para mi primera ruta hacia el sureste de la ciudad utilizo el tranvía 15 (dirección Meusdorf). Lo tomo en la August Platz atravesando algunas industrias abandonadas, barrios típicos del periodo anterior y un amplio parque a la derecha. Cuando termina este parque me apeo en la Messegelände. Estas instalaciones inconfundibles por el emblema de la “doble M” corresponden a los pabellones de la mundialmente famosa Feria de Leipzig. Hoy no son lo que eran ya que el nuevo recinto ferial está al norte, mi destino en la otra ruta.
Desde aquí, en la ruta hacia el sureste, me llama la atención una extraña torre situada pasando las vías del ferrocarril. Se trata de la iglesia rusa de S. Alexis construida en 1913 en honor a los miles de rusos muertos en combate aquí. Recuerda por su forma a una de las torres de la iglesia de San Basilio de Moscú. En sus cercanías, un monumento con la habitual estrella roja de cinco puntas. Otro monumento a soldados muertos, en este caso, son soviéticos muertos en la última guerra mundial.
Desde aquí una amplia avenida se extiende hacia el Sureste y al fondo de la misma, una construcción de grandes dimensiones. Se puede acceder en el mismo tranvía ya que la línea va paralela a los lugares que describo. Se trata del Monumento a la Batalla de las Naciones, levantado en 1913 al conmemorarse el centenario del triunfo sobre el ejercito de Napoleón por parte de los ejércitos de Rusia, Prusia, Austria y Suecia. Sus grandes dimensiones le hacen visible desde muy lejos y aunque está en proceso de restauración se puede acceder hasta una plataforma superior. Las vistas son formidables con la ciudad de Leipzig al fondo. Se comprende el carácter de encrucijada de varias rutas de esta ciudad y que le valió ser carácter comercial, una característica que sigue manteniendo, pero a su vez, ser un nudo de comunicaciones para el comercio y para el control del territorio.
El retorno lo hago con el mismo tranvía, el 15, hasta la estación central. Aquí tomo el número 16 en dirección norte hasta su término, Messegelände, las nuevas instalaciones de la Feria de Leipzig. También es reconocible desde lejos., sobre todo el pabellón central donde el cristal predomina (en las antiguas instalaciones predomina el cemento). Un enorme lago refleja la estructura del pabellón central y del Centro de Congresos creando una curiosa sensación duplicando las formas.
Con estas dos visita creo que al menos una parte de Leipzig he conocido. Aparte quedan bastantes edificios de muy buen gusto en su restauración, verdaderas chapuzas situadas junto a edificaciones históricas, los casi 20 museos que posee, las amplias zonas antes ocupadas por las mismas en el sur de la ciudad y que, perece ser que se están recuperando y un largo etcétera. Es decir que es necesaria una futura visita a esta ciudad comercial.
Al día siguiente por la mañana dejo la maleta en la consigna de la estación y me dirijo rápidamente a visitar la sede de la policía política de la RDA, la temida Stasi (Dittrichring, 24) en la llamada "Esquina curva". En el inmueble hay una exposición permanente en la primera planta que documenta el nacimiento, desarrollo y trabajo de esta organización. El título de la misma es “Poder y banalidad” Cada habitación está dedicada a un tema (uniformes, condecoraciones, adoctrinamiento, etc...), pero quizás sea el control sobre las personas y las formas que se utilizaban para ello lo que más abarque la exposición. Al principio es hasta cómica la visión que se da del trabajo de esa policía. Por ejemplo algunos de los artilugios me recordaban a una mezcla de los famosos artilugios de la marca ACME de los dibujos animados del correcaminos y de los que utilizaba un el “Superagente 86” hace bastantes años. Algunos eran muy estrafalarios (cámaras de vigilancia escondida en una señal de tráfico, el humedecedor de sobres de correspondencia, el taladrador de tarjetas, la chaqueta con dos cámaras y disparador exterior, el maletín de disfraces, etc...). Pero, tras la sonrisa estaba algo trágico y espeluznante, las decenas de miles de personas dedicadas únicamente a este “trabajo” de control de otras personas, conocidas o desconocidas. Me venía una y otra vez a la memoria la reciente película “La vida de los Otros”.
La visita a esta exposición se puede completar con la que, en determinados días, se organiza a un inmenso bunquer situado en las cercanías de Leipzig y que servía de central de espionaje, cárcel, bunquer antiatómico y lugar de ejecuciones durante el periodo comunista.
Esta misma mañana, tras esta visita me corresponde cambiar de ciudad. Mi siguiente parada es Erfurt. Pero antes de salir de la inmensa Hauptbahnhof en uno de los habituales trenes RE, tuve la ocasión de saborear la eficacia y eficiencia del personal de la DB. Pero esto, en el siguiente itinerario.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
varnados
Principios de adicción al foro :)
 
Mensajes: 54
|
Sexto itinerario: HACIA ERFURT
Si hasta ahora los viajes los he realizado en trayectos directos, este, entre Leipzig y Erfurt, tenía un trasbordo. Debido a mis dificultades idiomáticas (nada de inglés y algo menos de alemán) era un pequeño reto. Pero en una organización como la DB (ferrocarriles alemanes) nada hay que temer, o al menos esa ha sido mi impresión.
Como en otras estaciones me acerco a la oficina de venta de billetes (reisemburo) con el nombre de mi destino, Erfurt y el tipo de tren RB/RE apuntados en un papel. El empleado me indica algo que no entiendo. A partir de entonces hay una especie de dialogo sin sentido en el que el empleado de la DB intenta decirle algo muy importante al pasajero, es decir, a mí, en alemán y en inglés. Pues bien, con esa especie de suerte me ha acompañado en todo el viaje; con bastante mímica, más propia de una emisión de “Barrio Sésamo” y la ayuda de unos mapas, entiendo el mensaje. Debo hacer trasbordo ya que para ir a Erfurt en tren directo hay que tomar los ICE o los IC. La estación de trasbordo y el cambio de andenes me los señala con un rotulador. Cuando termina, yo le suelto un “Ja” y los dos, a la vez, suspiramos.
Con mi billete en el bolsillo (18,70€) dejo la maleta en las consignas automáticas, con indicaciones en español, y me dirijo a visitar la llamada “Esquina curva” que describí en mi anterior itinerario. A mi vuelta, media hora antes de la partida del tren hacia Erfurt, me esperaba una sorpresa. El sistema automático de la consigna estaba estropeado. Un aviso en la pantalla me indicaba el andén 12.
Con la lógica alemana de compañera me dirijo a ese lugar que era el punto de información de esta estación y comienzo, de nuevo, a intentar decir un mensaje a través de la mímica mostrando el ticket de la consigna. Creo que era muy expresivo ya que la empleada dijo algo a su compañera, tomo algo de un cajón y, con un ademán, me indica que le siga. A un ritmo que me costaba seguirla llegamos a las consignas, ella acciona el sistema informático y con una pinzas extrae de la ranura de las tarjetas un billete. Aquella era la causante del error! Me lo muestra, parece un billete del transporte público, pero en caracteres cirílicos. Introduzco mi ticket y “voilá” mi maleta está allí.
Le doy las gracias y me pide el billete de tren. De nuevo un ademán para que la siga. Me lleva al andén correcto y al lugar exacto del tren. El regional para Weissenfels (el que tengo que tomar) sale del andén 8, tramo C fuera ya de la cubierta de la estación. Los andenes en esta estación inmensa tienen a su vez, tramos a diferentes alturas para acomodarse a los diferentes trenes. Un “tanke” sonoro y una sonrisa terminó nuestra relación. Esto es eficacia y ayuda al pasajero!
El trayecto entre Leipzig y Erfurt dura dos horas y 40 minutos y en el mismo me llama la atención el cambio de paisaje. Se abandona las extensas llanuras de me han acompañado desde Berlín y comienza el paisaje de colinas. Los pequeños pueblos ,a diferencia de la zona anterior, tienen sus casas agrupadas en torno a una iglesia que, en muchas ocasiones está sobre una colina. El terreno sigue siendo ganadero (mucho pasto y ganado bovino) pero hay una sorpresa, en las laderas de las colinas orientadas hacia el sur hace su aparición la vid.
La ruta del ferrocarril pasa por algunos núcleos importantes. Destaco dos. El primero es Naumburgo. Según he podido informarme después el gran edificio con cuatro grandes torres que se divisa desde la estación de ferrocarril es su catedral, de estilo románico y con numerosas obras de arte en su interior. Creo que, en el futuro, merece una visita.
Otra ciudad es Weimar que dentro de dos días será una etapa en mi viaje, aunque mi destino no era tanto conocer la ciudad, sino sus alrededores. Desde la estación me llama la atención hacia el oeste una gran torre sobre una colina. Sin darme cuenta esa torre sería ese lugar de los alrededores a visitar: el campo de concentración de Buchenwad.
A la llegada a Erfurt encuentro el hotel en la misma estación. Pertenece a la cadena InterCity y como en Magdeburgo, con la estancia, está el Tagle-karte para usar el trasporte urbano de la ciudad.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
varnados
Principios de adicción al foro :)
 
Mensajes: 54
|
Séptimo itinerario: ERFURT
A veces cuando planificas un viaje hay destinos que te sorprenden. A pesar de recopilar y contrastar informaciones, de buscar esto y aquello, sólo esperas que la realidad, se asemeje a las informaciones que ya tienes. Cuando esto no ocurre, esa parada en el viaje es una sorpresa, buena o mala, pero una sorpresa. Y eso ha sido lo que encontré en Erfurt.
No abundan las informaciones sobre la capital del Estado de Turingia. Las que existen, al menos las que he leído, o son antiguas, desfasadas o inexactas, o es parcial la visión de la ciudad. No es un destino turístico de primera o segunda categoría, al menos durante los meses estivales. Pero Erfurt merece una visita, por lo menos, durante dos días, y a la vez puede ser el punto de partida para destinos más turísticos cercanos como es el caso de Weimar, Gotha o Eisenach.
La ciudad es pequeña, al menos si abarcamos el centro histórico. En gran parte es peatonal debido, no a una prohibición de circular, sino por los escasos automóviles que la atraviesan. En el centro histórico varias líneas de tranvías lo atraviesan y todas ellas pasan por la que podríamos considerar centro cívico de la ciudad, Anger. Estas líneas de tranvía, en unas calles estrechas sin división en la calzada dan, a veces, más de una sorpresa al peatón, sobre todo junto al Ayuntamiento, en la Fichmarkt. Es, en definitiva una ciudad para pasear y admirar la magnifica colección de casas señoriales de los siglos XVI y XVII, cuando el comercio y, como luego señalaré, un colorante, dieron auge a esta zona.
Las casas bien restauradas y con una limpieza de manual están formadas, en su mayor parte, por el típico entramado de madera y encaladas con diversos colores. Para darle más prestancia se acompañan de un escudo o un motivo decorativo relacionado con oficio, actividad o la propia Historia. Para completar este panorama la mayor parte de las casas tienen “nombre y apellido” que, una vez traducido, te hacen preguntar o averiguar su origen. Y si no, ahí van algunas: “casa de la rueda dorada”, “Casa del siervo orgulloso”, “Casa de la Trenza dorada”, “Casa del Salto del Ciervo”, Casa del Lirio Alto”, Casa del Lirio Azul”, “Casa de la Cabeza de Moro”, y así un largo etcétera.
Por ello para conocer la ciudad lo mejor es perderse por su calles y callejas partiendo de dos puntos, la zona de Anger o la Plza de la Catedral (Dom Platz). Yo me hice, sobre un pequeño mapa, dos trayectos que los hice en un día, dejando un espacio, en medio para comer.
El primer trayecto desde la Plaza de la Estación hasta la plaza de la Catedral. Junto al hotel tome un tranvía (valen los números 3 y 4) hasta Anger En el trayecto me llamaron la atención algunas casas modernistas o historicistas de comienzos del siglo XX. La amplia plaza de Anger es el centro de la ciudad. Posee abundantes terrazas, restaurantes, muchas tiendas, un gran centro comercial, Correos, entre otras cosas y, en un lateral, la estatua de Martin Lutero que pasó en esta ciudad varios años. Ya a pié, desde Anger me dirijo a la Wenigemarkt, una pequeña plaza rodeada de casas de entramado donde, según me informa una de las guías que consulté, se cruzaban las rutas comerciales que iban hacia Rusia, el mar Báltico, el norte de Italia y el reino de Francia.. En uno de sus lados se encuentra una curiosa iglesia (Agidekirche) ya que está construida sobre el acceso a un no menos curioso puente.
Tomando el acceso, bajo la iglesia, se abre ante mi vista uno de los iconos de la ciudad de Erfurt, el Krämerbrücke o “Puente de los Mercaderes”. Es un puente ya que bajo el mismo está el río Gera. Pero es también una calle en la que las casas forman dos hileras, a ambos lados de la calzada dando el aspecto de una calle más. Las casas son del mismo estilo que el resto de la parte histórica de Erfurt y tienen en su interior talleres artesanos, alguna cafetería, un museo, etc.. Es un espacio para andar despacio viendo la amplia oferta de trabajos artesanales. Son pocos los ejemplos que me vienen a la memoria de esta especie de puente-calle original. Así sólo encuentro dos: el Ponte Veccio de Florencia, y el puente en la ciudad búlgara de Lovech.
Al otro lado de esta calle-puente se localiza la Benediktplatz, con inmuebles similares a los anteriores más la oficina de turismo. Han elaborado una pequeña publicación sobre Erfurt en varios idiomas, entre ellos el español, que lo venden por 1€ . Está bastante bien para hacerse una idea de la historia de todos estos inmuebles con esos nombres tan sugerentes.
Desde aquí me dirijo a la cercana Fischmarkt donde se localizan los edificios más señoriales, donde el entramado de madera da paso a la piedra y a las fachadas con esculturas. Tiene también varias terrazas, lo que da una buena idea para sentarse y apreciar detenidamente algunos de estos edificios y también, como no, para ver el cruce de tranvías en una zona peatonal. Todas las fachadas llaman la atención, aunque a la hora de calificarlas me quedo con tres: la que tienen en sus fachadas las representación de los días de la semana, la que representa los cinco sentidos, y la que posee una representación de las virtudes cristianas. Realmente sugerentes todas ellas. Uno de los lados está ocupado por el ayuntamiento realizado en estilo neogótico.
Desde esta plaza siguiendo el trazado del tranvía se llega a la Domplatz o Plaza de la Catedral, otra de las imágenes impactantes de la ciudad de Erfurt. Dos de sus lados están ocupados por casas de entramado a cual más vistosa y original. En otro lado se sitúa el Palacio de Justicia y una ciudadela militar en la ladera de una colina. El cuarto lado, enfrente, está ocupado por una amplia escalinata que termina en dos edificios impresionantes cubiertos por torres. Son los correspondientes a la catedral y a la iglesia de San Severino. Ambos templos tienen en su interior numerosas obras de arte que merecen una visita reposada. La escalinata es aprovechada en verano para realizar representaciones de teatro y ópera (a finales de julio se representaba una antología de fragmentos de ópera).Por la noche el marco era impresionante debido a la iluminación de los dos edificios religiosos y la escalinata, todo ello realizados en arenisca .
A un lado de la colina donde se sitúan ambos edificios, están los restos de una fortaleza (Zitadelle Petersberg) y las ruinas de un edificio religioso. A pesar de la cuesta de acceso, merece la pena subir ya que las vistas que se obtienen son magníficas con la colina de la Catedral y la Iglesia de San Severino y la Domplatz como fondo. Desde esta misma plaza tomo un tranvía hasta Anger para comenzar, tras comer, en uno de los restaurantes de la plaza, el siguiente trayecto.
El segundo trayecto lo inicio en la misma plaza Anger tomando el tranvía 5 (dirección Zoopark) hacia la Johannestrasse. En esta calle, conforme nos alejamos de la zona Anger no abundan los edificios típicos de las otras áreas, pero a unos centenares de metros, a la derecha destaca uno. Aunque su nombre en alemán, “Zum Stockfisch” no nos puede decir mucho, la traducción es más que evocadora “casa del bacalao Seco". Es inconfundible por los colores oscuros que resaltan las cenefas blanca y por su portada con los escudos y la cabeza en la clave del arco.
En su interior hay un interesante Museo de la Ciudad en la que se hace un recorrido por el desarrollo y las crisis por las que ha atravesado esta zona alemana. Me llama la atención el valor económico de un producto, el glasto en esta ciudad durante algunos siglos . Se trata de una planta que, una vez seca y fermentada en orin, tras su reducción, daba origen al colorante azul. Aquí estaba la clave del auge económico de siglos pasados en la ciudad de Erfurt. Posteriormente la introducción del índigo como colorante azul, hizo caer a esta zona en una profunda crisis. Buena parte de las grandes casas de entramado que en su interior contaban con grandes espacios servían para el secado y almacenamiento de este producto. Hoy son restaurantes, salas de fiestas o salas de cultura. Puede decirse que durante bastante tiempo gran parte de Europa se vistió de azul de Erfurt.
De nuevo en la calle Joannestrasse la continúo hasta una de las escasas torres de la muralla que se han conservado. Hacia la derecha se extiende la ciudad nueva, más allá de la avenida Yuri Gagarín (una de las permanencia del periodo comunista), hacia la izquierda por la Agustinestrasse se llega a un sencillo edificio gótico que contiene el convento de los agustinos (protestante) donde vivió y profesó Martín Lutero. La iglesia, sencilla es muy sencilla.
Continúo la calle hasta el río y desde aquí me dirijo, por su orilla hacia el Sur, llegando al “Krämerbrücke” o puente de los Mercaderes, pero ahora pero visto desde su exterior. Desde aquí la visión del mismo es magnífica ya que se observa la obra de ingeniería que supuso su construcción aprovechando un vado del río (parece ser que el nombre de Erfurt deriva de eso, de “vado”). Es la misma orilla se encuentra el restaurante “Haus zum altem Schwan” o “casa del Cisne Viejo, un bello edificio con un hotel arriba y con un restaurante muy recomendable abajo.
Vuelvo sobre lo andado dejando a un lado una torre de iglesia, pero sin iglesia, cruzo el río por donde este se bifurca. Se trata de la zona de Veneding o Venecia, lugar donde abundaban los molinos que trabajaban los textiles en otros siglos. En la otra orilla se sitúa el barrio de Andreasviertel formado por innumerables casitas de 2 y tres plantas, diferentes entre sí, a cual mas bonita. Está en proceso de remodelación. Una de sus calles, Michaelistrasse tiene algunos restaurantes y cafeterías y, sobre todo, bastante ambiente. Hay minúsculas terrazas que te invitan a sentarte a saborear una cerveza o simplemente a descansar por el escaso tráfico. Desde aquí es fácil llegar a la Domplatz. En algunos de los accesos a esta última, junto al aparcamiento los semáforos mantienen uno de los famosos iconos de la antigua Alemania Oriental, el ampelman, esa figurita masculina de los semáforos. Pero en algún semáforo también está, la que podíamos llamar ampelwoman. Incluso, uno de ellos tiene la figura de la mujer con paraguas. Curiosamente cuando se encendió este último, comenzó a chispear. En la misma Domplatz hay varias cafeterias que te invitan a permanecer un rato. Una recomendable, “Vamos” está la cubierta de azulejos en un interior.
Desde la misma plaza tomo la Markstrasse hasta la enorme iglesia (Allerheiligenkirche) que se encuentra enfrente. Una de las calles que confluyen aquí viene de la plaza donde se sitúa el ayuntamiento y que recorrí anteriormente. La calle de la derecha, la Grosse Arache tiene bellas casas de entramado como la que encontramos en una segunda bifurcación la “Haus zum Sonneborn” o Casa de la Fuente del Sol con un bello portal, y a su lado un alegre patio con una fuente alusiva a los cuentos infantiles.
Volviendo a la iglesia tomamos la otra calle, a la izquierda que tiene su mismo nombre, y nos encontramos con una excelente colección de casas de entramado, de grandes dimensiones (muchas eran almacenes de glasto) que se extienden también por las callejas que confluyen en la misma calle. Al final de la calle se encuentran los restos de la que en otros siglos fue la Universidad de Erfurt donde estudió Lutero. Desde aquí hacia la derecha se vuelve a la Beneditplatz.
En lo que queda de tarde aprovecho el billete de día para conocer lo que hay más allá del casco histórico. El tranvía 3 (dirección Europlatz) tras abandonar la zona histórica se adentra en barriadas y en la zona universitaria.. El tranvía 4 (dirección Windersleben) lleva a la zona más moderna ya que aquí está instalado un centro de congresos. Después, antes de volver al hotel ceno, con vistas al Puente de los Mercaderes, y tras tomar una copa (son famosos en esta zona los aguardientes) en la Domplatz me encamino a la estación a planificar el viaje del día siguiente.
Tengo para el día siguiente reservado en Dresde hotel, pero viendo el recorrido intentaré, con la eficiente ayuda de los ferrocarriles alemanes hacer dos paradas en dos lugares muy especiales. Pero eso, en el próximo itinerario.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
varnados
Principios de adicción al foro :)
 
Mensajes: 54
|
Octavo itinerario: DE ERFURT A DRESDE. (1ª parte)
Este itinerario tiene un pequeño problema y a la vez reto. Entre Erfurt y Dresde no existen conexiones directa en trenes regionales (RB, RE) por lo que es necesario hacer trasbordo, como mínimo, en una estación, Chemnitz. Pero, debido a la eficacia de los Ferrocarriles alemanes (DB) y mi interés por conocer por lo menos una de las ciudades pro la que pasa este itinerario, mis planes se llevarán a cabo con una agradable sorpresa.
En la estación de Erfurt muestro como es costumbre mi destino. Con un poco de mímica y un mapa de la zona doy a entender al empleado mi interés por llegar a Dresde pero con una parada. Me explica en alemán y después en inglés algo. Al hablarme en inglés entiendo una palabra, “today”. A mi respuesta con un “Ja” me explica algo que no entiendo. Enseguida se acerca un pasajero que, mira por donde sabe español, básico, pero español. Me indica que me conviene un tipo de billete especial. Este billete lleva el nombre del Lander (Estado) en que se compra y te permite subir y bajar todas las veces que quieras durante toda la jornada. Se llama aquí el “Türingen-Ticket”. Pero para esta zona en concreto, tal billete es válido también para los estados de Sachsen (Sajonia) y Sachsen-Anhalt. Su precio, 20€, cuando el billete entre Erfurt y Dresde en tren regional vale algo más de 30€. Para usarlo tan sólo tengo que escribir mi nombre ya que es nominativo el billete y señalar las ciudades en las que quiero bajar. Me señala también el “improvisado traductor” que se puede usar en todos los transportes de estos tres Estados Alemanes, o al menos eso es lo que yo entiendo. En realidad esto último no era cierto lo que me llevará, involuntariamente, a un curiosa anécdota.
Yo entendí que este billete era válido para todos los sistemas de transportes por lo que durante este día, en los autobuses y en los tranvías que utilicé, estuve tranquilo ya que llevaba mi “billete de transporte público” en el bolsillo. En una ocasión, en Weimar, como los pasajeros mostraban el billete al conductor, yo hice lo mismo. El conductor miró con extrañeza el extraño billete (es idéntico a los billetes normales de la DB), dijo algo, pero yo, tan tranquilo. Al día siguiente, en Dresde, hablando con un grupo de turistas españoles le comenté algo de la eficacia de los ferrocarriles alemanes y como ejemplo les hablé de este tipo de billete y sus supuestas “ventajas”. A uno de ellos les pareció algo raro y al mostrarle el billete me tradujo lo que en realidad decía en la parte central. Este billete era válido para esos tres Estados pero en los trenes regionales y en los de cercanías. De autobuses y de servicio urbano nada de nada.
Afortunadamente no pasó inspector alguno en ninguno de los trayectos que realicé.
Volviendo a la estación de Erfurt tomo un folleto con horarios para esta zona y teniendo en cuenta mi interés por dos lugares concretos planifico el día de la siguiente forma. El primer tramo hasta Weimar a poco más de 15 minutos y desde esta ciudad visitar el centro conmemorativo de Buchewald. Después en una segunda etapa parar también en la ciudad de Chemitz, antes de llegar a Dresde.
Primer etapa: Buchewald
Tras dejar en las consignas automáticas de la estación mi equipaje, me informo frente a la misma del trasporte público de Weimar. El bus número 6 dirección Ettersbeg me deja en la zona del antiguo campo de concentración de Buchewald. El trayecto apenas dura unos 15 minutos y se localiza al norte de la ciudad de Weimar. Se abre a las 10 de la mañana por lo que tengo que esperar frente al centro de información situado junto a los aparcamientos. En poco minutos llegan dos autobuses con diversos grupos y algún vehículo particular. En este centro de información ofertan gratis un pequeño dossier sobre este campo de concentración y a la vez una audioguía en español (3 €) muy útil en este caso.
A diferencias de otros centros conmemorativos de la barbarie nazi aquí en Buchewald apenas se han conservado edificaciones de la misma. En la mayor parte de los casos tan solo están las parte baja de los barracones. Los edificios que están en pié y que sirven para oficina de información, sala de proyección, etc. son los edificios de las tropas de la SS. Por eso, con la ayuda de la audioguía uno puede hacerse una idea de las dimensiones, destino y significado de lo que en realidad se tiene delante, unas marcas de piedras en el suelo, un monumento conmemorativo o la historia de este campo y de otro que existió aquí tras la derrota de la Alemania nazi. En este último fueron encerrados los que para el gobierno comunista eran “enemigos del pueblo”.
Con la audioguía y un mapa visito algunas zonas. Hacia el norte de la oficia de información se encuentra el acceso al campo de concentración propiamente dicho. Es casi idéntico al de otros establecimientos similares. Tras él se abre, la zona que ocupaban los barracones de los prisioneros y hacia la derecha según se accede un edificio aislado ocupa el crematorio (reconstruido) y detrás varios pabellones donde se expone la historia del campo de concentración. En varios paneles y con objetos originales se habla de su importancia debido a las diversas las fábricas militares que estaban aquí y en sus cercanías, el origen de los prisioneros, la organización, los experimentos con prisioneros, etc. Detrás otro edificio está dedicado al campo de concentración que estableció aquí el ejército soviético y después el gobierno comunista de la RDA. La zona que ocupaba este campo hoy es un bosque y entre los árboles unos monolitos metálicos recuerdan la localización de los barracones.
Tras esta vista vuelvo a la zona donde se situaban los barracones de los prisioneros. Entre los restos abundan los monumentos conmemorativos a los prisioneros según su origen, nacionalidad o condición. De todos uno me sobrecogió. Estaba formado por numerosos monolitos de piedras, situados hacia la mitad de este espacio, y estaba dedicado a los gitanos asesinados por los nazis.
La visita puede durar varias horas, pero al igual que en otros campos de concentración que he visitado, hay un momento en que la mente ya no puede asimilar más ese horror. En uno de los momentos de mi visita, coincidí junto a los hornos del crematorio con un grupo de personas, quizás descendientes o familiares de supervivientes o asesinados en este campo. Los minutos que pasé los recuerdo por el tremendo silencio, el susurro de lo que parecía una oración dicha por una persona anciana, pero sobre todo por los pañuelos que limpiaban algunas lágrimas en sus rostros.
A las dos horas aproximadamente, me dirijo hacia el sur, hacia una gran torre que antes había visto cuando venía desde Leipzig hacia Erfurt. Desde allí las vistas son impresionantes sobre el valle donde se asienta la ciudad de Weimar, lo que dice mucho del conocimiento que la población de los alrededores tenían sobre este importante campo de concentración.
Al volver a Weimar y aunque no era mi intención, continué en el bus hasta el centro de la ciudad. Creo que la ciudad merece más de un día para su visita debido a los atractivos que tiene no solo históricos, literarios y filosóficos ya que fue residencia de muchos de los autores que en esos campos hemos estudiado, sino también por la cantidad de parques y el buen gusto que han tenido al restaurar los inmuebles. En la oficina de turismo (situada en el Mark) me entregan un folleto (en inglés) con 28 puntos de interés para visitar. Sin lugar a dudas es una de mis lugares a visitar en la próxima visita.
Por la hora busco en el centro un lugar para comer. Un restaurante me llama la atención por su rótulo “Anno 1900” (en una calle entre la Goethe Platz y la Herder Platz) Todo un descubrimiento, tanto por su localización (dentro de lo que parece un invernadero de estilo art nouveau) como por sus platos. Tras la carne, carne y carne, aquí hay mucha oferta vegetariana. Debido a mi “extenso conocimiento del inglés y del alemán” casi jugando al pinto-pinto-gorgorito, me encuentro con una soberbia ensalada, unos crêpes vegetales y una exquisita cerveza.
Tras la comida en la cercana Goethe Platz un café en una de las cafeterías frecuentadas por estudiantes. De vuelta a la estación, con la tranquilidad que me daba mi billete de transporte, busco el tren más próximo hacia mi próximo destino. Hay varios, pero cada dos horas hay uno directo. El trayecto entre Weimar y Chemitz es de casi 2 horas y media por lo que hoy la siesta en los ferrocarriles alemanes.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
varnados
Principios de adicción al foro :)
 
Mensajes: 54
|
Octavo itinerario: DE ERFURT A DRESDE. (2ª parte)
Desde Weimar a Chemnitz el trayecto en tren dura más de dos horas por un paisaje de montaña donde algunos núcleos industriales, instalaciones industriales abandonadas y explotaciones mineras destacan en el paisaje. Algún núcleo destaca sobre los demás como Jena en el que una torre cilíndrica recubierta en cristal destaca sobre esta ciudad famosa, entre otras cosas, por las industrias de óptica (Zeiss). Algo que me llama la atención y que no he observado en otros trayectos es la mayor presencia policial, tanto en las estaciones como en el propio tren. Incluso poco antes de llegar a Chemnitz suben al tren tres policías que revisan todo y piden a varias personas la documentación.
La estación de Chemnitz es como la de Leipzig de grandes dimensiones. Mas de la mitad de las vías terminan aquí y ponían en comunicación, con un sistema de cercanías, esta ciudad con núcleos, industrias y zonas mineras de los alrededores. Y digo ponían, ya que en la actualidad el tráfico es mas bien escaso. Una sensación de vacío llena todas las instalaciones de esta estación. Es más, habituado a las zonas de tiendas, cafeterías de otras estaciones, aquí precisamente esto es lo que apenas hay.
Justo al lado de la estación está uno de los terminales del transporte público. Como siempre una simple mirada al plano explicativo me permite averiguar enseguida qué tranvía debo tomar. El billete simple vale 1,60 € y el tagelkarte 3,20€. Pero yo “tranquilo” ya que tengo mi magnifico billete Türigen-ticket y con el que creo no tendré problemas. Tomo el tranvía 2 que se dirige hacia la pequeña zona que se ha conservado tras la destrucción de la ciudad en la Guerra Mundial y la reconstrucción en el periodo comunista.
Tras la 2ª Guerra Mundial, el gobierno soviético y después el de la RDA intento llevara cabo en esta ciudad uno de sus programas pilotos para crear una ciudad socialista. Uno de los primeros pasado fue cambiarle el nombre. De Chemnitz pasó a denominarse Karl Marx Stat (la ciudad de K.Marx). Se intentó borrar la memoria histórica representada por algunos edificios y edificar, como es habitual en otras ciudades de la antigua RDA grandes avenidas con bloques pantalla y detrás las barriadas obreras. Así aquí en Chemnitz se encuentra uno de sus mejores ejemplos.
El tranvía 2 tras abandonar la estación atraviesa la Avenida de las Naciones con los tipicos edificios-pantalla a ambos lados. Tan sólo quedan del pasado el edificio de la Universidad Técnica y el conjunto de Museos e iglesia del s. XIX. Continuo hasta llegar a la altura del enorme Hotel Mercure. Aquí me apeo para ver uno de los iconos de la ciudad.
En la ciudad de Marx debía estar su estatua y aquí está, o menor dicho, su cabeza. Se trata de una enorme cabeza de metal con rasgos desafiantes del fundador del marxismo. Como fondo un edificio en el mas puro estilo RDA en el que la parte central lo ocupa, en varios idiomas, uno de los lemas del marxismo “Proletarios del Mundo, unios!” Popularmente este monumento es llamado “nichi” (la cabeza).
Desde aquí el centro de la ciudad queda cerca, concretamente detrás de una de las pocas torres que quedan de sus murallas. Varios centros comerciales con calles peatonales intentan alegrar el aburrido panorama de las edificaciones de esta zona. En medio la pequeña plaza del Ayuntamiento (Rathaus) con un bonito reloj con figuritas y con la oficina de turismo en uno de sus bajos. Me entregan un mapa muy esquemático con el plano de los transportes urbanos. En un lateral está el Nuevo ayuntamiento con interesante decoración art deco. Tras la plaza del ayuntamiento, otra plaza, mas pequeña con una pequeña Jakobikiche, de estilo gótico con una techumbre de nervaduras muy atrayente y un retablo de pinturas en forma de tríptico. De accede a la misma por una pequeña capilla y lo que parece una cocina.
En poco más de una hora ya he visto todo el centro de Chemnitz. En la cercanías de la Rathaus (Ayuntamiento) tomo un tranvía, el número 1, que me lleva hacia el oeste por un paisaje de bloques, bloques y más bloques, casi todos ellos idénticos en un ambiente aburrido. Aproximadamente unos 10 minutos más tarde, me apeo y tomo otro en sentido contrario cuyo recorrido termina en la estación. Recojo la maleta de la consigna y a los pocos minutos tengo un tren regional para Dresde.
El trayecto ahora dura unas dos horas. Cuando llego a la capital de Sajonia son casi las 9 de la noche. Desde la misma estación veo en la amplia calle peatonal Praga mi hotel de la cadena Ibis. Pero por la hora me acerco a uno de los self service que hay dentro. Se trata de una franquicia con nombre francés “Marchè”. Aceptable y la cerveza, claro está, por estar ya en esta ciudad una que empieza por “Rad-“ Después llego al hotel (Bastei) y una graciosa anécdota.
Mi apellido tiene una “ñ” y en algunos sitios, como ya me indicaron, me ha dado problema. Pero en un país en el que ante cualquier obstáculo, se analiza la situación y se intenta solucionarla, mas que un problema fue un agradable momento. Resulta que la reserva como la de otros hoteles las había hecho por Internet. Al transcribir los datos alguien ante la dificultad de señalar la “ñ” había optado por un camino más fácil. Como apellidos me aparecía la localidad de residencia. Así al presentarme en recepción y mostrar el código de reserva, no me aceptaban. Para mí, era mi primer contratiempo en todo este viaje en el que mis planes y la organización de hoteles y ferrocarriles habían resultado siempre o casi siempre, digamos que, bien avenidas. Uno de los empleados a comenzó a cruzar datos y datos y al final encontró la respuesta, allí estaba con mi flamante nuevo apellido.
El hotel, por lo demás, a escasos metros de la estación cumplía con mis expectativas. Los tres grandes complejos hoteleros que existían aquí en tiempos de la RDA han sido reformados. Mi reserva abarcaba los dos días siguientes y mis planes para esta ciudad y sus alrededores los tenía casi ultimados. La oficina de Turismo de Dresde me había enviado meses atrás varios folletos muy interesantes por lo que tan solo las informaciones sobre el transporte público me eran necesarias para conocer esta ciudad los dos próximos días.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
varnados
Principios de adicción al foro :)
 
Mensajes: 54
|
ITINERARIO NOVENO: Dresde
Dresde es una gran ciudad que exige, por lo menos tres días para conocerla algo. Aparte de su indudable interés por los monumentos que mantiene en pie o en periodo de reconstrucción, tiene una amplia y variada actividad cultural, tanto oficial como alternativa. Pero también esta ciudad sajona esté situada en el centro de una amplia región accesible y desde ella se pueden planificar varias excursiones de medio o de un día. Por eso, lo que sigue no sólo es el relato de mis días de estancia, sino también he recogido aquí parte de la oferta turística de sus alrededores.
PRIMER DÍA
Mi primer día lo dedico a la ciudad y planifico, con la ayuda del folleto turístico de la ciudad, dos itinerarios. El primer paso, como en otras ciudades es comprar el billete de día (tagelkarte). Aquí su precio es de 4,50€ (1,80€ el billete simple) y me suministran un interesante plano con todas las líneas de tranvía y buses para la ciudad, acompañados de los lugares de interés situados junto a ellas.
Mi itinerario de la mañana consiste en recorrer la ciudad antigua (Altstat), y detenerme en el Museo de los Maestros Antiguos es el Zwinger. Por la peatonal Pragerstrasse me dirijo hasta la zona del Rathaus y el Almark Aquí, en su centro, se localiza un excelente ejemplo de la construcciones comunistas en los cascos históricos: un cubo de cemento y cristal, el Palacio de la Cultura (Kultur Palast) y en uno de sus laterales una alegoría al trabajo socialista y al poder del pueblo. Frente al mismo, se extienden los palacios barrocos de la nobleza de Sajonia, un buen enfrentamiento ideológico o de “lucha de clases” en pocos metros.
Esta zona de Dresde está en continuos trabajos de restauración y limpieza. Creo que para 2009 quieren terminar gran parte de los trabajos de limpieza, restauración y reconstrucción que se están llevando a cabo. Las fotografías que abundan en muchas vallas, muestran los estragos de la destrucción sufrida por Dresde en los últimos días de la Guerra Mundial por parte de la aviación inglesa. Durante el periodo comunista parte de esta zona no se restauró para dejarlo como ejemplo de la barbarie bélica. Según algunos se dejó para borrar parte del pasado histórico de la ciudad o para no gastar las ingentes sumas de dinero que suponía mantener un patrimonio histórico como el que tiene Dresde.
Sea lo que fuere, hay que alabar la forma en que se está llevando a cabo. Curiosamente algunos de los espacios libres que hay entre algunos edificios, dentro de pocos años serán ocupados por las réplicas de las edificaciones que existían antes de la última Guerra Mundial o bien serán las réplicas de los edificios que se construyeron en la época de esplendor del Reino de Sajonia y de su principal rey Federico Augusto I “El Fuerte”. Un ejemplo de esa restauración es la imponente Frauenkirchen que tras su reconstrucción es uno de las imágenes de la ciudad. Se organizan bastantes conciertos. Tuve la oportunidad de acudir a uno y realmente la acústica es impresionante. Desde aquí me dirijo hacia las orillas del Elba a pasear por el que es quizás el mas famoso de los paseos fluviales, el Brühische Terrassa. Realmente es precioso, llego de turistas y las vistas sobre el Elba magníficas, sobre todo por la gran cantidad de barcos a vapor que me recuerdan a las postales antiguas del Mississipi. No obstante, por la tarde, con la caída del sol, desde la otra orilla, la imagen es más sugerente.
Sigo mi paseo hacia el palacio real y sus dependencias. Me llama la atención el friso de más de 100 mts, realizado en porcelana de Meissen, con representación de los personajes más importantes de Sajonia hasta fines del s.XIX. Es el denominado “Desfile de los principes”. De allí a la plaza del palacio donde se localizan varios edificios que destacan: el propio palacio (Schloss), la catedral (Catlolische Hofkirche) con esa forma extraña en el exterior y completamente barroca en su interior, y el Palacio de la Opera (Semperoper) reconstruido totalmente en el periodo comunista. Junto a ellos se localiza uno de mis destinos en Dresde, el Zwinger.
El Zwinger es un palacio de grandes dimensiones organizado en torno a un patio cuadrado. Para tener una visión del mismo lo mejor es acceder al patio por el sur, atravesando un puente y accediendo por otro de las imágenes que definen a Dresde: la Torre coronada (hoy restaurada con muchos dorados). Desde el patio se aprecia bien la organización del palacio, formado por varias dependencias que hoy tienen en su interior varios museos (en total cuatro). Se puede subir a la terraza que circunda el patio, menos la zona del Museo de Pintura, y desde aquí se puede observar mejor las distintas dependencias. Algunas zonas se están reconstruyendo (caso de alguna fuente-teatro). Una de las dependencias del Zwinger (la más cercana a la Opera) es la Galería de Pintura, la Gemälgalerie, mi visita principal esta mañana.
Este museo de la Gemälgalerie se le conoce también como Alter Meister o de los Viejos Maestros ya que contiene obras de autores anteriores al s. XIX. El precio de la entrada es de 6.00 € (sin descuentos) y en su interior podemos encontrar tal cantidad de obras maestras de la pintura que puede abrumar. Tengo que señalar que iba con los “deberes hechos”, es decir, que sabía lo que contenía este museo, y por lo tanto, mi primer paso era planificar su visita. De otra forma acabaría abrumado por lo que se suele llamar el “síndrome de Sthendal”.
En este museo hay dos cosas que hay que poner de relevantes de visitarlo. Una es la colocación de los cuadros. En muchas salas están expuestos en varias filas lo que dificulta, si no buscas algo concreto, un desconcierto al visitante. Por otro está el distribuidor de salas. Se trata de la zona central del museo con un sistema de escaleras que asciende o desciende a las diferentes salas. Me recordaba a la torre de los copistas de la novela de U. Eco “El nombre de la Rosa” ya que si uno no está muy atento pude estar subiendo y bajando sin abandonar la misma planta. Por todo ello mi primer paso fue, en el mismo mostrador donde compré el billete (Planta baja) es hacerme con un plano del museo y dediqué varios minutos para señalar aquellas salas que me podían interesar y buscar algunas obras maestras concretas por las que la visita, ya de por sí, merece la pena. Existe la posibilidad de alquilar una audioguía pero los únicos idiomas que usa, inglés y alemán son precisamente mis “idiomas preferidos”. Os transcribo las salas que visité con algunas anotaciónes:
Planta Principal, salas 2, 3 dedicadas, entre otros, a Canaletto, un pintor italiano que estuvo aquí y que en su época fue famoso por sus “vedutas” o vistas panorámicas de las ciudades o paisajes. Destaca el dibujo minucioso de los edificios, tan fiel a la realidad que en algunas ciudades, Dresde o Varsovia, por ejemplo, han servido sus cuadros para llevar a cabo la reconstrucción de zonas destruidas. También en sus cuadros hay que buscar la anécdota, generalmente, alguna escenita en una zona apartada algo subidita de tono para la época, los perros, y elementos similares. Junto a las vistas de la ciudad de Dresde en el s. XVIII hay varios paisajes de las zonas de alrededor como el que corresponde a la llamada “Suiza Sajona”.
Primera Planta. Las salas 104, 105, 106 están dedicadas a los Países Bajos y podemos encontrar una extensísima colección de obras de Rembrandt, Rubens, Van Dyck, Jordanes, entre otros.
La sala 107 está dedicada a los maestros alemanes del s. XV-XVI con obras de Durero y algunos retablos. En la sala 108 entre otras obras está una de las “joyas” la “Joven leyendo una carta” de Veemer. Si alguna vez la tenéis delante acercaros lo que podáis y mirad detenidamente el cristal de la ventana. Es asombroso, aparece el reflejo de la cara de la joven
Las salas 113 hasta la 119 están dedicadas a los pintores italianos del Renacimiento. Están casi todos. Pero quizás las miradas se irán hacia uno de los cuadros, el situado al fundo de las salas, otra de las “joyas” del museo, el de la Madonna Sixtina de Rafael. En su parte inferior están esos dos angelitos, más famosos que el resto del cuadro, que aparecen en todos los lugares y objetos imaginables, hasta en la sopa, se podría decir.
En la Planta Segunda las salas 208, 209 y 210 (es mas bien un pasillo ancho) están las obras de los pintores españoles del s. XVI y XVII (Velazquez, Murillo, Zurbarán, Luis de Morales, e incluso un Greco de sus primeros años). En un lateral, junto a la pintura española, es verano se ofrecía una retrospectiva dedicada a la familia de pintores alemanes del Renacimiento, los Cranach.
Después de esto, de haber hecho pausas en varias ocasiones y de sentarme en los mullidos sillones que hay en las sala, miro el reloj. Sin darme cuenta, casi dos horas llevo recorriendo la Gemälgalerie y la mente ya está diciendo “basta!”. En la salida un empleado me dice en varios idiomas, entre ellos en francés, que con el mismo billete puedo visitar el museo situado enfrente, la Armería. Desisto. Salgo a la plaza y busco una terraza en la cercana Postplatz, para asimilar parte de lo visto y comer.
Tras la comida “a gastar el tagelkarte”. En la misma Postplatz tomo el tranvía 8 (sentido Hellerau) hasta la Albertplatz, al otro lado del río Elba. Allí enlazo con el tranvía 11 (dirección Bürlau) que recorre paralelo al río por la orilla derecha. El paisaje es precioso. Al otro lado del Elba se extiende la ciudad, las torres barrocas, destacando la gran cúpula de la Frauerkirche que pasa por ser la iglesia protestante más grande. Al atardecer, por la inclinación del sol, este paisaje tiene que ser, sin lugar a dudas, de los que dejan huella en el recuerdo. El trayecto, en el tranvía recorre en la orilla derecha, un paisaje agradable en el que se alternan barrios de villas, algunos palacios a orillas del río y en las laderas orientadas hacia el sur, viñedos y más viñedos. El trayecto termina en el barrio de Loschwitz. En la misma plaza (Bürlau) tomo el mismo tranvía de regreso hasta la Albertplatz.
Mi gesto de retomar el mismo tranvía parece haber llamado la atención ya que el conductor del tranvía me hace un gesto y me explica algo. No entiendo, pero por si acaso le muestro un mapa de la ciudad y, a la vez que lo recorro con el dedo sin dirección alguna, le digo “turist”. Me da la impresión que él pensaba que estaba perdido. Creo que me ha comprendido, soy uno de esos raros turistas que cuando visitan una ciudad no hace lo que generalmente hacen la mayor parte de los turistas, quedarse en el centro o en las cercanías de los principales monumentos.
A mi vuelta a la Albertplaz me esperaba un paseo por el barrio de Neustadt. Sin un rumbo fijo me adentro por la zona partiendo de la Königsburstr hacia el norte, después por la Luisenstr, hacia el este, para seguir por la Rotenburgen str y la Böhmischestr. En todas ellas se está llevando a cabo un proceso de rehabilitación de los edificios con un gusto muy curioso en la decoración. Había visto algunas fotografías de los grandes murales y de algunas fachadas, pero sobre el terreno es aún mejor. La originalidad es algo que destaca. Así usar las tuberías de agua a modo de instrumentos musicales, o una gran bandada de pájaros que parecen salir de las ventanas, paisajes que recorren toda la fachada y un largo etcétera. Además abundas las cafeterías, para todos los gustos y gentes muy bien decoradas, todo ello con un aire de bohemia un tanto decadente, pero agradable.
Al final de la calle Böhmischertr, hacia el norte, en una pequeña plaza con arbolado se encuentra el pequeño cementerio judío. Coqueto y sin turistas. Me parece más auténtico que el de Praga. Muy cerca del mismo, fácilmente reconocible por la gran cantidad de personas que, cámara en mano, hacen fotos está la famosa “Pfundsmolkerei” o la Lechería (Bautznerstr). Realmente es preciosa, toda ella recubierta de azulejos tanto en el suelo y las paredes, como en el techo, pero mi impresión era más bien la de estar en un museo en el que los mismo empleados eran parte de las vitrinas. Eso sí, los precios de los productos lácteos que se venden, a la altura de la decoración, elevadísimos.
Desde allí, de nuevo, tomo el tranvía 11 hacia la Albertplatz. En esta plaza me llama la atención un pequeño templete que en el folleto turístico lo señala como un pozo artesiano que sigue en funcionamiento. Pero mi interés está en recorrer esta zona por la gran calle peatonal hacia el río, la Hauptstr, y que termina en otra de las imágenes famosas de Dresde y que en los días de sol se ve desde lejos, la estatua ecuestre dorada de Augusto el Fuerte. Es el llamado “Goldener Riter” o Jinete Dorado. Se trata de una calle muy animada con varios centros comerciales, establecimientos de comida rápida y algún que otro monumento. La iglesia Dreikönigskirche es del mismo arquitecto que el Zwinger y en su interior, hay una obra a destacar, la “danza de la Muerte”. Fuera, junto a la iglesia está la calle con su nombre y en una esquina otro de los innumerables bares o tabernas de moda en Alemania, un “bar de tapas” con un nombre muy original, “El español” y su especialidad, por supuesto, la paella y la sangría y un extraño “cerdo a la mallorquina”. Eso sí, los precios de las tapas (mas bien son raciones) elevados.
Después, una nueva vuelta sin rumbo en los travías y a la búsqueda de un bar muy concreto en la zona de Neustat del que hablaré en la segunda parte junto a algunos restaurantes.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
varnados
Principios de adicción al foro :)
 
Mensajes: 54
|
SIGUIENTES DÍAS EN DRESDE
Los dediqué a realizar algunos de los itinerarios que siguen. Como os señalé, Dresde puede ser también la base para una serie de visitas, todas ellas de un día o medio día. De las siete que señalo, tan sólo las dos últimas nos las llegué a realizar.
1ª visita. Al edificio Jenidze. Se trata de un edificio un tanto raro para estas latitudes. Tiene la forma exterior de una mezquita con su gran cúpula brillante con una chimenea en forma de minarete y grafía en alfabeto árabe. En realida fue una antigua fábrica de tabaco que se ha transformado en un restaurante con diversos salones de actos. Por la noche, la iluminación hace más exótico si cabe, a esta edificación. Para llegar el mismo se pueden utizar los tranvías 6 y 10 y atravesar por debajo las vías del ferrocarril.
2ª visita. El Maravilloso Puente azul (“Bleues Wunder”). Es una de las imágenes mas famosas de Dresde y se sitúa al noreste de la ciudad, sobre el Elba uniendo los barrios de Blasewitz y Loschwitz. Para llegar al mismo se pueden tomar los tranvías 6 y 12 hasta la Schillerplatz. Si se atraviesa a pié el puente, al otro lado, en la Körnerplatz se encuentran dos medios de transportes muy originales: un funicular y un tren elevado o suspendido. Ambos te pueden llevar a las colinas en unos 5 minutos (es necesario un billete especial). A su término, sobre la estación del funicular hay una terraza panorámica con unas vistas impresionantes de todo Dresde hasta la llamada “Suiza Sajona a lo lejois, hacia el Sur. Desde la misma plaza Körnerplatz se puede tomar el bus 61 que lleva por la laderas de la colina hasta el pié de la torre de televisión.
3ª visita: el palacio de Pillnitz. A Pillnitz puede hacerse en medio día. Utilizo el tranvía nº1 hasta su final cerca del cauce del Elba. El trayecto atraviesa la zona norte del jardín Botánico, pequeñas barriadas de antiguos palacetes y de inmuebles en pantalla y muchos espacios libres. También se deja a la izquierda una playa artificial muy concurrida. Desde el término de trayecto se puede continuar a pie, unos 200 mts, hasta el embarcadero. Una barcaza para peatones y vehículos está continuamente atravesando el río de orilla a orilla en la que es válido el billete de día. Desde El propio embarcadero se divisa parte del Palacio de Pillnitz y sus jardines. Para acceder al mismo hay dos caminos. Uno siguiendo la orilla hasta el embarcadero del palacio. Allí mismo están las mediciones de las crecidas del río, algunas como la del 2006 han sido espectaculares. El otro acceso es siguiendo la carretera asfaltada y tomando a la derecha por un amplio paseo que si nos fijamos es una especie de “laberinto” de setos en cuyo interior se encuentran algunos rincones para estar aislado o para guarda alguna de las barcazas que traían hasta aquí a los reyes de Sajonia.
El palacio de Pillntz recuerda en su plano, sólo en su plano, al Zwinger. Es obra del mismo arquitecto, Pöppelmann. De ahí su semejanza. Es una gran patio, cuadrado en cuyos laterales se localizan dependencias del palacio aparte de los lugares de recreo propios de la nobleza de la época, ya que este palacio fue construido como residencia estival de los reyes. El centro está ocupado por jardines que en verano sirven para llevar a cabo representaciones teatrales y de ópera. Pero la originalidad de Pillntz está en la forma que adopta. Se trata de un palacio de inspiración oriental. Así los edificios adoptan la forma de pagoda y las pinturas que decoran sus paredes recuerdan la idea que del Lejano Oriente se tenía por esta zona. El acceso al mismo es gratis, mientras que en el interior de las dependencias cercanas al río hay instalado una exposición-museo de la época de su construcción. En cada habitación se recrea su uso con utensilios de la época. Su disposición está de tal forma conseguida que parece que están a punto de llegar los nobles.
En uno de los accesos hay una pequeña cafetería con precios muy elevados y venta de productos relacionados con el palacio. Me llaman la atención dos: las postales en las que aparecen las últimas inundaciones y la venta de bulbos de plantas decorativas.
La vuelta al centro de Dresde puede hacerse de dos formas. P | | | |