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Tema: Bruselas, Brujas, Gante y Amberes en 6 días (Leído 1486 veces)
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Susanamálaga
Sin adicción al foro :-)

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¡Hola a todos! La semana pasada regresé de 11 días maravillosos en Barcelona (donde estuvimos con un amigo y aprovechamos para conocer más esta ciudad que enamora) y Bélgica. Regresamos justo para el inicio de la Feria de Málaga, que acaba este fin de semana  (si nunca habéis estado, os la recomiendo ¡es genial!). Tengo que decir que nunca había pensado viajar a Bélgica, pero la hermana de una amiga estuvo de Erasmus allí, mi amiga fue a visitarla y vino tan encantada del viaje que decidimos probar. Además, tengo que dar las gracias a todos los que escribís en este foro, porque dais consejos buenísimos y animáis muchísimo a visitar la ciudad de la que habláis (me pasó, por ejemplo con Bélgica, así que ¡¡¡gracias, foreros!!!). La impresión con la que vuelvo es que Bélgica es un país precioso, muy cómodo para viajar (también si vas con familia) y muy barato. En nuestro viaje nos encontramos con muchísimos españoles, y con muchísimas familias con niños. Nosotros aún no tenemos familia, pero visto lo visto, cuando la tengamos regresaremos con el pequeñajo/a a Bélgica: todas las ciudades importantes están cerca unas de otras, el tren es cómodo y rápido, el alojamiento barato y hay una oferta de actividades muy extensa para viajar con niños. Nosotros volamos con Vueling desde Barcelona. El trayecto nos salió por 65€ por persona (sé que es posible encontrarlo más barato, pero supongo que las fechas mandan). Eso sí, nos tocaron cambios de puertas inesperados en el último minuto (en el Prat nos cambiaron de la puerta 24 a la 50, y de ahí de nuevo a la 24, con lo que nos hicimos a la carrera medio módulo de embarque), y algún que otro retraso de una hora  Llegamos a Bruselas y cogimos el Brussel Express Airport, el tren para el centro de Bruselas. La estación de tren está bajo el aeropuerto, así que no tiene pérdida (nivel -2, creo recordar, pero viene indicado por todas partes). Allí mismo podéis comprar en la taquilla los billetes, 2´5€ por persona, y nosotros compramos una Rail Pass, la tarjeta con 10 viajes (69€) que te permite ir en tren por toda Bélgica. Si sois menores de 26, pedid la Go Pass, más barata (a nosotros se nos pasó el arroz  ). Muchos ya sabréis cómo funciona, pero por si queda alguien que, como yo, no tenía ni idea, ahí va una breve explicación: teneís que completar el día de la semana (en inglés, francés o flamenco), la fecha (03/08/2007), la estación de la que sales (p.e., Brussel Central, Brugge, Gent, Antwerpen...) y la estación de destino. Si vais dos personas, como era nuestro caso, completad una línea por cada persona (es decir, dos líneas por ida y dos por vuelta). Ya nos habían dicho que colarse en los trenes belgas era fácil y doy fe de que es así: no nos pidieron los billetes salvo en el trayecto a Amberes (Antwerpen) porque el tren venía de París, pasaba por Bruselas y Amberes hasta llegar a Amsterdam. Nosotros, de todas formas, peferimos ir de legal porque nos llegaba bien con la Rail Pass y así nos ahorrábamos la vergüenza y el multón que te cae si vas sin billete. ¿Por dónde íbamos? Por la estación, ¿verdad? Nosotros nos bajamos en la Brussel Central, que era la que mejor nos venía para nuestro hotel. Hay dos más, la Noord (la del Norte) y la Midi (la del Sur). Nosotros nos alojamos en el Best Western Royal Centre, en la Rue Royal, al lado del monumento al soldado desconocido. Es un cuatro estrellas (en España sería de 3, 3 superior) muy limpio y cómodo con habitaciones y baños espaciosos, que nos costó 64€ con desayuno incluido. Estaba a 10 minutillos andando de la Grand Place. Llegamos un viernes a medio día. El plan era dedicar ese día y el sábado a Bruselas, el domingo a Brujas, el lunes a Gante, el martes a Amberes y el miércoles de nuevo a Bruselas. El viernes estuvimos paseando por todo el centro. Los horarios en Bélgica de monumentos, museos... son un asco: todo cierra a las 5 de la tarde, aunque sea verano, así que tienes que tener muy claro qué quieres ver y dónde quieres entrar y no perder mucho tiempo al medio día en la comida. Lo que la gente hacía era comer algo rápido sobre las 12/1 de la mañana y cenar a partir de las 5/6 de la tarde. "A donde fueres, haz lo que vieres", así que el primer día comimos en un restaurante de patatas fritas (el plato nacional belga junto con los mejillones) en la plaza de la Madeleine (cerca de las galerías St. Hubert). Las patatas están buenísimas y los bocadillos de pan francés que tienen son deliciosos. Nos gustó tanto que al día siguiente decidimos parar de nuevo para comer allí y ¡nos sentó mal la comida! ¿Demasiada fritanga seguida? ¿Estómagos que se envejecen a partir de los 30? Un misterio  Vimos la Grand Place, el Manneken Pis (estatua del tamaño de las Polly Pocket acosada por cientos de turistas)y las galerías cubiertas St. Hubert (las primeras que se cubrieron, antes que las italianas). Vamos, lo típico, junto a la catedral de San Miguel y Santa Gúdula. Hay algo que no os tenéis que perder del centro, Le Mort Subite, la muerte súbita, un local (justo frente a la salida de las galerías St. Hubert), famoso por su decoración de 1920 y sobre todo porque da nombre a una de las mejores cervezas belgas. Mi marido estaba entusiasmado con esa cerveza achampañada y con graduación y aspecto de vino. Yo, que soy menos cervecera y me mareo sólo de oler el alcohol, me pedí una Kriek, una cerveza de baja graduación con sabor a frambuesa que ha sido mi compañera de viaje en todas las cervecerías a las que hemos entrado. Y otras dos cervecerías más: Delirium Tremens, con una carta con más de 2.000 cervezas (muy cerca de St. Hubert, en la calle de los restaurantes, Bouchers, bajando en dirección a la Grand Place, en una callecita a la derecha después de Chez Leon); y Le Roi de Espagne, en plena Grand Place, con unas vistas inmejorables y unas cervezas, según mi marido, espectaculares. El sábado estuvimos en el barrio del Sablón, un barrio precioso lleno de anticuarios donde está el museo de Bellas Artes, que comprende el de Arte Antiguo y el de Arte Moderno. La entrada cuesta 5€ y te da derecho a ver los dos museos. Además con ella te dan un vale para que te tomes (ante de las 12 de la mañana) un café en la cafetería del museo. Merece la pena sólo por tomártelo en la preciosa terraza de la cafetería. Estuvimos toda la mañana en el de Arte Antiguo: Rubens, Jordaens, Van Eick, Van der Weiden, el Bosco... es impresionante, de verdad. Eso sí, salimos tan borrachos de arte que fuimos incapaces de entrar en el de Arte Moderno, que dejamos para otra ocasión (Magritte tendrá que esperar). Frente al museo está la iglesia de St. Jacques y un poco más abajo los pequeños y preciosos jardines de Le Petit Sablon. Bajando hacia la plaza del Grand Sablon nos encontramos con Notre Dame du Sablon, una maravilla del gótico flamenco que estaban restaurando. Muy cerca de la Place du Grand Sablon está Notre Dame de la Chapelle, la iglesia de la comunidad española en Bruselas y la que más nos gustó de Bruselas. Es la más ecléctica, con muchos añadidos barrocos sobre el gótico flamenco, con las paredes del ábside pintadas en el siglo XIX a la manera medieval, y con unas capillas en la que destacan una dolorosa y un crucificado españoles. El cura me contó que se quemaron en un incendio y que se lograron restaurar gracias a la colaboración de la comunidad española en Bruselas.
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Susanamálaga
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Después de comernos las dichosas patatas (éstas fueron las que nos sentaron mal), estuvimos paseando por el centro y como el día anterior habíamos estado también en la iglesia de San Nicolás, la Bolsa y el teatro de la Moneda, decidimos dar una vuelta por un barrio menos turístico, el que rodea al Bulevar Anspach, al oeste de la Grand Place. Es un sitio donde se ven pocos turistas despistados como nosotros, pero que merece la pena explorar. Las calles son preciosas y llenas de brucelenses menos estresados por el ir y venir de los visitantes. Los locales siguen siendo igual de bonitos que los del centro, pero más baratos y llenos de parroquianos sin cámaras de fotos. Una zona estupenda es la de St. Géry, un barrio lleno de monumentos (la iglesia de San Juan Bautista, diseñada por un estudiante de Rubens y una de las más bonitas del país; Ste. Catherine, que guarda una virgen negra rescatada del río Senne por los pescadores; Notre Dame des Riches Claires; y una infinidad de murales de cómics que merece la pena ver). Además, es una magnífica zona para cenar o irse de marcha después. En la plaza St. Géry y alrededores abundan los restaurantes con vistas preciosas y locales de copas para marcarse un baile en la madrugada, a precios muchos más bajos que los del centro de Bruselas.
Al final de este día, agotados y encantados con la ciudad, volvimos al hotel dando un paseo que inevitablemente nos llevó a la Grand Place. Merece la pena pasarse por allí de noche sólo por verla iluminada. Además, nos encontramos con un espectáculo de luz y música que nos encantó. Y de ahí, al hotel, a descansar un poco, porque al día siguiente íbamos a Brujas, una ciudad que nos habían dicho (y no se equivocaban) que era de cuento.
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« Última modificación: Agosto 20, 2007, 02:25:10 por Susanamálaga »
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Susanamálaga
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El domingo desayunamos temprano y a las 8.45 cogimos en la estación Central un tren que iba a Oostende y que paraba en Gante y Brujas. Como íbamos a dedicarle un día entero a Gante, paramos en Brujas directamente, pero si no tenéis tiempo para hacer esto podéis bajaros en Gante y con el mismo billete ir después a Brujas (si usáis la Rail/Go Pass, sólo tenéis que completar el trayecto a Brujas). Ese día hacía un tiempo soleado fantástico (32 grados), lo que supuso que medio Bruselas cogiera el tren para ir a la costa y tuvimos que ir sentados en el suelo entre vagones porque no quedaba sitio. Así, apretaditos, llegamos a Brujas. En la estación fuimos al servicio y me pareció curioso que hubiese una señora cobrando dinero por pasar al baño (en Amberes hasta en el Mc Donals tenías que ir con la calderilla para el baño). Luego resultó que era así en casi todos los lugares a los que fuimos. Era poco (entre 30 y 60 céntimos), pero vaya incordio tener que ir rebuscando monedillas cada vez que tenías una urgencia (en fin...). Al salir de la estación de brujas (en obras), a la izquierda hay un quiosco de la empresa de transportes De Lijn. Allí compramos el ticket para el bus que nos llevaría al centro (si lo compras en el autobús es más caro). Los que van al centro son los números 1,2,3, 4, 6... y un montón más, y se cogen en la misma acera del quiosco. Para bajarnos lo hicimos en la Mark o Plaza Mayor (al estar en la zona flamenca todo estaba escrito en este dialecto, y no en francés y flamenco como sucedía en Bruselas). El recorrido del autobús nos hizo ver que de la estación (frente al parque del Minnewater) hasta el centro no había mucho camino, así que la vuelta la haríamos paseando mientras disfrutábamos de la belleza del Minnewater. Una vez en la Grote Mark fuimos a la torre Belford. Después de admirar el imponente patio, compramos el ticket para subir arriba. Delante nuestra subía un matrimonio español con tres niñas y la conclusión a la que llegué es: 1. que no subiría más a la Belford; y 2. que no subiría jamás con niños. En fin, pueda que sea una cobarde, pero eso de tener que subir 350 escalones de una escalera de caracol de hace la tira de siglos, muy, muy estrecha, mientras otros bajaban, me dejó tocada, y más cuando oía a las niñas gritando "mamá, me quiero bajar, me da miedo" a cada paso. Y yo con claustrofobia...  Bueno, con un poco de miedo (sobre todo cuando llegó la parte de madera, con los escalones más inclinados y estrechos aún), subimos arriba y..., sí, merece la pena. ¡La vista es espectacular! Después de las consabidas fotos, logré bajar (es más fácil que subir) y fuimos hacia uno de los canales de donde salían botes para recorrer los canales. Cada uno pagó 5´50€ y nos subimos. Teníamos la sensación de haber entrado en una máquina del tiempo. ¡¡Es todo precioso!! Después de exclamar decenas de veces "¡oooooh!" mirando a un lado y otro de los canales, fuimos a la plaza del Burg y nos quedamos boquiabiertos con el majestuoso ayuntamiento, el palacio renacentista de Carlos V, la basílica de la Santa Sangre... Después fuimos desde el Burg a la Mark. Allí, en la calle Breidel, a la izquierda, hay una puertecita muy, muy pequeña, que conduce a un callejón. Si entráis en él, cruzad la puerta de piedra de De Garre, una cervecería estupenda donde se puede degustar la cerveza que da nombre al local. Es un sitio precioso, una casa del siglo XVI que parece enteramente la taberna del Pony Pisador del Señor de los Anillos (¿un poco exageradilla? ¡pero es que me gustó mucho!  ). Después de la cerveza (yo seguía fiel a mi Kriek flojilla pero muy rica), seguimos paseando por el centro de Brujas. Entramos en la iglesia de San Salvador (¡qué preciosidad!) y en la de Nuestra Señora (Onze Lieve Vrouwkerk), otra joya que se enorgullece de guardar entre sus muros (la verás nada más entrar, en la capilla lateral de la derecha) la única escultura de Miguel Ángel que salió de Italia en vida de su autor, una delicada Madonna con niño en mármol de Carrara que, sólo por ella misma, merece cualquier viaje. (Por cierto, en la puerta de la iglesia vimos a un amigo de Almería -¡vaya sorpresa!-; y el día anterior vi en el museo de Arte Antiguo de Bruselas a mi profe de Educación Física del instituto -al que todos odiábamos-. Eso de que el mundo es un pañuelo va a ser verdad). Llegada la hora de comer decidimos ir a un sitio que recomendaban en una guía que encontré antes del viaje en Internet (luego os hablo de eso, que merece la pena). Se llama Medard y es una Brasería que está en Amandsstraat, una de las calles que suben desde la Mark hasta Geldmuntstraat (a la izquiera en el mapa). Allí pedimos una ensalada mixta (que servían acompañadas de pan con mantequilla) dos platos de espaguettis a la boloñesa (pedimos los pequeños, que resultaron ser el tamaño normal que te ponen en cualquier italiano), una cerveza, dos coca-colas, y todo por 14€. Estuvo más que bien. Frente al Medard está Pasta Presto, con precios similares, e igualmente con vistas a una plaza preciosa. Si os apetece postre, seguid calle arriba hasta la Geldmuntstraat y a la derecha os encontraréis con Da Vinci, una heladería con helados rqiuísimos por 1´20€ la bola (los de chocolate, cómo no, están de muerte). Después de la magnífica comida-cena fuimos bajando hacia el Minnewater. Allí llegamos a punto para entrar antes del cierre a la Beginhof, una comunidad de monjas beguinas (fundada en las cruzadas por mujeres adineradas cuyos maridos se marchaban a la guerra). Es un conjunto de casitas preciosas alrededor de un parque idílico. Entramos a la iglesia cuando las monjas cantaban sus himnos y fue tan bonito... A la salida, estuvimos recorriendo el Minnewater (¡otra joya!) hasta que a las 9 de la noche decidimos regresar a Bruselas.
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« Última modificación: Agosto 18, 2007, 04:36:14 por Susanamálaga »
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Susanamálaga
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Al día siguiente tocaba Gante. A diferencia de los 32 grados del día anterior, cuando salimos del hotel estaba nublado y durante el día en Gante nos cayó un montón de agua. Cuando llegamos a la estación de tren de Gante, bajamos y cruzamos el túnel a la izquierda de la estación. Al final del túnel, a la izquierda, nos encontramos con una caseta de De Lijn, la empresa de transportes. Teníamos que coger el tranvía nº 1 (frente a la caseta, al otro lado de la salida del túnel) pero antes teníamos que comprar allí los billetes. 1´20€ valía cada trayecto. Cruzamos y nos montamos en el tranvía, que sube hasta el centro. Nosotros nos bajamos al final de Korenmarkt (un luminoso indica el nombre de las calles en las que para), en la plaza Groentenmarkt (por cierto, si os gustan los pasteles tradicionales, entrad en Himschoot, una panadería tradicional donde podéis comprar el maatetar, una galleta-pastel típica de Gante por 2€).
Muy cerca de Korenmarkt están los muelles (Korenley -muelle del trigo- y Graslei -muelle de las hierbas-) donde se cogen los botes para recorrer los canales. Cogimos al final del Korenley el bote (5´50€ el trayecto), que ofrecía, como en Brujas, explicaciones en inglés, francés y alemán. Si queréis podéis pedir antes de subir, en la caseta donde se compran los billetes, un folleto en español con la explicación del recorrido y de los edificios históricos que veréis. A pesar de que es muy diferente a Brujas nos encantó el recorrido por los canales, pasar por el imponente castillo de Gravensteen (dentro hay un museo con instrumentos de tortura medievales), el reducto fortificado del Rabot, los alrededores de St. Michel... y esas casas-palacio algunas del siglo XIV. Realmente impresionante. Nada más bajarnos del recorrido en bote empezo a diluviar (los turistas arrasamos ese día con impermeables y paraguas en las tiendas de recuerdos) y nos refugiamos en Waterhuis aan De Bierkant (en la Groentenmarkt, en un callejoncillo en un lateral del canal). Es una cervecería muy típica de Gante, con más de 200 tipos de cerveza, en un entorno muy bonito. Os la recomiendo. Frente a la cervecería hay un edificio antiguo precioso que acoge una tienda de regalos donde podéis comprar botellitas de ginebra belga (tradicional, de vainilla, frutas del bosque y también de chocolate) por 2´25€. Tanto en la cervecería como en la tienda de regalos podéis ir al baño gratis.
Pero el gran descubrimiento de Gante fue Souplounge, un local muy chulo donde nos tomamos una riquísima sopa con dos panecillos, mantequilla y una manzana por 3´5€. Yo me pedí la de tomate (un clásico), pero había de zanahoria, brócoli y endivia. Nos sentó genial para reponernos del frío y de la lluvia de Gante (para encontrar el restaurante, seguid el Kraanlei y lo encontraréis antes del puente).
Después del parón provocado por la lluvia visitamos la torre Belfort. Aquí se sube hasta el primer piso y luego se coge el ascensor hasta el final del todo, hasta la sala que alberga el gran mecanismo del reloj y el tambor que mueve las campanas de la torre, con un señor relojero-campanero que te explica (si le das conversación) cómo funciona el mecanismo. Impresionante. Al otro lado del ascensor hay una pequeña puerta por la que se entra para recorrer la torre por la galería exterior.
Frente a la Belfort está el Ayuntamiento y la catedral de San Bavón, donde está el Cordero místico de Jan van Eyck. Para verlo tenéis que pagar 3€. Si hay mucha cola y no tenéis mucho tiempo, avanzad hasta el final de la nave situada a vuestra derecha, en dirección al altar. Allí encontraréis una capilla con una reproducción exacta del cuadro, en el mismo lugar que tradicionalmente ha ocupado. Un amable jubilado voluntario explica el significado de la tabla a los pocos turistas que no están viendo el original. Y sin colas.
Ya en el exterior veréis la iglesia de San Nicolás, una iglesia gótica del siglo XIII muchísimo más bella que la catedral, y paradógicamente con menos turistas, que no os podéis perder.
Si estáis en Gante y queréis comprar algún recuerdo, os recomiendo una tiendecita de postales antiguas que hay justo frente al castillo de Gravensteen, en la calle Rekelingestraat. Tienen postales antiguas de Gante preciosas y muy baratas.
Nosotros, antes de coger el tren fuimos a cenar a Tasty, un restaurante de comida vegetariana al lado de la Groentenmark (en el lado opuesto a la cervecería, al principio de la calle Hoogpoort), donde tienen unos zumos naturales y unas hamburguesas vegetales riquísimas -las hamburguesas, 4´50€-. Por cierto, el dueño, un chico majísimo, nos dijo que estuvo un verano en España, en Lanjarón (Granada) y que le encantó el pueblo. Me dijo que cambiaría el clima de Lanjarón por el lluvioso clima belga sin pensarlo. Suerte que tenemos, ¿no?
Nuestro día en Gante llegó a su fin. Para regresar a la estación cogimos el tranvía 1 en la Groentenmark (en la acera de las casetas de la empresa De Lijn) y media hora después estábamos en Bruselas. A pesar de lo mucho que me gustó la ciudad me alegré de estar en el hotel y poder darme una ducha caliente, ponerme el pijama y dormir bien tapadita. Seguro que la próxima vez que visite Bélgica no se me olvida coger TODOS LOS DÍAS una chaqueta, por mucho sol que haya podido hacer el día anterior.
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« Última modificación: Agosto 20, 2007, 12:48:28 por Susanamálaga »
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Susanamálaga
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¡Amberes nos encantó! ¡Qué ciudad más hermosa! La estación de tren es imponente y sus alrededores también lo son, como el zoo que hay justo detrás. Y las calles que conducen al centro, como la Meir, una de las más animadas y menos sórdidas que he podido ver cerca de una estación. Llegamos temprano a Amberes y nos encaminamos por Meir hasta la casa de Rubens (Rubenshuis). Antes de llegar vimos a nuestra derecha una hermosa portada de una iglesia y decidimos entrar. Era St. Jakob, la iglesia de Santiago, donde descansa Rubens y su familia y también el pintor Jordaens. El interior es una obra de arte del Barroco digna de ser contemplada. Eso sí, para ver la capilla de Rubens y Jordaens tuvimos que regresar después, pues sólo abren de 2 a 5 de la tarde la girola (donde están situadas ambas, tras el altar). Después fuimos directos a la casa de Rubens. Tengo que deciros que en todas las fotos en las que salgo aquí tengo una cara de éxtasis... plenamente justificado por la belleza del lugar. El diseño del jardín es una verdadera obra de "arqueología botánica" pues, después de años de abandono, hizo falta una ingente labor de investigación, al igual que con el resto de la casa, para en la década de los años 30 del siglo XX dejarlo como estaba en época de Rubens. Y qué decir del templete romano y del arco italiano que separa la casa del jardín, o de la fachada del edificio diseñada también por Rubens... ¡magnífico! La visita comienza por la parte del edificio de arquitectura flamenca. Aquí, como en la mayoría de las estancias, nos encontramos las paredes adornadas con cuero repujado español, una maravilla por sí solo. Pero además los muebles de la época y los cuadros de Rubens hacen que todo el conjunto del edificio sea, sencillamente, inolvidable. Cuando mi marido y yo salimos de la casa fuimos a la tienda del museo esperando encontrar alguna guía de este lugar tan hermoso para traérnosla para España, pero (¡qué decepción!) los materiales que se vendían eran muy pobres, y encima casi todos en flamenco... ¡qué pena! Después bajamos por la calle Wapper y giramos a la derecha por Schuttershof para bajar por Leopold. Íbamos en busca de una cervecería por lo visto muy apreciada por los lugareños y nos encontramos con unos jardines bellísimos en medio de la ciudad, justo a las espaldas de Maagdenhuis. Justo al lado, en la Mechelse Plein, vimos una iglesia que no teníamos señalada en ninguna guía, la de San Jorge, un verdadero descubrimiento. De verdad que me habría pasado todo el día en ella admirando tanta belleza. Subiendo por MechelsePlein, en Vleminck (a la izquierda) está Kulminator, una estupenda cervecería donde descansamos un poco los pies antes de continuar la visita. Había leído que la carta tenía 550 tipos de cerveza, pero la dueña nos dijo que esos datos estaban anticuados y que ahora iban por casi 800 tipos de cerveza. Así que imaginaos la emoción (y la presión) de mi marido al decidirse por una. Yo tuve valor para preguntarle si tenían alguna sin alcohol y la buena mujer, mirándome como si fuera un bicho raro, se quedó un momento pensativa y me dijo que sí, que había una sin alcohol Después del descanso seguimos subiendo por Kamen Straat hasta la iglesia de San Agustín. Estaba cerrada, pero la fachada barroca ya merecía la pena por sí sola. [Por cierto, si os pilla por esa zona con hambre, justo antes de llegar a San Agustín hay un restaurante -no recuerdo el nombre- que señala en el escaparate que tiene cocina catalana y tradicional belga donde podéis comeros una rica sopa con pan y fruta por 4´50€. Nosotros no entramos, pero por lo visto tiene mucha fama]. Seguimos subiendo hasta la Groen Plaats, una plaza preciosa justo detrás de la Grote Mark y que hasta el siglo XIX fue el cementerio de la catedral. Allí, al lado de Mango, en Schoen Markt hay un restaurante de comida rápida (Chaplin) donde por 2´20€ podéis comeros el bocadillo vegetal más delicioso y grande que he probado (y sin perder tiempo, que eran ya las 2 de la tarde y ¡todo cierra a las 5!). De vuelta a la Groen Plaats (allí está el Mc Donals en el que hay que pagar por hacer pis) entramos a la catedral de Nuestra Señora (hay que pagar 2€ por entrar), la que dicen que es la catedral gótica más grande y bonita de toda Bélgica, una maravilla que acoge varias obras de Rubens (cuatro en total). Entre ellas destaca el Descendimiento de la Cruz. En la catedral se organizan visitas guiadas en español. Si podéis, acoplaros a alguna, porque merece la pena oír la explicación detallada de tantos tesoros como alberga. Estuvimos un buen rato dentro hasta que nos dimos cuenta que eran las 16.25 y que a las 5 de la tarde cerraban San Jacob. Así que, a la carrera, llegamos justo para ver la parte de la iglesia que estaba cerrada por la mañana. Eso sí, merió la pena el sprint, porque (después de pagar 2€) pudimos ver Nuestra señora rodeada de Santos, el óleo de Rubens que corona la capilla donde está enterrado junto a su familia, además del imponente lienzo de Jordaens que preside su tumba. Tengo que decir que eran las 16.55 cuando el sacerdote nos echó a la calle sin ningún miramiento. Entiendo que tengan un horario que cumplir (que por otra parte es bastante estricto -¿por qué todo cierra a las 5 en verano?-), pero de ahí a ser maleducado... En fin, que ya sin problemas de hora (todo estaba cerrado), fuimos paseando por Lange-Nieuw-Straat en dirección a la Grote Markt. Por el camino encontramos las fachadas de St. Nicolaas y Santa Ana y muy cerca, St. Carolus Borromeuskerk, con una imponente fachada diseñada por Rubens que preside la tranquila plaza situada a sus pies. Ya en la Grote Markt, imposible no mencionar el Ayuntamiento o la fuente de Silvio Bravo, el guerrero romano que arrancó, según la leyenda, su mano al gigante que tenía por costumbre arrancar la mano de los patronos de los barcos que no le pagaban por cruzar el río Escalda, y de donde viene el nombre de la ciudad (Antwerpen = hand werpen: "arrojar la mano"). El agua de la fuente cae directamente sobre el suelo de la plaza, creando un efecto más que romántico en esa plaza rodeada de edificios gremiales coronados por estuadas doradas. Muy, muy bonito. Más tarde, enfilamos nuestros pasos hacia el río Escalda. Allí merece la pena detenerse en el paseo y admirar sus aguas, con uno de los puertos más importantes de Europa, donde se encuentra otra maravilla, el castillo de Steen siglo XIII (aunque reformado en el XIX), hoy sede del museo de la Marina. Sin duda, es como esos castillos que imaginábamos de pequeños, habitados por príncipes y princesas y defendido por un fiel dragón. Justo enfrente está la Vleeshuis, un antiguo edicifio del siglo XIV del gremio de carniceros, construido en ladrillo rojo y blanco alterno, que imita las lonchas de bacon. Hoy es sede del Museo de Arqueología. Muy cerca, en la calle Ernest Van Dijck, esquina con Suiker Ruis, está ´T Oerwoud, una brasería donde se dice que venden los espaguetis más ricos de toda la ciudad. Antes de coger el tren cenamos allí y, sí, están riquísimos. Pero un consejo por si vais algún día. No pidáis el plato grande (es demasiado), el pequeño es como los que te sirven aquí en cualquier italiano, pero más barato (3´50€). Y la terraza tiene vistas al castillo de Steen  De camino a la estación pasamos a propósito por Oude Koor Markt. Allí está la entrada a Vlaeykengsgang, una callejuela del siglo XVI que ha sobrevivido hasta nuestros días. Para encontrarla hay que estar atento, pues se accede a través de una puerta estrechita. Podéis guiaros por la publicidad del restaurante más famoso (y caro) de la ciudad, el Sir Anthony Van Dyck, que os encontraréis en una placa en la puerta que da acceso al callejón. Aquí conocimos a una chica catalana muy simpática que vivía en una de las casas. Nos explicó que todo el callejón era propiedad del mismo dueño, que se había hecho de oro alquilando apartamentos por todo el callejón, además de la casa donde está el restaurante. Cuando le preguntamos a esta chica cómo era vivir en Amberes, si le gustaba la ciudad, nos dijo "llueve demasiado". Más tarde de lo que habíamos cogido en Brujas o Gante el tren de regreso, volvimos a Bruselas mirando un cielo cada vez más encapotado, preludio de la lluvia que caería al día siguiente.
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« Última modificación: Agosto 20, 2007, 12:55:19 por Susanamálaga »
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Susanamálaga
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Era miércoles, nuestro último día en Bélgica. Nuestro avión salía a las 15.45 de la tarde, así que nos levantamos temprano, hicimos las maletas y las dejamos en recepción, desayunamos y nos fuimos para el Parque de Bruselas. [Antes de que se me olvide, por la zona de la Rue Royale y de la Rue de Congrés nos dimos cuenta de que había, salpicados sin seguir un patrón fijo, adoquines con figuritas incrustados en el suelo. Encontramos uno precioso de un angelito, otro de un brazo cuya mano sujetaba un botellín de cerveza, otro de unas gafas de sol, otro de una cerveza. No sé si hay más por otras calles, pero fue curioso encontrarnos estos]. El parque de Bruselas es un sitio precioso, aunque más pequeño de lo que imaginaba. Nos hicimos algunas fotos por allí (la luz del día nublado daba al parque un aspecto romántico). Una pareja de españoles nos echó una foto. Llevaban un día en Bruselas y nos dijeron algo que ya nos habían comentado otros españoles y que nos sorprendió, que Bruselas se ve en un rato, que salvo la Grand Place no tiene nada. No era momento ni lugar para argumentar lo contrario, pero después de despedirnos de ellos (les recomendamos que pasearan por el Sablón, St. Géry o los alrededores de Antoine Dansaert) mi marido y yo estuvimos comentando lo mucho que nos había gustado Bruselas y que, sin duda, volveríamos a esa ciudad y a ese país encantador. Después de bordear todo el Parque fuimos justo al límite del barrio dela Unión Europea (tendrá que esperar hasta otra visita) y bajamos hasta el Palacio Real y el Museo Bellevue para continuar por la Biblioteca Real y la Place de l´Albertine hasta el centro. Allí compramos chocolate para regalárselo a nuestras familias. Lo hicimos en una pequeña chocolatería artesanal (en la Rue Royale compramos para una cajita en Mary, la chocolatería proveedora de la familia real belga, un sitio con unos chocolates espectaculares). Para transportar las cuatro cajitas que compramos usamos una bolsa isotérmica que llevamos en el equipaje de mano en el aeropuerto. Aquí voy a detenerme para comentaros algo: desde el primer día que llegamos nos llamó la atención que en el centro de Bruselas (en las otras ciudades no vimos ninguna) había muchas chocolaterías regentadas por chinas que ofrecían al turista lotes de chocolate de hasta 2 kilos a la mitad de precio, o menos (unos 30€), de lo que te costaba un kilo en una de las chocolaterías pequeñitas. Unos belgas nos explicaron que eran chocolates belgas fabricados de forma industrial y de peor calidad que el de Devina, Neuhaus, Leónidas o Godiva, y ni parecido ni siquiera de lejos a Mary. Tengo que decir que probamos ese chocolate de lote y estaba bueno (el chocolate siempre lo está). Si lo probabas junto con los otros se notaba la diferencia, pero si no, no te enterabas. Como no íbamos a comprar mucho decidimos hacerlo en tiendas tradicionales, pero para quien quiera hacer regalos a mucha gente, las chocolaterías de las chinas te sacan de un apuro y por poco dinero. Otro consejo. En la Grand Place, en el Ayuntamiento, está la oficina municipal de turismo. Allí os informarán de todo lo que queráis saber y os darán un montón de mapas, folletos (la mayoría gratis, pero por algunos hay que pagar 1 ó 2 €). Pues bien, si tenéis pensado visitar más ciudades, id al edificio frente al Ayuntamiento, la Maison du Roi. Por la parte de atrás está la oficina nacional de turismo, turismo de Flandes (o algo así), donde os darán información sobre otras ciudades. Os recomiendo que pidáis específicamente los folletos de "Use-it", "Free map for young travellers". Antes de ir a Bélgica encontré en internet archivos en PDF de los folletos (en inglés) de Brujas, Amberes y Gante (el de Bruselas no se podía descargar). Son muy, muy útiles. En ellos tenéis información sobre sitios para comer por poco dinero y muy bien, sobre los supermercados de cada ciudad, sobre locales de marcha, lugares para visitar alejados del bullicio de los turistas... ¡Es, sin duda, el mejor mapa que he consultado sobre una ciudad! En la oficina pedí el de Bruselas (el que me faltaba), pero la chica no quería dármelo (no sé por qué). Tuve que insistirle hasta que por fin lo hizo (me lo dio en francés, pero me sirvió igual). Si alguien está interesado y no los encuentra, pedídmelo. Os puedo pasar los archivos en PDF. Otro apunte, esta vez sobre los trenes. Si no vais a comprar la Rail Pass o la Go Pass y queréis comprar los billetes sueltos, los sábados y domingo valen la mitad, así que dejad para esos días los trayectos que valgan más y ahorraréis bastante. Además, los sábados y domingos cada billete de autobús, metro y tranvía urbanos sirve para dos personas. Los trenes "IC" son los que conectan las ciudades principales (por cierto, en Amberes no os equivoquéis de estación. La estación principal, la que está en el centro es "Antwerpen Central". La otra os deja en las afueras). Hay otros trenes ("L-train") que se paran en todos los pueblecitos y tardan más (de vuelta de Amberes a Bruselas cogimos uno y tardamos 1 hora, cuando el de la mañana tardó 30 minutos). Eso sí, si queréis visitar esas ciudades o pueblecitos de Bélgica que os interesen y no tenéis coche, estos trenes son la mejor opción. Después de estos días en Bélgica regresamos (con una hora de retraso) a Barcelona, donde estuvimos un par de días más en casa de nuestro amigo. Nos encantaría volver de nuevo a Bélgica y a Barcelona (¡qué ciudad más acogedora y cuántas cosas que ver!). Bueno, creo que esto es todo. Espero haberos ayudado con este relato a los que queráis viajar a Bélgica, como el resto de personas de este foro me habéis ayudado a mí en mi viaje (de nuevo, gracias a todos. Sois un encanto). Ojalá no tardemos mucho en viajar a otro lugar para seguir compartiendo mis experiencias con todos vosotros, al igual que yo, cada día, comparto las vuestras. ¡Un beso a tod@s! 
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« Última modificación: Agosto 20, 2007, 01:03:03 por Susanamálaga »
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Susanamálaga
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« Última modificación: Agosto 22, 2007, 12:01:11 por Susanamálaga »
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hectorbon
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