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Tema: Norte de Portugal: Braga y Parque Nacional Peneda-Geres (Leído 1936 veces)
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Oracio Holiveira
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Al final esta Semana Santa nos iremos al Norte de Portugal (2 parejas en coche desde casa), aprovechando los 6 días que nos han regalado aquí en Euskadi en esas fechas. Nuestra intención es parar a dormir cerca de Tuy, adonde llegaremos tarde la noche del martes. Conozco un hotel allí que nos conviene. Y al dia siguiente pasar la frontera, visitar Valença do Minho y su mercado del miércoles, y tirar hacia el interior del país. Nos estamos planteando tomar Braga como base para las 5 noches siguientes, y desde allí visitar el Parque Nacional Peneda-Geres, donde saciaremos nuestras ansias de caminar, y hacer tal vez alguna escapada hasta Oporto, Guimaraes y/o Barcelos. Por lo poco que he leído, si queremos hacerlo así tendremos que reservar el alojamiento ya mismo, pues Braga es famosa por su Semana Santa y la ciudad se llena en esos días. No he visto mucha información en el foro sobre esta zona. En un hilo de Oporto se habla algo de la ciudad y alrededores, pero no especificamente de la zona que queremos visitar. Es este: http://www.viajerosolidario.com/foro-de-viajes/index.php/topic,96.0.htmlAsí que os dejo algunas preguntas: - Algún alojamiento en Braga para 4 personas? - Algún lugar que no debamos perdernos en sus alrededores? - Alguna ruta recomendable en el PN Peneda-Geres? Donde comer? Donde dormir (es otra posibilidad)? Y cualquier cosa que se os ocurra para terminar de preparar un itinerario por esa zona. Oracio
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keka
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Mensajes: 354
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Ya me dirás en que sitio cercano a Tui vas a dormir, merece la pena? Valença do Miño, con una fortaleza muy chula donde los bajos de las viviendas se han convertido todos o casi en comercios, merece más la pena comprar en ellos que en la feria que mencionas que se monta en la parte nueva ´del pueblo, esta sin mayor interés, verás que los pueblos portugueses tienen un día a la semana una súper feria. Peneda_Geres: Me gusta más la parte Portuguesa que la española, aunque si puedes encontrar las pozas termales públicas que utilizan los nativos pues será una delicia, bastante deterioradas por la construcción del balneario español. www.adere-pg.orgEn Vila do Geres las hay pero de pago, también hay balneario. Aquí encontrarás una ofi de turismo pero por desgracia con muy poca info. Hay varios campings por la zona. Soage, un pueblito donde han rehabilitado casas de piedra para alquilarlas enteras, igual puede interesarte. http://www.adere-pg.org/central_res.aspTambién hay ofi de turismo. A mi me gusta mucho ir a la Peneda y subir hasta su lago de aguas preciosas. te explico por si te interesa o buscas más info. Ruta : Vigo-Salvatierra-Monçao-Melgaço-Castrolaboreiro. Cuatro Km antes de llegar a Castrolaboreiro está la entrada al parque. Justo en el cruce de caminos hay un panel informativo del parque nacional. Poniéndonos delante del panel ( si no lo han cambiado de sitio ) hay un cruce de carreteras . Cogemos la de la izquierda camino del Santuario de Nuestra Sra. de la Peneda Una vez en el aparcamiento del santuario y justo detrás de la iglesia hay una fuente y al lado empieza el camino de piedra ( viacrucis ) que os llevara a la parte alta de la sierra. Guimaraes a mi me encanta y no te queda lejos de Braga, incluso podías alojarte allí. Te dejo una página general sobre portu pero que trae mucha info. Saludos.
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Oracio Holiveira
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Ya habíamos visto lo de las casitas en el Parque Nacional y es una posibilidad, aunque Braga no conozco y tambien me atrae. Y me encanta leerte lo de las pozas termales en Peneda-Geres, intentaremos averiguar su ubicación una vez allí. Pasaré tu información sobre el mercado de Valença a las chicas de la expedición, que son las más interesadas... Yo ya he estado un par de veces en Valença, aunque solo he ido allí a comer. En Tui he dormido muchas veces en este hotel: http://www.halfonsoprimero.com/Tenemos tarifa de empresa y nos sale la doble a 59 € desayuno incluído, y se desayuna como un rey. El hotel está un poco en ninguna parte, pero se puede comer hasta muy tarde, tanto allí como en un restaurante a 500 m. de allí. Y realmente por ese precio está muy bien. Esa noche llegaremos tarde, aunque acabo de darme cuenta de que en Portugal es una hora antes y tal vez nos convenga cruzar la frontera. Miraré tambien hoteles en Valença. Graciñas por toda la información, Keka. Oracio
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Oracio Holiveira
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Ya están reservados los hoteles para nuestro viaje al Norte de Portugal, a la región del Minho. 1 noche en Tui. Hotel Alfonso I. 59 € / noche por habitación doble con desayuno. www.halfonsoprimero.com2 noches en Braga. Hotel Carandá. 49 € / noche por habitación doble con desayuno. www.hotelcaranda.com/main.htm3 noches en Lindoso (P.N. Peneda-Gerês). 90 € / noche por una casa de 2 habitaciones, desayuno incluido. www.adere-pg.pt/site/centralll.php?alo=88&cat=3Tenemos intención de visitar: - el mercado semanal de los miércoles en Valença do Minho. - Ponte de Lima - el mercado semanal de los jueves en Barcelos - Guimaraes. - La Semana Santa de Braga - una pequeña escapada a una bodega en los alrededores de Porto. - un par de caminatas por el P.N. Peneda-Gerês, si el tiempo lo permite. Aunque tal vez sea demasiado y alguna de las visitas anteriores se caiga. Cualquier recomendación sobre lo que no debemos perdernos en estos lugares sera bienvenida. Keka, lo de las pozas termales publicas, te refieres a pozas de agua caliente? En Internet encuentro bastantes posibilidades de baño en los ríos, sobre todo en la zona de Gerês, pero me da la impresión de que son simpre de aguas bien frescas, incluso en el Parque Termal de Vila de Gerês y a final de marzo creo que apetecerá poco. Aunque, quién sabe, si el tiempo acompaña a lo mejor nos animamos. Oracio
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keka
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« Última modificación: Enero 30, 2008, 06:53:15 por keka »
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Oracio Holiveira
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Ese blog me va a venir muy bien! Me miraré a fondo su contenido y creo que contactaré con él para hacerle algunas preguntas.
Ya están localizados los baños. Están en la parte española, en la carretera de Lobios hacia la frontera de Portela do Homem, donde la carretera curza el Río Caldo. A unos pocos km. de donde hemos alquilado la casa...
Seguiré buscando a ver si encuentro más.
Muchas gracias de nuevo.
Oracio
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Oracio Holiveira
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Ya hemos vuelto de Portugal, de visitar la región del Minho. Y hemos vuelto bien contentos. Primero por el clima que nos ha hecho: cada día cielos azules, excepto el sábado que nos cayó algo de lluvia e incluso nieve. Eso sí, temperatura bien fresquita todo el rato, ideal para probar las aguas termales de la zona.
Las termas públicas estaban en España, y pasábamos la frontera para disfrutarlas. De Portugal nos ha gustado mucho la comida, nos ha gustado mucho el café (qué bueno lo hacen!), aunque todo esto ya lo conocía por mis visitas laborales al país y no me ha sorprendido mucho. Sí me han sorprendido algunas ciudades como Braga y Guimarães, y la naturaleza y el ambiente rural del parque nacional Peneda-Gerês, pero sobre todo me ha sorprendido el trato exquisito de los portugueses hacia los visitantes de su país. Todas las experiencias han sido muy buenas, incluso en las relaciones, en nuestro caso desafortunadamente obligadas, con la Policía, de la que sólo podemos decir cosas positivas.
Por lo demás, del itinerario previsto se cayó la escapada a Porto. Otra vez será... El primer día pasamos por Viana do Castelo en lugar de Ponte de Lima. Y nos ha quedado gran parte del parque nacional por visitar, tan solo nos dio tiempo para la zona central: Soajo, Lindoso y alrededores de Caldas de Gerês. Dejamos para otra vez la zona de Peneda y toda la parte Este del parque. Seguro que volvemos en un futuro próximo.
A ver si voy contando cómo nos ha ido el viaje.
Oracio
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« Última modificación: Marzo 25, 2008, 11:55:56 por Oracio Holiveira »
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Oracio Holiveira
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Fuentes de información.Estas son las guías que he consultado para este viaje. Rough Guide to Portugal. Edición 2007 . En inglés. La guía más completa que hemos encontrado, aunque se echa en falta algo más de información sobre senderismo en Peneda-Gerês, el único parque nacional de Portugal. Portugal. Lonely Planet. Edición 2007. En castellano. Bastante más flojita que la anterior. Me la prestaron para echarle un vistazo pero no nos la llevamos de viaje. Tampoco hay mucha información sobre senderismo en el parque. En Internet encontramos bastante información en las siguientes páginas sobre el Parque Nacional Peneda-Gerês: Adere Peneda-Gerês. La página oficial del parque. Se pueden descargar varios folletos con rutas de senderismo en el parque, en portugués e inglés, muy prácticos. Funciona también como central de reservas de los alojamientos del parque. Peneda-Gerês Naturlink. Página no oficial del parque, en portugués, muy completa. Pegada e bota. Blog de un portugués con mapas y fotos de recorridos por el parque y toda la región del Minho. Literatura.Viaje a Portugal. José Saramago. Mi libro de cabecera durante las vacaciones. Cuenta el viaje del autor recorriendo el país vecino en coche a principios de los 80. Con el estilo inconfundible del premio Nobel. Imprescindible para incondicionales de Saramago (entre los que me encuentro) y para todos aquellos interesados en el arte religioso, sobre el que se extiende en el relato. Oracio
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« Última modificación: Abril 07, 2008, 10:30:58 por Oracio Holiveira »
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Oracio Holiveira
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Región del Minho.
La región del Minho ocupa el extremo nor-occidental de Portugal, con Braga como ciudad más importante y capital administrativa. Estas son entre otras muchas cosas lo que ofrece al visitante esta bella región:
- Los valles que forman los ríos Minho (Miño) y Lima (Limia), y varias ciudades interesantes en su orilla: Melgaço, Monçao, Valença y Caminha en el Minho (todas ciudades fronterizas); Ponte de Lima y Viana do Castelo en el Lima.
- La Costa Verde: pueblos de pescadores y playas sin fin que es extienden desde el Norte de Porto hasta la frontera española.
- Ciudades monumentales como Braga y Guimarães.
- El P.N. Peneda-Gerês, el único parque nacional de Portugal, formado por montañas, embalses, cascadas, bosques, pueblos detenidos en el tiempo, y abundantes senderos para recorrerlo.
- Mercados semanales en Valença, Barcelos, Braga y Guimarães.
- Espectaculares iglesias en lugares estratégicos, como Bom Jesús do Monte en los alrededores de Braga o Santa Luzia en una colina que domina Viana do Castelo.
- Conjuntos arqueológicos como las ruinas celtas de Citânia de Briteiros.
- Y excelentes posibilidades para probar la gastronomía local.
Por supuesto, no nos ha dado tiempo a visitar todo esto en 6 días. Os iré dejando un resumen de los lugares por los que hemos pasado y lo que hemos visto en cada uno de ellos.
Oracio
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« Última modificación: Abril 11, 2008, 04:42:24 por Oracio Holiveira »
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abeiro
Sin adicción al foro :-)

Mensajes: 43
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hola Oracio,
una región preciosa que conozco y que me encanta. seguiré tu relato con atención.
veo que pasasteis por viana y también que apreciasteis la gastronomia local ¿comísteis en viana? voy regularmente a esa ciudad. en viana mi restaurante preferido es a taverna do valentim (absolutamente imprescindible), en el pequeño y autèntico barrio de pescadores que huele a sardinhas grelhadas cuando es temporada, o cualquiera de las casas de comidas sin nombre de los alrededores. también muy interesantes la elegante cozinha das malheiras, y su abovedado comedor y os tres potes donde te amenizan las cenas de fin de semana con fados en directo. no recomiendo en cambio ni el prestigioso casa de armas ni tampoco el margarida de praça.
rio lima arriba, en ponte de lima hacen mi vino blanco preferido: un monovarietal de loureira de la cooperativa local a un precio increible. voy a ir contrastando tu relato con mis recuerdos. genial.
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keka
Moderador/a
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Qué bien abeiro, restaurantes en Viana!!! Podías porfa concretar más donde se sitúan los imprescindibles??? Especialidades?
Gracias.
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Oracio Holiveira
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Pues sí, abeiro, comimos en Viana. Entramos a la ciudad cuando pasaban ya de las 14.00 h, lo que en Portugal es ya tarde para ir a comer. Casualmente, teníamos como referencia los 2 restaurantes que tú indicas: la taverna do valentim y la cozinha das malheiras. Como el primero no lo teníamos situado en el plano de la ciudad y andábamos justos de tiempo, fuimos directamente al segundo, donde comimos de forma magnífica. El arroz de pescado, con rodaballo, rape y lubina, estaba realmente impresionante.
Nosotros el mejor vino lo probamos en un restaurante de carretera, el restaurante Fonte dos Amores, justo al entrar en el P.N. Peneda-Gerês por la carretera que viene de Braga, poco antes de llegar a Rio Caldo. El vinho verde blanco especial de la casa, especialmente embotellado para ellos por una cooperativa de Lixa (un pueblito entre Guimarães y Amarante, ya en la región de Douro) era excelente. Y cada botella de 3/4 de l. costaba 6 € en el restaurante!!
Oracio
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abeiro
Sin adicción al foro :-)

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vaya Oracio, si que es casualidad. sólo puedo decir ibais perfectamente informados. esto se pone interesante. keka, viana es una ciudad pequeña donde todo queda a 5 minutos caminando (bueno, casi todo, excepto el monte santa luzia, la praia do cabedelo y poco más). aqui te dejo direcciones de restaurantes: http://www.cm-viana-castelo.pt/index.php?option=com_content&task=view&id=223&Itemid=480 en cuanto a especialidades, o valentim es el sitio del pescado fresco a la parrilla, cuando hay mala mar y los barcos no salen, el restaurante está cerrado. aquí cené un día el mejor sargo grelhado de mi vida. un buen sitio también para probar las humildes pero impresionantes sardinas atlánticas (sólo en los meses de calor). cozinha das malheira trabaja la gastronomia tradicional específica de la región del minho, en un ambiente de elegancia tranquila, no sé si Oracio estará de acuerdo. ellos comieron arroz de pescado y dice que les gustó mucho. otras opciones tradicionales serian los rojoes (carne de cerdo frita), el cabrito da serra de Arga ao forno, y por supuesto el plato-emblema de la regiao: el caldo verde. también, como no, algo de bacalao, el más portugués de todos los pescados, y no sólo por su extenso recetario sinó sobre todo por la dramática técnica histórica de pesca que tenía la flota portuguesa del atlántico norte: el barco nodriza iba dejando marineros en pequeños botes (doris). era habitual que muchos de ellos se perdieran para siempre en la espesa niebla oceánica. a mi me gusta el bacalao à moda de Braga (frito, con patatas fritas y un toque de horno), pero no se encuentra fácil. si alguien tiene dudas específicas sobre el recetario y las especialidades gastronómicas de la región del minho que las plantee. seguro que Oracio tiene bastante información. y si es necesario, en mi biblioteca tengo un recopilatorio de recetas tradicionales recogidas por una asociación cultural de la región, donde puedo consultar, con mucho gusto, lo que me pidais. saludos.
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abeiro
Sin adicción al foro :-)

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se me olvidaba: os tres potes prepara en temporada (de enero a marzo) lamprea, normalmente a la bordelesa. personalmente, confieso que no soy aficionado a este troglodítico pescado.
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Oracio Holiveira
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cozinha das malheira trabaja la gastronomia tradicional específica de la región del minho, en un ambiente de elegancia tranquila, no sé si Oracio estará de acuerdo.
La definición me parece bastante acertada. El servicio en los restaurantes en general me pareció buenísimo en toda la región, pero en este restaurante tenía un toque chic al ir los camareros de uniforme, pero siempre muy naturales y dispuestos a conversar. Ni siquiera perdieron la compostura y el buen humor cuando se les fue la luz del restaurante durante un buen rato. La decoración del interior, todo en piedra, con antiguos arcos, le da un aire rústico al conjunto. Pedimos para compartir entre los cuatro un par de raciones de arroz de pescado y una cataplana de pescados para dos (una cazuela con varios pescados guisados a base de vino blanco). Estaba todo perfecto, pero he querido destacar el arroz, porque fue de esos manjares de los que, a pesar del paso de los años, seguiremos recordando esa espectacular mezcla de sabores y texturas, y cualquier otro arroz de pescado que comamos en nuestra vida lo compararemos inevitablemente con él. Fue en el restaurante que más pagamos en toda nuestra estancia en Portugal, pero realmente valía la pena y el precio fue muy inferior a lo que sepaga por lo mismo en España. En la carta del restaurante, entre otras recetas típicas del Minho, aparecían las papas de sarralbulho, que no pedimos, y que más tarde nos fue muy difícil encontrar. Tan solo las pudimos comer en una taberna de Soajo. Se trata de una crema realizada a base de harina y sangre de cerdo, a la que se le añade todo tipo de carne y menudillos de cerdo en trozos muy pequeños. Realmente un plato muy potente que hay que probar (a nosotros una ración para 4 nos fue suficiente). Y yo me quedé con las ganas en este viaje de comer una caldereta de anguilas, que ya había comido alguna vez en esta zona, y que no encontramos a pesar de estar en temporada. Aunque son más típicas de los pueblos de la orilla del Minho, donde no paramos a comer. Oracio
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Oracio Holiveira
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Valença do Minho.Empezamos nuestro recorrido por Portugal en Valença do Minho. Valença es una espectacular ciudad fronteriza, rodeada de murallas, situada en un promontorio que domina desde las alturas la región española de la orilla opuesta del río. La parte amurallada, dividida en 2 mitades amuralladas a su vez, está orientada totalmente al comercio. Casi todos los bajos de los edificios son tiendas que esperan con los brazos abiertos a los visitantes, la mayoría provenientes del otro lado de la frontera. La ciudad actual, de construcciones modernas, se estira rodeando las murallas. La noche anterior llegamos tarde a nuestro hotel a las afueras de Tuy, el Alfonso I, un buen hotel para descansar bien una noche de paso. Nos nos pusieron ningún problema para cenar cuando llegamos, a las 23.00 h., lo que nos permitió saborear el pescado, el cordero y el vino blanco gallegos (albariño y rosal en este caso), antes de pasar a probar las especialidades del lado portugués. A la mañana siguiente madrugamos y ya estábamos en Valença a las 8 de la mañana (la diferencia horaria ayudaba). A esa hora no tuvimos ningún problema para entrar dentro de las murallas y aparcar el coche allí mismo. Bueno, sólo el problema de hacer pasar un coche grande por la estrecha puerta de las murallas... No sobraba mucho más de un par de centímetros a cada lado! Estábamos prácticamente solos en la ciudad. Las tiendas no abrían hasta las 09.30 h. y las calles aún no habían sido invadidas por los productos que allí vendían. Así que aprovechamos la preciosa mañana que hacía para pasear tranquilamente por Valença. Comenzamos por las murallas. Se trata de anchos muros, sembrados de césped en la parte superior, lo que integra bastante bien el conjunto en su entorno. Hay bastantes lugares por donde se puede acceder a ellas. Nosotros rodeamos completamente la parte de la ciudad más interior. El sol estaba completamente azul, pero el viento allí arriba era gélido. Las vistas desde el borde de la muralla son excelentes. En la otra orilla del Miño, veíamos claramente la ciudad de Tui, e imaginábamos cuán fácilmente se podría destruir a cañonazos desde aquí arriba en caso de problemas... Seguimos el paseo callejeando por el interior de la ciudad. Un par de estrechas calles de casas señoriales. Los primeros azulejos en las fachadas. Dos o tres simpáticas placitas. Entramos en la primera iglesia portuguesa. Primer encuentro también con el barroco en su interior, tan abundante en los templos de este país. Antes de comenzar las compras tuvimos aún tiempo de visitar una pequeña iglesia, en el extremo Norte de la calle Mouzinho de Albuquerque, cuyo interior estaban reformando, trabajando de cara al público y exhibiendo todo el proceso. El suelo de la iglesia estaba completamente formado de grandes tablones de madera, que al mismo tiempo que servían de firme por donde caminar, hacían de tapa a varias docenas de tumbas alineadas las unas junto a las otras. Vistos los resultados que comenzaban a verse en la restauración, el interior de la iglesia va a ser realmente espectacular. Entramos en un bar a descansar un rato, tomamos el primero de los muchos cafés que tomaríamos en el viaje, siempre excelentes (nos sorprendió su precio: 50 céntimos), y ya cuando empezaban a abrir los comercios, comenzamos nuestro particular abastecimiento de toallas, paños, sábanas, colchas, pijamas y delantales. Tras un par de viajes al coche para almacenar allí la mercancía, y para darnos cuenta de que la densidad de visitantes había aumentado muchísimo, decidimos dar por finalizada la visita (turística y mercantil) de la ciudad. Pero mientras nos dirigíamos ya definitivamente hacia el coche, tuve aún tiempo de desviarme al ver el portal abierto de una gran casa. Desde fuera el patio interior se veía espectacular. Entré, eché un vistazo, flipando con la decoración de azulejos y las hermosas escaleras de subida a la primera planta, y cuando iba a dar media vuelta un señor se dirigió hacia mí (en perfecto castellano al descubrir que venía del país vecino), explicando que aquello era la Casa da Misericordia, un centro de caridad que funcionaba desde hace 500 años, albergando a los necesitados. Al decirle que el interior estaba muy chulo me invitó a ver el resto del edificio, así que fue a buscar un juego de enormes llaves y recorrimos el resto de las estancias de la casa, entre las que destacaba una enorme sala de juntas rodeada de enormes retratos de otra época y de estanterías con manuscritos más antiguos aún. Le di las gracias por la visita al señor y salí la calle, donde me esperaba ya el coche con el resto del grupo montado en él. Salimos fácilmente de la ciudad amurallada. Nos costó mucho más salir del resto de la ciudad, colapsada por el mercado semanal que se monta cada miércoles, en una gran explanada cercana a las murallas, y que no fuimos a visitar. Oracio
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Oracio Holiveira
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Caminha.
Caminha es la última ciudad portuguesa antes de llegar a la desembocadura del río Miño en el Océano Atlántico, situada justo donde el río Coura desemboca a su vez en el Miño. También ejerce de ciudad fronteriza, y aunque ningún puente une las dos orillas del río en esta zona, un servicio de ferry comunica de forma continua la ciudad con la gallega A Guarda.
Tras cruzar el puente sobre el río Coura, a la entrada de la ciudad, dejamos el coche junto al embarcadero. Seguimos caminando junto al río, disfrutando del sol y de las vistas sobre la orilla opuesta, donde divisábamos perfectamente la presión urbanística en torno a Guarda, y sobre la lengua de tierra que cierra casi llega a cerrar el lugar donde desemboca el Miño.
Desde el río nos adentramos en la parte vieja de la ciudad. Visitamos la Igreja Matriz, construida completamente de granito. Dentro, dos bonitas hileras de columnas, espectaculares techos de madera tallada, el púlpito también de granito, y algún altar tallado de curiosas figuras de los apóstoles.
Nos fuimos acercando hacia la plaza principal de la ciudad, el Largo Terreiro, bellísima plaza empedrada, rodeada de casonas entre la que destaca el Ayuntamiento y su Torre del Reloj, y rematada por un espectacular surtidor en su parte central.
Entramos en la Iglesia de la Misericordia, al lado de la plaza. De nuevo techos de madera y altar barroco dorado. Y de un templo pasamos a otro templo, en este caso la terraza de una taberna de las varias que pueblan el Largo Terreiro, donde estuvimos un agradable rato al sol tomando un refrigerio.
Y poco a poco volvimos al coche, pasando junto a algunas casas con espectaculares fachadas de azulejo.
Oracio
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Oracio Holiveira
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Vila Praia de Âncora.
Vila Praia de Âncora es uno de los pueblos de pescadores que abundan en la Costa Verde, la franja de costa comprendida entre Porto y la frontera española.
Llegamos al pueblo de pescadores al mediodía. En la minúscula lonja al aire libre, junto al minúsculo puerto, algunos pescadores y pescateras recogían y limpiaban sus puestos tras la venta matinal de pescados. Nos dimos un paseo por el puerto, dominado por 2 pequeños fuertes, uno a cada lado del pequeño río que desemboca allí al lado, y por la avenida que lleva hasta la larga playa de arena al Sur de la ciudad. Un paseo realmente agradable donde disfrutamos de la brisa marina, del sol que comenzaba a calentar por primera vez durante aquel día, y de la tranquilidad del entorno, donde no se veía prácticamente a nadie más.
Nos planteamos quedarnos a comer en el pueblo, incluso encontramos algún restaurante que tenía bastante buena pinta, la Tasquinha, muy cerca del puerto, pero al final decidimos seguir hacia Viana do Castelo y comer allí.
Oracio
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Oracio Holiveira
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Viana do Castelo y Santa Luzia.
Viana do Castelo es la principal ciudad costera de la región del Minho. También es la principal ciudad del valle del Lima, ya que está situada justo en la desembocadura de este río. Vale la pena darse una vuelta por su parte antigua, vale la pena subir hasta la colina de Santa Luzia para gozar de unas vistas fantásticas, y vale la pena probar la gastronomía local.
Llegamos a la ciudad a la hora de comer. Decidimos dejar el coche en el primer parking que vimos en el centro, debajo de la estación de autobuses. Desde el subterráneo cogimos el ascensor, que nos dejó en medio de un centro comercial, que compartía edificio con las estaciones de tren y de autobús. Con algunas dificultades conseguimos salir al aire libre, pero el primer intento fue fallido, aparecimos al otro lado de las vías del tren. Entramos de nuevo en el edificio y seguimos buscando la salida hacia la parte vieja, subimos y bajamos ascensores y escaleras, atravesamos docenas de tiendas, pero no había forma de salir a la calle hacia el lado correcto. No me había pasado nunca lo de perderme en un centro comercial...
Al final acabamos preguntando a unas chicas portuguesas en los pasillos. Supongo que tendrían que flipar viendo a 4 turistas preguntándoles cómo se salía del centro comercial, pero consiguieron indicarnos el buen camino. Ya por fin respirando el aire puro, nos fuimos directamente al lugar que habíamos elegido para comer, en la parte histórica de la ciudad.
Como ya he escrito más arriba, comimos divinamente: algo de picoteo para hacer tiempo, arroz de pescado, bataclana de pescado, 3 botellas de vinho verde Muralhas bien fresco, cafés, alguna copa, todo por 30 € / persona. Tanto la calidad de los platos como el servicio de sobresaliente.
Salimos de allí bien contentos y para bajar un poco la comida dimos un paseo por la zona monumental de la ciudad. Nos gustó sobre todo la Plaza de la República, rodeada de elegantes edificios, entre los que destacan las fachadas del Ayuntamiento (frontal de piedras con grandes arcos) y de la Casa de Misericordia (con sus balconadas apuntaladas por hermosas estatuas). El surtidor en mitad de la plaza es también espectacular.
Desde algunos puntos del centro se divisa la colina de Santa Luzia dominando la ciudad, con la basílica perfectamente visible en la cima. Volvimos al coche y seguimos la carretera que lleva hasta allá arriba. Desde el mirador situado bajo la basílica, las vistas de la desembocadura del Río Lima son magníficas, más aún en un día como aquel completamente despejado. Estuvimos un buen rato allí alternando la mirada hacia abajo sobre el río y la ciudad, y hacia arriba sobre la fachada de la basílica y su enorme roseta.
Entramos en el templo. En su interior nos hicimos mejor a la idea de lo grande que es. Impresiona la pintura del dios en el techo abovedado. Al salir rodeamos la basílica y desde la parte de atrás accedimos al pequeño museo que hace de entrada (0,80 € / persona) al Zimbório, o lo que es lo mismo, la torre que culmina la cúpula de la iglesia. Subimos a pata los primeros pisos por las estrechas escaleras que rodean el hueco del ascensor, y casi al final atravesamos un estrecho y oscuro paso, controlado por un semáforo que no funcionaba. Así que las voces de “Alla voy” sustituyeron a los colores del semáforo, y conseguimos acceder al mirador de la pequeña torre sin tener que hacer contorsionismo. Las vistas a 360º desde el mirador son de quitar el hipo. Impresionante!
Bajamos de nuevo por las escaleras, apetecía ponerse a caminar por el bosque que se encuentra en la parte posterior del templo (hay varios senderos balizados), pero se nos estaba haciendo tarde y debíamos llegar hasta Braga, donde habíamos reservado habitación para esa noche.
Oracio
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Oracio Holiveira
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Braga.Braga es la ciudad más importante y la capital administrativa de la región del Minho. Y Braga también se puede considerar como la capital religiosa de Portugal. Es habitual leer cómo la llaman la Roma portuguesa, debido sobre todo a la multitud de iglesias que salpican la ciudad. Braga ha tenido siempre fama de reaccionaria, y fue precisamente aquí donde nació el alzamiento que llevó a la dictadura militar de Salazar. Hoy en día Braga es una ciudad llena de contradicciones. Lo moderno se mezcla con lo antiguo, lo religioso se codea con lo pagano. El centro histórico, gran demostración del poder eclesiástico donde destacan la Catedral y el Palacio del Arzobispo, está literalmente agujerado por infinitos túneles que hace circular a los vehículos por el subsuelo, dejando el aire libre para los peatones. Comercios que venden todo tipo de reliquias religiosas, incluyendo gigantescos cristos crucificados, comparten calle con boutiques de moda a la última, e incluso con tiendas de recuerdos antirreligiosos o de formas fálicas. El ambiente universitario durante la semana deja paso a la total involucración de los ciudadanos en los festejos de una Semana Santa propia de tiempos pasados. Me gustó mucho Braga, y creo que no le hicimos justicia en absoluto dedicándole solamente un par de tardes y recorriéndola a toda prisa. Espero volver algún día para disfrutarla de forma mucho más tranquila. La entrada a la ciudad en coche fue un poco estresante. Tras seguir los paneles que señalaban el centro de la ciudad desde el cinturón exterior, nos vimos obligados a meternos en uno de los túneles que atraviesan la ciudad bajo el suelo. No teníamos ni idea de en que parte de la ciudad íbamos a volver a la superficie, pero afortunadamente lo hicimos en la Avenida de la Libertad, justo donde se encuentra el hotel Carandá, donde dormiríamos las dos noches siguientes. El hotel se encuentra a 400 m. de la Plaza de la República. Las habitaciones son muy correctas y el desayuno, incluido en el precio de 49 € por habitación y noche, aceptable. El parking del hotel (de pago: 3,5 € / noche) estaba lleno, y aunque nos ofrecieron utilizar el del cercano hotel Turismo, de los mismos dueños, al final optamos por dejarlo en la calle detrás del hotel. Mientras el resto del grupo decidía descansar un rato antes de empezar a descubrir la ciudad, yo salí a dar una vuelta para aprovechar la escasa luz diurna que quedaba. Al igual que Saramago en su Viaje a Portugal, comencé mi recorrido en Braga dirigiéndome hacia la Fuente del Ídolo y la Casa del Rayo, muy cercanas al hotel. La primera es una fuente construida en tiempos prehistóricos, en honor al dios Tongoenabiago. Pero no la pude visitar... Saramago tardó en encontrarla al no estar señalizada en aquella época, pero al final nada impidió su acceso hasta la fuente. A mí las señales me llevaron directamente hasta ella, pero la encontré encerrada dentro de una inmensa urna de hierro y piedra, y los horarios de apertura de la puerta no me dejaron comenzar mi visita a Braga por lo que queda de su origen prehistórico. Sí puede contemplar, en cambio, la espectacular fachada barroca de la Casa del Rayo, una simbiosis perfecta de las superficies lisas del azulejo y las curvas del barroco, espectacular al anochecer. Seguí callejeando sin rumbo. A cada paso aparecía un nuevo templo ante mí: la iglesia del Hospital de San Marcos, la iglesia de Santa Cruz, la capilla de los Coimbras, la capilla de la Concepción. Y cuando no era una iglesia, aparecía una de esas pequeñas capillas en el exterior, llenas de cirios en honor de una virgen o un santo, o simplemente las puertas abiertas exhibiendo un cuadro de motivos religiosos en la pared de una casa, de nuevo rodeado de velas encendidas. Supongo que toda esta exageración cristiana era motivada por la Semana Santa, pero el ambiente que se respiraba en la ciudad era bastante especial. Acabé mi pequeña escapada, al mismo tiempo que se apagaban las últimas luces del día, en el Largo de Santiago, contemplando el curioso conjunto que allí forman la iglesia, la torre, un par de museos, y una especie de plaza o patio interior al que llegué atravesando un arco. El lugar me pareció precioso. Desde allí me dirigí hacia el hotel, no sin antes sorprenderme ante el escaparate de una tienda religiosa, donde los objetos que se vendían tenían un aire más sadomasoquista que beato, visto el nivel de imágenes de tortura que allí se mostraban. Parece que San Sebastián es uno de los santos favoritos de la ciudad... Ya con todo el grupo de paseo, ya de noche y con las luces de la ciudad funcionando, nos fuimos directamente hacia la parte histórica de la ciudad, a la que yo ni siquiera llegué a entrar en mi primera visita. De camino admiramos de nuevo la fachada de la Casa del Rayo, y de allí nos dirigimos hacia la Catedral. Al ver por primera vez sus muros exteriores no nos hacíamos a la idea de sus dimensiones. Sólo al rodearla al mientras caminábamos hacia la principal calle peatonal nos fuimos dando cuenta de lo grande que es. Allí nos encontramos con la fachada de una de las capillas anexas, pero a estas horas todo esta cerrado. Incluso la ciudad parecía cerrada, los comercios ya habían bajado las persianas, y no se veía a nadie por la calle en pleno centro histórico de la ciudad. Bajamos la calle peatonal hasta la puerta de entrada a la antigua ciudad amurallada, dentro de la cual nos encontrábamos. Vimos los muros que rodean al Palacio de los Vizcaínos, pero no nos acercamos hacia allí. Al dar media vuelta por una calle paralela, enseguida nos dimos de bruces con la fachada principal de la Catedral, realmente impresionante. Seguíamos sin ver a nadie a nuestro alrededor. Pero la puerta de la fachada principal tampoco estaba abierta, parece que no eran horas de visitar catedrales. Así que completamos la vuelta al enorme edificio y fuimos subiendo hacia la Plaza de la República. A medida que nos íbamos acercando, el número de personas en la calle aumentaba, y cuando llegamos a la plaza, había bastante ambiente. Realmente la Plaza de la República es el centro neurálgico de Braga, rodeada de bellas arcadas, y rematada por la imponente silueta de la Torre de Menagem y por un espectacular surtidor. Entramos a tomar un trago en el elegante café Vianna, un local con mucho carácter y reminiscencias de otros tiempos. Allí probamos nuestro primer vino de Porto como aperitivo. Y salimos al de un rato para buscar un sitio donde cenar. La gente comenzaba a juntarse en los laterales de la plaza, cogiendo sitio para ver la procesión prevista para ese día. Cenamos en Portugalia, un restaurante al que se puede entrar desde la Avenida Central o desde la Rua do Raio. Desde ésta última puerta se accede a una enorme barra de forma elíptica, desde donde se piden tapas y raciones. Al ser cuatro nos fue más práctico sentarnos en una de las mesas junto a la otra entrada. Pagamos 11 € cada uno por picar varias raciones (ensalada, mejillones, mollejas, solomillo a moda de Braga) y un par de postres, todo acompañado por 3 jarras de vino verde de la casa y cafés. Al salir de allí nos encontramos con la procesión. La del Miércoles Santo consiste en un desfile que representa varios pasajes del Antiguo Testamento y en el que participa buena parte de los habitantes de Braga, de todas las edades. Nos quedamos viendo un par de pasajes antes de ir a descansar. Al día siguiente nuestra intención era salir temprano hacia Barcelos y visitar su mercado, pero un pequeño incidente nos hizo retrasar la visita unas cuantas horas. Tras el desayuno, al llegar al coche vimos que una luna estaba rota y los enemigos de lo ajeno se habían llevado el radio-CD. Por suerte no tuvieron tiempo para llevarse nada más, aunque el maletero estaba lleno de todo el cargamento que compramos el día anterior en Valença e incluso unas caras gafas de sol estaban a la vista a pocos centímetros del aparato que se llevaron. Casualmente, en ese momento pasó por allí una patrulla de la Policía y les explicamos el problema. Y la verdad es que esta vez la Policía se porto de forma excelente. Nos hicieron seguirles hacia la comisaría más cercana, donde pusimos la denuncia, nos acompañaron hasta la oficina que nuestra compañía aseguradora tiene en Braga, casualmente a 500 m. de la comisaría, y finalmente nos escoltaron hacia las afueras de Braga, hasta el taller donde dejamos el coche para que nos cambiaran la luna. En todo momento el trato fue exquisito. Ya me gustaría ver a un grupo de turistas portugueses con el mismo problema en nuestro país. Dudo mucho que la Ertzaintza o la Policía Municipal de cualquier ciudad española les hubiera tratado de la misma forma... En la agencia tardaron un buen rato en confirmar que nuestro seguro estaba conforme (era Jueves Santo, día festivo en casi toda España), pero en cuanto lo confirmaron nos encontraron enseguida un taller donde nos cambiarían la luna para esa misma tarde, sin adelantar ni un solo euro, y donde nos dejaron un coche pequeño para poder realizar las visitas que teníamos programadas para ese día. Quedamos con la compañía de seguros en que el radio-CD nos lo repondrían al llegar a casa. Tras las visitas a Barcelos y Bom Jesús do Monte, que relataré más adelante, volvimos a Braga anocheciendo, recuperamos nuestro coche en el taller y volvimos al hotel. Volvimos a dejar el coche en la parte trasera del hotel, ya que esta vez no había nada que pudiera interesar a los ladrones. Ya de noche salimos de nuevo a pasear por la ciudad: la Plaza de la República, siempre con buen ambiente, la Torre de Menagem, la vuelta entera al Palacio del Arzobispado y los bonitos jardines a su alrededor. En la larga calle peatonal sí había gente ese día. Muchos grupos disfrazados preparándose para la procesión de esa noche. Nos sorprendió ver entrar y salir a la gente de la capilla de la Catedral que da a esa calle. Entramos. En el interior un espectacular altar barroco. Dimos la vuelta a la Catedral, hasta llegar a la fachada principal, que también encontramos con las puertas abiertas. Parece que esa noche de Jueves Santo la abrieron de forma excepcional. Así que allí nos fuimos hacia adentro. Visitando el laberíntico interior, con capillas por todos lados, se da uno cuenta de la enormidad del edificio. Y por todos lados espléndidas obras de arte, de diferentes épocas, de diferentes estilos, belleza allí hacia donde mires. Como bien dice Saramago, la catedral tiene un único defecto, que su riqueza es excesiva para la capacidad de asimilación de quien allí entra. Nos volvieron a sorprender al darnos cuenta de que el Tesoro también estaba abierto. Normalmente, durante el día, hay que esperar a que se forme un grupo, y un guía lo acompaña, al parecer a toda prisa de sala en sala. Ese día nos dejaron pasar sin guía, y pudimos dedicarle todo el tiempo que quisimos. Es una heterogénea colección de objetos que nos dan unas cuantas pinceladas de la historia de Braga y su jefatura eclesiástica. Cuando salimos de la Catedral era ya la hora de cenar. Y también era la hora de la procesión diaria en esas señaladas fechas (el Jueves Santo toca la representación del juicio de Jesús por Pilatos). Preferimos hacer caso a nuestro estómago. Así que después de atravesar, casi a empujones, la muchedumbre que se agolpaba en la plaza esperando el desfile, hasta llegar a La Brasileira (otro café con carácter donde tomamos el obligado Porto de aperitivo), nos fuimos a cenar al restaurante A Ceia, a medio camino entre la plaza y nuestro hotel. Trucha, merluza, cordero, solomillo... Fuimos probando de todo en el rústico comedor, siempre muy rico y abundante. Con un par de botellas de vinho verde tinto, alguna cerveza, cafés y algún digestivo, no llegó a 17 € por comensal. Un buen sitio para ir a comer en Braga: raciones enormes y precios ajustados. Y poco más dio de sí la ciudad, ya que a la mañana siguiente dejamos temprano el hotel, esta vez con el coche intacto, para continuar nuestro viaje por otros rincones de la región del Minho. Oracio
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Oracio Holiveira
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Barcelos.
Debido al incidente con el coche, llegamos a Barcelos bien avanzada la mañana. Esta pequeña ciudad a orillas del río Cávado alberga el mayor mercado semanal de todo Portugal, que era el principal objetivo de nuestra visita.
Cada jueves el mercado se instala en la amplia Plaza de la República, más conocida por el nombre de Campo da Feira, en la parte nueva de la ciudad. Aparcamos en la entrada de la ciudad y fuimos directamente hacia allí.
En el mercado se puede encontrar absolutamente de todo. Desde los inevitables puestos de copias ilegales de música y ropa, pasando por todo tipo de utensilios para el hogar (incluyendo muebles, sofás, camas, cocinas enteras,...), muchos ejemplos de la famosa cerámica de la ciudad, una amplísima sección de productos alimenticios, animales vivos comestibles y no comestibles, y cómo no, por todos lados, motivos que recuerdan el símbolo de la ciudad, el gallo de Barcelos. La leyenda cuenta que este gallo salvó la vida a un gallego condenado a muerte por equivocación, al cumplir la predicción que éste le hizo al juez local de que un gallo cantaría en el momento en que lo fueran a ahorcar para demostrar su inocencia, y así sucedió, siendo justamente el gallo bien asado que se estaba comiendo el juez en el momento de aplicar la sentencia quién se puso a cantar desde el plato, haciendo que el juez corriera a evitar la ejecución.
En la misma plaza vimos ya algunas cosas interesantes: la Torre da Porta Nova, dominándola desde las alturas, prácticamente lo único que queda de las antiguas murallas, y donde hay un kiosco de información que más parece una exposición de venta de cerámica; el fantástico surtidor construido en la mitad de la plaza, aquel día totalmente rodeado de stands, una delicia contra el calor del mediodía; y la Iglesia do Bom Jesus da Cruz, en cuyo interior disfrutamos de otra espectacular muestra de la combinación del barroco y los azulejos portugueses.
Dimos una vuelta rápida por el mercado, escapando del sol bajo los toldos de los puestos, disfrutamos sobre todo de los colores, olores y sabores de la zona de productos de la región, hicimos algunas pequeñas compras, y pronto nos pusimos a buscar un sitio donde comer. Nos decidimos enseguida por el restaurante Arantes, en un lateral de la plaza, un amplio asador donde había algunas mesas libres al entrar nosotros, pero que se llenó completamente pocos minutos más tarde.
Pagamos 18 € / persona por compartir entre todos 2 raciones de bacalao a la brasa y otras 2 de costilla de cerdo, todo con generosas guarniciones. Incluso el picoteo mientras esperábamos fue abundante. En el coste estaban incluidas 2 botellas de vinho verde blanco, una botella de vinho verde tinto y los cafés. La comida excelente, tanto el pescado como la carne, y el servicio muy atento, a pesar del trajín de comensales que entraban y salían del restaurante, manteniéndolo constantemente lleno. Fuera del día de mercado seguro que es mucho más tranquilo.
Con el estómago lleno fuimos a dar una vuelta por la parte vieja de Barcelos. La peatonal Rua Directa, enlaza la plaza del mercado con lo que queda de la zona medieval de la ciudad. Por el camino apreciamos numerosos ejemplos de fachadas decoradas con los típicos azulejos. De la antigua ciudad quedan varias callejuelas en las cuestas de la orilla de río. Desde allí subimos a un promontorio, con buenas vistas sobre las dos orillas del río, las casas de Barcelinhos, un pequeño pueblo en la orilla opuesta del río, y la iglesia parroquial detrás nuestro. En el promontorio recorrimos los restos de un antiguo fuerte, el Paço dos Condes, y rodeándolo, tanto en el interior como en el exterior de las ruinas, peso siempre al aire libre, visitamos la desordenada colección del pequeño museo arqueológico, de entrada gratuita, y donde se encuentran dispersos desde grabados y tumbas neolíticas hasta un crucifijo relacionado con la famosa leyenda del gallo.
Y esto fue todo nuestro contacto con la ciudad. Volvimos al coche, cruzamos por la carretera el puente medieval que une Barcelos y Barcelinhos, y nos volvimos en dirección a Braga.
Oracio
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Oracio Holiveira
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Bom Jesus do Monte.
Avanzaba ya la tarde cuando llegamos a las afueras de Braga, que circunvalamos por el Norte. Desde muy lejos comenzamos a ver cómo destacaba en la ladera de una colina la impresionante silueta de la Iglesia do Bom Jesus do Monte. Y a su espalda, un poco más arriba aún, también veíamos perfectamente la cúpula del Santuario de Sameiro. Hacia allá fuimos.
Subimos en coche hasta el templo, sin parar en la parte baja de las escaleras que suben hasta él (un funicular realiza el mismo trayecto que las escaleras, ahorrando el esfuerzo por 1 €). A 200 m. de la iglesia había sitio de sobra para dejar el coche. Pero no nos quedamos sin disfrutar de las escaleras, que representan por si mismas una espectacular obra de arte, casi mayor que el propio templo.
Casi sin pararnos a contemplar el exterior de la iglesia, comenzamos la bajada, deprisa, sin detenernos en las pequeñas capillas que adornan cada giro de los escalones, casi sin tiempo de admirar todas las esculturas que nos salían al paso. Todo aquello era un claro ejemplo de exaltación del barroco.
Ya abajo, nos giramos por fin para apreciar esa imagen que aparece en todos los folletos turísticos de Portugal, con el zigzag de la escalera y su maraña de estatuas guiando nuestra mirada hacia la fachada de la enorme iglesia. Detrás, un cielo completamente azul, que comenzaba a tomar los tonos más cálidos del atardecer. Nos hinchamos a hacer fotos...
La súbida nos la tomamos con mucha más calma. Por el esfuerzo y por disfrutar del más espectacular vía crucis que yo haya podido contemplar en mi vida. Tras cada tramo de escalones, contemplamos las capillas que representaban una escena del camino de Jesús hacia la Cruz, con realistas esculturas de tamaño algo mayor que el natural. En el centro de cada tramo disfrutábamos del agua de una hermosa fuente, a pesar del cartelito que indicaba que el agua no había sido tratada. Pero seguro que Dios la conserva bien pura para no dañar a quien allí llega en penitencia...
Y el clímax llegó al terminar de subir los escalones y entrar en la iglesia. Allí los ojos no podían mirar a otro lugar más que adonde debería situarse el altar, sustituido aquí por una espectacular representación del Calvario en tres dimensiones, con Jesús y los dos ladrones, la familia del primero, y unos cuantos soldados romanos divirtiéndose allá abajo. De nuevo el barroco llevado al máximo. Realmente espectacular.
Después de tanta experiencia mística, que mejor que un paseo por la Naturaleza, en los bosques que se encuentran tras el templo. Un sendero permite llegar en 20 minutos hasta el Santuario de Sameiro. Pasamos junto a una pequeña gruta atravesada por un río. Subimos por el bosque hasta una pequeña laguna, en la que la gente se daba una cara mini-vuelta en piragua. Y poco más adelante, enseguida vimos la imagen del Santuario y su enorme cúpula. No nos acercamos hasta allí, y poco a poco nos fuimos dando la vuelta hacia el parking.
Pero antes de irnos aún tuvimos tiempo de sentarnos en la terraza de uno de los bares frente a la iglesia, desde donde disfrutamos de unas frescas cervezas y de un hermoso atardecer.
Oracio
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Oracio Holiveira
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Guimarães.
Para mí otra de las joyas que visitamos en este viaje. Le dedicamos sólo una mañana, lo que sin duda es muchísimo menos de lo que merece esta hermosa ciudad. Creo que vale la pena quedarse a dormir allí un par de días.
Llegamos a Guimarães a primera hora de la mañana. Era viernes, también aquí día de mercado. Otra mañana fresca, con el cielo completamente azul. Dejamos el coche en la entrada de la ciudad, en un gran aparcamiento al inicio de la Rua Dr. Alfredo Pimenta (gratis en un día festivo como aquel Viernes Santo).
Primera visita, el Castillo. Llegamos allí prácticamente cuando lo estaban abriendo, a las 09.30 h. Desde fuera parecía el típico castillo de juguete, con sus torres en las que las piedras parecían piezas que un gigante se había dedicado a montar, como hacíamos nosotros de niños. Atravesamos la puerta, la entrada al recinto es gratuita. El interior es muy espartano, bordeando las murallas hay un paseo a media altura con vistas a la ciudad. En mitad del recinto, una gran torre, a la que solo se puede acceder por un paso elevado, a través de un puente de madera la une con las murallas exteriores.
El suelo de todo el recinto es la misma roca del promontorio donde se sitúa el castillo, con su relieve irregular, el mismo suelo que pisaron los reyes hace siglos, cuando crearon aquí el germen de lo que sería un nuevo país Portugal. Guimarães fue su primera capital, y en | | | |