Foro de viajes viajerosolidario
Bienvenido(a), Visitante. Por favor ingresar o registrarse.
Octubre 07, 2008, 01:40:01

Ingresar con nombre de usuario, contraseña y duración de la sesión
Buscar:     Búsqueda Avanzada
14636 Mensajes en 1690 Temas por 1630 Usuarios
Último miembro: JOSE RAMON
* Inicio Ayuda Buscar Ingresar Registrarse
+  Foro de viajes viajerosolidario
|-+  FOROS DE VIAJES DISPONIBLES
| |-+  CUENTANOS
| | |-+  Pánico en el Viajero Solidario
« anterior próximo »
Páginas: [1] Imprimir
Autor Tema: Pánico en el Viajero Solidario  (Leído 253 veces)
capercaillie
Mi segunda casa es el foro :)
****
Mensajes: 337


Ver Perfil WWW
Pánico en el Viajero Solidario
« en: Febrero 10, 2006, 10:02:36 »

Hilo abierto el 28 de diciembre de 2005 y rescatado de la caché de www.msn.es
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

capercaillie

Había pensado colocar esta anécdota en el hilo que hay abierto sobre Cuba, pero a la vista de cuántos destinos alucinantes hemos recorrido los Viajeros Solidarios se me ha ocurrido que podía abrir un nuevo hilo para divertirnos con diferentes anécdotas relatando momentos de pánico vividos en nuestros viajes.

Pocas veces pasé tanto miedo en mi vida como en aquella noche en Santiago de Cuba en aquel taxi herrumbroso. Salía de la Casa de la Trova, en el centro de la ciudad, con un compañero de viaje, y para volver al hotel resolvimos coger un taxi "clandestino" y no uno oficial; además de ser mucho más barato el primero, sería otra experiencia más para nuestro historial viajero.

Fue subirse al taxi y darse cuenta del gravísimo error que habíamos cometido. Desde fuera el vehículo aparentaba el deterioro que es característico de tantos y tantos coches antiguos en Cuba. Desde dentro, la cosa era bastante peor. La primera sensación fue la del héroe de la película de acción que se sube al coche de los malos y cuando intenta abrir la puerta para escaparse se da cuenta de que ésta está bloqueada. En nuestro caso no es que estuviera bloqueada, es que no había como abrir la puerta desde dentro. Le faltaba todo. El conductor puso en marcha el taxi uniendo dos cables que chisporrotearon, como si de un ladronzuelo se tratara intentando hacer un puente. Con el motor en marcha, apretó el acelerador hasta el fondo y se puso a subir como un loco una de las avenidas principales de la ciudad. En los cruces sin semáforos y sin visibilidad, no se paraba; en los cruces con semáforos en rojo y sin visibilidad, tampoco. Sabíamos que de encontrarnos otro pirado igual que él saliendo por una calle lateral éste iba a ser nuestra última carrera en taxi. El chalado de nuestro taxista sólo paraba cuando el motor dejaba de funcionar. Hacía un puente y estábamos de nuevo en marcha.

Hasta aquí, un paseo loco en taxi que seguro que alguno habéis debido de vivir en alguna otra parte del mundo. Lo peor vino después. Cuando faltaba un kilómetro más o menos para llegar al hotel, apareció en nuestra frente un control policial: un coche de policía a cada lado de la calle perpendicular al sentido de la circulación, y media docena de policías en pie con pistolas y fusiles en las manos. Hasta ese día, había visto muchísima policía en Cuba, pero nunca un control de ese tipo. "Ahora sí que se acaba nuestro paseo", pensé. Efectivamente, uno de los agentes levantó la mano e hizo señales inequívocas para que nuestro taxi parara. Y bueno, o nuestro conductor estaba bajo la influencia de alguna droga muy pero que muy dura, o le faltaban no varios tornillos sino toda la ferretería, porque en vez de pararse y obedecer al agente armado, apretó el acelerador y pasó por el medio del control como una exhalación. Ahí sí que mi compañero y yo nos echamos al suelo del taxi esperando comenzar a oír en cualquier momento el sonido de los disparos. En mi mente se iba dibujando la imagen de un coche acribillado a balazos. Afortunadamente, los disparos nunca se produjero. Recordando el episodio, llego a la conclusión de que los policías se quedaron tan perplejos ante la acción de nuestro taxista - no todos los días desafías abiertamente a la autoridad policial en Cuba -, que no les dio tiempo para reaccionar. Nuestro taxista continuó a toda pastilla y nos dejó 200 metros más adelante, en una callejuela oscura, instándonos a que nos largáramos de ahí a toda prisa. Eso sí, no dejó de cobrarnos la carrera.

Llegamos al hotel temblequeando y fuimos directos al bar a tomarnos unos mojitos bien cargados.

Gioconda

A mi me da un telele...que suerte que no dispararan.

Yo la vez que he sentido más pánico ha sido en la India, en ese viaje en dos ocasiones más que pánico sentí que me moría.
La primera en el avión, no eran exactamente turbulencias, el aparato empezó a moverse como si un gigante lo agitara, las bebidas cayeron al suelo, las azafatas se sentaron corriendo y se pusieron el cinturon de seguridad y el avión dió tres bajones en los que yo ya ví la película de mi vida, en serio, pensé que esa no la contaba y mira Shocked .

Después en uno de los traslados de una ciudad a otra, en un camino de dos íbamos cuatro, eso sí, todos en la misma dirección, cuando nos cruzábamos con alguien (que también venían en barricada), empezaban los frenazos y se apreaban como podían sin pisar el freno para nada, nos íbamos cruzando con camiones volcados, mi esposo lanzó todo tipo de improperios hacia nuestro chofer, pero este como no nos entendía, seguía a la suya, cuando llegamos, creo que del propio sufrimiento nos habíamos adelgazado.

brancellao

Vaya aventurita Capercaille. Lo del avión...Yo he pasado algún momento de sobresalto pero nada que merezca un comentario, esperemos saguir en esta línea.

Saludos

Kirby

Final junio 2003. Llegada a la tarde, hora local, aeropuerto de Los Angeles.

Pasamos los interminables trámites de inmigración, controles de seguridad y recogemos el equipaje.
Era un viaje que lo tenía superplanificado y estudiado. Pero no podía estar en todo. Bush ese día también visitaba Los Angeles. Aviso de bomba en las terminales internacionales.

Justo cuando estabamos a punto de atravesar la puerta de salida de la terminal, comienza a entrar policía, por megafonía se indica que todo el mundo obedezca a la policía, abandone la terminal y vaya al centro de las pistas de aterrizaje. Intentamos hacernos los despistados y recorrer los pocos metros que faltan para la salida pero la policía nos lo impide.
Se desaloja a todo el mundo sin excepción, incluidos los trabajadores y los antipáticos funcionarios de inmigración. Todo sea dicho, con bastante rapidez y orden.
Llevo encima todo el equipaje de mano, que para variar está al límite del tamaño máximo permitido. En 2 bolsas diferentes está todo el dinero (unos 1500 o 2000 $, direcciones de los hoteles y de la empresa del coche de alquiler que tenemos que recoger al día siguiente.
Un policía me indica, creo entender, que también deje el equipaje de mano en el suelo. Hago como si no me entero (de hecho no lo entiendo mucho, lo entiendo por el contexto y los gestos) y sigo adelante. Se me planta delante con los brazos en jarra y con el tono de voz más autoritario, alto e intentando vocalizar con claridad. Es alto como yo, pero debe pesar un 50% más (típico americano hiperalimentado). Le indico que es el equipaje de mano y llevo objetos de valor y sigo adelante bajando la cabeza. Como no se aparta, al pasar lo desplazo con el hombro y sigo caminando.
En eso que a mi espalda lo oigo gritar con mucha fuerza, veo que la gente se aparta, me giro y me lo veo encañonandome con su revolver.
Entonces si, dejo todo en el suelo, le digo que no hay problema y me voy con el resto de la gente hacia la pista de aterrizaje.

Me imagino que el protocolo de seguridad utilizado fue el correcto. Desalojar la terminal y enviar a todo el mundo al centro de las pistas.
Una vez allí, lo que siguió después fue un caos increíble y una desorganización total. Pero eso ya es otra historia (fueron 6 horas de desinformación y caos).

Al final pudimos recuperar el equipaje de mano, era evidente que lo habían inspeccionado (desde la pista veiamos como un equipo con perros registraba toda la terminal y abrían y registraban las maletas) y abierto los 2 sobres con dinero.
Hay que reconocer que no faltaba ni un dólar. Y también tengo que reconocer que en otra ocasión que pedí ayuda a la policía norteamericana fue amable en extremo.
Pero eso sí, mejor obedecerles y no contrariarlos nunca.
En serio, hasta entonces, nadie me había encañonado con un arma.

Kirby

Seguiré explicando batallitas.
Esta no es muy espectacular pero yo lo pasé muy mal.

Febrero 2002. San José, Costa Rica.
Era el 2º día en el país, el 1º tras la llegada. Llegamos al hotel por la noche, muy tarde.
Decimos de ir a cenar al centro, con 2 opciones, un restaurante que nos han recomendado, bueno, bonito y barato, y otro, por si acaso porque es muy tarde, que está abierto las 24 horas.
Miramos un plano y vemos que el hotel no está muy alejado del centro. Hemos visitado el volcán Poas (si algún día escaneo fotografías antiguas ya os lo enseñaré) y como aún no hemos visto nada de San José decidimos ir andando. Aún tenemos que deshacer las maletas y ordenarlo todo. Como es tarde ponemos en una bolsa (la típica del turista incauto que va clamando a la legua que está repleta de objetos de valor) todo el dinero, las Visas, los pasaportes y los billetes de avión.
Voy con mi mujer y 2 hijas. El hotel se encontraba en una zona residencial.
De seguida nos adentramos en un barrio que está repleto de prostitutas, travestís, y todas las subespecies del género. En Costa Rica la prostitución es legal y está regulada. Debe ser el barrio de las putas. Yo digo de coger un táxi pero mi mujer dice que no, que falta poco.
Sin darnos cuenta, cambiamos de barrio. Ahora debe ser un barrio suburbial y marginal. Aquí ya no hay ni taxis ni luces ni gente, excepto algún borracho o algo más, tirado por el suelo.Yo me pongo nervioso, les hago ir deprisa y por el centro de la calle., por cierto en el poco tiempo que tenían en el hotel se vistieron todas como para ir a una fiesta.
Al final parece que estamos llegando, vemos delante una calle principal iluminada y mucha animación. En ese momento aparecen de un callejón lateral 2 tipos con mal aspecto. Se me acercan, uno no sé que me dice, pero me pone las manos encima mío y también sobre la bolsa, mientras el otro me aborda de cara.
No me considero una persona violenta, pero estaba totalmente nervioso y en tensión. Los aparto a los 2 con mucha brusquedad, el que me toca casi cae al suelo. Me dice: “Tranquilo amigo”. Le respondo: “Vete a la mierda” y sigo andando hacia la luz salvadora de la calle concurrida. Los 2 tipejos se quedan parados sin saber que hacer.
Mi mujer me dijo que soy un histérico y que no me habían hecho nada. Yo estoy convencido que si no hubiese reaccionado con exagerada violencia me hubiesen robado la bolsa con todo el tesoro dentro. Eso si, probablemente practicaban el robo sin violencia, uno te entretiene y el otro en un momento te desvalija sin que te enteres.

Moraleja: Cuando vas a un sitio enterate antes de que barrios son recomendables y cuales no, evitarás malos momentos.
Ah ¡ Volvimos en taxi (que es la mejor manera de moverse por la capital tica, hay muchísimos-excepto en aquel barrio-y muy baratos).
En línea

http://blog.deviajeabrasil.com
Un blog que todos los días trae información de actualidad sobre Brasil.
http://www.blogdesaopaulo.com
La información más actualizada sobre la metrópolis brasileña.
http://www.deviajealapatagonia.info
Información de un viaje por la Patagonia argentina.
Páginas: [1] Imprimir 
« anterior próximo »
Ir a:  

Powered by MySQL Powered by PHP Foro de viajes viajerosolidario | Powered by SMF 1.0.6.
© 2001-2005, Lewis Media. Todos los Derechos Reservados.
XHTML 1.0 válido! CSS válido!