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Tema: Relato de viaje a Marruecos (Leído 1181 veces)
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Oracio Holiveira
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Bueno, aquí empiezo a colgar de nuevo el diario del viaje que realicé a Marruecos, en compañía de mi mujer, del 28 de diciembre del 2005 al 9 de enero del 2006.
Los lugares que queríamos visitar antes de salir eran los siguientes:
- Marrakech - Trekking por el Jebel Saghro - Tinerhir y las gargantas del Todra
Oracio
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Oracio Holiveira
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FUENTES DE INFORMACION Estas son las guías que han servido para preparar mi itinerario por Marruecos y para moverme por el país una vez allí. The Rough Guide to Morocco. Edición 2004. En inglés. La guía más completa y más actualizada que he encontrado sobre Marruecos. Morocco. Lonely Planet. Edición 2003. En inglés. Esta guía la compré hace un par de años, antes de que apareciera su traducción al castellano. Los precios están menos actualizados que en la anterior, la selección de lugares para dormir y comer es muy inferior, pero me ha servido como complemento de la Rough Guide en 3 aspectos: - Descripción de compañías, frecuencias y precios de trayectos en autobús desde cada población. - Direcciones donde poder tomarse una cerveza. - Un capítulo independiente y muy útil sobre trekking en Marruecos, donde aparece el mejor mapa general del Jebel Saghro que encontramos en cualquier guía, y donde está descrita muy básicamente la travesía que finalmente realizamos por esta cadena de montañas. Trekking in the Moroccan Atlas. Guía Trailblazer. Edición 2001. En inglés. Infinidad de rutas descritas por las montañas de Marruecos. En el Jebel Saghro se explican detalladamente 2 travesías de varios días, una de las cuales coincide en parte con nuestro itinerario. Las descripciones se acompañan con croquis que explican las rutas diarias, pero se echa en falta un buen mapa de la zona que las sitúe. Marruecos. La puerta del sur. Revista Altair nº 9. Diciembre 2000. Como siempre, excelentes artículos sobre el país, con un estilo diferente a las demás revistas de viaje. Casualmente, incluye un par de articulos específicos sobre Marrakech y sobre un trekking por el Jebel Saghro. Además obtuve muchísima infomacion útil en varios hilos sobre Marruecos en la primera etapa de Viajero Solidario. Gracias a todos los que escribísteis en ellos vuestras experiencias. LITERATURA Y estas son las lecturas que ayudaron a pasar las horas muertas del viaje. Elias Canetti. Las voces de Marrakech Un pequeño libro con magníficas pinceladas sobre el viaje que realizó el premio Nobel a Marrakech en 1954. Juan Goytisolo. Señas de identidad Me resulta muy curioso lo que me ha pasado con este escritor, nacido en Barcelona y residente desde hace 20 años en Marrakech, y quiero extenderme un poco sobre su figura. A pesar de que me interesa bastante la literatura, solo lo conocía de lejanas referencias y nunca me había interesado por él. En cambio, buscando información sobre Marruecos, lo he encontrado repetidamente y al final he comprendido los motivos de mi ignorancia sobre su persona. Escritor maldito durante la dictadura, exiliado en Francia (editaba sus novelas en Latinoamerica y estaban prohibidas en España), ha continuado siendo maldito en España con la llegada de la democracia, despreciado por nuestra élite literaria por su insistencia en tener en cuenta la influencia árabe y morisca en nuestra cultura y en nuestro arte, borrada de nuestros textos oficiales y educadores. Un ejemplo de esta maldición es lo complicado que resulta encontrar sus novelas en cualquier librería, incluso por Internet, algunas de ellas están incluso descatalogadas. En cambio, encuentras la traducción al francés de su ultima novela en cualquier kiosco de aeropuerto en Francia. A pesar de esto, y de expresarse perfectamente en árabe y en francés, sigue escribiendo en castellano. Fuera de España es sobre todo conocido por haber estado varias veces en la lista de candidatos al Nobel de Literatura y por ser el máximo impulsor en conseguir que la Unesco declarara la plaza Jemaa el-Fna de Marrakech como Patrimonio Oral de la Humanidad, lo que ha permitido que esta plaza siga existiendo. "Señas de identidad" no es su primera novela, pero es la que le dio fama internacional. Cuenta las visitas del protagonista, un exiliado en Francia, a la España franquista (Cataluña y Andalucia) en los años 50 y 60. Es curioso, he encontrado un tremendo parecido entre lo que cuenta Goytisolo sobre esos años en España y lo que he visto yo en mi viaje a Marruecos. En todo caso, la novela me ha parecido buenísima y no será la última suya que lea. Abstenerse quienes no sean capaces de soportar feroces críticas de las sociedades española y catalana de la época. Aquí tenéis una pagina web, con su biografía y bastantes artículos suyos interesantes (incluso uno sobre la plaza Jemaa el-Fna), que os permitirán comprender por qué sigue siendo un escritor maldito en España. http://www.cnice.mecd.es/tematicas/juangoytisolo/Javier Reverte. El médico de Ifni Ultima novela de Javier Reverte, que no me ha dado tiempo a leer, aunque a mi mujer le ha gustado mucho. Trata sobre el viaje de una española al sur de Marruecos, tras la muerte de su padre que vivía allí. Oracio
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Oracio Holiveira
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GENERALIDADES
IDIOMAS/RAZAS
Aquí nos hemos encontrado con un país bastante más complejo de lo que esperábamos, al menos en el Sur de Marruecos.
El idioma oficial es el árabe, aunque también se habla francés, sobre todo en las ciudades y, en todos los sitios por la gente que trabaja para el turismo.
En todo el país, en la escuela se enseñan árabe y francés desde el inicio. Sin embago, en el sur del país, sobre todo en el campo, hay mucha gente de lengua materna bereber e incluso mucha gente que solo habla bereber. Hemos oído bastantes quejas por la oficialidad exclusiva del árabe, y los problemas que tienen muchos campesinos para dirigirse a las instituciones en su idioma.
Etnicamente el país esta formado por un 25% de árabes y un 75% de bereberes, siendo la situación económica de los árabes mucho mejor en general. En ocasiones hemos sentido algo de animadversión hacia los árabes por parte de los bereberes.
Creo que la siguiente breve conversación, repetida muchísimas veces en los pueblos al sureste de Ouazarzate, permite entender perfectamente lo que quiero explicar: - Bonjour, de quel pays vous-etes? - De l'Espagne. - Hombre, España. ¿de dónde en España? - Del País Vasco. - Hombre, vascos, los bereberes de España...
RELIGION.
La religión mayoritaria y casi exclusiva es el Islam. Sin embargo, me ha parecido que el grado de practicabilidad no es muy grande. Con la gente que hemos hablado de ello, la mayoría cree en la existencia de un Dios que ellos llaman Allah, pero bastantes bereberes en el sur del país ven aún el Islam como una religión impuesta por los árabes. De la gente con la que hemos tratado no hemos visto a nadie rezar en ninguna de las 5 llamadas a la oración, y lo hemos visto hacer a muy poca gente a nuestro alrededor. Mucha gente nos ha confesado que bebe alcohol ocasionalmente, y a algunos les hemos visto bebiéndolo, aunque la ingesta de alcohol sistematica en la juventud occidental no se observa allí (tal vez porque para ellos es muchísimo más caro). En cambio no hemos visto comer cerdo a nadie, ni nadie nos ha dicho que lo hace.
Hemos hablado con gente que conocía perfectamente el origen de las 3 religiones monoteístas (que en realidad es el mismo), y conocían la figura de Jesús como iniciador del Cristianismo, y como uno de los profetas del Islam.
GOBIERNO / LEYES
La mayoría de la gente con la que hemos hablado muestra simpatía por su rey Mohamed VI, y con las reformas que está aplicando. Sin embargo, no siempre debe ser así. Tras la última ley que mejoraba legalmente las condiciones de la mujer hubo una manifestación en Rabat de 100.000 personas apoyando la ley. Al día siguiente hubo otra manifestación en contra en Casablanca de 200.000 personas.
Ejemplos de esta nueva ley, según nos ha contado la gente, son la obligación de entregar una casa y compensacion económica mensual por parte del hombre a la mujer en caso de divorcio no querido por ésta, y la necesidad del permiso de la primera mujer para que un hombre se case por segunda vez. En la práctica, según la gente, esto era un paso casi definitivo hacia la monogamia.
SEGURIDAD.
Como en todos los paises musulmanes que he visitado, no sientes en ningún momento ninguna sensación de inseguridad, incluso por la noche en las abarrotadas Jemaa el-Fna y la calle Bab Agnau en Marrakech.
El mayor motivo de intranquilidad es que en los sitios más turísticos intentarán soplarte unos dirhams de más si no cierras el precio antes de pactar cualquier servicio o comprar cualquier cosa.
Con el tema de los falsos guías y comisionistas, el tema es complicado. En los sitios más turísticos, sobre todo en Marrakech, la inmensia mayoría de la gente que se te acerca a hablar es para sacar algún dinero gracias a ti. Explicandoles claramente, por adelantado y con buenas palabras, que no tienes intención de pagarle nada por sus servicios, o sencillamente, que has decidido que quieres pasear tranquilamente y en solitario, te dejarán en paz. No me ha hecho falta ponerme borde en ninguna ocasión.
En los pueblos menos turísticos, no es tan fácil distinguir al falso guía de aquel que se te acerca por curiosidad, o simplemente, para practicar su francés contigo. En este caso, te tienes que dejar llevar por la intuición, o por tu estado de ánimo en ese momento, y alguna vez me he quedado con la impresión de haberme equivocado cuando he cortado a alguna persona que se nos acercaba, diciéndole que queríamos pasear tranquilamente.
CLIMA
En Marrakech, el clima durante el invierno y de día es muy especial. Sientes al mismo tiempo sensaciones de calor y de frío. Calor por las caricias del sol a esa latitud, y frío por el viento gélido proveniente de las montañas nevadas del Atlas. Que no falte una buena chaqueta, si te toca una zona de sombra. Por la noche, sencillamente, hace mucho frío.
El resto de los lugares que hemos visitado están entre 1.000 y 2.500 m. de altitud. Aquí siempre hace frío, aunque el sol del mediodía puede calentarte un poco tus pies helados. De noche hemos estado a temperaturas inferiores a 0ºC, y hemos visto nieve en gran cantidad.
COSTE DE LA VIDA.
En contra de la opinión generalizada, en Marruecos la mayoría de los precios son fijos. Son fijos en el restaurante (pedir siempre la carta, que es obligatoria), son fijos en los hoteles (en recepción debe haber un papel con las tarifas) son fijas en los transportes, tanto autobuses como taxis.
Solo se regatea en los mercados, en los zocos, y por muchos servicios y tiendas con productos específicos para turistas.
Nosotros hemos comido de forma excelente por 10 € por 2 personas y hemos dormido en hoteles decentes pagando entre 15 y 25 € por una habitación doble.
En total, incluyendo el viaje en avión, 4 días de trekking "organizado" y algunas compras el ultimo día en Marrakech, nos hemos gastado 1.600 € para 2 personas. Si restamos los 300 € del vuelo, quedan 500 € por persona por 13 días.
Oracio
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Oracio Holiveira
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ANTES DE PARTIR En octubre reservamos 2 plazas en un vuelo directo de Burdeos a Marrakech, con la compañía Atlas Blue (compañía publicitada como de bajo coste, con 100% del capital de Royal Air Maroc www.atlas-blue.com ). El precio normal del billete es de 200 € (ida y vuelta, todo tipo de tasas incluidas), pero en las fechas en que viajamos lo más barato era 300 € por persona. Como comparación, en las mismas fechas, el paquete (avion desde Madrid + 6 noches de hotel en Marrakech) más barato que encontramos era de 571 € + tasas, por persona, a pesar de que para noviembre se encontraban ofertas de 200 € + tasas, por un paquete avión + 3 noches. Como veréis en el diario de viaje, no hemos tenido mucha suerte con esta compañía. Lo mejor que se puede decir de ellos es que, al menos, nos llevaron a Marrakech y nos trajeron de allí (lo que en algunos momentos no estuvo tan claro), aunque los horarios y los trayectos efectuados no tuvieron nada que ver con los previstos. Reservamos también las 3 primeras noches de hotel en Marrakech, lo que es bastante recomendable en esas fechas, ya que la mayoría de los hoteles colgaban el cartel de completo. La reserva la efectuamos por teléfono en el hotel Alí ( www.hotel-ali.com ), a 50 metros de Jemaa el-Fna. Precio por noche en habitacion doble con baño, con media pensión obligatoria en esas fechas, 340 dh (31 €), por noche por pareja (el precio solo con desayuno es de 250 dh). No nos suele gustar contratar media pensión, pero el hotel tiene otras ventajas que hacen de él una buena opción. Más detalles en el diario del viaje. Reservamos también una tienda tipo jaima, publicitadas como tiendas bereberes, con 2 camas en su interior, para las 2 siguientes noches en el pueblo de N'kob, la puerta sur del Jebel Saghro, en la kasbah Bahabaha. Allí pasaríamos la Nochevieja, asumiendo que no existía ningún sitio donde encontrar alcohol en el lugar, así que sería por primera vez en muchos años una Nochevieja "seca" (aunque al final no lo fue). Sabíamos que la kasbah organizaba travesías por el Jebel Saghro, y quedamos con ellos para discutir la travesía cuando llegáramos. La reserva la hicimos por mail, a través de la web www.bahabaha.com . El precio es de 150 dh (14 €) por noche por la tienda, sin desayuno. Por lo que vimos, no es necesario reservar por adelantado, en las tiendas siempre hay sitio. Las habitaciones dentro de la Kasbah estaban más concurridas, pero no se llenó ninguno de los dos días. Oracio
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Oracio Holiveira
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MIERCOLES 28-12-05. BURDEOS - MARRAKECH
Nuestro vuelo salía de Burdeos a las 12.30 h., con una llegada prevista a Marrakech a las 14.05 h.
Salimos de casa en coche a las 07.30 h. con esperanza de llegar al aeropuerto sobre las 10.00 h. A la altura de Biarritz cayó una intensa nevada que cortó la circulación en la autopista durante casi una hora. Al final llegamos al aeropuerto a las 11.15 h.
En las pantallas, ni rastro de nuestro vuelo. Al acercarnos a un stand que Atlas Blue compartía con otra media docena de compañías, nos confirmaron que nuestro vuelo no existía!.
Les enseñamos nuestra reserva, y nos explicaron que el vuelo había sido anulado en octubre, 4 días después de que yo hiciera la reserva. Nadie nos había avisado. Y lo peor es que 2 días antes del vuelo yo había llamado a la compañia y me habían confirmado la reserva!
Como única alternativa, nos ofrecieron volar vía Casablanca, en un vuelo de Royal Air Maroc, que despegaba a las 8 de la tarde y llegaba a Marrakech a medianoche. Mientras confirmaban el cambio de reserva, al menos nos ofrecieron una comida completa en uno de los restaurantes del aeropuerto. También llamaron al hotel Alí en Marrakech para advertirles de nuestra llegada tardía.
Le pedimos que nos confirmaran el vuelo de vuelta. El horario previsto para el día 9 de enero era salir de Marrakech a las 16.40 h. para llegar a Burdeos a las 20.20 h. Nos confirmaron que el vuelo existía, pero tenía un cambio de horario. Saldría de Marrakech a las 17.15 h., llegando a Burdeos a las 22.15 h. Eso incrementaba el tiempo de vuelo en más de una hora. Les preguntamos si el vuelo hacía alguna escala y nos dijeron que no. Algo no cuadraba...
El vuelo a Casablanca salió a su hora, la conexión a Marrakech tenía una hora de retraso, con lo que llegamos a la una de la mañana, 11 horas más tarde de lo previsto.
Por el taxi desde el aeropuerto hasta el hotel no fuimos capaces de negociar menos de 120 dh (11 €), a pesar de que justo al lado de los taxis había un gran cartel con los precios oficiales (60 dh hasta Jemaa el-Fna + 50% de suplemento nocturno). Nos empezaron pidiendo 150 dh, que si las mochilas eran grandes, que si no son horas,...
Llegamos al hotel a la 1.30 h. A pesar de que habían recibido la llamada desde el aeropuerto, nos decían que no nos podían dar la habitación, porque eran la una y media y les habían avisado que llegábamos a medianoche. Hoy sigo sin entender el motivo real por el que no nos dejaron dormir en el hotel, si porque estaba lleno o porque cerraban la recepción a medianoche.
El caso es que llamaron al Hotel Foucauld, a 100 metros de allí, nos dijeron que tenía una habitación libre y nos mandaron para allá. Fuimos y nos instalamos en la última habitación que tenían libre, la peor con diferencia de las que hemos dormido en todo el viaje, y a las 02.00 h. nos pusimos a dormir, rendidos. Al menos, nos habíamos ahorrado la media pensión. Pagamos 250 dh por la habitacion doble con baño, sin desayuno.
Oracio
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Oracio Holiveira
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JUEVES 29-12-05. MARRAKECH
Nos levantamos tarde. Antes de nada, cogemos las mochilas y nos dirigimos al Hotel Alí. La chica que está en recepción nos pide disculpas por lo de la noche anterior y nos asigna una habitacion para las 2 siguientes noches.
La habitación es pequeña, el baño también, aunque ambos están limpios. La gran ventaja es que la habitación da a la terraza superior del hotel. Y desde la terraza, las vistas son impresionantes: hacia un lado, la plaza Jemaa el-Fna, que vemos por primera vez, tranquila por la mañana; hacia otro lado, la Kutubia; y hacia el último lado la imagen increíblemente cercana y blanca de las montañas del Atlas.
Las otras ventajas del hotel son su proximidad a Jemaa el-Fna (50 metros), un hamman en el sótano, incluido en el precio, terminales de conexión a Internet gratuita, una oficina de cambio, con tarifas idénticas a los principales bancos, alquiler de bicicletas, venta de mapas de senderismo, y no se cuantas cosas más. El precio, 340 dh por habitación en media pensión, obligatoria en Navidades, 250 dh en B&B.
Tras liberarnos de las mochilas, salimos a desayunar a la plaza, en uno de los abundantes puestos de zumo. Estamos por primera vez en aquella plaza, donde pasaremos muchísimas horas en los pocos días que estaremos en Marrakech.
No conozco nada en el mundo que iguale el espectáculo de esta plaza, que además se repite todos los días. Para los que no la conocéis, solo un consejo: venid a verla en cuanto podáis, antes de que todo esto se termine.
El espectáculo va cambiando a lo largo del día. Mientras hay luz podréis ver todo tipo de gente anácronica, como los aguadores, amaestreadores de monos, encantadores de serpientes e incluso dentistas con sus filas de muelas y dentaduras postizas, todos ellos viven de las fotos de los turistas. Allí conviven con escribientes, adivinadores del futuro, tatuadoras de henna con la cara tapada... Por la tarde animan la plaza los cuentacuentos, los acróbatas y bailarines sufíes. Al anochecer instalan los famosos tenderetes de comida, que llenan de humo la plaza, y es el turno de los grupos de música (algunos corros que los rodean parecen entrar en trance) y de todo tipo de escenificaciones teatrales.
Recorred la plaza e introducíos en los corros, con mayoría de gente local. El ambiente es buenísimo. Y contribuir con unas monedas a que todo este espectáculo continúe. Es uno de los pocos sitios donde los turistas ayudamos a mantener algo diferente y no a uniformizar todos los sitios del mundo, como es habitual.
Cunado me entregaron las fotos reveladas del viaje me sorprendió que en el primer carrete (36 fotos) había unicamente fotos de la plaza. Mientras sacaba las fotos, durante los dos primeros días, no me di cuenta de ello. Las terrazas del Café Clacier y del Café de France son perfectas para sacar buenas fotos, sobre todo con la ayuda de un buen teleobjetivo.
Tras el excelente zumo, y nuestro primer recorrido por la plaza, nos acercamos a la Kutubia, esa hermana mayor (por la edad) de la Giralda. Es una pena que no nos dejen visitar el minarete y a la mezquita que hay en su base. Desde allí nos dirigimos al "Ensemble Artisanal", un centro de artisanía, con precios oficiales. Está muy bien para visitarlos antes de ir a los zocos, conocer lo que es típico de la zona, y los precios máximos a lo que se vende cada artículo, que viene escrito junto al producto.
Desde aquí volvimos a la plaza y entramos a comer en el Restaurant du Progres, a 100 m. de la plaza, en la animada calle Bani Marine. Entramos porque la Rough Guide recomendaba su cuscus y pedimos uno de cordero para 2 personas. Acompañado de litro y medio de agua, 2 teteras dobles de te a la menta y 2 yogures, nos costó 104 dh (10 €) la comida para dos. La guía tenía razón, fue uno de los 2 mejores cuscuses de todo el viaje. Nos gustó tanto el restaurante que al día siguiente repetimos. Un lugar para anotarlo.
Con el estómago lleno, nos dirigimos a visitar los zocos y el resto de la zona norte de la Medina. Al entrar desde la plaza a los zocos te encuentras con bastantes ofrecimientos de personas que quieren servirte de guía, pero una vez que los dejas atrás y te sumerges en las calles cubiertas, todo es mucho más tranquilo, y puedes recorrerlos con calma, disfrutando con todos tus sentidos. La luz que se filtra por los techos de paja le da un ambiente especial a toda esta zona. El plano de los zocos de la Rough Guide es excelente y permite recorrerlos por tu cuenta sin ningún problema, y sabiendo casi en todo momento dónde te encuentras.
Al final de los zocos llegas a una plaza donde se encuentran la Medersa y el Museo de Marrakech. Queríamos visitar la primera pero había tal cola a la entrada que se nos quitaron las ganas de entrar. Así que continuamos por callejuelas hasta las murallas de la Medina, a la altura de la puerta de Bab Deggagh. Llegando a esta puerta, se te ofrecerán muchos "guías" para enseñarte las "tanneries", donde tiñen los tejidos manualmente. No vale la pena entrar por la tarde, ya que allí solo trabajan por la mañana.
Cruzamos Bab Deggagh para salir fuera de la Medina. Desde allí hay una buena vista del Palmeral de Marrakech, aunque éste no es tan espectacular como los N'kob o Tinerhir, que vimos unos días más tarde.
Desde aquí fuimos volviendo hacía la plaza, visitando nuevas calles de los zocos, y llegamos al atardecer. Fuimos a tomarnos un té al Café de France. El anochecer detras de la Kutubia es magnífico desde aquí.
Al salir, pasamos por los puestos de comida, ya instalados. Aunque ibamos a cenar en el hotel, me dio tiempo a probar una docena de caracoles en uno de los varios puestos que existen. 5 dh (0,50 €) la docena, y estaban realmente buenos.
Tras el anochecer, la plaza se llena de gente, y empieza el espectáculo de verdad! Nosotros nos fuimos a cenar al hotel, un buffet de tajines (alguno de ellos pasable) y un cuscus de pollo bastante mediocre. Eso sí, cantidad la que quisieras.
Y tras el obligado té a la menta, salimos a la plaza a disfrutar. El sonido que hay en la plaza es llamativo duranto todo el día, pero despues de anochecer es bestial. Multitud de corros con sus grupos de música compitiendo por hacerse oir. Sin darnos cuenta nos dieron las 12 de la noche alli. A esa hora empieza a vaciarse la plaza, pero todavía hay tiempo para disfrutar de algun grupo que no quiere parar.
A la una nos fuimos a dormir, con el ritmo machacón de la música todavía en nuestra cabeza.
Oracio
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Oracio Holiveira
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VIERNES 30-12-05. MARRAKECH
Tras el opíparo desayuno en el Hotel Alí, nos fuimos caminando hacia la parte nueva de la ciudad. Salimos de la Medina atravesando sus murallas por la Bab Doukkala. Justo después, se encuentra la estación de autobuses, a donde fuimos para comprar el billete del autobús que nos acercaría el día siguiente hasta N´kob.
Lo mejor para llegar hasta N'kob es pillar un autobús directo a Zagora, bajarse en Tansikht, 50 km antes de llegar a Zagora y pillar un taxi colectivo desde Tansikht hasta N'kob. Sin embargo, el primer autobus para Zagora salía a las 9 de la mañana, con llegada a Tansikht prevista sobre las 4 o 5 de la tarde.
Como queríamos llegar temprano a N'kob, al final compramos 2 billetes de bus a Ouazarzate a las 6 de la mañana (65 dh, 6 € por persona). Desde Ouazarzate hay taxis colectivos y autobuses frecuentes dirección Zagora, así que ya organizaríamos allí la continuacion del viaje.
Seguimos caminando por la ciudad nueva, hasta llegar al barrio de Gueliz. Esta zona no tiene nada que ver con la Medina, es mucho más "occidental".
En la plaza Abdel Moumen ben Ali, hay una pastelería, Patisserie Hilton (nada que ver con la cadena de hoteles), donde venden los mejores dulces que probamos en Marruecos. Además, te pueden embalar un surtido de ellos en bonitos paquetes al vacío, que constituyen un magnífico regalo.
Tras callejar un poco por Gueliz, volvimos hacia la Medina caminando por la arbolada Avenida Mohamed V. Antes de llegar a la Kutubia, nos desviamos a visitar uno de los bonitos parques que la rodean. El parque lo han tranformado en CyberPark, y es al menos curioso toparte con todos esos terminales de internet, de diseño ultramoderno, al aire libre y en mitad de la multitud de fuentes y arboles frutales que forman el parque. Los terminales se utilizan con las mismas tarjetas telefónicas que cualquier cabina de la ciudad.
Tras la visita al parque, fuimos a bebernos un té al Café Glacier, con una gran panorámica de la plaza Jemaa el-Fna. Te puedes pasar allí horas viendo el ir y venir de la gente allá abajo.
Después volvimos a comer al Restaurant du Progres. Un surtido de aceitunas, un tajín de kefta, una brocheta de ternera, patatas fritas, 2 yogures, agua y té a la menta por 94 dh (9 €) por dos personas. Y todo excelente, como el día anterior.
Por la tarde, nos recorrimos la parte sur de la Medina de Marrakech. Fuimos hacia la puerta Bab Agnau y salimos fuera de las murallas, para tener una buena perpectiva de las montañas nevadas del Atlas. Desde allí visitamos las tumbas saadies (10 dh), un par de mausoleos de la época de Al Mansour, uno de ellos totalmente decorado en su interior con los típicos relieves de la arquitectura marroquí.
Llegamos a la bonita plaza de Ferbantiers, junto al palacio El-Badi, y desde aquí volvimos a Jemaa el-Fna por la calle Riad Zitoun el-Jedid, restaurada magnificamente y cruzada por callejones en los que era una gozada perderse.
De nuevo los puestos de comida estaban instalados en la plaza. En algunos puestos están expuestas espectacularmente varias cabezas enteras de oveja. Como merienda probamos los sesos cocidos de oveja y un plato de carne de cara de oveja. Los 2 platos y 2 tés por 20 dh. Exquisito.
Tras la merienda, nos fuimos a tomar un par de cervezas al bar del Grand Hotel Tazi, en la calle Bab Agnau. Es uno de los pocos sitios de la Medina donde puedes tomar una cerveza sin tener que quedarte a comer, y a un precio razonable (20 dh la botella de Flag Special).
Para cenar, volvimos a los tenderetes de la plaza. Elegimos uno que tuviera bastante gente local. Para 2 personas, pedimos 3 platos de diferentes pescados fritos, 2 de berenjenas, 2 de tomate, unas patatas fritas, una fanta y un te, todo por 90 dh. No se puede decir que la comida fuera excelente, pero el ambiente acompañaba.
Y ya solo nos quedaba volver a disfrutar de nuevo de la noche en la plaza, esta vez no mucho ya que al día siguiente había que madrugar. Era viernes y había aún más gente que el día anterior. El ambiente en los corros estaba muy animado por la juventud local. Hacia las once nos retiramos a dormir.
Oracio
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Oracio Holiveira
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SABADO 31-12-05. MARRAKECH - N'KOB
Madrugamos y cogimos un taxi en Jemaa el-Fna para ir a las estación de bus. Pagamos 20 dh. El bus salió a la hora prevista, a las 6 de la mañana. Preved 5 dh suplementarios por cada equipaje que vaya en el maletero, sea en bus o en taxi colectivo (en algunos trayectos largos intentarán cobraros 10 dh).
Las 2 compañías con buses más modernos (CTM y Supratours) practicamente no tienen frecuencias en el sur de Marruecos, y para viajar en el resto de compañías es necesario ir un poco preparado. En invierno, y si tienes que pasar el puerto de Tichka (2.300 m) entre Marrakech y Ouazarzate, esto significa que tienes que ir muy abrigado, sobre todo los pies, ya que no hay calefacción en el autobus, y las ventanas del mismo tienen la fastidiosa costumbre de dejar entrar el gélido aire exterior, que en lo alto del puerto estaba a temperaturas inferiores a 0ºC.
Afortunadamente, ibamos avisados y equipados en consecuencia.
El autobús tardó 4 horas y media, es decir lo previsto (nos dijeron entre 4 y 5 horas). El paso por el puerto es espectacular, entre las montañas inmensamente blancas de alrededor.
Al llegar a la estación de autobuses de Ouazarzate, había salido el autobus para Zagora, por lo que fuimos a la parada de los taxis colectivos (grands taxis). Son grandes coches que llevan 6 pasajeros (nosotros solo vimos Mercedes y Peugeot 407, infinitamente más comodos estos ultimos).
Reservamos 2 plazas en el primero que iba a Zagora (60 dh el asiento) y nos pusimos a esperar a que se llenara. Una pareja de marroquíes se nos acercó. La mujer viajaba con nosotros y nos ofreció compartir entre los 3 la cuarta plaza trasera del Mercedes, a lo que accedimos. Tardamos 2 horas en llegar a Tansikht, 50 km antes de Zagora, donde nos bajamos.
Tansikht es solo un cruce de caminos, con un albergue restaurante (no recuerdo el nombre). Preguntamos de donde salían los taxis para N'kob y nos dijeron que allí mismo, pero que empezaban a circular al comienzo de la tarde. Era la una del mediodía. Entramos al albergue a comer.
El comedor del albergue era un inmenso jardín rodeado de palmeras, precioso. Por una ensalada marroquí, una brocheta de cordero, un tajin de ternera, 2 yogures y 2 teteras dobles, pagamos 140 dh (13 €) la comida para los dos. La comida, muy buena, y el entorno, muy acogedor.
Despues de comer, nos montamos en el primer taxi colectivo que salía, esta vez un viejisimo y confortable 407 (12,5 dh el asiento). 45 minutos después llegábamos a N'kob. Fuimos directamente a la Kasbah Bahabaha, donde habíamos reservado alojamiento por 2 noches en una de sus tiendas bereberes.
Bahabaha es una kasbah completamente reformada, con una docena de habitaciones (entre 300 y 350 dh) y otra docena de tiendas tipo jaima con camas en su interior (150 dh por noche). El entorno es un gran jardin, con más jaimas que sirven de restaurantes-desayuno, y una magnífica piscina en la mitad. Desde la terraza superior de la kasbah se tiene una magnifica vista de todo el pueblo de N'kob y de los montes del Jebel Saghro.
Ese mismo día les explicamos el circuito que queríamos hacer. Nuestra intención era empezar a caminar desde alli el lunes día 2, durante 5 días, para llegar a Iknioun el viernes, y ese mismo día ir en algún transporte hasta Tinerhir, para tener tiempo de visitar las gargantas del Todra. El gran mapa del Jebel Saghro que colgaba en la pared de la recepcion nos ayudó a hacerles entender nuestro recorrido. Nos dijeron que al día siguiente nos confimarían si era posible y cuanto costaba. Encargamos también la cena para esa noche. Fuera de Marrakech, en todos los lugares que hemos estado era obligatorio encargar la comida con al menos una hora de antelacion, y más si querías un tajín o un cuscus. En algunos lugares compraban la carne solo despues de tomarte el pedido.
Al atardecer, nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo. En cuanto te veían, los chavales del pueblo se unían a tu paseo y se ponían a hablar contigo, supongo que para practicar su francés. Fuimos a visitar el "Bureau de Guides", para tener informacion complementaria sobre el trekking, pero estaba cerrado.
N'kob es un pequeño pueblo a lo largo del lecho de un río sin agua, muy verde y repleto de cultivos y palmeras. En el pueblo hay casi 50 kasbahs, muchas de ellas reformadas, y me encantó recorrerme sus callejuelas entre esas construcciones con aire de castillo. El domingo es el día de mercado y ese sábado a la tarde ya se notaba en el ambiente del pueblo, muy animado para su tamaño.
Subimos a la terraza de uno de los bares-restaurantes al lado de la carretera que cruza el pueblo, y nos tomamos tranquilamente un té, viendo el atardecer. Paz y tranquilidad, lo contrario que habíamos vivido en Marrakech.
Entramos a la kasbah para cenar. Junto al fuego bajo, había un grupo de turistas esperando para cenar (una pareja de norteamericanos con su madre y una pareja de franceses con sus dos hijas y su guía marroquí). Nos invitaron a compartir unas botellas de whisky y vodka que habían abierto. Buen aperitivo para la noche de Nochevieja...
Cenamos una ensalada marroqui, unas tortillas bereberes y un cuscus bereber (nada del otro mundo), acompañados por la tipica bebida marroquí en Nochevieja, el té a la menta, y unos pasteles marroquies. Pagamos 125 dh por 2 personas, que incluía también un poco de musica en directo (me imagino que para alegranos la noche). Tras la cena nos volvimos a juntar todos a seguir bebiendo junto al fuego.
En algún momento, alguien tuvo la feliz idea de seguir la fiesta en el techo de la kasbah, mirando las estrellas. El yanki sacó su telefono movil con altavoces a juego y nos deleitó con musica de los 60. Alguien incluso repartió un par de porros para acompañar el vodka. Vamos, el prototipo de una Nochevieja en Marruecos.
A las 11 de la noche aprovechamos la excusa de tener que llamar a casa para retirarnos a nuestra jaima.
Oracio
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Oracio Holiveira
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DOMINGO 01-01-06. N'KOB
Tras un excelente desayuno (30 dh por persona) en una de las jaimas al lado de la piscina, fuimos a la recepcion de la kasbah para cerrar la travesía que comenzábamos al día siguiente.
Las tarifas oficiales que proclama la oficina de turismo: Guia oficial: 250 dh / día Mulero y mula: 120 dh / día Cocinero: 100 dh / día Normalmente hay que añadir un 25% mas para los gastos de vuelta al lugar de inicio, si la travesía es en un único sentido.
En la kasbah nos ofrecieron un guía no oficial por 150 dh / día, que además haría también de cocinero, y un mulero y su mula por 120 dh / día, mas el 25% para la vuelta (estas eran también las tarifas que aparecen en su página web).
Además, nos ofrecieron encargarse de comprar la comida para nosotros 2, el mulero, el guía (y la mula, que tambien come) por 400 dh / día. Aquí creo que nos clavaron un poco (el guía nos dijo más adelante que comprándola nosotros en el mercado nos habría salido entre 250 y 300 dh por día, eso contando con nuestra capacidad de regateo y de calcular bien las cantidades). Aceptamos la propuesta de la kasbah.
Solo había un problema, despues de 5 días llegaríamos por la tarde a Iknioun el viernes 6, y no nos podían asegurar que hubiera transporte hasta Tinerhir ese mismo día, lo que nos haría perder la visita a las gargantas de Todra. Al final decidimos hacer en 4 días la misma travesía que habiamos pensado hacer en 5, haciendo las 2 ultimas etapas en un día y durmiendo en Iknioun, lo que nos dejaba 24 h para encontrar un transporte hasta Tinerhir.
Nos ofrecieron, por 100 dh diarios suplementarios, asegurarnos un cobijo bajo techo y una ducha cada noche, pero por lo que vimos eso hacía las etapas mucho más rigidas. Como llevabamos una tienda de campaña, decidimos improvisar cada noche en función del lugar adonde llegáramos.
Resumiendo, al final el trekking nos salió 2950 dh (280 €) por los 2, por una travesía de 4 días, incluyendo un guía cocinero, un mulero y su mula, que llevaba la comida y las mochilas, y comida para todos. Al final, había siempre comida de sobra, y también se alimentaba la gente que aparecía por dónde estábamos nosotros.
Con los deberes hechos, nos dedicamos a disfrutar del mágnifico día que hacía, combinando ratos de relax en el jardin de la kasbah con paseos por el pueblo.
A media mañana salimos a visitar el mercado semanal del domingo, que se encuentra al lado de la carretera que atraviesa el pueblo. Aún no me explico de dónde había salido tanta gente. El mercado estaba a rebosar. Carne, pescado, muchísimos puestos de frutas, todo tipo de animales vivos,... todo había llegado de los pueblos de alrededor.
Saliendo del mercado, encargamos la comida en uno de los cafés-restaurantes que se encuentran junto a la carretera. Una hora después, tras una pequeña visita al palmeral que se encuentra a las afueras del pueblo, estábamos allí comiendo. Para 2 personas pedimos una ensalada, 2 brochetas de cordero, unas patatas fritas y una botella de agua, que nos costaron 100 dh. Los jóvenes que llevan el café le ponen muchas ganas y nos obsequiaron con su risa y con una comida sencilla pero muy buena.
Al atardecer, tras descansar un poco al sol en la kasbah, salí a visitar las diferentes kasbahs que existen en el pueblo, casi 50. Nada más salir, 5 chavales que ya nos conocían del dia anterior se pegaron a mí, y no dejaron de hablar conmigo en el par de horas que duró el paseo.
Es curioso perderse entre esas callejuelas, entre las paredes de barro de las kasbahs, solo decoradas por pocas y pequeñísimas ventanas. Cada uno de los chavales me iba señalando dónde vivía, a la vez que me enseñaban las ovejas y gallinas que pertenecían a su familia e incluso me querían llevar a su huerta en el palmeral.
Al finalizar el paseo, les hice a todos una foto ante un conjunto de kasbahs. Lo único que me pidieron durante todo el paseo fue que les enviara una copia de la foto, y me escribieron la dirección en un trozo de papel. Me hicieron pasar un buen rato.
Cenamos de nuevo en la kasbah, de forma mucho más tranquila que la noche anterior. 2 ensaladas de atún, un tajín de kefta, una brocheta de pollo con patatas y una tetera para 2 nos costó 175 dh (16 €) por los dos. Creo que nos pasamos pidiendo, cada ensalada era esta vez gigantesca y el segundo plato muy abundante. La comida, esta vez bastante aceptable.
Tras quedarnos a leer un rato junto junto a la chimenea de la kasbah, nos retiramos a dormir a nuestra jaima.
Oracio
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Oracio Holiveira
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LUNES 02-01-06. TREK POR EL JEBEL SAGHRO. N'KOB - IRHAZZOUN
Tras otro banquete para desayunar, a las 8 y media nos presentaron a nuestro guía Daoud Salamat, que hablaba un perfecto francés, y a nuestro mulero, cuyo nombre no fui capaz de aprenderme, aunque nunca olvidaré su grandísima figura, con sus sandalias, su magnífica chilaba azul, su turbante, y ese cuchillo curvado a la cintura, tan típico entre los campesinos de esta zona. Tras cargar las mochilas grandes en la mula, donde ya estaba la comida, nos pusimos en marcha.
Al día siguiente, el Rally Lisboa - Dakar 2006, pasaba en tramo neutralizado por N'kob, proveniente de Er-Rachidia y finalizando la etapa en Ouazarzate. No nos quedamos a esperarles...
Por fin nos dirigíamos hacia el principal objetivo de nuestro viaje a Marruecos, el Jebel Saghro. Se trata de una rocosa cadena de montañas, cuyo punto más alto (Amalou n'Mansour) se eleva por encima de los 2.700 m. En los catálogos de agencias se vende como "desierto de roca", aunque hay cursos de agua que lo recorren, e incluso cascadas. Sus paisajes más famosos son varios grandes monolitos de piedra, con altas paredes verticales, que te vas encontrando por el camino. A mi me llamó mucho más la atención los continuos cambios de color en en las montañas, entre los disitintos valles, y en cada valle según el momento del día.
El Jebel Saghro solo se puede recorrer caminando en invierno y al inicio de la primavera. El resto del año hace mucho calor, apenas hay agua, y está infestado de serpientes y escorpiones. En invierno, al mediodia puede hacer hasta 20 ºC, pero por la noche hace bastante frío, que se incrementa con la altitud. Hemos dormido una noche a 1.800 m., por debajo de 0ºC y a la mañana siguiente, cuando subimos a más de 2.000 m., había charcas completamente heladas y restos de nieve en las zonas sombrías. En invierno es probable encontrarse con lluvia, aunque nosotros tuvimos 4 días con el cielo completamente azul.
En medio de las montañas, casi siempre en el lecho de los valles, se encuentran dispersas varias aldeas, nunca con más de 100 habitantes. Los bereberes que viven aquí subsisten de la agricultura básica en las huertas que se encuentran en las partes más humedas, y de los pocos animales que encuentran pasto en estas tierras. Tambien te encuentras nómadas que escapan de la nieve del Atlas en invierno, y que se instalan aquí en jaimas, acompañados de sus animales. El mayor problema para adentrarse en el Jebel Saghro por tu cuenta es la falta de planos decentes de la zona. Existen 2 ediciones de un plano a escala 1:100.000, que solo se pueden conseguir en el IGN marroquí en Rabat. Estaban los 2 colgados en la pared de la Kasbah Bahabaha. Solo aparecen las pistas, pero no los caminos de montaña. Los caminos, además, no tienen ninguna señalizacion, y muchas veces ni siquiera hay camino.
Sin embargo, una vez realizado el recorrido, creo que lo podríamos haber hecho por nuestra cuenta. Con ayuda del relieve marcado en el mapa, una buena orientación, una brújula, las descripciones de la guía, y preguntando a los habitantes de las aldeas por donde pasas, solo nos hubiéramos perdido una docena de veces...No nos cruzamos con nadie haciéndolo en solitario, pero nuestro guía nos comentó de de cuando en cuando algunos se atrevían, y sobrevivían a la experiencia...
A las 9 de la mañana dejamos N'kob, a una altitud de 1.140 m, y nos acercamos hasta el Jebel Saghro por una inmensa llanura desertica, que separa N'kob de las montañas. Enseguida nos enteramos, a través de nuestro guía, de por qué estaba cerrado el "Bureau de guides" de N'kob. Solo hay un guía oficial en el pueblo, y esos días estaba en las montañas con un grupo.
Tras la primera hora de caminata, dejamos atras la aburrida llanura y llegamos por fin al borde de las montañas, empezando a subir suavemente por un valle con un palmeral en el centro. Una hora más tarde llegamos a la aldea de Alminewakta, donde el mulero decidió parar a comer, ya que allí estaba el último pozo de agua en bastantes km. Así que buscamos un sitio cerca del pozo para descansar. Eran aún las 11.30 h., y tras el abundante desayuno no había mucha hambre.
Nos sacaron la comida, preparada en la kasbah, de la que solo picamos un poco, acompañandolo con té a la menta, que no pararíamos de tomar en toda la travesía. Los niños del pueblo se habían acercado, curiosos, y se dedicaron a enseñarnos sus habilidades a una distancia prudencia, que si lanzarse al suelo desde una gran piedra, que si subirse todos a un arbol... Esta vez al menos se puedieron llevar toda la comida que sobró.
Seguimos camino y nos introducimos en el valle de Tifdassine. Aquí las montañas tienen un magnifico tono entre granate y violeta, que contrasta enormemente con el verde de las palmeras en el fondo del valle. Pasamos junto a la escuela del valle. Esa semana los crios estaban de vacaciones, pero entramos en la única aula, vacía, con rastros en la pizarra de la última clase de francés. La ropa de la profesora colgaba en un tenderete junto a una humilde casa, al lado de la escuela. Desde dentro se oía el ruido de un televisor!
Seguimos caminando por el valle, que ahora se transformaba en estrecho cañon entre magníficas paredes verticales. Al llegar a un collado, vimos por primera vez la aldea a la que nos dirigíamos, Irhazzoun, a 1.400 m, apenas un agrupamiento de una docena de casas.
Antes de llegar al pueblo, pasamos por un pozo, cerca de él había un pequeño cobertizo en barro, con techo de paja. Allí nos quedaríamos a dormir esa noche, el cobertizo serviría como comedor y habitación para el mulero y el guía. Nosotros montamos la tienda justo al lado. Habíamos realizado 5 horas y media de tranquila y bonita caminata, sin contar la larga parada para comer.
Tuvimos tiempo de acercarnos al pueblo antes de que anocheciera. La primera casa estaba solo a 200 m, con su huerta, donde campaban a sus anchas las gallinas. Más adelante, un grupo grande de senderistas había montado su campamento, coincidiríamos con ellos los siguientes días.
Poco despues de anochecer (en esta epoca del año el sol se esconde a las 17.30 h.), en el cobertizo, cenamos un magnífico y abundante tajín de ternera preparado por nuestro guía, a la luz de las velas y de nuestras frontales. Cuando ya habíamos cenado, aparecieron dos jóvenes de la casa más cercana, para saludarnos y traernos una fuente de cuscus con verduras que habían preparado para nosotros. Estábamos ya llenos, y solo pudimos probar un poco, aunque estaba buenísismo. Nuestro mulero dio buena cuenta de él.
Allí nos quedamos un buen rato conversando todos, aunque la conversación era dificil, ya que los de la aldea no hablaban francés (nuestro mulero tampoco hablaba francés, de hecho tampoco hablaba mucho en ningún idioma).
Temprano, sobre las 10, nos retiramos a la tienda, y nos pusimos a dormir. Fuera hacía ya mucho frío, alrededor de 5 ºC.
Oracio
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Oracio Holiveira
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MARTES 03-01-06. TREK POR EL JEBEL SAGHRO. IRHAZZOUN - BAB N'ALI
Tras desayunar, nos ponemos en marcha. El mulero se queda esperando. Parece ser que la mula tiene problemas, el día anterior había hecho llegar un recado a su hijo, en una aldea cercana, para que le trajera otra.
Atravesamos la aldea de Irhazzoun, saliendo del pueblo hay una pequeña casa de barro solitaria, con un cartel de Coca-Cola en una de sus paredes. Hasta aquí han llegado!. Cuando llegamos allí, abren la "boutique", donde hay poco más que galletas, agua, y el famoso refresco.
Seguimos por una larga subida hacia un collado. A mitad de la subida, cogemos a un campesino y su madre, que se han parado a descansar. Nos saludan y nos ofrecen los dátiles y nueces que llevan para el camino. Nosotros sacamos las mandarinas y manzanas que nos habían dado esa mañana.
Llegamos al collado y tenemos la primera vista de Bab n'Ali, un inmenso monolito con paredes verticales en todas sus caras. El guía nos cuenta que los únicos que han conseguido subirlos son 4 españoles, hace unos años, despues de un intento fallido un año antes.
Al llegar a su altura nos encontramos con el grupo grande de senderistas que había dormido cerca nuestro. Son holandeses. Subimos hasta la base del monolito y le damos la vuelta. Las paredes son impresionantes desde allí cerca. Alrededor, se ven otros monolitos del mismo estilo, pero ninguno tan espectacular.
Tras la visita, nos sentamos a esperar a nuestro mulero. Cuando llega con su nueva mula, bajamos hasta un pequeño cañón con algo de agua y paramos a comer la gran ensalada habitual al mediodía. El sitio es flipante, con todas esas torres de piedra. Los colores rojos del día anterior han dado paso a un tono verdoso, no por la vegetación, que es casi inexistente por aquí, es el color de la tierra.
Poco después llegamos a un cruce de pistas donde hay un par de campamentos, a 1.600 m. de altura. Aquí dormiremos. Hemos tardado 4 horas en llegar, sin contar la parada para comer. Antes de instalarnos, el guía nos quiere llevar a una cascada que se encuentra a una hora de allí. Le seguimos, enseguida entramos en un cañon, con un hilo de agua en su lecho. El hilo va aumentando y al final llegamos a una poza donde cae espectacularmente el agua de una cascada, por una pared de 30 m. de altura. Aprovechando el débil calor de media tarde, me pongo el bañador y me meto en la poza. El agua está helada, pero nos hemos ganado la ducha fría en la cascada.
Tras el refrescante baño, volvemos a los campamentos. En el más grande de ellos se han instalado los holandeses. Nos tomamos un té allí. Además, tienes la posibilidad de tomar una ducha fría por 10 dh.
Nosotros nos dirigimos al otro campamento, a 500 m de allí. Es una pequeña casa de barro, con una zona de tierra amurallada y un par de "habitaciones", donde hay solo un par de colchonetas sobre las alfombras del suelo. Ni ventanas, ni luz electrica. Fuera hay una placa turca que sirve de baño. Esta vez nos decidimos a dormir en una de ellas, por el módico precio de 50 dh.
Esa tarde, el mulero nos prepara un cuscus de antología, acompañado de pollo y verduras. Realmente exquisito. Tras el té y la charla de sobremesa con el guía y el dueño del campamento, que habla un poco de francés, nos vamos a descansar.
Oracio
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Oracio Holiveira
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MIERCOLES 04-01-06. TREK POR EL JEBEL SAGHRO. BAB N'ALI - IGLI
La etapa de hoy comienza con una fuerte subida hasta una especie de meseta. Después se baja hasta un estrecho cañon, donde nos quedamos a tomar el té, invitados por los cocineros del grupo de holandeses, que están preparando la comida para todos al borde de un riachuelo.
Después, de nuevo otra subida hasta la meseta. El paisaje aquí arriba es autenticamente desolador. Seguimos hasta el borde de la meseta. Desde allí vemos el campamento de Igli, un solo edificio rodeado de una muralla de barro. Bajamos hacia allí, de nuevo por un cañon, esta vez saltando de piedra en piedra para salvar el lecho de un río.
Tras 4 horas, llegamos al campamento, a 1.800 m. de altitud, en medio de una gran explanada, rodeada de la meseta de la que veníamos por un lado, de otros 2 monolitos por el otro y, por el último, de las magnificas paredes ocres y verticales de Tassigdelt. Parece que alguien ha instalado un gigantesco teclado de piano allá arriba.
Esta noche compartimos campamento con el grupo de holandeses. Por montar la tienda aquí y utilizar los baños, te cobran 10 dh por tienda, otros 10 dh si utilizas la ducha, esta vez de agua templada por el sol. Además tienen una boutique donde puedes comprar agua, pan, huevos, latas de sardina, etc. Nuestro guía y el mulero han reservado para ellos y para cenar uno de los cuartuchos clásicos en estos campamentos. Nosotros montamos la tienda al lado.
Tras la ensalada del mediodía, subimos hasta las paredes de Tassigdelt, por un precioso camino en zig-zag. Llegamos una hora después hasta el primero de los miradores. Desde aquí la vista sobre la explanada de Igli es magnífica. Comenzamos a bajar. Mañana volveremos a pasar por aquí, camino de Iknioun.
Dedicamos el resto de la tarde a descansar. Van apareciendo más senderistas en el campamento. Hoy es el día que más gente vemos: otro grupo algo más pequeño de holandeses, que pasan de largo y montarán su campamento en las alturas de Tassigdelt, una pareja de suecos, y otra de finlandeses, en el mismo plan que nosotros.
El anochecer, entre los 2 grandes monolitos, es magnífico. Enfrente, las paredes ocres de Tassigdelt van tornando hasta un intenso rojo, antes de sumergirse entre las sombras.
Tras caer la noche, empieza a hacer frío de verdad, y entramos en nuestro cuartucho-restaurante, donde esa noche hay mucha más animación. Van pasando por allí cocineros y guías de los otros grupos. Todos dejan su comentario sobre nuestra etapa de mañana. Para ahorrar un día, decidimos seguir de un tiron hasta Iknioun, lo que se hace normalmente en 2 etapas. Todo el mundo nos comenta que será muy complicado llegar hasta allí de un tirón. Hablando con el guía, habíamos calculado unas 8 horas de caminata. Mañana veremos...
Durante la cena, unas excelentes brochetas con patatas fritas, se nos unen el mulero y el guía de los finlandeses. Estos habían negociado el precio de la travesía de forma que solo llevarían algo de comida fría para ellos. Durante el interesante té-charla-sobremesa, los 2 muleros compiten en enseñarnos los adornos de los cuchillos que llevan a la cintura. Uno de ellos incluso nos lo quiere vender por 1.000 dh...
Nos vamos a descansar a nuestra tienda. Afortunadamente, hemos traído buenos sacos, porque en el exterior hace menos de 0ºC.
Oracio
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Oracio Holiveira
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JUEVES 05-01-06. TREK POR EL JEBEL SAGHRO. IGLI - IKNIOUN. BOUMALNE DE DADES
Hoy nos levantamos temprano. La caminata es larga. Subimos de nuevo el zig-zag hasta las paredes de Tassigdelt. Llegamos hasta la zona de acampada donde se quedó a dormir el grupo pequeño de holandeses. Aquí, a 2.200 m. de altitud, las charcas de agua están completamente heladas y hay manchas de nieve en las zonas de sombra. Los holandeses ya han salido. Han debido pasar un poco de frío!
Aquí nos apartamos de la ruta que hacen el resto de senderistas, que siguen hacia el norte para llegar 2 días más tarde a Tagdilt, desde donde se puede encontrar un transporte hasta Kelaa M'gouna o Boumalne, en el valle del Dades. Nosotros seguimos hacie el este, dirección Iknioun.
La parte que sigue es en mi opinión la parte más espactacular de toda la travesía. Seguimos subiendo por un valle, con sus laderas de un negro intenso, donde destacan más aun las manchas de nieve. El fondo del valle es recorrido por un riachuelo, y a medida que ascendemos la vagetación va aumentando, incluso se ven varias higueras junto al arroyo. En las paredes del valle se observan varios campamentos de pastores nómadas.
Por fin llegamos a una inmensa meseta, a 2.450 m. de altitud. La sensación de apertura aquí es alucinante. El calor del sol apenas disimula el gélido viento. A lo lejos se ve la achatada figura de Amalou n'Mansour, con sus 2.716 m. la cima más alta de todo el macizo.
Nosotros seguimos durante bastante rato por la meseta, hasta que llegamos a su borde. Muy a lo lejos, divisamos por primera vez Iknioun. Justo debajo nuestro, hay un poblado minero abandonado, de la época en que se explotaban por aquí unas minas de plata.
Emprendemos la pronunciada bajada hasta el poblado. Poco despues de pasar junto a él, encontramos un arroyo, donde decidimos para a comer. Hemos tardado 5 horas y media hasta aquí. Aun quedan 2 o 3 horas para llegar a Iknioun.
Tras reponer fuerzas, seguimos camino hasta Iknioun, por la pista que llevaba en su día hasta el poblado minero. Cuando vemos de nuevo nuestro objetivo, a unos 5 km, llegamos a un pequeño poblado en la pista que une Iknioun con Boumalne de Dades. Nuestro mulero empieza a mostrar sintomas de cansancio, tras 7 horas y media de caminata, y comenta que el prefiere quedarse allí a dormir.
El guía pregunta en el poblado si al llegar a Iknioun será posible encontrar aún transporte hasta Tinerhir. Le contestan que no. Al día siguiente también sera difícil. En cambio, habrá autobuses para ir hasta Boumalne de Dades. Uno de los campesinos se ofrece a hacer de improvisado taxista hasta Boumalne, que se encuentra a hora y media por la pista, en su vieja furgoneta. Ante la perspectiva de una ducha caliente en un hotel, cedemos a la tentación, acordamos un precio de 200 dh (19 €). Al día siguiente, el mismo trayecto en bus costaría 30 dh por persona.
Nos despedimos del mulero, contento de no tener que continuar la caminata hoy. Nuestro guía nos acompaña hasta Boumalne en la furgoneta. Llegamos allí ya anocheciendo, y entramos en el hotel Chems, donde una habitación aceptable, con baño, agua caliente y una vieja estufa de butano para caldearla, cuesta 200 dh. Boumalne de Dades se encuentra a 1.700 m. de altitud, y aquí sigue haciendo mucho frío por la noche.
Tras la ansiada ducha, encargamos la cena en el hotel, y salimos a dar una vuelta por la ciudad. Esta se sitúa al borde de un precipicio; la parte vieja, con sus típicos núcleos de casas en barro, está en la parte inferior, extendiéndose a lo largo del palmeral. Muchos de los hoteles, incluyendo el nuestro, se sitúan en el borde del precipicio, disfrutando de magníficas vistas. En la parte superior se encuentra la parte nueva de la ciudad y los restos de los barracones militares instalados en su época por los franceses.
El centro, en la parte inferior de la ciudad, donde están los dos mercados, uno cubierto y otro al aire libre, las diferentes agencias de autobuses, y algunos hoteles y restaurantes, está a pocos minutos andando desde el borde del precipicio. Nos damos una vuelta por allí ya de noche, y volvemos a cenar al hotel.
Un par de cuencos de harira, una brocheta con guarnición, un tajín de kefta, un par de yogures, agua y té, todo bastante bueno, nos sale por 140 dh, la comida para 2 personas. El restaurante del hotel es de clásico estilo marroquí, completamente recubierto de azulejos, mesas bajas y cojines por todos lados. Una chimenea calienta la estancia.
Poco después de cenar, nos retiramos a dormir, cansados de las muchas horas de caminata.
Oracio
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Oracio Holiveira
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VIERNES 06-01-06. BOUMALNE DE DADES - TINERHIR
Desayunamos muy bien en el bar del hotel (20 dh por persona). Bajamos hacia el centro con la mochilas, para buscar un transporte a Tinerhir. Mientras bajabamos por la cuesta que baja del borde del precipicio, contemplabamos, esta vez a la luz del día, los conjuntos de casas en barro que se extienden a lo largo del palmeral.
El siguiente autobús pasaba enseguida, a las 10.30 h. El coste es de 10 dh, más 5 dh por la mochila. Llegó puntual, pero estaba lleno, así que los que estábamos esperándolo, todos locales menos nosotros, nos dirigimos al lugar donde se encuentran los taxis colectivos (20 dh más la mochila por cada asiento). Esta vez no tuvimos que esperar para llenar uno de los taxis. Así funciona el transporte en Marruecos.
Al llegar a Tinerhir, nos fuimos al hotel Oasis, al lado de la plaza central de la ciudad. Tras enseñarnos varias habitaciones, nos quedamos por una doble con baño y 2 magníficas terrazas. Reservamos 2 noches a 150 dh la habitación sin desayuno.
Nos instalamos y salimos a conocer la ciudad. Tinerhir es conocida por ser la base desde donde se visitan las gargantas del Todra, a 15 km. de aquí, pero también esconde cosas muy interesantes.
Nos dirigimos en primer lugar a una antigua gran kasbah, actualmente en ruinas, pero que domina la ciudad, con unas vistas maravillosas de Tinerhir y todo su palmeral, que se extiende practicamente hasta las gargantas del Todra.
Fue curioso recorrerse las ruinas de la kasbah, donde correteaban animales pertenecientes a las casas de alrededor, sobre todo corderos. Más tarde averiguaríamos que unos días más tarde se celebraba en todo Marruecos la fiesta del cordero, y los llegamos a ver, todavía vivos, en los mas insospechados lugares.
Antes de bajar de nuevo al centro, nos entretuvimos al borde de un precipicio, desfrutando de las vistas sobre la ciudad. Un hombre que subía por un camino en la pared del precipicio nos saludó y comenzamos a hablar sobre la belleza del paisaje. Nos invitó a tomar un té a su casa cerca de allí. Aceptamos y llegamos enseguida a una casa. Entramos y nos instaló en una enorme sala, solo amueblada por alfombras, unos bancos con cojines y unas pequeñas mesas. Nos dijo que le esparáramos mientras hacía preparar el té.
Cuando volvió, nos dijo que su familia nos quería conocer y que le siguiéramos. Salimos de la casa, para entrar en la de enfrente y allí, en una sala del mismo estilo que la anterior, estaba instalada parte de su familia, sentados todos el suelo. Nos contó que las 2 casas eran de su padre, que tenía 2 mujeres, una por casa, y 7 hijos con cada una. Las 2 mujeres estaban allí sentadas una junto a la otra, conversando cariñosamente.
Nos presentaron a toda la familia presente y nos instalamos en el suelo, donde tomamos el té y los dulces. Todo el que hablaba algo de francés se acercaba a nosotros para conversar. Los que no lo hablaban, sobre todo las mujeres mayores, se limitaban a reirse de nosotros.
En un momento dado llegó el padre, y con su francés básico, nos invitó a que nos quedáramos a comer. En poco tiempo, la habitación se llenó de gente. Apareció por allí incluso uno que hablaba algo de castellano, ya que trabajaba desde hacia unos meses en Barcelona.
Cuando llegó la hora de comer, las mujeres se fueron a otra sala. En un principio, a mi mujer le dejaron elegir con qué grupo ir a comer, pero cuando se levantaba para ir con las mujeres, le aconsejaron que se quedara con nosotros, pues no iba a poder comunicarse con ellas. Con pena, aceptó quedarse.
En la sala montaron 4 mesas bajas y se formaron 4 grupos de gente sentada en el suelo alrededor de ellos. El más joven de la familia pasó por todas las mesas, con una especie de regadera con desagüe incorporado, para que todos nos limpiáramos las manos. Poco más tarde trajeron la comida, un tajín de ternera con verduras, que todos comíamos con la mano, de una gran fuente comun, ayudados de pan. Estaba increiblemente bueno. Mientras comíamos, dejamos de hablar. Aquí el que habla, come menos...
Al terminar, sacaron de nuevo el limpiamanos, y el té. Coincidiendo con la sobremesa, en la tele apareció Mohammed VI pronunciando un discurso, y nos lo iban resumiendo.
Bastante más tarde, conseguimos que nos dejaran marchar, con la excusa de que aún ni siquiera habíamos comenzado a visitar la ciudad. Aún tuvimos que despedirnos de las mujeres, que permanecían en la sala contigua, y seguir al cabeza de familia visitando todas las estancias de las 2 casas. El que nos invitó nos acompañó hasta el centro de la ciudad y antes de despedirse, nos dio su número de telefono por si teníamos cualquier problema. Bonita experiencia!
La tarde ya estaba cayendo, nos dirigimos al barrio viejo de la ciudad. Allí, entre las ruinas de un precioso casco urbano en barro, han montado una zona comercial. Es una gozada recorrerse esas callejuelas. Me recordó mucho a las callejuelas de los pueblos de las Alpujarras que visité en noviembre, pero menos cuidadas y sin el toque blanco de la cal andaluza. Algunos de los pocos falsos guías en esta zona nos querían llevar a visitar a unas misteriosas mujeres tejedoras de alfombras, pero no aceptamos.
En un momento, un par de señoras, nos invitaron a entrar a su casa. No hablaban francés, pero enseguida nos dimos cuenta de que eran las que hacían las alfombras. Mientras una de ellas nos servía un té y comenzaba a enseñarnos como se carda la lana, la otra fue a buscar a alguien que nos pudiera explicar el proceso. Cuando llegó el que hablaba francés, enseguida le hicimos saber que no estábamos interesados en comprar alfombras, pero aún así insistió en explicarnos todo el proceso. Tras explicarnos todo, preparar más té y hacernos ver todas las alfombras, algunas realmente bonitas, se convencieron por fin de que no habíamos ido hasta Tinerhir para comprar alfombras, y nos despidieron con una sonrisa.
Cuando salimos ya era de noche. Encargamos la cena en un pequeño restaurante del centro, el Café des Amis. Mientras hacían la comida, aún tuvimos tiempo de ir a visitar una zona bastante animada, donde se preparaba el mercado del día siguiente. El mercado semanal tiene lugar los lunes, a las afueras del prueblo, pero también existe otro de los sábados en el centro de la ciudad. Aquí volvimos a ver a gente comprando corderos vivos para la gran fiesta de la semana siguiente.
Fuimos a cenar. Eramos los unicos clientes en la zona superior del restaurante. El camarero hablaba un poco de castellano, y se quedó durante toda la comida conversando con nosotros. Nos echamos unas risas con él y su repertorio de chistes. Cenamos 2 buenisimas brochetas de ternera con su guarnicion, agua y un par de teteras dobles por 90 dh.
Tras la comida, nuestro simpático camarero nos informó de los lugares de la ciudad donde servían alcohol, y se quería venir de fiesta con nosotros, pero al día siguiente queríamos madrugar, así que declinamos la invitación y nos fuimos a descansar.
Oracio
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Oracio Holiveira
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SABADO 07-01-06. TINERHIR - GARGANTA DEL TODRA
Tras desayunar copiosamente (22 dh por persona), en la terraza de la Cremerie Kasbah justo al lado de la estación de taxis colectivos, pillamos 2 plazas en uno de ellos, casi sin esperar, hasta la garganta del Todra (10 dh por persona).
La carretera va siguiendo el palmeral en una de sus laderas, durante los primeros 9 km. Al llegar al final del palmeral, hay una zona de hoteles y campings, a 6 km. de la garganta. Las paredes de la garganta empiezan a estrechar el paso de la carretera. Justo antes de llegar al paso más estrecho, hay otra zona con algunos hoteles básicos. Aquí nos bajamos.
Para continuar en coche por la carretera que sigue por la garganta desde aquí hasta Imilchil, hay que pagar un peaje de 5 dh. Si vas caminando no hay que pagar nada.
En la guía indica que aquí se encuentran los falsos guías mas insistentes de todo el sur de Marruecos. A nosotros, en cambio, no se nos acerca nadie. Parece que el frío y la ausencia de turistas les han convencido de no venir hasta aquí.
La parte más visitada (y la más espectacular) de la garganta, son los primeros 300 m. desde la entrada. Una carretera cimentada pasa entre paredes verticales de casi 300 m. de altura. A una altitud de 1.600 m., y en la casi permanente sombra invernal, hace un frío helador.
Justo antes de entrar a esta zona, un gran panel, en árabe y francés, reza: "Evita todo aquello que perjudique al Medio Ambiente". Curioso, porque al entrar te encuentras con varias excavadoras que están ensanchando y peraltando una de las curvas de la carretera, y otras tantas excavadoras que construyen un nuevo hotel para añadirlo a los 3 que ya existen en el mismo corazon de la garganta. Bonita forma de entender la conservación del Medio Ambiente!
Abstrayendonos de todo ello, nos paseamos, practicamente solos, entre la inmensidad de las paredes y llegamos hasta la salida de la parte más estrecha. Desde la salida de la garganta, teníamos intención de rodearla subiendo a la montaña de su izquierda, para llegar 2 o 3 horas después a la carretera, a la altura de la zona de hoteles al comienzo del palmeral. Desde aquí calculábamos otras 2 horas para recorrer por el palmeral los 9 km que quedan hasta Tinerhir.
Tanto la Rough Guide como la Lonely Planet describen brevemente esta caminata, pero sin ningún mapa. Vimos un croquis en la pared de un hotel el día anterior, pero no lo encontramos en los hoteles de la garganta, a pesar de que nos dijeron que allí lo vendían. Al final, nos aventuramos a realizar el recorrido, confiando en preguntar a la gente que nos cruzáramos.
Empezamos a subir por un camino de mulas que comienza a la izquierda cuando sales de la parte más estrecha de la garganta. Al principio el camino no se ve bien, debido al trabajo de las excavadoras en la carretera, pero luego es muy claro. Tras hora y cuarto de fuerte subida, llegas a un collado, a 2.100 m. de altura. Aquí el frío es intenso, y desde el norte se observan nubes bastante amenazadoras. El paisaje es magnífico, y desolador al mismo tiempo. No vemos muy claro por dónde hay que seguir, hay caminos en todas direcciones. Seguimos uno de ellos, en direccion sur, sin mucha confianza, pero más adelante no se ve ningun camino claro. A lo lejos vemos unos cuantos dromedarios. Vamos hacia allí, campo a través, con la esperanza de encontrar a alguien. Al llegar junto a ellos, vemos la jaima de una familia de nómadas. Al acercarnos, una niña sale de la tienda y viene corriendo hacia nosotros. Cuando nos alcanza, nos señala continuamente la tienda. No sabemos si quiere que vayamos a su tienda o nos está señalando el camino.
Junto a la tienda un hombre está sentado en el suelo, cosiendo la lona que cubre su "vivienda". Intentamos preguntarle si vamos por el buen camino para llegar hasta el palmeral, nos señala en una dirección, y nos hace gestos de que entremos en su tienda a tomar un té. Ante la perspectiva de encontrarnos en mitad de ninguna parte, perdidos, y con una cada vez más próxima amenaza de tormenta, lamentamos declinar la invitación, intentamos mostrarle nuestro agradecimiento y seguimos camino en la dirección que nos ha señalado.
Poco después encontramos un camino que parece llevarnos en la dirección correcta. Otro hombre se acerca corriendo hacia nosotros. Habla un poquito de francés, lo suficiente para pedirnos un cigarrillo. Lamentamos no fumar... Nos confirma que vamos en la dirección correcta.
Aparecemos en un collado, en el inicio de un barranco. A través de un cañón, se aprecian las primeras casas y las primeras palmeras. Nos dirigimos directamente hacia allí, pero tras bajar un buen rato por el cañon llegamos al borde de un precipicio. Por ahí no se puede seguir, a pesar de que las casas se ven ya muy cerca.
Volvemos a subir hasta el ultimo collado, seguimos el camino que nos lleva en la direccion opuesta a nuestro objetivo. Llegamos a otro cañón, que parece dar la vuelta a una pequeña montaña (o eso esperamos...). El cañon se va haciendo espectacular, con mucha vegetación en su lecho. Al fin salimos a una explanada de arena, donde están instaladas las tiendas de varias familias nómadas. Subimos a una pequeña loma y por fin vemos nuestro objetivo. Hemos llegado al sitio previsto, la zona de hoteles y campings donde comienza el palmeral. Hemos tardado 3 horas y media hasta aquí.
Aún nos queda salvar el último obstaculo, la explanada acaba en un pequeño precipicio. Un chico nos ve y nos indica que bajemos hasta lo que parece ser el techo de un hotel. Al final entramos dentro del hotel, y nos damos cuenta de que estamos en el hotel Agdal. No parece que vaya a dormir nadie hoy allí. Le preguntamos si en el restaurante dan de comer, y encargamos una ensalada, una tortilla y unas brochetas, que se pone a cocinar él mismo..
Una hora después (a las 3 de la tarde) nos traen la comida, sencilla pero muy buena, que deboramos rapidamente. Nos cobran 100 dh por la comida, el agua y el té.
A las 3 y media, nos adentramos en el palmeral, queremos llegar a Tinerhir antes de que anochezca. Es una gozada recorrerse los caminos entre la frondosa vegetación. En el borde opuesto existen restos de pequeños pueblos de barro abandonados, auntenticos tesoros por descubrir. Las casas de barro, con el tiempo, se van deteriorando, y sus ocupantes, van construyendo nuevas en las cercanías. Al final tienes la impresion de que los pueblos se mueven...
Tras 2 horas de magnífica caminata, llegamos a Tinerhir, junto a los primeros copos de nieve. Afortunadamente, parece que las negras nubes se han vaciado en la montaña y la nevada para pronto.
Al entrar Tinerhir, vamos a la agencia de Supratours, a comprar los billetes para el autobus que sale el día siguiente a las 6 de la mañana, con destino a Marrakech. Nos dicen que no es seguro que el autobús salga. Debía de haber llegado ya el que salió esa mañana de Marrakech, pero estaba bloqueado entre Marrakech y Ouazarzate, ya que el puerto de Tichka esta cerrado por la nieve. Nos recomendaron que fueramos al día siguiente a las 5 y media de la mañana, para comprobar si el autobús había conseguido llegar o no.
Antes de ir al hotel encargamos la cena en el Restaurante de l'Avenir, donde atienden un par de jóvenes que nos habían caído simpáticos el día anterior.
Tras la reconfortante ducha, fui al mercado, todavía animado el sábado al atardecer, y compré unos dátiles y unas galletas para el viaje del día siguiente, que prometía ser largo.
Antes de cenar fuimos a tomar unas cervezas al bar del hotel Todra, 20 dh cada Flag Special. De allí fuimos a cenar, una ensalada bereber templada, buenísima, una brocheta de pollo con guarnición y un tajín de pollo con verduras (el mejor tajín en todo el viaje), mas el agua y el té, por 110 dh por los dos. Si vais hasta Tinerhir, ir a cenar al garito de estos chavales, cocinan muy bien. Además, os animarán la cena con su simpatía, e incluso con su música cuando uno de ellos se pone a tocar la guitarra.
Nos fuimos a dormir temprano, el día siguiente se presentaba largo...
Oracio
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