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Tema: Relato de una travesía a pie por la Marina Alta, Alicante (Leído 1164 veces)
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Oracio Holiveira
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De entre todos los viajes que realicé en 2005, y que duraron más de un fin de semana, hay uno sobre el que apenas he escrito en este foro. Fue una travesía a pie que efectué en Semana Santa, recorriéndome los pueblos y las sierras de la Marina Alta, en Alicante.
Como no existe en el foro ninguna información sobre esta interesante zona, me he decidido a escribir un diario de aquel viaje. No he guardado toda la información práctica, por lo que a nivel de precios no será tan útil como otros relatos, pero espero que dé una idea de lo que ofrece esta zona, sobre todo al que la quiera recorrer a pie, pero también al que la quiera disfrutar de otra manera.
Oracio
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Oracio Holiveira
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PREPARATIVOS DEL VIAJE
La travesía la realicé esta vez en solitario, con la mochila y la tienda de campaña a la espalda, y la previsión de combinar alojamiento bajo techo y en la tienda, según las circunstancias.
La ruta realizada aparece descrita en la guía: - Lonely Planet. Senderismo en España. Edición 2003. En castellano.
Aparte de la guía, me compré en la oficina del IGN de San Sebastián los siguientes mapas a escala 1:25.000 (cada uno cuesta 3 €):
- IGN nº 821-IV Castell de Castells - IGN nº 822-III Parcent - IGN nº 847-II Relleu - IGN nº 848-I Altea
El recorrido previsto era, pues:
Confrides - Sierra de Aitana - Benimantell - Guadalest - Embalse de Guadalest- Castell de Castells - Barranco de la Canal Negre - Bolulla - Fonts de l'Algar - Sierra de Bernia - Altea (playa de l'Olla).
Este es exactamente el mismo recorrido que aparece en la guía. En función de cómo anduviera de tiempo, tenía también la posibilidad de añadir una incursión en la Sierra de Serrella desde el pueblo de Castell de Castells.
Tenía 5 días para completar la travesía y diferentes posibilidades de alojamiento durante el recorrido: hoteles, hostales, campings, áreas de acampada, que iré describiendo en el diario.
Para llegar hasta Confrides al inicio de la ruta, reservé una litera en el tren de RENFE hasta Valencia. Desde aquí tenía previsto ir en autobús a Benidorm, y desde aquí, en función de la hora de llegada, subir en autobús y/o en taxi hasta Confrides, en la Marina Alta.
Desde el final del recorrido, la playa de l'Olla, junto a Altea, hay comunicación por tren hasta Benidorm.
Para comer, llevaba provisiones para picar algo por el camino al mediodía, y por la noche normalmente cenaba unas raciones o cazuelas en la barra de algún bar.
Oracio
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Oracio Holiveira
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Jueves 24 Marzo. CONFRIDES - BENIMANTELL
El tren llegó a Valencia poco después de las 8,30 h. de la mañana, con media hora de retraso. Conocía sólo un poco esta ciudad, habíamos pasado un fin de semana por aquí hace unos años. Cogí un taxi hasta la estación de autobuses, con la esperanza de salir hasta Benidorm a una hora temprana. Pero no hubo suerte, al llegar al estación comprobé que el siguiente bus para Benidorm salía a las 11 h. Aproveché la espera para regalarme un copioso desayuno.
Al ir hacia la zona de salida de los autobuses, llegabas al caos. Al parecer, no había un solo autobús hacia Benidorm a esa hora, sino ocho, y averiguar cuál era el que te correspondía en mitad de la multitud era bastante complicado. He visto bastante más organización en estaciones del Tercer Mundo. Tal vez aquel día de Semana Santa estaban desbordados.
El tráfico entre Valencia y Benidorm era el que se puede esperar la mañana de un jueves santo. Tardamos cerca de 2 horas en llegar a Benidorm. Era la primera vez que visitaba esta ciudad y lo que iba viendo al entrar en ella confirmaba la imagen que me había hecho. Que horror!
Llegamos a la estación de autobuses. De nuevo el caos de toda la gente que llegábamos y de la que venía a esperar a los pasajeros. Conseguí confirmar que ese día ya habían salido todos los autobuses en dirección de la Marina Alta. Paré al primer taxi que vi y me fui en dirección a Confrides, un pueblo a unos 20 km. hacia el interior. Pagué algo menos de 30 € por el trayecto.
Por fin estaba listo para empezar a caminar. Eran ya más de una de la tarde. Mi intención era subir desde Confrides (en el inicio del valle de Guadalest) a la Sierra de Aitana, realizar todo el cresterío y volver a bajar al valle de Guadalest, bastante más hacia el Este. Según la guía, por el camino tenía 2 áreas de acampada libre, la primera de ellas bajo la cumbre de Aitana, (demasiado cerca del inicio, me haría retrasarme del itinerario previsto desde el primer día), la segunda junto al embalse de Guadalest (demasiado lejos, no era seguro que llegará hasta allí antes de que se hiciera de noche).
Entre estas 2 áreas de acampada, a 1 km. del pueblo de Benimantell y a 2 km. de Guadalest, se encontraba el Hostal Rural El Trestellador. Sin mucha esperanza intenté llamar para comprobar si tenían habitaciones libres. Primer problema, en Confrides no había cobertura. Al final encontré una cabina y para mi sorpresa desde el hostal me dijeron que les quedaba una habitación, 35 € por una persona, desayuno incluido. La guía LP decía además que en su restaurante se encontraba la mejor cocina de la Marina. Perfecto.
Según la misma guía, tenía por delante entre 6 y 7 horas y media de caminata para llegar hasta allí, a las que había que añadir casi una hora más si me desviaba a la cumbre de Aitana.
Empecé a subir por una pista que atravesaba millares de manzanos y almendros en flor. Una hora después llegué a un área recreativa junto a una fuente (Font de l'Arbre), donde aproveché para picar algo de la comida que llevaba. Esta es una de las áreas de acampada propuestas por la guía. La pista seguía cada vez más empinada en dirección a la cumbre de Aitana, poco después se transformaba en sendero y llegaba a un cruce de caminos, donde estaba la curiosa fuente Forata (otra posible área de acampada) formada por varios troncos vaciados sucesivos, con el agua cayendo en pequeñas cascadas a través de ellos.
Tras refrescarme en la fuente (el sol de marzo apretaba), observé la pared que tenía delante mío, 100 metros por encima de donde me encontraba. Sobre esa pared estaba la meseta que forma la parte superior de la sierra de Aitana. La guía indicaba que una estrecha falla permitía superar esa pared, pero desde donde estaba sólo se veía un enorme agujero que la atravesaba. Más arriba se veían ya las instalaciones militares sobre la cumbre de Aitana.
Continué subiendo hasta llegar a la base de la pared. Desde allí hay que subir una pedrera para llegar a una especie de rendija en un pliegue de la pared, llamado paso de Tudos. Ayudándose de las manos es fácil llegar a la parte superior, aunque algún tramo era tan estrecho que casi no pasábamos mi mochila y yo a la vez.
Una vez superado el obstáculo, te encuentras ya en pleno cresterío de la Sierra de Aitana. La caída hacía el lado del que venía (al Norte) era de vértigo. Hacia el Sur en cambio descendía más suavemente. Mi intención era seguir la cresta de la Sierra hacia el Este, pero antes quería desviarme hacía el Oeste para llegar a la cima más alta de la Sierra, la cumbre de Aitana.
Para llegar hasta allí hay que seguir cerca de la cresta, salvando las muchas simas que cruzan esta tierra. Había leído que es muy interesante recorrerse esas simas por su interior, pero para ello hacía falta mucho más tiempo del que yo disponía. Así que me fui directo hasta la cima. Bueno, en realidad hasta la cima no, ésta está ocupada por unas horripilantes instalaciones militares y una valla impide el acceso al punto más alto de la sierra (1.557 m de altitud). A una centena de metros de allí en una cima secundaria (1.549 m.) han plantado un hito para que los montañeros nos sintamos contentos de alcanzar nuestro objetivo.
Volví de nuevo al paso de Tudos y continué por el cresterío de la sierra. Desde allá arriba las vistas hacia el Norte eran alucinantes, Confrides, el pueblo donde había comenzado, Guadalest y su castillo, encaramados de forma milagrosa en lo alto de una gran roca (al día siguiente quería visitar este bello pueblo), el embalse de Guadalest, y a lo lejos las sierras de Serrella y de Bernia, por donde andaría también los días posteriores. Hacia el Sur se contemplan la Peña de Sella y la caótica cresta del Realet.
Avanzando por el cresterío, pasas las cimas de Peña Alta (1.505 m.) y Peña Mulero (1.306 m.). Desde el siguiente collado, un magnífico sendero baja en zig-zag, cruzando de nuevo millares de almendros para dirigirse hasta Benimantell.
A las 8 y media de la tarde, tras más de 7 horas de caminata, llegaba al Hostal Trestellador, un bello establecimiento en un entorno espectacular, con buenas vistas sobre Guadalest. Tras una reconfortante ducha y una pinta de cerveza más reconfortante aún, cené magníficamente en el comedor del hostal, probando varias especialidades locales sugeridas por la amable dueña de la pensión. Al describirle el itinerario que había realizado, su comentario fue: "Ah, la ruta de los extranjeros". Parece que Lonely Planet tiene éxito...
Poco después de cenar, me fui a descansar. Al día siguiente tenía intención de madrugar.
Oracio
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« Última modificación: Febrero 24, 2006, 12:05:34 por Oracio Holiveira »
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alvaro
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Pues sí, es una zona poco conocida (por lo menos para mi), este relato promete ser interesante.
Oye, Oracio, ¿cómo está el tema de la acampada libre por España?. En la CCAA de Marid creo que prohibida, al menos la última vez que hice acampada libre (allá por el 94 ó 96) nos levantamos con un forestal poniéndonos una multa. Desde entonces, voy a campings.
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Oracio Holiveira
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Lo de la acampada depende mucho de dónde te encuentres, cada ayuntamiento tiene sus propias normas. Normalmente, en los lugares publicos no suele estar permitido "acampar" (plantar la tienda durante varios días), pero sí "vivaquear" (montar la tienda tras la puesta de sol y levantarla por la mañana). En este caso, en el interior de la provincia de Alicante, quedé bastante sorprendido, ya que las posibles areas de acampada se publicitan incluso en la pagina web de la Diputación de Alicante. http://www.dip-alicante.es/medioambiente/0_areas.htmComo verás en el relato, existen incluso zonas de acampada con baños y agua caliente, y gratuitas!! Otra web util, con muchas rutas, de la Generalitat Valenciana es la siguiente: http://www.cma.gva.es/intro.htmOracio
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moonflower
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Muy interesante, si señor!!Y como dice Alvaro es una zona bastante desconocida, para mi también.
Por cierto, con lo del "vivac" hay que andar con cuidado.Una vez yo , en el valle de Bohí(LLeida), me desperté por la mañana rodeada de vacas....Olisqueándonos, a ver qua carai de bichos raros eramos nosotros, ahi en su territorio. Toda una odisea...
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oban
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Muy interesante, como son todas tus crónicas, y sí, la Marina Alta es la comarca de la provincia de Alicante más interesante, aún hay esperanza entre tanto hormigón. Gracias por rescatar tu crónica.
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Oracio Holiveira
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Viernes 25 Marzo. BENIMANTELL - CASTELL DE CASTELLS
Tras desayunar en el hostal, me dirigí, caminando por la carretera, hasta el curioso pueblo de Guadalest, a donde llegué sobre las 8.30 h. Este pequeño pueblo tiene la peculiaridad de ser uno de los 3 lugares más visitados de España, aunque curiosamente, no hay ningún sitio donde dormir en el pueblo.
Guadalest está colgado de forma espectacular en lo alto de la cresta de una peña, con un castillo en su cumbre. La única entrada permitida por la orografía del lugar, está custodiada por una magnifica puerta. Durante el día, miles y miles de visitantes provenientes de la costa vienen a conocer el lugar. Más que en ningún otro sitio, para venir aquí hay que madrugar. De esta forma es posible recorrerse el pueblo antes de que abran todas las tiendas de souvenirs e invadan las calles con sus puestos. Disfruté recorriéndome durante hora y media los rincones del lugar, y de las vistas sobre su entorno desde su privilegiada posición, y prácticamente solo!
Para acceder al castillo hay que pagar la entrada y no abren el acceso hasta las 10 de la mañana. Diez minutos antes yo estaba ya en la puerta esperando, los primeros grupos de turistas comenzaban a llegar, los chiringuitos montaban ya sus puestos y sus terrazas. Entré en el castillo rápidamente y sin detenerme en las habitaciones que forman su museo, me dirigí hacia las terrazas superiores del edificio. Las vistas desde aquí son de quitar el hipo, con el embalse de Guadalest justo debajo, las sierras de Serrella y Aixorta hacía un lado (cubiertas de niebla), y la sierra de Aitana hacia el otro. Las diferentes torres construidas forma increíble, en lo alto de algunas agujas de la peña, te hacían imaginar como vivían aquellos a los que les tocaba vigilar desde allí. El parking a las afueras del pueblo empezaba a llenarse de autobuses, en el interior del pueblo se veían amontonarse grupos de 50 personas como sardinas en algunos de los miradores. Todavía pude disfrutar un poco de aquellas vistas en solitario antes de dirigirme a la salida del castillo.
A la salida del pueblo empezaban a formarse ya los primeros atascos. Ese mismo día se formarían mas de 10 km de colas alrededor del pueblo. Yo, en cambio, salí de allí sin problemas, caminando. Un cuarto de hora después llegaba a Benimantell. Desde aquí según la guía me quedaban 4 horas y media para llegar a mi siguiente destino, Castell de Castells. Empecé a bajar hasta el embalse de Guadalest y seguí toda la orilla de su borde Oeste, pasando por algunas zonas donde se veían restos de acampada. El sol brillaba aquí abajo, pero la orilla del embalse era un barrizal que me disuadía de entrar a bañarme.
Tras rodear el embalse, comenzaba la larga subida por una pista hasta el puerto del Castillo. En algunos momentos hay excelentes vistas del embalse. Paré a comer junto a una pequeña construcción al borde de la pista. Poco después llegué al collado, la niebla ya había desaparecido. Desde aquí se veía en las alturas de la sierra de Serrella, las ruinas del Castillo de la Serrella. Al día siguiente tenía pensado subir hasta allí. Esta vez un abrupto comino en zigzag me llevó en una hora hasta el área de acampada de Castellet.
Esta área de acampada se encuentra a 2 km. del pueblo de Castell de Castells. El área incluye varias cabañas para 4 personas (24 € la cabaña, con fregadero y barbacoa incluidos). También tiene un terreno reservado para cien personas en tiendas de campaña, donde puedes acampar gratis. Tanto las cabañas como las tiendas tienen acceso a baños y duchas de agua caliente, también de forma gratuita. Existen varias áreas de acampadas de este estilo en el interior de Alicante, gestionadas por la Diputación. No estaría mal que otros lugares tomaran ejemplo...
Al llegar al área de acampada, sin haber reservado, me gané la bronca de la mujer de recepción. Según ella, me tendría que quedar fuera por el límite de 100 campistas, pero al estar yo solo no me puso problemas para quedarme los 2 siguientes días. Así que monté la tienda, me di una ducha y, como nuevo, me puse a caminar los 20 minutos que me separaban de Castell de Castells. Y la verdad es que el pueblo me impactó. No paraba de recorrerme sus largas calles paralelas, empedradas y rodeadas de preciosas casas renovadas, sin apenas cruzarse con calles perpendiculares. No me lo esperaba, el pueblo me pareció una joya.
Me tomé un par de cañas en los bares cercanos a la iglesia, la plaza que la rodeaba es preciosa. Allí me enteré que esa noche había procesión de Viernes Santo. Afortunadamente llevaba conmigo la cámara. La plaza se empezó a llenar de gente. Tras la tensa espera, en el bar más cercano a la iglesia, repleto de gente con instrumentos musicales que no paraban de beber, por fin salieron de la iglesia un par de carros con figuras del Cristo Crucificado y de una Virgen. Todos lo que estaban allí salieron detrás de los carros en procesión.
La comitiva empezó a dar la vuelta al pueblo. Me costó darme cuenta de que el único espectador de la procesión era yo. Todos los demás participaban en ella! No había ningún turista mirando el acontecimiento, salvo yo que no paraba de hacer fotos. En un momento dado, alguien me pasó una gran vela y me vi integrado también en la marcha. Una hora después llegábamos de nuevo a la iglesia, donde se fueron metiendo las figuras, ante el discurso del alcalde y del cura del pueblo.
Contento con la experiencia, me fui a cenar unas raciones a uno de los bares del pueblo, todavía llenos de ambiente. Tras unas cuantas cervezas, volví caminando, con la sola luz de la luna llena, hasta mi tienda de campaña.
Oracio
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« Última modificación: Febrero 24, 2006, 12:04:01 por Oracio Holiveira »
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Oracio Holiveira
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Sábado 26 Marzo. CASTELL DE CASTELLS - SIERRA DE SERRELLA - CASTELL DE CASTELLS
Dejando la tienda y la mayor parte del contenido de mi mochila en el área de acampada, me fui a Castell de Castells a desayunar.
Desde aquí quería dirigirme al pueblo de Quatretondeta (a 20 km por carretera), desde donde podría realizar una travesía de 5 o 6 horas volviendo hasta el camping, recorriendo toda la Sierra de Serrella.
Entre Castell de Castells y Quatretondeta no hay transporte público. En la guía Lonely Planet recomendaba encargar un taxi en uno de los bares del pueblo que estaban junto a la carretera, el bar Venecia, pero éste tenía toda la pinta de llevar bastante tiempo cerrado. En los bares contiguos tampoco sabían donde encontrar un taxi a esas horas.
Me puse a hacer auto-stop, pero tras media hora en la que solo pasaron media docena de coches, me aburrí y decidí hacer una ruta de ida y vuelta desde allí hasta la Sierra de Serrella.
Así que volví al área de acampada y comencé a subir hasta el puerto del Castillo siguiendo el camino por el que había bajado el día anterior. Desde el puerto, seguí subiendo por una pista que me dejó en la base de las ruinas del castillo de la Serrella, en la cumbre de un promontorio de la sierra. Tras una fácil y divertida trepada, llegué al interior de las ruinas del castillo. Desde sus muros se tienen unas grandes vistas de todo el valle de Guadalest y de la Sierra de Aitana. Trepando un poco (con cuidado porque los muros no son muy estables), puedes recorrerte los restos de las torres del castillo.
Tras disfrutar un buen rato allí arriba, bajé hasta la pista bajo el promontorio y continué por la sierra de la Serrella, primero por la pista, luego por un sendero, luego por mitad del espectacular barranc de la Canal, con varias agujas verticales en uno de sus lados, hasta la cima de la Malla del Llop (1.357 m.). Siguiendo por la cresta durante poco más de media hora llegué por fin hasta el pla de la Casa (1.371 m), el punto más alto de la Sierra. Desde aquí las vistas seguían siendo espectaculares.
Después de comer en la cima, comencé el camino de vuelta hasta el área de acampada. En total fueron 6 horas de caminata espectacular, en todo el recorrido me crucé con media docena de personas. Además el tiempo había sido magnífico, aunque al acercarme al camping aparecieron nubes amenazadoras. Poco después de ducharme, cuando aún estaba en la tienda, comenzó el intenso chaparrón, que me retuvo en la tienda durante un par de horas.
Al atardecer me recorrí de nuevo los 20 minutos hasta el pueblo, que estaba si cabe aún más espectacular bajo el sol que aparecía tras la lluvia. Me tomé un par de cervezas en los bares junto a la iglesia, que ya me saludaban casi como a los habituales, y cené en la barra de uno de ellos. Ese sábado a la noche los bares del pueblo estaban completamente llenos de gente.
Tras una agradable conversación con una pareja de alicantinos, que tenían una segunda residencia en el pueblo, y que no pararon de contarme chismorreos sobre el lugar, y sobre la forma en que habían reconstruido el pueblo, cogí el camino de vuelta al área de acampada.
Oracio
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« Última modificación: Febrero 24, 2006, 12:02:36 por Oracio Holiveira »
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Oracio Holiveira
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Domingo 27 Marzo. CASTELL DE CASTELLS - BOLULLA- FONTS DE L'ALGAR Me levanté temprano y desmonté la tienda, desayuné algo de la comida que llevaba, y me puse en marcha en dirección a Bolulla. Comencé a caminar a las 8 de la mañana. La guía indicaba una duración de 6 horas y media a 7 horas de caminata. La primera parte del recorrido sigue una serie de pistas (en las que es fácil perderse), a través de terrenos cultivados. Aquí pasé al lado de los primeros naranjos, cuyos frutos me sirvieron ese día y el siguiente para quitar la sed. Después de 2 o 3 horas de pistear, llegué a una amplia llanura con una casa de campo. Desde aquí, un sendero en zigzag comenzaba a ascender hasta el Barranc de la Canal Negre. A la entrada del barranco, ves un bonito arco natural en su ladera opuesta. Llegué a una especie de collado. Desde allí se veían ya las ruinas del Castellet de Tarbena, de nuevo en lo alto de un promontorio (esta vez parecía difícil llegar hasta allá arriba). El camino sigue bajando hasta llegar a una pista, justo debajo del castillo. Al llegar a ella, desviándote 10 minutos en dirección norte, llegas a un mirador sobre el cañón del río Bolulla, con paredes completamente verticales. Volviendo al collado, siguiendo por la pista en dirección sur, se llega a una carretera. Tras un par de curvas, un atajo por un antiguo camino mozárabe permiite llegar al pueblo de Bolulla, justo a la plaza donde se encuentra el bar La Era. Había tardado 6 horas en llegar hasta aquí. Comí unas magnificas tapas en el bar. Pregunté si había alojamiento en el pueblo y me dijeron que el único era la casa rural Atelier Capelletes, que regentaba un holandés y se encontraba a 10 minutos del pueblo, en lo alto de un cerro. También era el único alojamiento que indicaba la guía. La otra alternativa era seguir 45 minutos más hasta el camping de las Fonts de l'Algar. Llamé a la casa, tenía habitaciones a 50 € por una persona, desayuno incluido. Fui a ver el sitio, y me gustó tanto que decidí quedarme allí. Las habitaciones eran espléndidas, pero el entorno era aún mejor, con vistas magníficas sobre la sierra de Bernia, una piscina, y un jardín con comodísimas tumbonas. Valía la pena darse el capricho. Aquí tenéis la pagina web del lugar http://www.capelletes.com/spanish/Además del alojamiento, ofrecen cursos de cocina, entre otras muchas cosas. Eso sí, el holandés apenas habla castellano, y yo era el único español en el lugar. Incluso se sorprendió cuando me vio aparecer por allí, sobre todo cuando le conté que venía caminando desde Castell de Castells. Dejé los bártulos en la habitación, y me dirigí andando hasta las Fonts de l'Algar, a 45 minutos andando por una pista, llena de naranjos, cuyos frutos me ayudaban a soportar el calor. Al lado de estos bonitos rápidos y cascadas, han construido una zona horrible de restaurantes con piscina, totalmente preparados para acoger grupos de excursiones organizadas. Pagué la entrada (no recuerdo el precio, la guía indica 2,35 € en el 2003) y entré. A esa hora (las 5 de la tarde) no quedaba demasiada gente, los autobuses ya se habían marchado, en cambio el sol aún calentaba. El camino junto al arroyo, con sus cascadas y sus rápidos es una gozada, Cuando llegué a una zona donde se formaba una piscina natural, me cambié y me metí al agua. Curiosamente, fui el único que se atrevió a hacerlo, a pesar de que está totalmente permitido bañarse y de la buena temperatura fuera. La gente no se si me miraba con sorpresa o con envidia. El caso es que disfruté un buen rato de los rápidos y de las frías aguas. No entiendo como el resto de la gente podía aguantarse ahí fuera, pudiendo disfrutar de esto... Totalmente recuperado, cogí el camino de vuelta, me di un pequeño paseo por Bolulla, que también es un pueblo precioso, y me puse a leer en el jardín de la casa rural hasta el anochecer. Bajé al pueblo, que de noche también es una gozada, y tras un par de cañas, volví a cenar unas tapas en el bar la Era, acabando el día conversando animadamente con su dueño (de fútbol, por supuesto). Oracio
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Oracio Holiveira
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Lunes 28 Marzo. BOLULLA - PLAYA DE L'OLLA
Empezaba ya el final de las vacaciones. Ese último día, la hija del holandés me preparó un magnífico desayuno, y a las 8 de la mañana empecé la caminata con fuerzas renovadas.
No tenía muy claro cuánto tardaría en llegar hasta la costa, ya que para atravesar la Sierra de Bernia tenía pensado coger una variante distinta a la que aparecía en la guía LP, sin subir hasta la cima. Calculaba entre 6 ó 7 horas, lo que me daría tiempo de sobra para el transporte a Benidorm en tren y luego a Valencia en bus. El tren nocturno de vuelta a casa salía de Valencia a las 9 de la noche.
La espectacular Sierra de Bernia es la más cercana a la costa de Altea y Benidorm, y por ello es también mucho más visitada por senderistas que las demás sierras del interior alicantino. En el camino de bajada hasta la costa me crucé con muchísima gente.
Desde Bolulla, el primer tramo era la repetición del día anterior hasta las Fonts de l'Algar. Desde aquí una pista sube hacia las ruinas del Castillo de Bernia en plena Sierra. Un poco más tarde se acaba la pista y comienza un sendero en zigzag. Un tramo a mitad de la subida lo hice por la mitad de una espesa vegetación, trepando a ratos, por hacer caso y seguir a 2 montañeros, que "conocían un atajo". Ellos no llevaban 12 kg a la espalda...
Más arriba, reaparece de nuevo la pista, en muy bien estado, a través de un precioso bosque, mostrando las huellas de la actividad humana allí arriba en épocas pasadas. Después de otro tramo de sendero en zigzag, llegué por fin a la altura del castillo, tres horas después de salir de Bolulla.
Aquí había ya bastante gente, el acceso desde el parking de coches provenientes de la costa se hace en poco más de una hora. En la dura subida bajo el sol de marzo había bebido casi todo el agua que llevaba. Según el mapa, al lado de las ruinas había una fuente. Pregunté por ella a un grupo que se había instalado para almorzar junto a las ruinas. Según ellos, que subían frecuentemente hasta allí, esa fuente no existía y el mapa estaba equivocado. Afortunadamente, dos minutos después encontré la fuente...
Me recorrí el conjunto de ruinas, en bastante mal estado (aunque algunos arcos incompletos me sirvieron como primer plano de alguna foto de la costa) y me paré a invitarles a un trago de agua a los grupo anterior.
Para seguir hasta la costa tenía 3 posibilidades:
- Subir hasta la cima de la sierra, realizar todo su cresterío y bajar desde allí hasta la costa. Según la guía, por aquí había varios pasos delicados, y podía demorarme bastante, con lo que andaría justo de tiempo - Bajar directamente hasta el parking más cercano y luego bajar por un barranco y a través del pueblo de Altea la Vella, llegar a la playa de l'Olla. Para esto calculaba entre 3 y 4 horas más. - Bajar directamente hasta el parking más cercano y luego seguir caminando (o en autostop) por la carretera hasta Altea.
Elegí la segunda opción. Eran poco más de las 11 de la mañana, eché un ultimo vistazo a la pedrera que llevaba a la cima de la sierra, disfruté un minuto más de las vistas de buena parte de la costa alicantina (incluyendo la horrible aglomeración de torres en Benidorm) y me encaminé por el camino de bajada.
Junto al parking había un merendero y mucha gente alrededor. Según la guía, unas marcas indicaban el sendero a seguir, pero éstas habían desparecido. Tras 2 ó 3 tentativas erróneas cogí la dirección adecuada por una pista. Una hora más tarde estaba completamente perdido. Veía a lo lejos la costa pero era incapaz de encontrar el camino para ir hacia ella.
Afortunadamente, aparecieron por allí tres mujeres, que me indicaron la dirección a seguir. Tras seguir sus indicaciones, y tras 5 minutos de caminar campo a través, llegué por fin al sendero que me llevaría hasta Altea la Vella, recorriendo primero un bonito barranco, para más tarde atravesar una urbanización de casas y muros enrejados.
Al final, saltando alguna valla, llegué a Altea la Vella, sobre las 2 de la tarde, su centro es interesante, con sus conjuntos de casas colgando del barranco, aunque a su alrededor hay mucho hormigón. Comí unas tapas en un bar y continué hacia la estación de tren de l'Olla. El tren hacia Benidorm pasaba 45 minutos después. Compré el billete, dejé la mochila en el bar de la estación y me fui a dar un baño a la cercana y solitaria playa de guijarros de L'Olla.
Ya como nuevo, aún me quedó tiempo para una caña antes de montar en el "trenet" que te lleva hasta Benidorm, parando en estaciones de lugares tan interesantes como Terra Mitica por el camino.
Llegué a Benidorm a las 4 y media de la tarde. A las 6 salía el autobús para Valencia, así que me dio tiempo a pegarme un baño y tumbarme un rato al sol en la playa junto a la ciudad. Curiosamente, a pesar de hacer un día magnífico, había poca gente en la playa y prácticamente nadie en el agua, todos se dedicaban a pasear por el paseo marítimo en lo que parecía una manifestación. (y yo que creía que la gente que viene hasta aquí es porque les gusta la playa!).
La salida de autobuses desde Benidorm fue un poco más organizada que la de Valencia, y hora y media después estaba ya en la estación de autobuses, con tiempo para ir caminando hasta la estación de tren, y cenar, cerca de esta última, en un bar especializado en tapas y paella, gestionado por una pareja de chinos...
El tren salió con una hora de retraso, con destino al final de mis vacaciones.
Oracio
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« Última modificación: Febrero 23, 2006, 05:40:54 por Oracio Holiveira »
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alvaro
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He leido tu relato y me ha transportado totalmente. Desde luego, sabes escribir.
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Oracio Holiveira
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Gracias Alvaro,
Por lo menos espero que haya servido para que la gente se de cuenta de que hay cosas espectaculares sin tener siempre que ir demasiado lejos, y aunque no aparezcan en todos los catalogos de viajes.
El hecho de que todavía existan sitios como Bolulla, Castell de Castells y Guadalest (madrugar mucho para ir hasta aquí), tan cerca de los desastres de la costa alicantina, es una invitación a seguir viajando en busca de esos pequeños tesoros.
Oracio
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« Última modificación: Febrero 24, 2006, 10:06:49 por Oracio Holiveira »
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