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Tema: VIAJE a MARRUECOS Inshala (si Alá quiere)... Y QUISO (Leído 4790 veces)
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Eva
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El cuerpo viaja más rápido que la mente, así que estoy aquí, pero como si estuviera allí. Cierro los ojos y sólo veo una Medina tras otra. Por mis oídos sigue entrando sin cesar esa frase mil veces escuchada: “¿Quieres visitar mi tienda?. No comprar, sólo mirar”. Mi olfato se afana en no desprenderse del exquisito olor de los omnipresentes dulces con miel y los aromas de las especias. Mi gusto sabe a tajine, a harira y a pastilla. ¿Y el tacto?. Es el que más echa de menos todo aquello, dado que en el mundo árabe el contacto físico es mucho más frecuente que aquí.
Hemos vuelto hace unas cuatro horas y ahora toca poner en marcha la segunda parte de este relato. Al igual que la primera estaba llena de incertidumbres, ésta contará con bastante información y muchas impresiones personales, que como siempre, no tienen por qué coincidir con las de otr@s viajer@s que hayan visitado el país.
Primero publicaré el relato en este foro. Posteriormente copiaré una especie de diario corto que hemos ido escribiendo día a día. Una vez concluido este proceso colgaré una amplia selección de fotos en mi álbum y por último se hará una fusión de fotos y relatos en mi Web.
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Eva
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UNAS LÍNEAS SOBRE MARRUECOS.
Marruecos es un país de marcados contrastes. Las autoridades se afanan mediante diversas campañas en seducir a los conductores para que no hablen por el móvil mientras conducen, pero la realidad demuestra que los marroquíes no saben todavía para que sirve un semáforo o viajan hasta ocho personas en un mismo vehículo.
El Ramadán es por una parte el acontecimiento religioso del año, dotado de gran sobriedad en el cumplimiento de sus preceptos como el ayuno diurno o la asistencia en masa a las mezquitas a la hora del rezo; pero por otra es sujeto de una gran frivolización. Así es posible ver anuncios de un supermercado que lanza sus “espléndidas ofertas del mes sagrado” o de una cámara de fotos con “precio de lanzamiento especial Ramadán”; comerciantes de alfombras que aseguran tener mejores precios “especial primer día de Ramadán” o aquel que sin reparos hace el siguiente chiste: “Por favor, entra en mi tienda. Que aquí no nos comemos a nadie. ¡¡No ves que estamos en Ramadán!!; o locutoras de informativos en castellano que muestran un largo reportaje sobre las virtudes del Ramadán para las marroquíes que quieran adelgazar.
El contraste entre la opulencia y la extrema pobreza –que no miseria- es el más fácil de identificar para aquellos que visiten la mezquita Hassan II de Casablanca y a continuación vaguen por los pueblos del sur de Marrakech, apenas sin asfaltar.
El contraste en los zocos: En ellos es posible encontrar desde objetos artesanales de cuantioso valor hasta otros que nadie querríamos ni regalados.
El contraste en el carácter. Se trata de uno de los pueblos más hospitalarios y amables que he conocido, pero a la vez siempre un@ acaba teniendo la sensación de que cada pregunta que te hacen va encaminada a conocer datos sobre tu forma de ser o tu capacidad económica para venderte algo.
El contraste en los métodos de ventas. Por un lado son persistentes, tenaces y auténticos linces para descubrir las debilidades compradoras de los clientes; pero por otros sus técnicas de ventas recibirían un rotundo suspenso por cualquier escuela de Marketing, dado que tratan al cliente más que como tal, como un auténtico billetero andante y parlante.
Y ese contraste se lleva hasta las comidas, donde es relativamente fácil encontrar en el mismo plato lo dulce con lo salado, como ocurre en la pastilla y en muchos tajines.
Con estas líneas no hay nada más alejado de mi intención que establecer unas conclusiones –este relato carecerá de ellas-. Se trata de todo lo contrario: fijar un punto de partida.
Estocolmo, Roma o Londres no se diferencian tanto de Fez, Marrakech o Rabat en que sean lugares más o menos bonitos. La auténtica diferencia es que en las tres primeras nuestra agenda diaria es fácilmente previsible y en las tres últimas, cada diez minutos surge una sorpresa (y el 90% de ellas son buenas).
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Eva
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EL RECORRIDO: El recorrido se ha ajustado a las previsiones iniciales visitando los nueve sitios programados de antemano y haciéndolo en medio día menos de lo planificado. Finalmente utilizamos transporte público en todo el itinerario. La mayor parte del recorrido lo hicimos en tren y en autobús los trayectos Tánger-Asilah, Marrakech-Essaouira, Fez-Chaouen y Chaouen-Tánger. Los trenes en Marruecos no son de lo más confortable que he visto, pero si son muy limpios y extraordinariamente puntuales (más que en España). El personal de a bordo y de las estaciones es bastante amable y servicial. Las estaciones de Rabat, Casablanca, Fez, Meknes y Tánger están bastante céntricas, mientras las de Asilah y Marrakech están un poco alejadas. El precio del ferrocarril es muy barato en Marruecos. La línea férrea nace en Tánger y se divide en dos en Sidi Kazem. Un ramal baja por Rabat y Casablanca hasta Marrakech. El otro se dirige hacia el este por Meknes y Fez. En cuanto al autobús podríamos diferenciar tres clases: -Supratours: Son propiedad de la ONCF (Compañía de Ferrocarriles de Marruecos) y cubren trayectos que no realizan los trenes, tipo Marrakech-Essaouira, Marrakech-Agadir o Tetuan-Tánger. Sus estaciones están al lado de las de trenes y poseen vehículos que parecen confortables. Y digo parecen, porque no cogimos ninguno. Para más información consultar la Web www.oncf.ma -CTM: La compañía estatal de autobuses que cubre todo el territorio (aunque ha disminuido frecuencias) tiene autobuses confortables y relativamente rápidos, aunque a veces se pasan con el aire acondicionado. Visitar www.ctm.co.ma/ctm_index.htm (ahora mismo no está operativa). -Empresas locales: Por lo general, se trata de autobuses viejos, incómodos y bastante sucios. Son mucho más baratos que los anteriores y tienen a su favor el poder disfrutar de un viaje realmente pintoresco. Pero claro, lo que parece pintoresco el primer día, al tercero cansa. Día a día, el itinerario ha sido el siguiente Día 1.- Madrid Día 2.- Asilah. Día 3.- Rabat Día 4.- Casablanca. Días 5 a 7.- Marrakech Día 8.- Essaouira. Día 9.- Viaje desde Essaouira a Fez Día 10.- Fez. Día 11.- Meknes, Día 12.- Fez Día 13.- Chaouen-Tánger Día 14.- Tánger. Día 15.- Tarifa. Día 16.- Regreso (hoy).
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Eva
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En una primera pincelada indico que Asilah tiene una de las medinas más coquetas de Marruecos, Rabat una Casbah preciosa, en Casablanca es tan imprescindible como cara la visita a la Mezquita de Hassan II, Marrakech es la magia de Djemaa el Fna, Essaouira es una bonita ciudad amurallada y portuaria, pero muy sucia y descuidada; Fez es la más bonita de Marruecos, Meknes es la ciudad imperial que menos me gustó –aunque es bonita y debe su fama al Moulay Ismael-, Chaouen es una bonita localidad azul en el valle del Riff y Tánger merece una visita de medio día –eso sí, asediados por falsos guías, algunos de ellos algo violentos-.
EL ALOJAMIENTO:
Hemos dormido en hoteles buenos y regulares. Afortunadamente no nos hemos alojado en ninguno que podamos calificar como malo, pero claro, esto es muy subjetivo y depende del valor que le de cada un@ al alojamiento. En nuestro caso el alojamiento significa un sitio donde ir a dormir, que tenga unos servicios básicos, que sea limpio y que no esté demasiado viejo.
Es recomendable buscar los hoteles en las zonas nuevas de las ciudades y huir de los establecimientos de las medinas que suelen ser –salvo los Ryad, claro está- viejos, ruidosos, sucios y en algunos casos (subimos al baño de uno en Fez, porque el restaurante no tenía) siniestros
Por lo general, la experiencia me demuestra que por encima de los 20€ la habitación doble/noche se duerme en sitios bastante dignos equivalentes a un 2/3 estrellas español (al menos en temporada baja). Entre 15€ y 20€ -por debajo de ese precio no estuvimos en ninguno, aunque los hay- los hoteles son algo viejos y fallan en el mantenimiento de instalaciones, muebles y grifería, pero están bastante limpios (no encontramos ninguno sucio y solamente vimos una pequeñísima cucaracha roja en el de Rabat). Los que viajen con presupuesto escaso pueden encontrar en estos establecimientos una buena opción, equivalente a lo que es una pensión en España
La seguridad de los sitios donde dormimos es buena y recomiendo no coger el desayuno si ello supone abonar dos o tres euros más por persona, ya que se desayuna por menos y más variado en la calle (je, je, salvo que sea Ramadán).
Nosotros finalmente no fuimos a ningún Ryad, pero si que recomiendo a quien reserve este tipo de establecimiento en las medinas de Marrakech o Fez, que acuerde con el hotel que le vayan a buscar a un sitio concreto fuera de la medina. Si no se hace así es posible que el hotel no se llegue a encontrar nunca. Los hay que están realmente muy escondidos en calles recónditas.
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Eva
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A continuación voy a publicar una información que no está incluida ni en el relato que está colgado en mi página Web, ni en la versión que se encuentra disponible en este foro para descargar en pdf. Estos datos estaban en otro hilo de viajerosolidario correspondiente a la preparación del viaje. Afortunadamente están a salvo dado que los conservo en un archivo de Word diferente al del relato. Me refiero a una selección de hoteles -generalmente baratos, aunque también hay Ryads- extraídos de varias guías (Azul, Lonely y Rough) y para las localidades en las que estuvimos.
Ahora no tengo aquí el archivo, pero esta tarde lo pongo.
Esta información se la pasaré a Xavi por correo para que la junte al relato y cuando tenga un rato también la colgaré en mi Web.
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Eva
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HOTELES EN ASILAH: -Hotel Asilah: 70 D sin ducha y 120 D con ducha. Avenida Hassan II. Cuena relación calidad/precio. -Hotel Mansour: 180 D. Avenida Mohammed V, 49. Ducha y televisión. -Hotel Sahara: 100/128 (temporada alta/baja). Calle Tarta-ya, 9. Buenas instalaciones, pero habitaciones pequeñas. Sin ducha. -Hôtel Patio de la Luna: 350D-450D. Place Zellaka, 12. Cierra durante el Ramadán. -Maison Berbari: 55€. En el corazón de las colinas de Asilah. HOTELES EN RABAT: -Hotel Splendid: 124 D sin baño y 187 D. con baño. Calle Gasa, 8. Dormitorios luminosos en torno a un patio. -Hotel Velleda: 162. D. Avenida Allal Ben Addallah, 106. Habitaciones grandes y con baño. -Hotel Al-Mamounia: 90 D. Calle de la Mamounia, 10. Habitaciones luminosas. -Hotel Dorhmi: 120 D. Avenida de Mohammed V, 313. Recomendado por unos viajeros. HOTELES EN MARRAKECH: -Riad Assala - Medina Marrakech. 50€. Cerca de los zocos. -Riad Eden - Medina Marrakech. 50€. Pequeño Riad a dos pasos de la plaza Jamaa El Fna. Vistas al atlas. -Riad Dar el Souk - Medina Marrakech. 60€. Riad situado en el corazón de la medina. -Hotel Ryad Mogador. 35€ en www.hotelius.com. AV PRINCE MLY ABDELLAH. Situado en Dab Doukkala, la gran puerta milenaria de la ciudad. -Riad Amira - Medina Marrakech. 77€. Con vista a la Koutoubia. -Hotel Agdal***: 42,46€. Boulevard Cerktouni Marrakesh Morocco, 1. En la parte nueva a pocos minutos del centro. Con desayuno. -Hotel Jnan el Harti***: 44,05€. Rue Cadi Alyad. En la zona nueva, cerca del centro. Con desayuno -Hotel Tachfine: 46€. Esquina Avenida Zerktouni y calle Mohamed el Bequal Gueliz. Tres estrellas a diez minutos de la plaza Jamaa el Fna. . -Hotel Central Palace. 150 D sin baño y 200 D con baño. Derb Sidi Bouloukat, 59. Con terraza para tomar una copa. -Hotel Souria: 120 D. Calle de la Recette, 17. Recomendado por unos viajeros. -Hotel Essaouira: 80 D. Derb Sidi Bouloukat, 3. Habitaciones básicas, pero limpias. -Hotel Gallia: 360 D. Calle de la Recette, 30. Habitaciones con aire acondicionado y excelente desayuno.
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Eva
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HOTELES EN ESSAOUIRA:
Hotel Riad Dar L’Oussia: 64€. Terraza panorámica
Riad Casa Lila: 62€. Antigua mansión de un comerciante de especias. -Hotel Smara: 94 D, 124 D con vistas al mar y 156 D con terraza. Calle de la Skala, 26. Muy recomendable por calidad/precio.
-Residencia Shahrazed: 160 D. Calle Joussef el-fassi. Recomiendan las habitaciones de la terraza y alquilan bicicletas.
-Hotel Gnaoua: 212 D. Avenida Zerktouni, 89.Exterior elegante y habitaciones con baño.
Hotel Souiri: 150 D. sin baño y 250 cin baño, en ambos casos con desayuno incluido. Calle al-Attarine, 37-. Sitio elegante.
HOTELES EN FEZ:
-Hotel de la Paix***: 34,73€. Avenida Hassan Li Fez Morocco, 44. Situado en la zona nueva, junto a la Medina. Sin desayuno.
-Hotel Splendid***: 36,90€. Calle Abdelkrim el Khattabi, 9. Sin información sobre su ubicación. Con desayuno.
--Hotel Nenzhe Zalagh****: 51,79€. Lot dued fes Route de Meknes Fes Morocco. Situado en la zona nueva, a unos 15 minutos andando de la Medina.
-Hotel Amor: 198 D. Calle Arabie Saoudite, 31.Habitaciones muy limpias con baño, en la zona nueva.
-Hotel Royal: 130 D con ducha y 140 D con ducha y servicio. Calle Soudan, 31. Cerca de la estación de tren.
-Hotel de Maghreb: 120 D. Avenida Mohammed es-Laoui, 25. Habitaciones amplias y espaciosas en la zona nueva.
-Pensión Talaa: 150 D. Talaa Seghira, 14. Dormitorios pequeños en la zona nueva.
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Eva
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HOTELES EN CHEFCHAOUEN:
-Pensión la Castellana: 30 D. Sidi el-Bouhali, 4. Una estupenda atmósfera y excelente relación calidad/precio.
-Hotel Andaluz: 30 D. Calle Sidi Salem,1. Copn un bonito y tranquilo patio interior.
-Hostal Yasmina: 70 sin baño y 100 con baño. Calle Zaida al-Horra, 12. Sitio nuevo y muy limpio.
-Pensión Córdoba: 160 D. Calle Gamata. El precio incluye desayuno. Recomendada por unos viajeros.
HOTELES EN TETUAN:
-Pensión Iberia: 80 D. Plaza Moulay el-Mehdi, 5. Buena relación calidad precio, para ser Tetuán.
-Pensión Cosmopolita: 100 D. Calle del Prince Sidi Mohammed, 3. Cuartos grandes, algunos con pequeños balcones.
-Hotel Regina: 123 D. Calle Sidi Mandri, 8. Habitaciones muy sementeras.
HOTELES EN TÁNGER:
-Hotel Chellah Ksar Chellah: 36,84€. Calle Allal B Abdellah, 47-49. Sin información sobre su ubicación. Con desayuno.
-Hotel Salazar****: 37,23€. Avenida des F.A.R.. a 100 m. de la playa y a pocos minutos del centro. Sin desayuno
-Hotel Ahlen Village****: 42,22€. Route de Rabat Km. 5. Sin desayuno.
-Pensión Victoria: 60 D. Avenida Mokhtar Arhardan, 22. Habitaciones con vistas al puertdo.
-Pensión Place: 80 D sin baño y 120 con baño. Avenida Mokhtar Arhardan, 2. Habitaciones alrededor de un patio.
-Hotel el-Muniria: 150 D. Rue Magullan, 1. Habitaciones de buen tamaño.
Hotel Intercontiental ****: 46€. Situado a 10 minutos del centro de la ciudad.
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Eva
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LA COMIDA:
Comer en Marruecos es bastante barato y la diferencia de precio depende, más que del menú, que suele ser similar en los de mayor y menor categoría, de las comodidades, el encanto o la decoración del restaurante.
Hemos comido por un precio de entre 2€ y 9€ el menú (a este importe hay que añadirle la bebida, que no suele estar incluida) y no necesariamente por pagar más hemos comido mejor. En Essaouira –muy cerquita de la pizzería que ha señalado más arriba Emili- comimos por 40 DH un buen menú con pescado fresco y en Fez, el mejor tajine que probamos estaba incluido en un menú de 35 DH.
Lo que más vais a encontrar en los menús es:
-Harira: Típica y riquísima sopa marroquí (más bien diría yo puré, pues es bastante espesa) que sirve también para romper el ayuno en Ramadán. Tiene lentejas, garbanzos, sopa, pollo, tomates, cebollas, especias… Hay que probarla. Ronda los 5 DH si se pide sola.
-Ensalada marroquí: La estrella suelen ser los tomates, cebolla y las aceitunas (es increíble la variedad de aceitunas y forma de condimentarlas que hay en Marruecos y que también suelen poner de aperitivo) y el resto es variable: puede tener patata cocida, pimiento, lechuga (en Marruecos las lechugas no tienen muy buena pinta, por lo general)…. Ronda los 10 DH
-Tajine: Como en el caso de la paella ha tomado el nombre del recipiente donde se cocina. Riquísimo guiso algo caldoso y especiado de pollo, cordero, pescado o kefta (albóndigas, creo que de cordero) que se acompaña con verduras o legumbres, pimientos, cebollas, aceitunas, dátiles, tomates…. dependiendo si es de una cosa o de otra y del gusto del cocinero
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Eva
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-Cuscús: Guiso cuyo componente primordial es la sémola y que puede también ser de carne, de legumbres, de cordero… O no lo comimos en el sitio adecuado o fue lo que menos me ha gustado de la cocina marroquí. Desde 40 DH hasta 70 DH.
-Pastilla: Plato típico de Fez, que mezcla el dulce con lo salado. Me gustó, pero para comerlo de vez en cuando y en menos cantidad de la que me pusieron Se trata de pollo o pichón picado –no sé de que era la que comí, aunque supongo que de pollo- con limón y almendras, que se coloca entre dos masas en forma de empanada y que se cubre con azúcar y canela. Me lo pusieron acompañado de pasas con miel. Cuesta entre 40 DH y 70 DH
Además hay brochetas, pimientos y berenjenas fritas, calamares y ricos pescados y mariscos en Essaouira (lo puedo corroborar) y dicen también que en Safi.
En Djemaa el Fna hay además numerosos puestos de asquerosos caracoles y algunas señoras que venden una especie de pescado rebozado que no llegué a probar. Capítulo aparte merece la comida de esta plaza que analizaré cuando llegue a Marrakech. O nos timaron o de barata nada. Además, raciones pequeñas y fue la única que nos provocó diarrea en todo el viaje. Desaconsejo desde ya mismo el establecimiento número 81.
En el capítulo de dulces a mi me pareció que abusan demasiado de la miel, así que me dediqué a comer los mismos que aquí: Croasants, caracolas…
A lo largo de todo el país solo conseguimos dar con dos supermercados. Hay uno en Marrakech, justo en el mismo edificio del Ryad Mogador (no venden alcohol) y tiene una panadería donde tienen ricos dulces y empanadillas, pizzas y hojaldres de bonito, queso y carne especiada, por precios ridículos y que resultan muy oportunos para desayunar
El otro lo vimos en Meknes (tampoco tiene alcohol, pero si cerveza sin alcohol o de manzana también sin alcohol) y comercializa una gran cantidad de especias (entre ellas la famosa Ras al Hanoute, (que es una mezcla de más de 50 especias que se echa a las carnes y no vale para el pescado) de tanta calidad como las de los zocos, pero a la tercera parte de precio.
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Eva
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LA BEBIDA:
Emili dijo en este mismo hilo que en Marruecos las bebidas son el té, el café y el agua y yo añadiría una cuarta, el rico zumo de naranja que es posible encontrar en todos los lugares de Marruecos y en cantidades industriales en Djemaa el Fna, a 3 DH el vaso.
No me gusta el té normal, pero el té a la menta (unos 6/7 DH) me ha sabido riquísimo y el té con canela que venden por la tarde en Djemaa el Fna está también bueno, aunque algo fuerte (3,5 DH el té y unos trozos de rico pastel).
No tomo café. Desde mi punto de vista, la mejor marca de agua mineral sin gas es la “Ciel” (unos 5 DH en las tiendas de la calle y algo menos en los supermercados). La “Sidi Ali” no está mal del todo y la “Sidi Kazarem” no me gustó nada.
Lo del alcohol es tremendo. En la Lonely vienen varias direcciones donde comprar cerveza, vinos y licores. Una bodega en Essaouira que no existe, un súper en Rabat que está cerrado hace tiempo, una licorería en Meknes que tiene pinta de no haber existido nunca y una tienda en Tánger, que esta vez si está donde dice la guía. La lata de cerveza fría cuesta 8,5 DH. El alcohol está en una pared tapado con telas (supongo que porque ahora están en Ramadán) y tras casi quince días sin probar la cerveza, esa tarde nos agarramos una tajada tal que casi todavía me dura la resaca.
Hay algunos bares que venden cerveza y vino, aunque en algunos no lo publicitan y en otros no la sirven en Ramadán. Además es cara. La más barata cuesta 15 o 20 DH y es pequeña. Las marcas locales son la Flag Especial y la Casablanca, que lógicamente se produce en ese lugar.
La aduana –os lo digo por experiencia- es bastante permisiva en el tema del alcohol y no tendréis ningún problema en introducir cantidades superiores a las permitidas.
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Eva
Visitante
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LA SEGURIDAD
Como ya expliqué aquí era uno de los temas que más me inquietaba y una vez de vuelta debo decir que Marruecos es junto a Turquía el país más seguro que conozco. Todas las prevenciones que una llevaba quedaron desmontadas al segundo día. Supongo que las medinas por la noche tendrán su peligro, pero tampoco lo sé porque no se me ocurrió visitarlas a esas horas (salvo las de Asilah y Essaouira). Sin embargo, por las zonas nuevas se puede pasear perfectamente por la noche con la cámara de fotos en la mano y con menos peligro que en cualquier ciudad occidental.
Otra cosa son los pequeños timos, la excesiva agresividad de algunos falsos guías y comerciantes (los menos) y los pedigüeños y buscavidas, perfiles, por otra parte lógicos, en un país de paro elevado y de renta per capita baja. Por muy preparad@ y leíd@ que vayas siempre pagarás la novatada los primeros días (a nosotros nos ocurrió en Asilah y lo contaré en su momento). Con el paso de los días estas pequeñas molestias se convierten en situaciones cotidianas y aprendes a deshacerte sin mayor esfuerzo de aquellas personas con las que no deseas relación.
El asunto de los falsos guías ha mejorado en relación a lo que pone en la Lonely de 2.003. Sólo los encontramos en la Kasbah de Rabat (algo violentos), en la de Tánger (uno muy agresivo y otro muy ingenioso que con una vestimenta oficial y unas llaves se quería hacer pasar por el portero de la Kasbah) y en el interior de la medina de Fez. En este caso se trata de niños muy agradables y políglotas que sólo quieren sacar una propina llevándote a la mezquita Andaluza o a los curtidores. El turista se beneficia por muy poco dinero, pero el problema es que esos niños dejan de ir al colegio para hacer esto e hipotecan su futuro.
En los transportes públicos la seguridad también es muy elevada.
En todas las ciudades –salvo en Meknes- nos ofrecieron hachis –bajo diferentes denominaciones-, pero nuestra simple negativa los hizo desistir en todos los casos, menos uno que se puso un poco burro en Marrakech. Pero las cosas no fueron a mayores.
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Eva
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LA POLICIA.
Realmente eficiente en sus actuaciones y en la vigilancia de las medinas. La acción de este cuerpo de seguridad está consiguiendo que ciudades como Fez o Marrakech, que antes eran un nido de falsos guías, ahora estén casi libres de ellos.
A diferencia de otros países como Polonia –con el que mantengo una gran cruzada en este tema- la policía protege al turista constantemente, le da seguridad, le trata con una simpatía y cordialidad ejemplares y le resuelve con amabilidad cualquier duda sobre ubicación de una calle o un determinado monumento.
Hay una policía turística que tiene oficinas en cada ciudad donde se puede ir a presentar reclamaciones, siempre que estas sean fundadas y justas. Ante un falso guía agresivo merece la pena mencionarla y hacer el gesto de coger el móvil para llamar. Nosotros lo hicimos en Tánger y nos fue de maravilla. Mano de santo.
También hay policías de paisano patrullando las medinas.
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Eva
Visitante
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LAS MEDINAS
Son las zonas antiguas de las ciudades, en muchos casos amuralladas. En ellas conviven los artesanos, los vendedores y propietarios de tiendas de todo lo que se pueda imaginar (si no se vende en los zocos de Marruecos es que no existe), los comisionistas o captadores –me gusta más este término- los lugareños y turistas, los aguadores y vendedores de zumo nómadas; pero también los burros, las mulas, los carros de tracción mecánica, los de tracción manual, los bultos a hombros, las bicis, las motos, los niños jugando al fútbol, corriendo con aros o tras pequeñas pelotitas de caucho, a veces los coches… y sorprendentemente apenas hay atropellos, robos, tirones o lesiones. El estrés los dos primeros días es evidente (llegas a soñar con ellas), pero al tercero tu cuerpo ya se ha adaptado y cuando vuelves a España casi te da miedo el ruidoso sonido del silencio.
Las medinas del norte suelen ser más limpias y ordenadas que las del sur. Así las de Asilah, Chaouen y Tánger son una delicia. Las del sur son más sucias y caóticas. La de Marrakech me pareció la más caótica y la de Essaouira la más sucia y descuidada.
En cuanto a la orientación, ninguna me pareció especialmente difícil, aunque hay que tener en cuenta que mi sentido de la orientación es bastante bueno en términos generales. No nos hemos perdido ni una sola vez, basándonos en el sol o en saber si estamos paralelos o perpendiculares a determinada calle de referencia. Muchas calles no tienen nombre y en algunos lugares están sólo en árabe. La información turística es muy pobre, por lo que es conveniente llevarla de casa. Con los planos de la Lonely se pueden recorrer perfectamente todas las medinas.
Las medinas de Asilah, Tánger, Chaouen, Rabat, Meknes, Essaouira y Casablanca me parecieron muy fáciles. La de Marrakech no es demasiado difícil y la de Fez es un poco más compleja, pero se puede ver perfectamente sin guía como todas las demás. Nosotros solamente recurrimos a un niño para que nos llevara a los tintoreros, dado que aunque estábamos al lado no dábamos con ellos
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Eva
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IDIOMA:
El idioma de Marruecos es el árabe. Por ello un marroquí se puede entender perfectamente con un iraní o alguien de Arabia Saudí, aunque cada país tiene, como si dijéramos, su propio lenguaje coloquial que hace que ese entendimiento sea más difícil si no se habla el árabe culto. Solo he aprendido cuatro palabras en este idioma: “Insalah”, si Dios quiere; “Salam malikum”, como saludo; “sucram”, como gracias y “Zellig” como azulejo (como hay tantos…).
La escritura en árabe es realmente difícil para el occidental no acostumbrado a ella, dado que está enlazada y las letras son diferentes dependiendo de que sean iniciales, intermedias o finales en la palabra, o vayan separadas.
También en Marruecos se habla el bereber (los beréberes, como los turcos o los persas no son árabes).
Pero afortunadamente, la mayoría de la población habla francés y mucha en el norte del país habla un perfecto castellano. El inglés está algo menos difundido y sólo algunos jóvenes lo dominan.
En cualquier caso con el castellano fue posible entendernos en todos los restaurantes que comimos (menos en Essaouira) y en absolutamente todas las tiendas de los zocos. En los hoteles tuvimos que apoyarnos un poco más con el francés.
EL TRÁFICO Y LOS PEATONES:
El tráfico en Marruecos en ciudad es completamente caótico. Los semáforos son objetos decorativos que solo se respetan en los grandes cruces y no siempre. La ley del más fuerte preside el tránsito en las calles y también en las medinas. Si te aventuras a decidirte a cruzar por un semáforo en verde o un paso de cebra (hay pocos), que no te quepa duda: El coche que viene de frente nunca parará y ni siquiera hará el amago de frenar. Da igual que sea en Rabat o en Casablanca –dos grandes ciudades- que en Meknes o Essaouira –núcleos urbanos pequeños-.
Por cierto: Hay grandes taxis (se supone que para comunicaciones más largas) y pequeños taxis (para comunicaciones en ciudad), pero no logro distinguirlos por el tamaño. Que recuerde, en Turquía los grandes taxis eran enormes Mercedes amarillos de los años 60 o 70 donde cabíamos holgadamente seis personas. En Marruecos, en minúsculos y viejos vehículos meten hasta siete personas (incluido el conductor y dos delante). Definitivamente –y sin haberlo probado- hay mejores maneras de viajar.
También hay que aprender sobre el tránsito en las medinas, especialmente en la de Marrakech. El extranjero debe apartarse ante el lugareño, este ante el que va en bicicleta, este ante alguien que lleva bultos a cuestas, este ante el que tira manualmente de un carro con carga, este a su vez ante el que lleva un carro tirado por animales, este ante el que va en moto…. Lo dicho, simplemente la ley del más fuerte.
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Eva
Visitante
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LOS ENCHUFES.
No me quiero referir con esto a como gestionan los puestos de trabajo los marroquíes, sino a los de meter las clavijas. No se si ocurrirá lo mismo en los hoteles de cuatro y cinco estrellas, porque no nos alojamos en ninguno, pero en los de gama media y media/baja (incluidos los que estuvimos que eran de tres estrellas) la existencia de enchufes es algo limitada; dado que supongo que ellos no van por la vida con el montón de cachivaches electrónicos que de unos años a esta parte necesitamos en occidente. Es conveniente fijarse en este extremo cuando se ve la habitación, dado que en algunas ocasiones sólo hay uno (en uno de los casos no había ninguno). Es difícil que se de el caso, pero imaginaros un día que se descarguen simultáneamente los dos móviles y la batería de la cámara digital. A nosotros no nos llegó a ocurrir esto, pero si la cámara y un móvil a la vez.
La corriente en todas las habitaciones en las que dormimos va a 220 y los enchufes son tipo europeo, como los de aquí, así que por eso no hace falta llevar adaptador.
EL RAMADÁN Y LOS EXTRANJEROS
El Ramadán es un auténtico coñazo. No voy a opinar de forma profunda sobre las prácticas religiosas de los musulmanes por respeto a sus practicantes y porque creo que no es el sitio adecuado, pero mi opinión en este asunto sería realmente demoledora. Como gente de mundo respeto prácticamente todo lo que me encuentro a mi paso, pero no puedo compartir unas creencias ridículas que a cada minuto subyugan y humillan al que las practica. Habrá quien vea en el Ramadán tintes coloristas o folclóricos, fotografiables y divertidos para el risueño turista, pero yo simplemente veo elementos alienadores del ser humano.
En Marruecos las creencias religiosas son férreas y las prácticas generalmente estrictas. Sin embargo en ninguna parte del territorio visitado se detectan de forma general elementos integristas. Un integrismo que, por otra parte, es fruto muchas veces de las malas administraciones de las situaciones por parte de occidente y de las eternas promesas incumplidas
Nuestra despreocupación hizo que ni siquiera hubiéramos caído en la cuenta de que la mayor parte de nuestro viaje discurriría en Ramadán. Fue una sorpresa. El martes día 4 de octubre visitando la mezquita de Casablanca la guía dijo que habían puesto alfombras en el suelo por el inicio del Ramadán. Entonces yo hice la pregunta lógica. ¿Y cuando empieza?. Pues mañana.
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Eva
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Hay que hacer constar que el calendario en el que se basan los musulmanes no coincide con el gregoriano, por lo que su año tiene once días menos. Eso explica que la festividad religiosa va corriendo a lo largo del año y cada ejercicio es 11 días antes. En la práctica, al menos en Marruecos, la fecha exacta la deciden las autoridades de Fez. El ayuno debe respetarse a lo largo del día y no se puede comer hasta que la oscuridad sea tal que no se diferencie un hilo negro de uno blanco. Pero en la realidad hay un horario centralizado para todo el país, porque en las ciudades del oeste aún no había anochecido cuando ya estaban comiendo la harira.
Me pregunto que ocurrirá cuando el Ramadán caiga a finales de junio, con tantísimas horas de luz solar y me congratulo de que en Cabo Norte y en el norte de los países escandinavos en general, no sean musulmanes. Porque lo llevarían un poco claro.
El 99% de los marroquíes respetan que el extranjero no siga el ayuno (aunque algún loco os tratará de convencer de haceros musulmanes). Nosotros de hecho, comimos en la calle de día y nadie nos dijo nada ni recibimos una mala mirada.
Los marroquíes no madrugan demasiado a lo largo del año y en Ramadán lo hacen aún menos. La administración y los bancos reducen su horario y salvo ésta y los zocos –que funcionan a pleno rendimiento- la vida va a medio gas durante el mes del ayuno. Es complicado encontrar bares abiertos para desayunar hasta en las ciudades grandes –no en Marrakech, pero si en Fez-. Muchos sólo abren de 7 a 12 de la noche.
Para comer no suele haber problemas en las ciudades más grandes, aunque si en las medianas y pequeñas. De hecho en Meknes no encontramos un solo restaurante abierto y tuvimos que comer a base de frutas, dátiles y dulces de miel.
En torno a las seis de la tarde se paraliza todo. No queda ni un alma en la calle –aparte de los cuatro turistas- y todos se van a comer la harira. Hasta el vigilante del Palacio Real de Fez interrumpe su guardia para darle a la rica sopa. El vibrante tráfico se detiene hasta no pasar ni un sólo coche en los bulevares centrales de Rabat o Casablanca.
A partir de las siete todo cobra una vida especial. Las terrazas de los bares se llenan de hombres que con ansia devoran dulces –es complicado encontrar otro tipo de comida a esas horas salvo en los fast food y Mcdonalds cierra a las seis en época de Ramadán- toman café o té y fuman como auténticas bestias. Y es que nunca he visto fumar a nadie igual que a los marroquíes en Ramadán.
A las nueve y media o diez de la noche suele haber en muchas terrazas música árabe en directo. Desde todos los hoteles donde nos alojamos en Ramadán se oían los alegres pero monorrítmicos conciertos, que no suelen ir más allá de las doce de la noche, por lo que no interrumpen el sueño. Otra cosa es el rezo de primera hora de la mañana, que da igual el hotel, casi siempre os pillará cerca de una mezquita. Pero con el paso de los días un@ se acostumbra y ya no despierta.
En cuanto a los zocos la situación varía. En ciudades pequeñas como Essaouira las tiendas permanecen abiertas hasta muy tarde –de hecho muchos de sus propietarios toman la harira en el propio establecimiento sin cerrarlo-, pero en las grandes como Fez o Marrakech casi todo cierra en torno a las cinco y media de la tarde.
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Eva
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HORARIO:
Si se viaja al país alahuí entre finales de marzo y finales de octubre hay que descontar dos horas al reloj y si se hace el resto del año solamente una.
La administración, los restaurantes y los zocos tienen horarios bastante flexibles –salvo en Ramadán- y estos últimos reducen su actividad los viernes y los domingos, aunque no llegan a cesarla del todo.
Las atracciones turísticas –que tienen un precio bastante razonable con la excepción del atraco a mano armada que supone visitar la mezquita da Hassan II (12€) y la Medersa de Marrakech (4€, pero no tiene nada)-, al menos en la época que nosotros hemos ido cierran en torno a las cuatro de la tarde.
El problema en esta temporada del año es que anochece en torno a las seis de la tarde y en Marruecos hay muy pocas cosas que hacer por la noche salvo tomar té y café, por lo que la vida a partir de esa hora resulta bastante aburrida y a las ocho de la tarde parece que son ya las dos de la mañana (en Ramadán aun peor). Esto ha hecho que nosotros hayamos llevado para dormir horario español. Nos acostábamos a las diez de la noche –doce en España- y nos levantábamos a las siete –nueve en España-. Sin embargo para las comidas hemos llevado horario marroquí. En fin, un auténtico lío.
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Eva
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CLIMA.
Dicen –y creo que es cierto- que la mejor época para visitar Marruecos es la primavera y concretamente entre marzo y mayo. La segunda mejor época es el otoño, aunque como ya he indicado anochece muy pronto. Visitar Marruecos en verano debe ser un auténtico suicidio.
En las ciudades costeras –Rabat o Essaouira, entre otras- hemos encontrado una temperatura más baja, pero una gran humedad lo que hizo que el calor resultara bastante pegajoso y agobiante. En esta zona y época las máximas rondaban los 29 grados y las mínimas los 17.
El día que llegamos a Marrakech -5 de octubre- hacía 37 grados y el golpe de calor al bajar del tren fue de impresión, aunque luego llovió algo la primera tarde. Es muy conveniente que el hotel en esta localidad tenga aire acondicionado. En Marrakech peleamos con máximas de 38 grados y mínimas de 25 o 26, aunque el calor es mucho menos húmedo.
En Fez Y Meknes la temperatura resultó ser muy agradable –también era ya casi mediados de octubre- con máximas de 28 y mínimas de en torno a los 15.
En ningún momento del recorrido y a ninguna hora del día abandonamos la manga corta.
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Eva
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LA MUJER EN MARRUECOS.
Realmente No me resulta posible dar una opinión clara y concisa sobre la mujer y su situación en el país magrebí, dado que no tuvimos la oportunidad de compartir conversaciones con ellas sobre este tema. Hay mujeres trabajando en la administración, en diferentes puestos en los hoteles y menos en los bancos. En las tiendas de los zocos la mujer carece del más mínimo protagonismo, salvo como compradora. En general parece que se dedican a las labores de la casa, de confección de objetos de hilo y al cuidado de la numerosa chiquillería. Hay en bares donde tienen vetada la entrada y en los que no la tienen su presencia es escasa o inexistente.
En las ciudades grandes –Rabat y Casablanca, fundamentalmente- las jóvenes visten de forma occidental, aunque con ropa algo menos ajustada y sin apenas enseñar el brazo del codo para arriba. La gran mayoría no llevan el hijab (pañuelo)
En las ciudades pequeñas (tipo Asilah) la mayoría llevan el hijab y ese vestido ancho que parece un saco con tres agujeros –para la cabeza y los brazos- y del que desconozco su nombre. Sólo al atardecer conseguimos ver mujeres sin estos atuendos. ¿Serían las más golfas?, je, je.
En las ciudades intermedias se da también una situación intermedia entre las dos expuestas y se constata otro tipo de prenda que se ponen sobre todo las jóvenes y de la que desconocía su existencia hasta ahora. No sé si alguien sabrá como se llama. Es como el referido saco con tres agujeros, pero mucho más estilizado, un poco más abierto por arriba, de una materia similar a la de los albornoces pero más fina y algo más corto y tiene capucha –da la sensación si no fuera porque llevan ropa debajo de que acaban de salir de la ducha-. Parece que este año se lleva el color rosa y las chicas que lo portan no suelen llevar hijab.
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Eva
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EL FÜTBOL ESPAÑOL.
Hablar de fútbol español es una de las formas más usuales que tienen los hombres marroquíes para iniciar la conversación con un turista español –da igual que sea hombre que mujer-. Todo está centralizado en el Real Madrid y el Barcelona –para ellos no existen más equipos- Los más amables o los que quieren vender algo siempre serán del tuyo y los más picones si les dices que eres del Madrid ellos te dirán que brisca el BarÇa o viceversa.
Recitan como si de la lista de los Reyes Godos se tratara las alineaciones, aunque de forma desordenada. “Ah!, Madrid, que buen equipo. Robinho, Ronaldo, Casillas, Zidane, Roberto Carlos….” Parece que los que tienen más predicamento son Roberto Carlos en el Madrid y Ronaldinho en el Barcelona.
Hay numerosos marroquíes que llevan puestas las camisetas de ambos equipos (muchas todavía de Figo del Real Madrid) y según nos contó un comerciante de Essaouira la zona norte del país es más madridista, mientas que el sur del país es más braulgrana.
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Eva
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EL DINERO:
Ni llevar dinero cambiado, ni sacar con la tarjeta de débito. La mejor forma de hacerlo en este tema es transportar euros y cambiarlos directamente en los bancos marroquíes (muy recomendable hacerlo en el BMCE, Banco Marroquí del Comercio Exterior, que lo hay en casi todas las ciudades). A modo de ejemplo, en este banco obtuve un cambio de 1€=10,74 DH, mientras que en el cajero me dieron 1€=10,63 DH y además mi entidad bancaria me ha metido un 4% de comisión.
No es posible sacar dinero con tarjeta de débito de todos los bancos. Así que es conveniente preguntar antes en ventanilla si nuestra tarjeta es válida, dado que como la máquina se la trague será muy difícil recuperarla. En el mencionado BMCE es posible obtener dinero en efectivo sin problemas en todos los cajeros de su red con tarjeta de débito.
Todo en Marruecos es mucho más barato que en España, salvo la tecnología o algunos productos alimenticios, que tienen unos precios muy similares. El alcohol es más caro que en España. En las tiendas de la calle casi todos son precios redondos a la unidad (al dirham), así que las monedas de céntimos sólo se utilizan para compras en los supermercados. Además de estas hay monedas de 1, 2, 5 (hasta tres clases diferentes llegamos a ver) y 10 DH y billetes de 20, 50, 100 y 200 DH. Como ya indicó Fewer en este mismo hilo, los billetes (salvo los obtenidos en cajeros) están bastante guarros y a mi los primeros días hasta me olían mal. Incluso en los bancos te dan billetes viejos y algunos no es que sean viejos, sino que parecen papeles recogidos directamente de la basura. Eso sí, en ningún establecimiento os pondrán pegas para aceptar este tipo de billetes. Da igual que te vayas deshaciendo de ellos, porque te vuelven otros similares o peores.
A diferencia del relato de Nórdicas y Bálticas, en esta ocasión no voy a poner los precios en un apartado exclusivo. Los iré indicando en el espacio dedicado a cada ciudad.
Por cierto. El coste total de nuestro viaje ha ascendido a la cifra de 1.200€ (para dos personas/16 días) y en el se incluyen todos los gastos de transporte, alojamiento, manutención, seguro médico de viaje, manutención y pequeñas compras
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Eva
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EL DINERO:
Ni llevar dinero cambiado, ni sacar con la tarjeta de débito. La mejor forma de hacerlo en este tema es transportar euros y cambiarlos directamente en los bancos marroquíes (muy recomendable hacerlo en el BMCE, Banco Marroquí del Comercio Exterior, que lo hay en casi todas las ciudades). A modo de ejemplo, en este banco obtuve un cambio de 1€=10,74 DH, mientras que en el cajero me dieron 1€=10,63 DH y además mi entidad bancaria me ha metido un 4% de comisión.
No es posible sacar dinero con tarjeta de débito de todos los bancos. Así que es conveniente preguntar antes en ventanilla si nuestra tarjeta es válida, dado que como la máquina se la trague será muy difícil recuperarla. En el mencionado BMCE es posible obtener dinero en efectivo sin problemas en todos los cajeros de su red con tarjeta de débito.
Todo en Marruecos es mucho más barato que en España, salvo la tecnología o algunos productos alimenticios, que tienen unos precios muy similares. El alcohol es más caro que en España. En las tiendas de la calle casi todos son precios redondos a la unidad (al dirham), así que las monedas de céntimos sólo se utilizan para compras en los supermercados. Además de estas hay monedas de 1, 2, 5 (hasta tres clases diferentes llegamos a ver) y 10 DH y billetes de 20, 50, 100 y 200 DH. Como ya indicó Fewer en este mismo hilo, los billetes (salvo los obtenidos en cajeros) están bastante guarros y a mi los primeros días hasta me olían mal. Incluso en los bancos te dan billetes viejos y algunos no es que sean viejos, sino que parecen papeles recogidos directamente de la basura. Eso sí, en ningún establecimiento os pondrán pegas para aceptar este tipo de billetes. Da igual que te vayas deshaciendo de ellos, porque te vuelven otros similares o peores.
A diferencia del relato de Nórdicas y Bálticas, en esta ocasión no voy a poner los precios en un apartado exclusivo. Los iré indicando en el espacio dedicado a cada ciudad.
Por cierto. El coste total de nuestro viaje ha ascendido a la cifra de 1.200€ (para dos personas/16 días) y en el se incluyen todos los gastos de transporte, alojamiento, manutención, seguro médico de viaje, manutención y pequeñas compras
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Eva
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LAS COMPRAS.
En los zocos de Marruecos se puede comprar prácticamente de todo: Alfombras (dicen que las buenas son las de Rabat, pero yo no tengo ni idea), prendas de piel, objetos de cuero, de madera (muy bonitos, la verdad), lámparas, juegos de té, productos artesanales, babuchas, chiflabas….. y también prendas de marca falsificadas o muchos productos sin utilidad alguna, pasados de moda o con apariencia de haber sido recogidos de un vertedero.
A pesar de todo, es posible estar en Marruecos quince días y no comprar apenas nada, cual es nuestro caso, que no somos demasiado caprichosos por las compras. Solamente hemos adquirido un bolso de viaje, una cartera y seis clases de especias distintas. Las especias las hemos comprado en supermercado, dado que en los zocos pretendían cobrarnos por lo mismo hasta tres veces más. El bolso de viaje rondó los 33€, la cartera los 15€ y los precios de las especias los detallo a continuación (dirhams por kilogramo):
-Has al Hanoute (la especia estrella de Marruecos es una mezcla de más de cincuenta especias diferentes que se usa para cocinar todo tipo de carnes. No sirve para el pescado). 99,50 DH
-Cúrcuma (huele bien a picante fresco, sabe amargo y tiene buena pinta. Es el ingrediente principal del curry y se usa para platos de huevos, pescado o arroces. Es excelente para un curry indonesio de gambas, en el arroz de Madrás (India) o en el pollo con curry y también para pinchos de pescado y camarones marinados). 27,90 DH.
-Azafrán. 42,00 DH.
-Pimiento fuerte picante molido. 35 DH.
-Comino. 39,50 DH.
-Clavo: 62 DH.
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Eva
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EL REGATEO:
Aunque en muchas guías se trata de establecer los principios del regateo, la sensación que a mi me da es que este arte no tiene reglas. Ellos están mucho más acostumbrados a usarlo que nosotros, por lo que aunque en nuestro pensamiento estemos convencidos de que se trata de una ganga o de que estamos engañando al “morito”, hay que tener mucha cautela, dado que ellos siempre suelen controlar la situación y hay algunos que realmente están doctorados en psicología en la mejor universidad, la de la calle.
Personalmente, el regateo me parece una pérdida de tiempo. Prefiero comprar en lugares donde el precio esté tasado y a la vista. De esta forma si me interesa compro y si no me voy. Francamente, me aburre que un tipo gris se pase media hora desenrollando una alfombra tras otra hablándome de sus excelencias, su exclusividad y autenticidad; para sacar finalmente el más de lo más, lo último, lo único que solo el tiene y que me ofrece a precio de amigo de toda la vida. Vamos, un chollo.
Dicen que el precio de salida es dos o tres veces más del real, pero en realidad el comerciante lo fijará (o esperará a que le demos uno nosotros) en función de si eres rico americano, potentado canadiense o australiano, poderoso japonés o nórdico; o españolito o italiano de andar por casa (para ello te interrogarán, se fijarán en tu ropa, tu calzado…). Da igual la contraoferta que le hagamos, porque siempre ponen cara de “Pero tú, ¿me estás vacilando?”.
En cualquier caso, si no se tiene intención de comprar conviene no hacer perder demasiado tiempo al vendedor, o por el contrario se pueden sufrir situaciones muy desagradables.
Es recomendable conocer los precios en tú país de lo que vas a comprar y los precios en otras tiendas de Marruecos. Además es aconsejable tener conocimiento sobre las características de ese producto (especialmente si es caro). No se debe pagar con tarjeta de crédito –ha habido timos- y hay que llevarse la mercancía y no aceptar que la manden por correo, dado que pueden enviar una de calidad inferior.
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Eva
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EL CARÁCTER MARROQUÍ Y LA FORMA DE VENTA.
Por lo general el carácter del marroquí es bastante extravertido. Y esa es la única forma de sobrevivir en Marruecos. En un país donde cada día hay que salir a buscarse la vida no tiene cabida el espíritu timorato. Los turistas también acaban perdiendo la timidez, aprenden a lidiar con ellos y a saber decir no. En mi caso si en España estoy mirando la carta de un restaurante y me sale el propietario a dar la lata me voy. Pero es que en Marruecos si haces eso no podrías comer en ningún sitio. Así que ahí me quedaba plantada leyéndola hasta el final, me dijeran lo que me dijeran o me acosaran lo que me acosaran. No está demás tener una actitud de cierta agresividad controlada, pero eso sí, siempre detrás de una sonrisa de oreja a oreja. Alguna vez –como nos ha pasado a todos- acabaréis perdiendo la calma. Ese es el momento de irse para otro lado, sentarse en una terraza y tomar un zumo o un café para relajarnos un poco
Los marroquíes son por lo general simpáticos (a veces demasiado), amables y hospitalarios; aunque no hemos de olvidar que detrás de cada marroquí hay un vendedor de algo (sea lo que sea) y eso a veces estropea un poco las cosas. De todas formas, como a alguien le leí una vez, demasiado bien nos tratan a los occidentales para tal como los tratamos aquí nosotros a ellos.
La autoestima y el espíritu vendedor marroquí llega a extremos de que un aguador insistiera varias veces en vendernos agua cuando llevábamos una botella de litro y medio llena o que un comisionista nos quisiera llevar al Ryad Mogador. Hasta ahí nada que objetar, sino fuera porque estábamos exactamente a dos metros de la entrada del Ryad Mogador, nos dirigíamos a él y llevábamos mochilas a la espalda.
Por vender o por captar te ofrecen restaurantes a las cinco de la tarde, incluso en Djemaa el Fna cuando les dices que ya has cenado te contestan que te sientes y cenes otra vez... Y si no hay nada que vender, nunca estará de más tratarte de convencer de que estás perdido o de que, sin tú saberlo, buscas algo y así sacarse una comisión o una propina. Los falsos guías marroquíes no entienden que tú puedas estar paseando sin buscar nada. Siempre hay que buscar algo y ellos, lógicamente, tienen la solución.
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Eva
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Hay comerciantes realmente geniales, auténticos monstruos. La experiencia no nos resultó extraña, porque la conocíamos de Turquía, pero siempre sorprende. Vas sin hablar, sin ningún distintivo en la ropa que genere sospechas y te aciertan la nacionalidad a la primera con una seguridad increíble: “Hola, españoles. Bienvenidos”
Los hay más torpes que comienzan con el “Ça va” francés y sólo al rato te acaban descubriendo el idioma y la nacionalidad y también otros que necesitan un reciclaje urgente: Alguno nos llegó a decir “¿Conichigua?”.
La forma normal de responder que no ante las peticiones no deseadas es: “No, merci” o “no, sucram”, acompañado de una sonrisa (se puede añadir insalah). Pero no suelen conformarse con la primera negativa. Por lo general hasta la tercera no desisten. Hay algunos que van más lejos y contestan ¿Y por qué no?. La respuesta lógica es “porque no me apetece”, aunque les rompes más los esquemas si les dices “¿y por qué si?”. Hay una minoría que aún van un poco más allá y traspasan la frontera de la agresividad. Ante esto es conveniente ponernos firmes sin mostrar enfado y hacerles ver que nos están molestando y faltando al respeto
La forma de romper el hielo varía dependiendo si el que te entra es un comerciante, un falso guía/comisionista, un niño o alguien que pide limosna. En este último caso, generalmente, se limitan a poner la mano en silencio y bastante cara de pena...
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Eva
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El resto, con variaciones, puede ser más o menos así
Niño: Hola, españoles. ¿Quieres hacer foto conmigo?. Madrid, Barcelona, Robinho, Ronaldiño.
Turista: No, merci. O no, sucram (gracias en árabe),
Niño: Por ahí se va a Mezquita andaluza, por ahí a tintoreros.
Turista: No merci. No queremos guía.
Niño. Yo no guía, sólo amigo. No querer dinero, sólo hablar, practicar idioma………
Es posible que si viajas a Marruecos sea el país donde hagas más “amigos”. Nadie es lo que parece ser (falso guía, comerciante), sólo son “simples” e “inofensivos” “amigos.
Comerciante: Ça va, Ça va… o hola, españoles. Bienvenidos.
Turista: Hola, muchas gracias.
Comerciante: Yo tener hermano trabajando en Marbella. Vosotros, ¿di dondi? (es gracioso ver como pronuncian la “e” como “i”.
Turista: De un lugar al lado de Madrid.
Comerciante: Ah, Madrid. Robinho, Zidane, Roberto Carlos. ¿Es primera vez en Marruecos?.
Turista: No, es la tercera (miente el turista que ya lleva unos días en el país y ha aprendido a solventar este tema).
Comerciante: Bueno amigo, ¿quieres ver mi tienda?.
Turista: No gracias.
Comerciante: Amigo, sólo mirar, no comprar.
Turista: No gracias (y se puede añadir frases como “más tarde”, “hoy es el primer día aquí y no quiero hacer compras”, “hoy es el último día aquí y ya he hecho las compras”… Funcionan mejor las dos últimas, dado que con la primera, si vuelves a pasar por allí alguno un poco agresivo te dirá:
Comerciante: Tú dijiste antes que más tarde.
Turista: No gracias, no me apetece.
Comerciante (saliendo al centro de la calle y cantando a gritos): Españoles no tienen palabra, españoles no tienen palabra…
Falso guía/comisionista: Hola, amigo, ¿estás perdido?, ¿buscas algo?. ¿Quieres ayuda?.
Turista. No, gracias. Solo estoy paseando…
Falso guía/comisionista: ¿Quieres ir a tienda, restaurante…?
Turista: No gracias, ya hemos comido.
Comisionista/falso guía: Por esa calle no vas bien a Mezquita andaluza, esa calle fermé -cerrada- (miente el comisionista/falso guía).
Turista: No queremos ir a la Mezquita Andaluza, sólo estamos paseando y queremos estar solos. No queremos guía, gracias.
Comisionista/falso guía: Yo no ser guía, solo amigo que enseñar la medina.
Turista: Ya hemos visto la medina ayer, gracias.
Comisionista/falso guía: Tú no poder haber visto toda medina, medina ser muy grande….
Por último, dejo aquí algunas perlas en nuestros encuentros con estos personajes:
Comisionista pesado en Casablanca al que le mostramos nuestro mal carácter y nos responde con su particular versión sobre la política nacional. Contesta: “Vosotros mal carácter, amigos, ¿acaso ser de Ezquerra Republicana”.
Comisionista también en Casablanca al que le decimos vivir en Madrid. Contesta. “Yo también vivir en Madrid, en Capitán Haya”. Me salió del alma y le contesté “Pues mala zona para vivir, amigo” (al menos antes, Capitán Haya era una zona de pro | | | |