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Autor Tema: Patagonia ( anteriormente publicado ).  (Leído 1888 veces)
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Patagonia ( anteriormente publicado ).
« en: Febrero 06, 2006, 08:35:18 »


Copio este relato q en su dia colgo Vagamundo y q guarde ya que  me parecio muy interesante, muy bien narrado y explicado, por si a alguien le puede servir de ayuda para un futuro viaje. Creo recordar q esto fue sobre octubre  del año pasado 2005.


PATAGONIA

Bueno, ya estoy de regreso de mi deseado viaje a Argentina. Con el "tocho" que voy a escribir quiero intentar ofrecer información a la gente que se decida por ese maravilloso país, y todos los comentarios son apreciaciones personales, por lo que si alguien no está de acuerdo en algo de lo que digo, se agradecerán puntualizaciones, aunque estoy solo quiera ser un relato de "mis" vivencias:

El lunes día 3, salí de Barcelona con Spanair para enlazar en Madrid con el vuelo directo de Aerolíneas Argentinas hasta Buenos Aires. El embarque se retrasó una hora y media, y el vuelo durante el día es bastante pesado (12 horas y media), luego pasar control de aduanas, etc... teníamos un remise ya reservado que por 50 pesos nos dejó en el hotel, en el barrio de Retiro, muy bien situado, el Plaza San Martin Suites, un 4 estrellas muy correcto, en total, llegada de madrugada a Baires y a dormir.

El martes día 4 empleamos la mañana en lo típico, cambiar dinero (buscad bien que os den buen cambio y sobretodo, no cambiéis en el aeropuerto, cambiaban a 3.05!!! Nosotros cambiamos finalmente en el Banco de la Nación a 3.49, precio muy correcto...solo vimos durante toda nuestra estancia un sitio que cambiaran por encima de este precio, a 3.51, en el Banco de Tierra del Fuego), una primera impresión de la ciudad, comer y primera lección de que en Argentina las cantidades de los platos son enormes, suerte que el camarero nos avisó y fue honesto, y para aeroparque para tomar el vuelo hacia Trelew (Península Valdés). El taxi hasta el aeroparque cuesta unos 8 pesos, y tardas unos 10-15 minutos.

Llegada y transfer por 15 pesos hasta Puerto Madryn, ciudad costera, con cierto encanto y bastante ambiente. Nos alojamos en el Hotel Las Bardas, un 3 estrellas muy coqueto y bien situado, al final del paseo marítimo. Comimos una Xoaquima, delante del mar, muy bonito el lugar y excelente cena y para la cama, que al día siguiente se tenia que madrugar la excursión empezaba a las 7.30.

El miércoles día 5, excursión de día completo a Península Valdés. Lo hicimos con la empresa Tito Bonazzi, contratada allí mismo, y fue excelente, por la mañana visita a la Reserva de Península Valdés, visita de las playas donde residen los elefantes marinos, con un paisaje excepcional, con carreteras rectas interminables de ripio (gravilla) y con una fauna que constantemente se cruza delante del jeep-furgoneta, vimos guanacos (especie de llama), maras (no sabría describir esos extraños animales), zorros, conejos, y cientos de ovejas en total libertad). Por la tarde, nos acercan a Puerto Pirámides y el primer gran impacto del viaje: el avistaje de ballenas. Nos embarcamos y al cabo de 10 minutos, no una ballena sino 4!!! Un espectáculo único e indescriptible, miles de posturas, cola para arriba, cabeza para arriba, pequeños saltos, en fin, una emoción enorme la que te produce estar en medio del mar y ver esos gigantes a tu lado que son muy tranquilos y que casi juegan con la barca (que si quisieran de un golpe de cola hundirían...). Regreso al anochecer prácticamente y cena en La Casa del Navegante, mejor reservar, excelente sitio para probar una cazuela de mariscos.

El jueves día 6, vuelta a madrugar, y excursión a Punta Tombo, para ver los pingüinos magallánicos. Otra vez carretera de ripio, dos horas de viaje, con el mismo paisaje, estepa patagónica, es decir, ningún árbol. La llegada a Punta Tombo, espectacular, miles de pingüinos, y tu caminando entre ellos, intentando no chocar ni pisarles. La vista no da abasto a verlo todo, y hay tantos que es un espectáculo único. Otra cosa de las del viaje que creo que son únicas, segundo día y ya llevabamos dos!!! Después de Punta Tombo, nos embarcamos para hacer un avistaje de toninas, que son unos delfines pero blancos y negros, como si fueran orcas, pero en pequeño. Encontramos muchos, muy juguetones, muy rápidos, y es muy divertido ver como saltan alrededor y juegan con la embarcación. De vuelta paramos en Gaiman, antigua colonia galesa, donde tomamos el típico té, con torta galesa, pastas, etc... (una auténtica comida), en una casa preciosa, el pueblo en sí no es que tenga demasiado, pero bueno, como detalle curioso no está mal...siguen manteniendo bastante el inglés como idioma y algunos edificios de esa época con estilo victoriano. Nos quedamos luego en Trelew ya que nuestro vuelo salía al dia siguiente pronto y nos ahorrábamos una hora de ir y otra de volver. En Trelew nos hospedamos en el Hotel Galicia, correcto, y fuimos a cenar por una buena recomendación al Viejo Molino, donde el bife de chorizo que comimos fue quizás el mejor del viaje, extraordinario!!!

El viernes día 7 temprano, vuelo hacia Calafate. El pueblo es pequeño aunque se está desarrollando rápidamente, si habéis visto Doctor en Alaska, es muy parecido a Cicely...actualmente se están construyendo unos 50 establecimientos hoteleros, por lo que imaginaros en lo que puede ser en unos años. Compramos la excursiones allí, una en Rumbo Sur, la del Perito Moreno, sin mini-trekking ya que personalmente lo encontré caro y una extravagancia, ya que es un simple paseo por un ladito del glaciar que puede hacer una persona de 70 años, y en Fernández Campbell la de navegación entre glaciares y luego recorrimos la Laguna Nímez, cerca del pueblo, donde se puede ver un gran numero de aves. Recomendamos hacer la navegación primero y luego ver el Perito (así lo hicimos nosotros).

Nos alojamos en el centro, en el hotel Michelangelo, tres estrellas, muy recomendable y comimos el mejor cordero patagónico de mi vida en La Tablita.

El sábado día 8, navegación entre glaciares. Muy pronto nos recogieron en el hotel, y nos trasladaron a Punta Bandera donde iniciamos una navegación por el Lago Argentino entre témpanos de hielo azulados y en unas aguas de un color increíblemente verde-turquesa. El tour dura todo el dia, y ves el glaciar Upsala, que es inmenso, luego desembarcas en Bahía Onelli, donde haces un trekking de un kilómetro por un bosque precioso que desemboca en la bahía en la que confluyen tres glaciares, un sitio espectacular y donde comes relajadamente con la vista que no da abasto a tanta belleza.

Otra vez en el barco, se visita el glaciar Seco, un glaciar colgante que no llega al agua, y el Spegazzini, quizás el más espectacular y que junto a la música de opera que ponen en el barco al llegar a él y verlo hace que te se ponga la piel de gallina. De regreso, más témpanos y un paisaje indescriptible. Ese día nos tocó bastante frio y un poco de niebla y lluvia, pero no afecta para nada a la excursión. Cenamos la mejor pasta del viaje en La Cocina, unos sorrentinos espectaculares, todo artesanal, excelente.

El domingo día 9, otro de los espectáculos del viaje, el glaciar Perito Moreno. Antes de divisarlo, hicimos un pequeño recorrido en barca por su cara sur para ver la altura de sus paredes y ver los desprendimientos. Allí te das cuenta de su inmensidad. Luego, subimos a las pasarelas donde tanto en la parte superior como inferior el espectáculo es sobrecogedor. Es una auténtica maravilla de la naturaleza y puedes observar toda la lengua de hielo que va a desembocar al mar. Constantemente se oyen explosiones, desprendimientos interiores y exteriores, lo que hace que veas que el glaciar está en continuo movimiento. La verdad es que no hay palabras para describirlo, o al menos yo no las tengo. A la vuelta, nos despedimos del Calafate con una cena excepcional de parrilla en el restaurante Casimiro Biguá, asados de tira, churrascos, en fin, excelente la carne como siempre.

El lunes día 10, vuelo hacia el fin del mundo, Ushuaia. La ciudad está situada en un enclave precioso, tiene a sus espaldas una cadena montañosa muy bonita y delante las aguas del canal Beagle y la isla Ambarino (Chile), si vas navegando el canal llegarías a mar abierto y allí ya solo hay la antártida, por eso es la ciudad más austral del mundo. Llegamos y nos alojamos en la Hostería Patagonia Jarké, una “cucada” de sitio, todo de madera, un caprichito que nos dimos, con balcón con vistas al Beagle, realmente, el mejor hotel en que estuvimos. Fuimos a por las excursiones, y vimos que para ir al Parque Nacional de Tierra del Fuego solo tienes que buscar transporte y luego ya vas por libre, y luego la navegación por el canal Beagle fuimos con las Tres Marías, un barco pequeñito que solo van 10 personas y más íntimo y familiar. Cenamos en un sitio espléndido la típica centolla fueguina, La Casa de los Mariscos, según dijeron los lugareños un sitio donde se come mejor y mas barato que la famosa Tía Elvira. Realmente la centolla fue exquisita. Muy recomendable.

El martes dia 11, trekking por el Parque Nacional de Tierra del Fuego. Un sitio precioso, lleno de sendas y caminos bien indicados en total soledad, con paisajes extraordinarios, como la senda castorera, la Bahía Lapataia (que escenario), la Laguna Esmeralda, etc… Además de la vegetación, la fauna, lleno de conejos que se acercan sin complejos, cauquenes, halcones, ardillas, en fin, que parecía un zoo al aire libre.

De regreso, Ushuaia tiene mucho ambiente y mucho comercio (se podría parecer un poco a Andorra en este sentido), y nos dimos una vuelta para comprar algunos souvenirs del Fin del Mundo, y cenamos espléndidamente en el Restaurante El Bodegón Fueguino.

El miércoles dia 12, nos despertamos y sorpresa! A pesar de ser primavera, nevada impresionante que había caído por la noche y Ushuaia aparece bajo un manto blanco. A pesar de la nieve, tenemos una excursión para la navegación del canal Beagle y nos acercamos al muelle. Nos indican que solo va a salir un barco a navegar, uno de grande, y nos cambian los tickets, pero no nos arrepentimos! Hay poca gente, ha salido el sol, y el color de los paisajes, la vista de las islas que te vas encontrando y la fauna es increíble. Nos paramos y vemos durante la navegación lobos marinos en la Isla de Lobos, miles de cormoranes en la isla de los pájaros, algún león marino, y esto con el telón de fondo de Ushuaia emblanquecida y las montañas detrás, realmente la vista es extraordinaria. Llegamos al faro de les Eclarieurs, una de las fotos más típicas de la zona, y regresamos al mediodía muy contentos a pesar del frío pasado (a unos 0 grados y en medio del mar, en fin…). Por la tarde, tocan museos y después de comer en Barcleit, un restaurante de los más antiguos de Ushuaia un buen plato de pasta, a visitar el Museo del mundo Yámana, pequeño pero interesante (indígenas que poblaron esas regiones), el Museo del Fin del Mundo y del Presidio, interesantes para ver toda la historia de la región Patagónica. Ya por la tarde vuelve a nevar intensamente, y hago caso a una recomendación de un forero (gracias Oracio) y cenamos en un lugar super-romántico, Kaupé, con velas y una comida excelente. Esos momentos que entre la decoración, las velas, y nevando fuera dices: bufff, quiero quedarme aquí…

El jueves 13, toca vuelo a Buenos Aires aunque antes desayunamos un chocolate caliente muy típico de esa zona con dos media lunas (croissants). Después de conseguir un remise para el aeropuerto, cosa no fácil debido a la nieve, salimos sin problemas, y llegamos por la tarde a la capital bonaerense. Sin mucho tiempo, vamos a Puerto Madero, como un Puerto Olímpico de Barcelona mucho mas grande y lujoso y cenamos en La Caballeriza, personalmente no me gustó en exceso, lo vi muy turístico a pesar de que estaba hiper-lleno, aunque la carne era buena.

El viernes 14, visita a pie a Buenos Aires. Lo típico, vas desde La Casa Rosada, Plaza de Mayo (no había las madres cuando estuvimos) por la Avenida de Mayo hasta el Congreso, comimos en el 36 billares, toda una institución en la capital porteña y luego, bajas la Avenida Corrientes (llena de teatros, espectáculos, librerías y tiendas de discos antiguos) hasta Recoleta. Allí visitas el cementerio y el Buenos Aires Design, un contraste curioso de cementerio y zona de marcha. En el cementerio obviamente visitamos el mausoleo de Eva Perón. Muy cansados ya nos acercamos en Subte al Café Tortoni para ver un espectáculo de Tango, muy bonito en un espacio reducido, unas 60 personas y a un precio muy razonable. Saliendo del show cenamos en unos de los cientos de restaurantes de diseño de Baires, Filo, en la zona de marcha de la avenida San Martín, cerca de nuestro hotel.

El sábado 15, visita al Barrio de la Boca, con su calle Caminito, y aledaños, barrio pobre pero que conserva mucha autenticidad. Intentad llegar pronto ya que a partir de las 12 todo son tiendas de souvenirs y bailadores de tango a la caza del turista. Sobre esa hora nos fuimos para San Telmo, un barrio encantador lleno de artistas, tranquilo y muy bonito para pasear con muchas casas coloniales con patios muy bonitos y donde comimos en Don Ernesto, otra institución. En la Plaza Dorrego no os perdáis entrar al bar del mismo nombre y tomaros una cerveza y unos manís (cacahuetes), el local lo merece y las vista de la plaza, también. Ya por la tarde, visita a toda la zona peatonal de las calles Florida, Galerías Pacífico, etc…donde por sus tiendas piensas que como pudo ser que hace tres años estuvieran en crisis…ya en esa zona, cenamos y nos despedimos de Baires con una insuperable pizza en otro lugar de culto, Los Inmortales, local decadente pero con encanto.

El domingo 16, viajamos hasta Puerto Iguazú, nos esperaba una tromba de agua impresionante. Por la tarde nos dio una tregua y paseamos por el pueblo, sin mucho encanto, además, jugaba Boca contra River y por la calle no había ni dios, por lo que al final vimos el partido (nada, 0-0 y jugando bastante mal…). Cenamos en La Rueda, un buen restaurante (no abundan allí). Y a dormir que al día siguiente, tocaban Cataratas. Durante la noche llovió como nunca, y la verdad, pensamos que no podríamos hacer la visita.

El lunes 17, despertó nuboso, pero no llovió en ningún momento. El clima es muy húmedo, de buena mañana, hacia el Parque Nacional. Entrada y visita a las pasarelas de la Garganta del Diablo, el lugar donde las cataratas son más espectaculares. No puedo describir la fuerza del agua, el ruido ensordecedor, la bruma y la niebla que levantaban, en fin, un espectáculo inmenso, que te hace sentir muy pequeño. Las pasarelas están muy bien estructuradas y te permiten durante 6 kilómetros ver perfectamente y desde todos los ángulos las cataratas (lado argentino). Luego hicimos el recorrido inferior de pasarelas, quizás el más espectacular, con muchos sitios donde quedas empapado de agua ya que vas justo debajo de las cataratas. Seguidamente el superior, con vistas mas generales e ideales para hacer fotos y finalmente, la traca final, una pequeño paseo por la selva con jeep para ver la vegetación de la selva tropical y embarque en una lancha rápida que cruza a toda pastilla el rio Iguazú, 4 kilómetros tranquilos, y los dos últimos llenos de rápidos, y luego te avisan: proteged todo lo que no se pueda mojar, que nos metemos en la misma garganta del diablo, y así fue. La situación es increíble, notas como el agua entra por todos los lados, y que la vestimenta ni la protección del chubasquero no sirve de nada, indescriptible. Tres veces, nos enfrentamos con las cataratas en un éxtasis general. Excepcional. El regreso igual de rápido y divertido, con continuos saltos y giros en los rápidos y remolinos.

Llegamos alucinados y exhaustos al hotel, en este caso el Saint George, y nos metimos en el jacuzzi para relajarnos y cenamos en el restaurante La Esquina, también muy recomendable (postres deliciosos de maracuyá y pasta rellena muy buena).

Desgraciadamente nos fuimos a dormir ya que el viaje terminaba y al día siguiente nos teníamos que levantar y tomar el avión hasta Buenos Aires y luego hasta Madrid, aunque antes aprovechamos la mañana para tomar una cerveza, las últimas compras y ver las tres fronteras, con Paraguay a la izquierda, Brasil a la derecha y tu en Argentina, con una distancia máxima de 100 metros (al menos, curioso).

Los vuelos fueron puntuales y llegamos con un viaje muy placentero por la noche en el cual pudimos dormir además que el avión iba casi vacío (cosa rara) con Aerolíneas a Madrid sin problemas.

En resumen, un viaje muy económico (es casi imposible gastarte más de 15 euros por persona cenando en los mejores restaurantes de cada sitio, la verdad es que nosotros no lo conseguimos nunca), con cosas únicas para ver, buena gastronomía, seguridad, buenos alojamientos, diversidad de paisajes y de fauna, en fin, que repetiría ahora mismo. Tan solo por ver algo de esto: las ballenas, la pingüinera, el Perito Moreno o las Cataratas de Iguazú vale la pena tomar un avión y hacer 12 horas de avión. Por cierto, 17 días de viaje, sin privarnos de nada, con todos los gastos (vuelo intercontinental, vuelos interiores, alojamientos, comida, cervezas, compras, souvenirs, regalos, en definitiva todo), nos ha salido a unos 1680 euros por persona.

Si habéis llegado hasta aquí, os felicito por leer todo el rollazo, y ahora admito todas las preguntas que tengáis.

Saludos!!!!
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Coti
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Re: Patagonia ( anteriormente publicado ).
« Respuesta #1 en: Marzo 02, 2006, 02:48:51 »

Hola soy Coti, tengo 23 años y te escribo desde la Argentina, especificamente Buenos Aires.
Te comento que encontre esta página de casualidad y fui buscanco información hasta que llegue hasta acá.
Es raro y muy bueno leer cosas de mi lugar pero con los ojos de un español, conozco muchas cosas de la Argentina pero hay algunas que nosotros las vemos diferentes, supongo que ustedes les pasa lo mismo con su país.
Debo admitir que en partes del relato me emocioné, me interesa muchisimo la vision del turista, soy estudiante de turismo y en Argentina de a poco la gente le va tomando importancia a la legada de "extraños" (lo digo de la mejor manera); trabajo en el aeropuerto (Ezeiza para los amigos como decis) y ahi no hay mucho tiempo para charlar con la gente que llega y se va.
Me gustaría seguir en contacto con vos para saber más de tu experiencia en Argentina.
Cualquier duda para un próximo viaje a Argentina no dudes en consultar.
Saludos desde el otro lado del mundo!
Coti

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