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Autor Tema: Casamance (Sur de Senegal)  (Leído 989 veces)
Gio
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Casamance (Sur de Senegal)
« en: Febrero 07, 2006, 10:38:20 »

Casamance, un lugar por descubrir

Finalmente y después de varios intentos a varios destinos acabamos escogiendo Senegal para pasar los días del puente de diciembre. La primera duda que tuvimos entonces fue a que parte dedicar esos días, ya que el tiempo era escaso y el lugar a conocer inmenso. Tras conversaciones con algunas agencias, con personas que habían estado por la zona e informaciones extraídas de varios medios, decidimos dedicar esos días a la Casamance, situada al sur de Senegal, acertamos.

Al tratarse de pocos días, decidimos que lo mejor sería en este caso contratar una agencia que nos hiciera un recorrido de forma que no perdiéramos ni un minuto buscando lugares, alquilando coches y buscando alojamientos, de este modo iríamos a tiro hecho, sería más caro, pero queríamos aprovechar el tiempo al máximo, así lo hicimos, teniendo la gran suerte de contratar una agencia que nos preparó un precioso circuito por la Casamance.

Ahora, al recordar los días allí pasados, pienso en el gran cariño que hemos recibido de los niños, la amabilidad de sus gentes, el color de sus paisajes, los atardeceres increíbles que hemos presenciado, las sonrisas que nos han dedicado, las manos que nos han estrechado, la sinceridad con que se nos ha tratado, una parte de mi corazón se ha quedado allí para siempre. No puedo menos que pensar en las dificultades que han sufrido los últimos años con la guerrilla, quedando totalmente cerrados al turismo y separados del mundo, hasta que por fin, tras más de 10 años de lucha, ha sido firmado un acuerdo de paz a finales de 2004, permitiendo la apertura de puertas a un turismo que todavía es muy escaso por esa parte del país.

El viaje comenzó el domingo 4 de diciembre, llegamos a Dakar hacía la 2:30h de la madrugada. En el aeropuerto nos estaba esperando sonriente el dueño de la agencia que habíamos contratado. Nos llevó al hotel, Novotel, la recepción era muy bonita pero bastante cutre en habitaciones, no obstante, como eran pocas horas las que íbamos a dormir allí, nos quedamos fritos al instante.
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Gio
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Re: Casamance (Sur de Senegal)
« Respuesta #1 en: Febrero 07, 2006, 10:44:41 »

Día 5 de diciembre

Desayunamos como dos reyes.

Habíamos quedado en la recepción hacia las 9:30h, allí estaba el dueño de la agencia acompañado de quien nos iba a hacer de guía durante ese día. En un principio, la visita programada era para ir la isla de Gorée (isla de los esclavos), pero al ser lunes la casa de los esclavos estaba cerrada, así que cambiamos el circuito y nos fuimos directamente al lago rosa.

Nuestro guía que medía aproximadamente dos metros, resultó ser un buen negociador, paró a varios taxistas hasta conseguir que le dieran un precio razonable por la excursión, nos sorprendió como llegan a enfadarse los taxistas al negociar, se gritan, hacen muecas y gestos exagerados como aclamando al cielo, nosotros contemplábamos como espectadores de primera fila desde la acera de en frente, en cierto modo aliviados por ahorrarnos ese difícil trabajo. Una curiosidad: los taxis en Dakar son como los de Barcelona, negros y amarillos, lo podréis ver en las fotos.
También nos sorprendió aunque no tanto, las auténticas tartanas que circulan por las calles, entre el caos de coches, carretillas tiradas por burros, autobuses tuneados, motos, mujeres cargadas con sus bebes a la espalda y cubos de agua en la cabeza, hombres llevando corderos de un lado a otro, niños correteando, bicicletas, a casi todos los vehículos les faltaba una o varias partes, bien no tenían puerta, o bien carecían de ventanillas, sin capó, el que tenía puertas, las tenía prácticamente colgando de un hilo, aboyadísimas, en general coches que en otra parte del mundo estarían en un museo.

Durante el camino, el guía nos explicó toda clase de costumbres y tradiciones típicas de allí, íbamos formulando preguntas conforme nuestros ojos contemplaban la actividad de las calles de Dakar hasta llegar al famoso lago rosa. Pudimos contemplar que de rosa nada de nada (mi gozo en un pozo). ¿Porque? Pues porque resulta que está rosa de Enero a Junio, a causa de una combinación de una bacteria que poseen las algas del fondo del lago con los rayos solares, la cuestión es que no estaba rosa.
Comimos en un restaurante que estaba a pie del lago con unas fantásticas vistas, el menú, arroz con pescado lo típico de Senegal, entonces desconocíamos que íbamos a pasar el resto de la semana degustando para comer y cenar en la mayoría de las ocasiones ese mismo plato.

Tras contemplar como sacaban la sal del fondo del lago a pulso (así están los tíos), dar una vueltecita por toda la zona y comprar las características muñecas de recuerdo, regresamos a Dakar, ya que teníamos que pasar primero por la agencia y después al aeropuerto para salir hacia Ziguinchor, capital del sur perteneciente a la Casamance.

Llegamos a Ziguinchor hacía las 20:00h, nos esperaba nuestro nuevo guía en el aeropuerto, como estábamos aún cansados, fuimos directos al hotel, donde cenamos al son de un extraño instrumento del que desconozco el nombre, tocado por un músico, en un embarcadero junto a un precioso río, el cielo bañado de estrellas, unas gambas buenísimas y como no, arroz con pescado, delicioso.

De camino a la habitación nos encontramos con toda clase de fauna y flora aunque de tamaños proporcionales a King Kong, nos pusimos la mosquitera y a dormir con las piernas encogidas ya que apenas cabían en la cama...aún así nos quedamos dormidos profundamente.
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Re: Casamance (Sur de Senegal)
« Respuesta #2 en: Febrero 07, 2006, 10:48:10 »

Día 6 de diciembre

Tras desayunar en el embarcadero, esta vez con vistas nítidas del fabuloso panorama, nos fuimos al coche en dirección Oussouye, pueblo que una vez allí íbamos a visitar a pie.

Al bajar del coche, nuestro guía (natural de Oussouye) nos dio el visto bueno a perdernos por las calles de ese pueblo en solitario durante un ratito. En ese momento concreto, fue cuando empecé a quedarme prendada de la esencia del África que aún no había descubierto en otros viajes, al caminar por sus caminos de tierra roja, sus verdes e inmensos árboles, el olor del aire, la sencillez de las casas de barro, los animales deambulando sin rumbo, los tenderetes en el suelo con sencillos objetos que aquí no servirían sino para llenar contenedores y lo mejor, su gente, los niños, las mujeres, los hombres, los pocos mayores que vimos, esas sonrisas, las miradas, la sinceridad, la Casamance te llena, en todos los sentidos, en todos los aspectos.

Caminamos curioseando todo aquello que nos íbamos encontrando, a la vez que en sus miradas y en sus sonrisas encontrábamos esa complicidad que mostraban hacia nosotros, ellos también tenían curiosidad, los niños nos tocaban disimuladamente, las chicas nos miraban con timidez, las mujeres nos sonreían mientras continuaban con sus labores, los hombres se acercaban a estrecharnos la mano, te sientes tan pequeño en un lugar tan grande…

Nuestro guía nos llevó hasta su casa, nos mostró su cuarto (que era toda su casa), nos presentó a algunos de sus primos y hermanos, todos tuvieron una sonrisa para nosotros, todos, sin excepción.

Seguimos la visita a pié caminando entre las casas de barro hasta llegar a Edioungou, hermoso lugar donde nos esperaba la comida, arroz con pescado (parte III). Nuestro guía nos prometió una siesta tras la comida muy especial, así fue. La mesa estaba situada estratégicamente en una bonita terraza con espectaculares vistas al río, y en ambos lados de la terraza hamacas de cuerda colgaban para poder acomodarse a dormir, o bien, a deleitarse con el panorama, nosotros hicimos ambas cosas. Aquí tendréis que ver las fotos.

Tras la comida, caminamos hasta llegar a una piragua a remos, que nos transportaría por los manglares al atardecer hasta un hotel de difícil acceso situado en un recóndito lugar de la Casamance llamado Djiromaite. Este día, pude contemplar el atardecer más bonito que mis ojos hayan visto y con gran diferencia, espero que las fotos hagan justicia.

Al llegar a Djiromaite, los niños se nos acercaban por todos los lados, saltaban, se reían, se miraban, nos tocaban… 

El hotel fantasma en el que nos alojamos, era sencillamente espectacular. Se trataba de un hotel de lujo, abandonado hace 15 años, del que se han mantenido arregladas únicamente algunas habitaciones por parte de gente del pueblo, para los escasos turistas que caen esporádicamente por aquella zona. La sensación era como si en medio de la selva de repente apareciese un hotel con todas las comodidades, pero se trataba de un hotel tomado por la maleza, las plantas, las palmeras y los árboles crecían desordenadamente entre las piedras y los muros del hotel. Obvia decir que ni luz ni agua caliente, allí estabas casi en la selva. Éramos los únicos huéspedes, tooodo el hotel para nosotros, bueno, todo no…en la habitación, había una parte más de esa inimaginable selva… así de buenas a primeras, teníamos un invitado con 8 patas de las gordas, pero gordas de verdad, suerte del guía…debía ser el “santo guía”, de un zapatillazo resolvió el problema. Nosotros colocamos la mosquitera por si el ser en cuestión tenía hijos o marido…al día siguiente comprobamos que sí los tenía y además en esa habitación.

El señor Gio, no estaba muy convencido de que aquella situación fuera segura (dos blancos solos en un pueblo durmiendo en un hotel abandonado y sin vigilancia), así que se dedicó a intentar meterme miedo en el cuerpo, hasta encontró dos manchas de sangre en una pared de la habitación y, claro, en esa situación, cuando estás ahí, sólo, de noche, la araña, las manchas, al guía sólo se le veía el blanco de los ojos…pero aún así, no sentí ni pizca de miedo, tal vez sea una cabeza loca, pero es la verdad así que tras peinar la zona, revisamos cada extremo, cada puerta y ventana de ese hotel, aprovechando también para revisar el exterior del mismo, hasta que anocheció y la luz ya no nos dejó seguir descubriendo los rincones encantadores que escondía aquel lugar fantasma.

Llegó la hora de la cena. Como no había luz, pues velitas, nos colocaron una mesa en el porche del hotel, y una encantadora señora del pueblo se encargó de servirnos la exquisita cena, que en esta ocasión fueron espaguetis con pollo (allí el pollo es comida de lujo), nosotros nos sentíamos como dos reyes, en aquel hotel sólo para nosotros, con la única luz de dos velas y bajo el manto de las estrellas de la noche. Nunca me había pasado en un viaje, pero este día en concreto viví varios momentos en los que me pregunté si podía ser mejor, y me lo pregunté porque conocía la respuesta: imposible; lo que no sabía, es que esa pregunta me acompañaría el resto del viaje.

Terminamos de cenar y charlamos un rato con el guía y con la encantadora cocinera, finalmente, ya cansados, nos fuimos a dormir y, aunque las experiencias vividas nos impidieron conciliar el sueño rápidamente,  acabamos cayendo aletargados.
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Re: Casamance (Sur de Senegal)
« Respuesta #3 en: Febrero 07, 2006, 10:52:55 »

Día 7 de diciembre

Despertamos muy temprano y salimos inmediatamente a pasear por el hotel, bajo la luz del amanecer, cámara en mano, mientras intentábamos retratar cada rincón, nos preparaban el desayuno de nuevo en el porche, bajo las enormes palmeras que bordeaban toda la fachada hasta llegar al río donde su horizonte ya se confundía con el cielo. De nuevo nos sentimos privilegiados por disfrutar de un momento tan hermoso, tengo fotos.

Dejamos el hotel mirando hacia atrás intentando retener esa imagen para siempre.

Nuestro siguiente destino era un pueblecito llamado Mlomp donde visitaríamos el museo diola. Antes de llegar, nuestro guía nos preguntó si queríamos ver la escuela de su primo en el pueblo de Djiromaite. Obviamente dijimos que si. Llegamos a la escuela, parecía hecha de piedra, tenía tres aulas, estaba como todo en África sin terminar y, en total no serían más de 50 alumnos, entramos en la primera clase y todos los niños se levantaron y al unísono nos dieron los buenos días: Bon Jour Mademoiselle, Bon Jour. Casi se me saltan las lágrimas, todos aquellos niños allí estudiando con escaso material, en una clase sin ventanas y, con unas sonrisas que se salían de sus caras. Otra vez volví a sentir que África me atrapaba. Acabamos haciendo una foto a cada maestro con sus alumnos, nos explicaron las materias que daban y los materiales que empleaban. Por supuesto tras visitar las tres aulas, acabamos tomando la dirección de la escuela y les enviaremos material y las fotos, espero que les llegue.

Salí de la escuela de nuevo mirando hacía atrás, podía ver a los niños mirando por las ventanas y saludando y riendo.

Caminamos hasta llegar al pueblo diola de Mlomp, los diola son una etnia que vive en esta parte de la Casamance desde hace muchos años, nuestro guía era diola. Nos llevó hasta el museo. ¡¡¡Que museo!!! Una cabaña de barro, con el techo de caña y paja, de máximo 5 metros en redondo, en el centro un árbol hacía de separador, de forma que siguiendo el árbol dabas la vuelta al minúsculo museo, era encantador, aunque no sé si sobreviviría a una tormenta. El guardián del museo, es quién se encargó de explicarnos muy educadamente cada pieza en francés y nuestro guía realizaba la traducción literal palabra por palabra. Fue muy interesante. Salimos del museo y nos llevaron a visitar una casa típica de adobe de dos plantas. También muy interesante.

Llegó la hora de comer, así que nos dirigimos a casa de una amiga de nuestro guía que nos había preparado un delicioso arroz con pescado (IV) que degustamos bajo la sombra de un enorme árbol.

Al terminar, nos llevaron en coche hasta el puerto de Elinkine, paseamos por el mercadillo mientras observábamos como descargaban en el puerto unos peces del tamaño de delfines (era capitán, lo que veníamos comiendo y cenando a diario), por acercarme demasiado a curiosear, me plantaron una bestia de esas encima mientras se desternillaban de la risa, supongo que de mi cara de susto, por supuesto que mi esposo captó el momento velozmente, después los problemas los tuve yo para quitarme el aceite y la pasta de las manos y los brazos…earggg…decidí quedarme quietecita a esperar a que llegase la piragua (en este caso a motor) que nos transportaría a la isla de Carabane.

Y llegó, dejamos atrás el puerto de Elinkine con sus bonitas y coloridas embarcaciones flotando y sus cientos de palmeras de fondo, de nuevo tengo fotos, en 30 minutos de paseo por manglares nos plantamos en la isla Carabane. Estaba a punto de atardecer, así que dejamos las cosas rápidamente en la habitación y salimos a caminar por la orilla del río que parecía totalmente una playa, ya que nuestro guía nos llevaba al sitio estratégico donde íbamos a contemplar otro inolvidable atardecer.

Tras relajarnos un rato en unas bonitas hamacas situadas junto al río, llegó la hora de cenar.

Nos sirvieron un buen arroz con pescado (V), sentí que empezaban a salirme escamas por todo el cuerpo, de seguir así, tal vez conseguiría hacer submarinismo a pleno pulmón, pero realmente, no podía quejarme, porque estaba buenísimo.

Tras la cena, todavía nos aguardaba una bonita sorpresa, caminamos un buen rato por la arena junto al río hasta llegar a una fogata, junto a ella unas alfombras y gente sentada alrededor de un grupo de música “Eco Carabane” que consiguieron con sus canciones que esa noche fuera inolvidable. Cantaron en Wolof (idioma oficial de Senegal), en inglés y en español y, para cada canción nos explicaban lo que decía la letra, todas eran muy emotivas, la que más, la dedicada a los más de 2000 senegaleses que perdieron la vida en septiembre 2002 al hundirse el barco en el que viajaban. Pasar la noche allí, en la arena, escuchando la música con el sonido de los bongos, bajo la luz de la luna y las estrellas, la pequeña fogata, me hicieron sentir de nuevo como en una nube de algodón, algo que sólo me ocurre en África.
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Re: Casamance (Sur de Senegal)
« Respuesta #4 en: Febrero 07, 2006, 11:00:29 »

Día 8 de diciembre

Nos levantamos y desayunamos sintiendo la brisa del río en nuestras caras, el agua estaba totalmente plana.

Nos pusimos en marcha con nuestro guía que nos llevó a visitar la isla, conocimos la pequeña aldea de pescadores que en ella habitan, un pequeño grupo de familias muy humildes y como siempre en África muy sonrientes, invariablemente, todos nos iban saludando al pasar por delante de sus casuchas de adobe, en algunos casos nos permitían acercarnos a sus cabañas y entrar. Una de las mujeres me plantó un bebé gordito y negro como el carbón en brazos mientras ella se colocaba uno igual en la espalda, era un muñeco, además sin conocerme de nada y se tronchaba de la risa, me lo hubiera llevado para casa, pero el niño era muy feliz allí, así que no pude ser egoísta y con toda la pena del mundo se lo devolví a su mamá.

Llegamos hasta un cementerio especialmente curioso por haber allí enterrado un soldado francés que específicamente solicitó al morir que se le enterrara de pié, ya que la conquista debía proseguir, me negué a sacar una foto de la tumba de semejante carcamal. Proseguimos nuestro paseo hasta llegar al río-playa, y allí nos quedamos aprovechando el solazo de la mañana hasta la hora de comer el arroz con pescado de rigor (VI). Después de la comida, salimos en piragua a motor, acompañados por uno de los músicos de Eco-Carabane que nos explicó muchas cosas durante el camino, nos dirigíamos hacia la zona más turística de Senegal “Cap Skirring” atestada de franceses a diestro y siniestro.

La piragua nos dejó en medio del mar (literalmente) así que con los pantalones arremangados hasta las rodillas y las chanclas en mano, procedimos al desembarque con las maletas por sombrero (tomando ejemplo). Llegamos a Cap Skirring ante una gran expectación de gente que se acercaba a nosotros para asegurarse de que más tarde pasaríamos por su tienda (el turista destroza, en estos momentos lo ves muy claro). Esquivamos a quién pudimos hasta llegar finalmente al taxi que nos esperaba para llevarnos al hotel, que aunque estaba a 10 minutos andando, con maletas y ese sol…pues no era plan.

Llegamos al hotel, muy bonito, unos jardines preciosos, nada más poner un pie en recepción un lagarto del tamaño de un iguana gigante, pasó contorneándose ante nuestras asombradas narices, para especificar el tamaño, sería más largo que un brazo de un hombre de 1,80…, yo me pasé el resto de los días buscándolo, pero no volví a verlo.

Fuimos a la habitación y la revisamos de cabo a rabo (después de ver al pequeño dinosaurio…) pero no encontramos más que unos cuantos mosquitos, una araña y una rana, ésta última no quería salir, pero al final lo conseguimos.

Ya sólo quedaba ver la hermosa playa que nos aguardaba…y sí, entiendo perfectamente que esté lleno de franceses, lo que no entiendo es cómo no hay más españoles, la playa era despatarrante, las palmeras salteadas por la arena, hamacas de palmera a palmera, sombrillas de paja, sillas de madera tallada, el chiringuito con sus cócteles tropicales, era un pequeño caribe en la costa africana. Paseamos por la arena y nos impregnamos del calor senegalés recordando que en Barcelona estaban a unos 6 o 7 grados…nos dimos un buen baño, contemplamos otro hermoso atardecer y nos fuimos a cenar.

La cena: después de haber comido arroz con pescado en 6 ocasiones, pusieron una carta en mi mano con todo tipo de carnes y como no, pescados, pues bien, ante esa oferta tan variopinta de platos, decidí pedir arroz con pescado, mi marido me miraba incrédulo mientras lo pedía, pero la verdad, estaba muy bueno y no sabía que pedir, así que procedí a degustar el 7º arroz con pescado de mi viaje…

Nos fuimos a dormir.
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Re: Casamance (Sur de Senegal)
« Respuesta #5 en: Febrero 07, 2006, 11:03:07 »

Día 9 de diciembre

Nos levantamos dispuestos a pasar un día de relax absoluto. El desayuno en la terraza con vistas al mar bajo la sombrilla de paja fue inmejorable.

Como era temprano decidimos ir primero al pueblo a pasear un poco y después ya iríamos a la playa. Alquilamos unas bicicletas y nos pasamos dos horas perdidos por sus calles, algunos se ponían a tu lado y te perseguían hasta la saciedad, ven a ver mi tienda, la mía es mejor, el mejor precio, el más barato, la mejor calidad, sólo para españoles, lo peor de la Casamance, aunque no puedo evitar pensar en que nosotros (los turistas) somos los culpables. Aún y con toda la pesadez de los comerciantes del pueblo, lo pasamos bien, paramos a tomar un zumo en un bar típico, muchos se acercaban a darnos la mano, en general, encontramos muy buena gente en todas partes.

Después del paseo regresamos al hotel para ir a la playa un rato. Estuvimos estirados en las hamacas, paseando por la arena, encargamos una langosta para la cena a un tal Alfa que en la playa iba buscando víctimas para llevárselas a su casa a prepararles la cena y después darles un concierto con los bongos. Comimos una ensalada y unas gambas buenísimas aun precio irrisorio en el chiringuito de la playa, pasamos toda la tarde de panching bajo el sol de Senegal y contemplamos un nuevo e inolvidable atardecer.

Al llegar la hora de la cena, nuestro amigo Alfa había conseguido enredar a unos italianos, lo agradecí enormemente, porque si hubieran sido franceses no habríamos cruzado muchas palabras. La cabaña era de película, oscura, a unos pocos metros de la orilla, con velitas y “vino”, nos sirvió como no, un arroz con pescado (VIII) de primero y la deliciosa y enorme langosta nos esperaba de segundo. Después de la cena, nos sentamos juntos en la arena para escuchar los bongos y la voz de nuestro anfitrión y su compañero, contemplando las estrellas y escuchando el rumor de las olas al llegar a la orilla. Intenté disfrutar cada minuto que marcaba mi reloj, sabiendo que al día siguiente se terminaba mi mini-aventura africana.
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Re: Casamance (Sur de Senegal)
« Respuesta #6 en: Febrero 07, 2006, 11:10:09 »

Día 10 de diciembre

Último día. Nos levantamos tristes a pesar de que el día iba a ser muy largo, el avión salía desde Dakar a las 2:55h de la madrugada, así que íbamos a poder aprovecharlo al máximo.

Desayunamos observando el mismo y maravilloso paisaje del día anterior, aunque ese día, con cierta melancolía. Nuestro guía nos esperaba a las 9 en punto en la recepción para llevarnos a Ziguinchor a tomar el vuelo hacia Dakar.

Salimos puntuales y subimos al coche que nos esperaba en la entrada. Pasamos el camino observando por nuestra ventana, tratando de no perdernos nada de lo que fuera sucedía, la vida para ellos seguía igual, las mujeres caminaban por el borde de la carretera llevando los bebes a sus espaldas y en su inmensa mayoría llevando alguna carga en la cabeza, los niños correteaban sonriendo y saludando con la mano cuando nos veían pasar, las vacas pastaban inertes a lo que sucedía a su alrededor, las gallinas caminaban alrededor de sus corrales, algunos hombres descansaban a la sombra de algún inmenso árbol, otros llevaban la carretilla cargada hasta límites insospechados, los estudiantes caminaban hacia la escuela con los libros en mano, la gente iba y venía cada uno hacía su destino y nosotros íbamos hacia el nuestro.

Llegamos al aeropuerto 2 horas antes de la salida del vuelo, así que nuestro guía nos dejó las maletas vigiladas y nos llevó a ver el mercado local de Ziguinchor. Junto con el mercado de Hoian (Vietnam) es uno de los mejores mercados que he visto, en las fotos lo podréis comprobar. Nos pateamos el mercado enteramente, tratando de no dejar un rincón por descubrir, cosa que estoy segura que no logramos. Me hubiera parado en cada puesto, para hablar con la gente, preguntar sobre los productos que vendían, pero ni el guía ni el Sr. Gio estaban dispuestos a eso, así que me conformé comprando algunas hierbas y una gran bolsa de chili picante (este vicio me lo tengo que quitar).  Y como el tiempo no se puede detener llegó la hora de ir al aeropuerto, así que con todo un gran pesar en mi corazón, caminé hasta la puerta del taxi como si me dirigiese al corredor de la muerte.

Llegamos al aeropuerto y nos encontramos con un buen pitote organizado, al parecer, se habían vendido más billetes de la cuenta (overbooking en cristiano) y quien iba a pringar sin viajar en el único vuelo diario entre Ziguinchor y Dakar? pues cinco nativos de la Casamance que habían comprado sus billetes los últimos (las injusticias de siempre), pero claro, África no es Europa, así que dichos tipos que tenían unas medidas de 2X2, se colocaron en barricada en la puerta de embarque y dijeron “aquí no entra ni Dios” español, francés o mongol y, claro, nosotros como el resto de gente que allí estaba a la expectativa y, que aproximadamente les llegábamos por la cintura, pues mutis, la cosa se complicó y finalmente vino la policía a llevárselos, no se como se arreglarían entre ellos, pero al final no viajaron con nosotros. Nos despedimos de nuestro guía intercambiando direcciones, abrazos y promesas…

Y llegamos a Dakar, era casi la hora de comer y teníamos que ir al el puerto para tomar el ferry hacia la Isla de Gorée. Llegamos justo cuando salía el último barco de la mañana (eran las 14:00h) así que a esperar hasta las 16:00h, que salía el siguiente. Nos fuimos a comer, un caza-turistas nos explicó los restaurantes que había por la zona, fue fácil: europeo o africano, escogimos el típico africano. Sólo servían dos platos, uno de ellos el consabido arroz con pescado, así que no dudamos, a por el IX… Aunque parezca increíble era bastante distinto de los que servían por el sur y muy picante, estaba riquísimo.

Llegó el ferry y subimos los primeros cogiendo el sitio con mejores vistas para la corta travesía. Todavía no habíamos llegado a la isla, que ya sientes algo muy difícil de explicar, sólo con pensar la terrible historia que habían sufrido allí 20 millones de personas durante más de 200 años…demasiado duro como para considerarlo una simple visita turística más. Supongo que también tiene que ver la sensibilidad de cada uno, a mi las injusticias me pueden, pero si se hacen sobre gente de allí, creo que me duelen más aún y, más aún todavía si pensaba en los cinco días anteriores, como alguien ha podido hacer tanto daño a gente tan buena? La triste respuesta para mí es sencilla: el dinero.

Desembarcamos y fuimos directamente a visitar la famosísima casa de los esclavos, por el camino nos tropezamos con el monumento a la liberación de la esclavitud, me sobrecoge pensar en ello.
Llegamos a la casa y nos fueron explicando celda a celda, lo que allí pasó, celda de pesaje (peso mínimo para los hombres: 60kg), celda de engorde, para aquellos que no alcanzaban el peso mínimo, celda de las mujeres, celda de los niños, ninguna de esas celdas medía más de 20 metros y no recuerdo a cuantas personas embutían dentro…Finalmente, llegabas a la puerta del NO retorno, también conocida como la puerta de la liberación, quien la cruzaba ya no regresaba, bien moría durante la durísima travesía, o bien sería un esclavo, el sus hijos y sus nietos, todas sus vidas en el nuevo continente, muchos preferían tirarse a los tiburones antes que subir al barco, lo entiendo perfectamente. Te parte el alma.

Salimos de la casa cabizbajos, de nuevo el ser humano me parece un ser terrible, ya en Vietnam, tras salir del museo de la guerra, sentí algo así, porque somos tan malos? tan violentos? tan salvajes? 

Paseamos por la isla esperando a que saliera el ferry de vuelta, toda la pequeña isla estaba impregnada de ese dolor que un día reinó en ella, por lo menos yo así lo percibía, en cada casa, cada ventana, cada árbol, cada piedra era testigo de algo que nunca debió ocurrir.

Llegamos a Dakar y nos dirigimos hacia la agencia donde nos esperaba el gran jefe, nos había prometido una cena con música en directo en un lugar encantador. Así fue, nos llevo a un restaurante (4 you) creo que era su nombre y, por primera vez, no pedí arroz con pescado, sino un quiche con gambas y no se qué, estaba deliciosísimo, para chuparse los dedos, encima acompañados por un grupo de música, fue muy agradable. Pasamos allí un buen rato hasta que se hizo la 1 de la madrugada, llegó la hora de la verdad.

Dijimos adiós a un país que al que espero podamos regresar lo más pronto posible. Nos llevamos un montón de recuerdos y experiencias, vivencias que no olvidaré nunca, pero les dejé un trozo de mi corazón que además no quiero que me devuelvan, allí estará bien.
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Karl
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Re: Casamance (Sur de Senegal)
« Respuesta #7 en: Febrero 07, 2006, 01:32:14 »

Hola Gio,
Me ha encantado tu relato y me gustaria saber que agencia contactaste para tu viaje, pues dan ganas de ir ya mismo, al leer tu viaje. Gracias.
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Gio
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Re: Casamance (Sur de Senegal)
« Respuesta #8 en: Febrero 07, 2006, 01:34:18 »

Hola Karl.
Contraté una agencia desde internet llamada Cacahuet, mantengo contacto con el dueño, si te interesa te doy su correo ya que el recorrido que nos prepararon fue precioso.  Wink
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