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Autor Tema: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje  (Leído 20583 veces)
Oracio Holiveira
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Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« en: Enero 16, 2007, 03:44:19 »

Bueno, pues ya he conseguido hacer la reserva de los billetes que nos permitirán visitar Montenegro esta primavera.

No he encontrado ninguna combinación que me convenga con un billete "normal", así que he tenido que recurrir a parte de mis millas de Air France. El principal motivo han sido la escasez de vuelos a Dubrovnik y Tivat (cerca de Kotor) antes de mediados de mayo. Tan solo he visto un par de posibilidades a Dubrovnik que me iban bien en fechas: una con Easyjet y Croatian Airlines, vía Londres, pero se me ponía en los 400 € y otra vía Alemania con Air Berlin y HLX, por 250 €, pero que me obligaba a pasar una o dos noches en Alemania tanto a la ida como a la vuelta.

Al final los vuelos quedan así:

Sábado 21 abril
07.10 h. Biarritz - París CdG - Zagreb 11.30 h. con Air France
14.30 h. Zagreb - Dubrovnik 15.25 h. con Croatian Airlines

Martes 1 mayo
08.10 h. Belgrado - Paris CdG - Biarritz 14.45 h. con Air France

Por el vuelo de ida hasta Zagreb y vuelta desde Belgrado sólo hemos pagado las tasas y cargos, es decir 125 € por persona.
Por el vuelo Zagreb - Dubrovnik hemos pagado 213 kunas (aprox. 30 €) por persona todo incluido, en la web de Croatian Airlines.

Y la primera idea de recorrido, todavía muy verde, es más o menos ésta:

- La noche annterior al viaje, el viernes 20 abril, seguramente iremos a cenar y a dormir a Biarritz, para mitigar un poco el madrugón del día siguiente.

- Las 2 primeras noches las pasaremos en Dubrovnik, para visitar esta bella ciudad amurallada.

- Después pasaremos 3 ó 4 noches en alguno de los pueblos de la bahía de Kotor, como base para recorrernos los pueblos y playas de la bahía, el P. N. Lovcen, y la antigua capital montenegrina, Cetinje. .

- Y despues está por ver: o bien tirar directamente hacia el Norte hasta Zabljak y realizar el resto de la estancia allí, recorriendo las montañas del P.N. Durmitor; o bien tirar hacia el Sur para visitar la costa de Budva y Bar y el P.N. del lago Skadar. En ambos casos sería posible añadir una corta visita a los bosques del P.N. Biogradska Gora. Lo que está claro es que, al menos a nuestro ritmo, no nos dará tiempo a visitar los 4 parques nacionales del país.

- Ya por último cogeremos el tren en dirección a Belgrado, bien sea en Bar en la costa, en la capital Podgorica, o más al Norte en Mojkovac, en función de por donde andemos. Pasaremos la última noche en la capital serbia. Por lo que he leído, el trayecto en tren es de lo más espectacular y vale la pena en sí mismo. Hay 5 salidas diarias, una de ellas por la noche y con literas. Además siempre nos queda la posibilidad de contratar a última hora un vuelo Podgorica - Belgrado.

Ya leí en su día en el hilo de Croacia la información sobre Dubrovnik. La volveré a repasar. Sobre Montenegro iré poniendo aquí las dudas que vaya teniendo. Si alguien ha estado por allí y quiere comentar cualquier cosa sobre mi itinerario, la información será bienvenida.

Oracio
« Última modificación: Mayo 08, 2007, 11:58:38 por Oracio Holiveira » En línea
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Re: Dubrovnik y Montenegro
« Respuesta #1 en: Enero 16, 2007, 06:29:55 »

Que bien Oracio!

Yo tengo unas ganas de volver por aquellas tierras.... Que envidia...

En cuanto a lo de los vuelos, ahora ya nada porque ya los tienes, pero no miraste con skyeurope? Nosotros usamos esta compañia y los precios estaban tirados.Eso sí con vía  otras ciudades.Ahora además han ampliado destinos.

En cuanto a Dubrovnik, si necesitas alguna información, ya dirás.

Que pinta más chula tiene vuestro itinerario!!!
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Oracio Holiveira
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Re: Dubrovnik y Montenegro
« Respuesta #2 en: Enero 16, 2007, 08:47:57 »

Sí que miré con Skyeurope, Moon, pero lo mismo que casi todas las demás compañías. No empieza a volar a Dubrovnik hasta mediados de mayo.

Con un poco de suerte, estoy yo solito en Dubrovnik!

Oracio
« Última modificación: Enero 16, 2007, 09:29:27 por Oracio Holiveira » En línea
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Re: Dubrovnik y Montenegro
« Respuesta #3 en: Febrero 11, 2007, 08:05:17 »

 Smiley
Hola Oracio: leo los preparativos de tu viaje con mucho interés, toda la información que vas aportando servirá para el nuestro, la idea es ir en verano. en julio o septiembre y alquilar coche.
Seguiré atentamente tus noticias.

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Re: Dubrovnik y Montenegro
« Respuesta #4 en: Febrero 11, 2007, 10:21:33 »

Hola de nuevo Airun,

En su día preguntaste dónde conseguir mapas del P.N. Durmitor. Te los puedes descargar gratis de la siguiente página web:

http://mapy.mk.cvut.cz/list/data/Jugoslavie-Yugoslavia/Cerna%20Hora

 Te podrás descargar planos de varias zonas de Montenegro, entre ellos varios de senderismo por los parques nacionales, y en concreto de Durmitor. Cada plano ocupa varios ficheros, imprimiendolos en A4 y uniendolos con celo quedan bastante bien.

Nos seguimos leyendo.

Oracio
« Última modificación: Agosto 10, 2007, 05:30:37 por Oracio Holiveira » En línea
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Re: Dubrovnik y Montenegro
« Respuesta #5 en: Abril 02, 2007, 05:55:03 »

Sigo leyendo con atención el foro y lo que se publica sobre Croacia me hace replantear el viaje y aprovechar para visitar este pais además de Montenegro. A ver si podeís aconsejarme: vuelo de Barcelona a Dubrovnik,visita de la ciudad,  alquilar coche y  ir a Montenegro, visitar Kotor y alguna otra ciudad de la costa, el P.N. de Durmitor (la idea es hacer algunas excursiones) i el cañón de Tara ..., y luego volver a Croacia, hacer ruta por la costa y vuelta a Barcelona, desde Dubrovnik. ¿Tenndremos algún problema para viajar con el coche de alquiler desde Croacia a Montenegro? Hace unos años intentamos ir con el mismo coche desde la República Checa a Eslovaquia y el alquiler se disparaba y la fianza ni os cuento..¿ Podeís aconsejarme  sobre lo que hay que visitar en Croacia ?. Respecto a Montenegro espero que Oracio realice su viaje y pueda informarme de primera.
También nos hemos planteado ir con coche, pero no tenemos ni idea de si es aconsejable viajar con el propio coche, por temas de seguridad.
Gracias.
Airun
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Re: Dubrovnik y Montenegro
« Respuesta #6 en: Abril 02, 2007, 06:12:07 »

¿Tenndremos algún problema para viajar con el coche de alquiler desde Croacia a Montenegro? Hace unos años intentamos ir con el mismo coche desde la República Checa a Eslovaquia y el alquiler se disparaba y la fianza ni os cuento..¿ Podeís aconsejarme  sobre lo que hay que visitar en Croacia ?. Respecto a Montenegro espero que Oracio realice su viaje y pueda informarme de primera.
También nos hemos planteado ir con coche, pero no tenemos ni idea de si es aconsejable viajar con el propio coche, por temas de seguridad.
Gracias.
Airun

Mas que problemas de seguridad, que no los tendréis, el mayor problema reside en que la mayoria de compañias no permitian pasar de un pais a otro.Lo mejor es que preguntes a la comapñia donde alquiles el coche.Ellos te lo diran

Sobre info general de Croacia tienes un extenso hilo http://www.viajerosolidario.com/foro-de-viajes/index.php/topic,138.0.html

donde he habaldo de todos los temas posibles, yo creo  Undecided , en mi caso sobre Dalmacia,que es lo que conozco, y donde Oracio tambien habla sobre Plitivce y otras zonas. Echa un vistazo y si te surgen dudas, aqui estamos.
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Re: Dubrovnik y Montenegro
« Respuesta #7 en: Abril 02, 2007, 10:57:47 »

Hola airun

No te puedo ayudar mucho con la parte sur de la costa dálmata porque no he estado aún. Toda la costa del Adriático me la voy haciendo a cachitos: comencé por 10 días en la parte norte de la costa dálmata, con base en Zadar (Moon, Dalmacia la llaman a toda la costa que va desde Zadar hasta Dubrovnik), combinándola con Plitvice y Zagreb. Toda esta zona creo que te queda un poco lejos desde Dubrovnik, pero si tienes interés en ir al P.N. Durmitor, creo que también te pueden interesar Plitvice y Paklenica.

Esta vez le toca el turno a Montenegro, combinándolo con Dubrovnik. Pero me quedan al menos 2 viajes por realizar a esta zona, una a la parte sur de Dalmacia: Split, Trogir, la Makarska Riviera y sus montañas, Korcula, y sobre todo las islas de Vis y Mljet (esto para mi son por lo menos 2 ó 3 semanas). Y otro viaje solo para Istria, al norte del país. Ah, y otro más a las montañas de Eslovenia, que también me atraen mucho...

Pero cada uno tiene su ritmo y tampoco se cuánto tiempo vas a estar tú por esa zona. Como dice Moonflower, en el hilo de Croacia hay muchas posibilidades descritas.

Algo he avanzado en mi itinerario de viaje:

- Hemos reservado un hotel en Biarritz la noche anterior a pillar el avión. Un Premiere Classe www.premiereclasse.fr a 500 m. del aeropuerto por 36 € la doble con baño. No me gustan mucho este tipo de hoteles, me parecen jaulas de hormigón sin absolutamente ningún encanto, pero bueno, es barato y nos permitirá ir andando hasta el aeropuerto, dejando la noche anterior el coche en algun parking público. Esa tarde probablemente iremos a visitar y cenaremos en Baiona, una preciosa ciudad donde hace muchísimos años que no paramos.

- En principio las 2 primeras noches las pasaremos en Dubrovnik. No hemos reservado alojamiento porque existe la posibilidad de que perdamos la conexion de vuelos en Zagreb (tenemos 3 horas entre la llegada del vuelo de Air France y la salida del de Croatian Airlines). Esta posibilidad nos haría replantearnos la parte inicial del viaje. Eso sí, tenemos bien anotada la casa donde durmió Moonflower en la ciudad vieja de Dubrovnik, que tiene buena pinta y una excelente situación. No creo que haya problemas de plazas en esas fechas. En el día y medio que estaremos por aquí, aparte de recorrernos las calles de la ciudad y sus murallas, si hay tiempo haremos un par de paseos hasta el monte Srd, que domina la ciudad, y por la cercana isla de Lokrum.

- La siguiente etapa será la bahía de Kotor. Probablemente estableceremos un campamento base en Kotor durante 3 ó 4 noches y recorreremos la bahía desde allí. Hay varias caminatas de pueblo a pueblo y buena conexión de autobuses entre todos los pueblos de la bahía. Alquilaremos una barca para visitar esas 2 preciosas y diminutas islas que están justo enfrente de Perast. Si el tiempo acompaña, un día queremos realizar el trayecto hasta Cetinje en autobús, visitar la antigua capital del país y volver caminando hasta Kotor, atravesando el P.N. Lovcen y la cima donde se ecuentra el monasterio de Njegos. Hemos leído que se puede hacer en 6 ó 7 horas, aunque aparte del pequeño croquis del parque en la Bradt Guide, no debe existir ningún mapa de esa zona. Intentaremos confirmar allí mismo si la travesía es factible.

- Para la parte final del viaje estaremos a expensas del clima. Solo iremos al P.N. Durmitor si la previsión del tiempo es buena. Estos días por ejemplo las temperaturas son negativas y está nevando bastante. Creo que no nos merecerá la pena subir hasta Zabljak si hay previsión de lluvias o nevadas. Eso sí, si nos coiciden algunos días buenos, el sitio puede estar espectacular...

- Si nos falla Durmitor, dedicaremos esta parte del viaje a conocer la costa más al Sur del país (Budva, Bar, Ulcinj) y los P.N. de Skadar y Biogradska Gora. Para estos 2 últimos tal vez sea conveniente alquilar un coche. Lo decidiremos allí.

Y por último, pillaremos un tren nocturno hasta Belgrado (nos perderemos los paisajes por donde pasa el tren) y pasaremos el ultimo día en la capital de Serbia, donde seguro que aprovecharemos para hacer algunas compras y disfrutar en algunos buenos restaurantes (tenemos recomendaciones de alguien originario de allí y que suele ir a menudo).

Bueno, tras toda esta chapa, os dejo algunas webs que me han servido para recopilar información

El El Thorn Tree de Lonely Planet en inglés, el foro donde más y mejor información he encontrado sobre el país.
http://thorntree.lonelyplanet.com/categories.cfm?catid=15&iCountryId=248

En dicho foro encontré 2 páginas personales muy buenas sobre el país:
http://www.balkanology.com/montenegro/index.html (también válido para otros países de los Balcanes)
http://www.pbase.com/alangrant/montenegro (una galería de fotos del país, del mismo autor que la anterior) Atención, si entraís aquí, solo querréis visitar el país lo antes posible...
http://www.rob-rah.com/ (entrar en el link "Travel" y luego en "Montenegro")

Oracio
« Última modificación: Mayo 08, 2007, 11:40:44 por Oracio Holiveira » En línea
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Re: Dubrovnik y Montenegro
« Respuesta #8 en: Abril 03, 2007, 12:12:56 »


(Moon, Dalmacia la llaman a toda la costa que va desde Zadar hasta Dubrovnik), .


Tienes razón, quise decir el SUR de Dalmacia, mis disculpas....


Esta vez le toca el turno a Montenegro, combinándolo con Dubrovnik. Pero me quedan al menos 2 viajes por realizar a esta zona, una a la parte sur de Dalmacia: Split, Trogir, la Makarska Riviera y sus montañas, Korcula, y sobre todo las islas de Vis y Mljet (esto para mi son por lo menos 2 ó 3 semanas). Y otro viaje solo para Istria, al norte del país. Ah, y otro más a las montañas de Eslovenia, que también me atraen mucho...


Yo pienso lo mismo que tú. Nosotros hicimos solo hicimos esa parte Sur, y todavia se nos hizo corto.La zona de Istria y la parte Norte me quedé con las ganas, así que fijo que cae en otra ocasión.


- En principio las 2 primeras noches las pasaremos en Dubrovnik. No hemos reservado alojamiento porque existe la posibilidad de que perdamos la conexion de vuelos en Zagreb (tenemos 3 horas entre la llegada del vuelo de Air France y la salida del de Croatian Airlines). Esta posibilidad nos haría replantearnos la parte inicial del viaje. Eso sí, tenemos bien anotada la casa donde durmió Moonflower en la ciudad vieja de Dubrovnik, que tiene buena pinta y una excelente situación. No creo que haya problemas de plazas en esas fechas. En el día y medio que estaremos por aquí, aparte de recorrernos las calles de la ciudad y sus murallas, si hay tiempo haremos un par de paseos hasta el monte Srd, que domina la ciudad, y por la cercana isla de Lokrum.


Seguro que será una gozada estar en Dubrovnik en esa epoca... para el alojamiento seguro que no tenéis ningún problema. No os perdáis un paseo y un bañito en la playa de St.Jakov's Vati.El paseo es muy agradable , y la playa estaba desierta en pleno Agosto.Y una cervecita en el Buza bar al atardecer con la isla de Lokrum al fondo, es una auténtica gozada!!! La isla de Lokrum seguro que os gustará mucho, vosotros que sois andarines.Se va muy rápido y hay muy buenas conexiones desde el puerto viejo.Nosotros la recorrimos a pie.Las palyas de esta isla son todas de plataformas, con escaleras para acceder al mar, o sino tambien hay zonas perdidas en las rocas, para estar solos.Hay una zona naturista también.En una tarde o una mañana, de sobras.Aqui cuidadin con resbalar en las plataformas, porque eran un auténtico peligro.

Montenegro tiene una pinta espectacular,y verdaderamente con la web esta que pones, te entran unas ganas terribles de ir.Según me dijeron algunos croatas, es una zona espectacular, mucho mas barata que Croacia, y todavia muy virgen en el tema turístico.Todos me lo recomendaron.

Una web que tambien me ayudó bastante  en su día, en cuanto a Croacia es www.sobrecroacia.com
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Re: Dubrovnik y Montenegro
« Respuesta #9 en: Mayo 01, 2007, 10:29:31 »

Bueno, pues ya hemos vuelto del viaje, del que hemos disfrutado mucho. Os voy contando poco a poco cómo nos ha ido. En cuanto me asiente un poco con la vuelta a la rutina diaria...

La zona que hemos visitado es francamente recomendable.

Oracio
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Re: Dubrovnik y Montenegro
« Respuesta #10 en: Mayo 02, 2007, 09:53:50 »

Hola Oracio! Bienvenido!

Estoy ansiosa por leer vuestra experiencia... Que tal por Dubrovnik? Os gustó?Por cierto, al final te fuiste sin mapa... Embarrassed
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Re: Dubrovnik y Montenegro
« Respuesta #11 en: Mayo 02, 2007, 11:19:13 »

Pues Dubrovnik me gustó mucho, como no podía ser de otra manera, sobre todo pasearme por sus calles bien entrada la noche, cuando la tenías para tí solo.

Al final dormimos alli 3 noches, por motivos que explicaré en el relato, y los 2 días enteritos que pasamos en la ciudad y los alrededores los disfrutamos mucho.

Como también disfrutamos mucho del pescadito, en un par de restaurantes que tú recomendaste y donde comimos de forma fenomenal.

Y lo del plano tampoco nos hizo mucha falta. Con el que venía en la Rough Guide de Croacia fue más que suficiente. Al final incluso me agencié uno en la oficina de turismo...

A ver si le doy un poco de forma al relato y empiezo a contar alguna cosa.

Oracio
« Última modificación: Mayo 02, 2007, 11:27:55 por Oracio Holiveira » En línea
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Re: Dubrovnik y Montenegro
« Respuesta #12 en: Mayo 08, 2007, 04:30:38 »

Itinerario

Hemos repartido las noches del viaje entre los siguientes lugares:

     - 1 noche: Biarritz (Francia)
     - 3 noches: Dubrovnik (Croacia)
     - 3 noches: Kotor (Montenegro)
     - 1 noche: Cetinje (Montenegro)
     - 1 noche: Ulcinj (Montenegro)
     - 1 noche: litera en el tren de Podgorica (Montenegro) a Belgrado (Serbia)
     - 1 noche: Belgrado (Serbia)

En el diario del viaje iré dando más detalles sobre los sitios que visitamos cada día.

Llegamos a Dubrovnik casi de madrugada, tras perder una conexión de vuelos. Así que decidimos quedarnos a dormir 3 noches allí, y tener al menos 2 días para recorrer esta magnífica ciudad y sus alrededores. Esto nos retrasó un día nuestro itinerario previsto y decidimos no acercarnos hasta Zabljak, en el Parque Nacional Durmitor. Este parque, situado en las montañas del interior de Montenegro, era uno de los principales objetivos del viaje, pero el transporte de ida y vuelta hasta Zabljak sólo nos dejaba un día para disfrutar de la estancia en el parque.

Alquilamos un coche para los últimos 3 días en Montenegro, recogiéndolo en Budva y entregándolo en Podgorica horas antes de pillar el tren nocturno hacia Belgrado.

Al final hemos pasado 5 noches (6 días completos) en Montenegro, lo que es claramente insuficiente para visitar todo lo que ofrece este país. Nosotros nos resignamos a hacernos una idea de lo que ofrece gran parte de su costa y las montañas cercanas a ella.

Nos queda pendiente otro viaje para conocer el interior del país, que también parece muy interesante.

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Re: Dubrovnik y Montenegro
« Respuesta #13 en: Mayo 08, 2007, 11:39:01 »

Lo mejor del viaje

Lo que viene a continuación es un listado de los momentos que más disfrutamos en este viaje. No pretendo hacer un ranking de los sitios que hemos visitado (me sería imposible hacerlo), por lo que lo ordenado todo de forma más o menos cronológica.

-   Salir de marcha en los bares de Baiona, sobre todo en el Petit Bayonne y en el muelle Jauregiberry.

-   Perderse (sobre todo por la noche) por las callejuelas de las ciudades amuralladas de Dubrovnik y Kotor.

-   Contemplar los tejados de Dubrovnik desde lo alto de sus murallas.

-   Relajarse en las apartadas calas que salpican la costa de Dubrovnik y todo Montenegro.

-   Bajar desde el monte Srđ hasta Dubrovnik contemplando un espléndido anochecer.

-   Pasear entre la vegetación de la isla de Lokrum, y disfrutar de las discretas plataformas de su “playa” nudista.

-   Atiborrarse de ricos pescados en los restaurantes de la costa croata y montenegrina.

-   Hacer un recorrido por las placitas y sus iglesias en Herceg Novi.

-   Subir al atardecer a la fortaleza que domina las murallas de Kotor.

-   Degustar algunos de los deliciosos vinos montenegrinos, como el krstac (blanco) y vranac (tinto).

-   Aventurarse por los senderos de las montañas cercanas a la costa de Montenegro, en completa soledad.

-   Contemplar la bahía de Kotor desde lo alto de las montañas que la rodean.

-   Disfrutar del jamón ahumado y el queso de Njegusi.

-   Llegar desde las alturas al pueblo de Perast y, tras pasear por el pueblo, admirar las iglesias sobre las 2 pequeñas islas justo enfrente.

-   Comer una buena pizza en la terraza de una de las preciosas plazas de la ciudad amurallada de Budva.

-   Conocer casi en solitario algunas bellas calas en lugares pintorescos, como las de Sveti Stefan y Petrovac.

-   Reflexionar ante la grandeza del mausoleo de Njegos en las cumbres del Parque Nacional Lovcen.

-   Intentar comunicarse con las gentes de las zonas menos turísticas de Montenegro (donde casi nadie habla los idiomas occidentales) y disfrutar de su naturalidad.

-   Maravillarse con los tonos azules y rosas de las pinturas del interior de iglesias y monasterios que salpican Montenegro.

-   Disfrutar de la tranquilidad de los paseos por Cetinje y alrededores.

-   Pasar buenos momentos en algunos bares de Cetinje, Ulcinj y Podgorica.

-   Recorrer en coche la carretera que circula al Sur del lago Skadar.

-   Mezclarse en el ambiente mezcla de Oriente y Occidente de la parte nueva de Ulcinj.

-   Vagabundear entre las ruinas dentro de las antiguas murallas de ciudades como Ulcinj (de noche) y Stari Bar (de día).

-   Pasar la tarde paseando por los parques de la ciudadela de Belgrado y contemplar al atardecer el Danubio y la inmensa llanura a su alrededor.

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #14 en: Mayo 09, 2007, 11:57:30 »

Hola Oracio,
Estoy leyendo tu crónica y me parece que ya estoy alli, ya hemos comprado el vuelo, con click-air, del 24 de julio al 7 de agosto. Nuestra intención es llegar a Dubrovnik y o bien en bus, o bien con coche de alquiler, (no lo tenemos decidido) trasladarnos a Montenegro. En función del sistema de transporte dormiremos la primera noche en Herceg Novi o en Kotor. Después queremos trasladarnos a Zabljak allí estaremos 5 noches y aprovecharemos para hacer rutas por el P.N. Durmitor y algun dia turismo,  luego trasladarnos a Kolasin o Bijelo Polje, 3-4 noches, visitando el P.N. Biogradska Gora y la montañas de la frontera con Albania y Kosovo ( Prokletije), luego 2 noches en alguna ciudad de la costa (no se si Kotor, Bar, Ulcinj, ¿ que nos aconsejas? y luego 4 noches (o 3) en Dubrovnik. 
Ésta es la idea, luego sobre la marcha ya veremos,  nos apetece mucho visitar el interior pero también me han dicho que la costa merece la pena, espero con impaciencia que nos expliques más cosas, referente a alojamiento, alquiler de coche, estado de las carreteras, etc.
Un saludo
Airun
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #15 en: Mayo 09, 2007, 05:37:43 »

Hola de nuevo, Airun.

El itinerario que vas a hacer es una gozada, aunque si solo vas a pasar 2 ó 3 noches en la costa de Montenegro tendrás que elegir a qué zona vas.

Te avanzo algunas opiniones sobre tus dudas, aunque más adelante en el diario creo que estáran respondidas más en detalle.

Pienso que para la primera parte de tu recorrido, incluyendo la visita al P.N. Durmitor, te puedes mover en transporte público. De todas formas en Zabljak el coche solo te servira para ahorrarte la media hora de paseo hasta el lago donde comienzan las caminatas, si de verdad te la quieres ahorrar seguro que un taxi es más barato.

Hay un autobus que sale de Dubrovnik cada día a las 10.30 h y va parando en todas las ciudades de la costa para terminar en Ulcinj. Tambien puedes coger un bus a Herceg Novi (varios buses al día a partir de las 9.30 h), y pararte un rato allí antes de continuar por la costa. Tambien vimos que salía un bus a Kotor por la noche a las 20.00 h. pero este no se si circula todos los días.

Eso sí, creo que no hay transporte directo entre el aeropuerto de Dubrovnik y Montenegro, por lo que habrá que acercarse hasta Dubrovnik para coger allí un bus a Herceg Novi. No se lo que costará un taxi desde el aeropuerto de Dubrovnik hasta Herceg Novi.

Para Biogradska Gora y Prokletije, en cambio, el coche te hará ahorrar bastante tiempo (bueno, eso si no te encuentras la carretera cortada, como nos pasó a nosotros). No se si en Kolasin podrás alquilar un coche. Si no, tendrás bajar hasta Podgorica para alquilarlo. Yo no conseguí pagar (mirandolo alli mismo) menos de 45 € / día por un alquiler de 3 días de un coche minúsculo, con seguro a todo riesgo. Los precios bajaban algo si prolongabas el alquiler hasta 7 días. Reservé el coche en una oficina local de alquiler en Budva. No se si reservando desde aqui por Internet saldrá más barato. Tampoco se si saldrá más barato alquilar un coche para toda la estancia en el aeropuerto de Dubrovnik (suponiendo que te dejen pasar el coche a Montenegro).

De nuevo en la costa de Montenegro, las multiples combinaciones de autobuses y minibuses permiten utilizar el transporte público para llegar a cualquier sitio.

Dónde pasar las 2 noches en la costa de Montenegro? La bahía de Kotor se merece esos días y más. Tanto Kotor como Perast son buenas bases para recorrese los pueblos y montañas de la bahía, tanto en coche como en los numerosos minibuses que circulan por la carretera que bordea la bahía.

En Bar no paramos pero parece un gran puerto industrial sin demasiado encanto, salvo las ruinas de la antigua ciudad (Stari Bar), que se encuentra a varios hacia el interior. La parte vieja de Budva es interesante, pero por lo que vimos, la ciudad en julio y agosto puede ser muy  desagradable, salvo que te vaya el rollo playa/bacalao a todas horas. Ulcinj en cambio me pareció que se merecía algo más que la tarde/noche que le dedicamos.

Como te he dicho en 2 noches no pretendas abarcar mucho.

Ah, si puedes dedícale algo de tiempo a Cetinje y el P. N. Lovcen!

A ver si voy contando más cosas...

Oracio
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #16 en: Mayo 09, 2007, 06:04:15 »

Lo peor del viaje

Y aquí va una lista de los aspectos del viaje con los que no disfrutamos tanto. Como podéis ver, son bastante menos que en la lista anterior.

-   Las 10 aburridas horas que pasamos en el aeropuerto de Charles de Gaulle, al perder el enlace en el vuelo de día.

-   Los continuos errores en los planos de la Bradt Guide de Montenegro, y en general la falta de información práctica de dicha guía.

-   Los precios de algunos restaurantes en la costa de Montenegro, sobre todo en la bahía de Kotor.

-   La suciedad del agua del mar en muchas zonas de la orilla a lo largo de la bahía de Kotor. Sufren las consecuencias de formar un puerto natural tan cerrado.

-   La parafernalia de preparación de la temporada de verano junto a la playa principal de Budva. Esto en agosto tiene que ser inaguantable.

-   Los precios de alquiler de coches en Montenegro.

-   Las obras en la calle principal de Budva, que hacían insufrible atravesar la ciudad en coche.

-   La clavada por tomarnos una cerveza en una de las terrazas de la calle peatonal de Cetinje.

-   Las horribles torres de hormigón que salpican la llanura donde se asienta Podgorica.

-   El baño de la “sobe” donde dormimos en Cetinje.

-   El corte de carretera que nos impidió llegar al Parque Nacional Biogradska Gora.

-   Los restaurantes para turistas en el supuesto barrio bohemio de Skadarlija, en Belgrado.

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« Última modificación: Mayo 10, 2007, 11:02:19 por Oracio Holiveira » En línea
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #17 en: Mayo 15, 2007, 11:32:35 »

Fuentes de información

Esta es la documentación que he utilizado en la preparación del viaje y durante su desarrollo.

- Montenegro. Bradt Guide. Edición 2005. En Inglés.
http://www.bradt-travelguides.com/details.asp?prodid=67
La única guía que encontré enteramente dedicada al país. Leí en un par de sitios en Internet bastantes malas críticas sobre la guía, y a mí al leerla no me parecía tan mala. Pero esta opinión cambió radicalmente cuando comencé a utilizarla in situ. Lo de los errores en los planos es de juzgado de guardia. Un ejemplo: nos pasamos casi una mañana dando vueltas por Budva buscando las agencias de alquiler de coche que comentaba la guía y que nunca estaban donde marcaba el plano. Menos mal que encontramos la oficina de turismo, de casualidad claro porque tampoco estaba donde marcaba el plano (y no es que la hubieran cambiado de sitio desde la edición de la guía, no; estaba simplemente mal indicada en el plano...) y allí nos agenciamos un plano correcto de la ciudad. Aparte de esto, la información sobre transporte público es casi nula y las recomendaciones de restaurantes y alojamiento son siempre las opciones más caras en cada lugar. La información sobre lugares donde practicar senderismo es casi inexistente. Tal vez valga la pena comprarla como base para saber qué ofrece cada sitio, pero desde luego no como guía práctica.

- The Rough Guide to Croatia. Edición 2003. En inglés.
http://www.roughguides.com/website/shop/products/?productid=164 (nueva edición 2007).
Está guía ya la tenía desde mi primer viaje a Croacia y es la mejor guía que conozco sobre el país. Me sirvió como excelente información para la primera parte del viaje, en Dubrovnik y alrededores. También tenía la Lonely Planet de Croacia desde aquel mismo viaje, pero vista la diferencia que observamos entonces en cuanto a calidad y cantidad de la información, esta vez ni llegué a abrir la Lonely.

- Yugoslavia. Mountain Walks & Historical Sites. Bradt Guide. Edición 1989. En inglés.
http://www.amazon.co.uk/Yugoslavia-Mountain-Walks-Historical-Sites/dp/1556501889/ref=sr_1_1/203-8723386-1433549?ie=UTF8&s=books&qid=1178832250&sr=1-1
Ahora mismo está descatalogada, como es lógico. Yo la compré de segunda mano en Amazon (pagué 15 €, ahora mismo es bastante más cara). A pesar de su año de edición, y de abarcar toda la antigua Yugoslavia, es una guía muy útil si se quiere dedicar tiempo a recorrer los parques nacionales de Montenegro. Viene información de todos ellos, incluyendo ideas para recorrerlos caminando. La información práctica, aún sin estar actualizada, es mucho más práctica que en la guía anterior.

- Coastal Mountaineering Transversal Route. Orjen - Lovcen - Rumija. Edición 2006. En inglés.
Esta guía la encontramos por casualidad en una librería de Herceg Novi (la compramos por 9 €). Describe un sendero de largo recorrido que recorre todas las montañas cercanas a la costa, desde Herceg Novi hasta casi la frontera albanesa, cruzando los macizos de Orjen, Lovcen y Rumija. Aparte del sendero principal, aparecen las conexiones desde varios lugares de la costa montenegrina y desde un par de sitios en el interior (Cetinje y el lago Skadar). Esto permite hacer bastantes combinaciones de rutas por esta zona. Antes de ir allí no conocíamos la existencia de estos caminos (no aparecen por ningún sitio en Internet), pero la ruta ha sido completamente señalizada entre 2004 y 2005 y los caminos están perfectamente marcados. La guía incluye un mapa 1:100.000 del recorrido completo y sus conexiones, y varias porciones a 1:25.000 de las diferentes etapas, con su descripción en inglés.

Aunque muchos de ellos ya están citados en la programación del viaje resumo aquí los sitios web donde más información he sacado para este viaje:

Dubrovnik

www.dubrovnik-online.com
Guía muy completa de la ciudad. Nos resultó muy util para encontrar alojamientos y para horarios de autobuses.

http://www.viajerosolidario.com/foro-de-viajes/index.php/topic,138.0.html
Hilo de viajerosolidario con un montón de información sobre Croacia y Dubrovnik en particular.

Montenegro

http://mapy.mk.cvut.cz/index_e.html.
Lugar donde descargarse mapas (incluyendo mapas de senderismo) de diferentes zonas y parques del país. Muy útil.

http://thorntree.lonelyplanet.com/categories.cfm?catid=15&iCountryId=248
El El Thorn Tree de Lonely Planet en inglés, el foro donde más y mejor información he encontrado sobre el país.

http://www.balkanology.com/montenegro/index.html.
Página personal, en inglés, con mucha información sobre el país, sobre todo de la bahía de Kotor y el P.N. Durmitor. También habla de otros países de la zona de los Balcanes.

http://www.pbase.com/alangrant/montenegro
Una galería de fotos del país, del mismo autor que la anterior, con fotos muy buenas

http://www.rob-rah.com
Otra página personal, también en inglés, con información interesante.

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #18 en: Mayo 17, 2007, 02:10:45 »

Idioma

Hemos pasado por 3 países donde hace 15 años todo el mundo llamaba de la misma forma al idioma que hablaban entre ellos: el serbo-croata. Una de las consecuencias que dejaron la guerra y la desmembración de la antigua Yugoslavia fue la voluntad de diferenciar los idiomas oficiales de cada nuevo país. Así, en Croacia se habla hoy oficialmente croata y en Serbia y en Montenegro serbio, aunque ya hay intentos por nombrar de una forma distinta al idioma en este último país.

En cuanto a la forma de escribirlo, en Croacia es siempre en nuestro alfabeto latino, en Montenegro están cambiando rápidamente del cirílico al latino (aunque se encuentran aún muchos restos del primero) y en Belgrado (que es lo que vimos de Serbia) se usa mayoritariamente el cirílico.

Aunque existan algunas diferencias entre estas distintas versiones o dialectos de la misma lengua, para el turista (al menos en su forma oral) esto es transparente, ya que las palabras que consiga aprender en uno de los países, le servirán para utilizarlas en los demás. Aquí, como todo el mundo, iniciar una conversación con algunas palabras en el idioma local hará que la gente esté más predispuesta a comunicarse con nosotros.

En la zona más al sur de Montenegro, alrededor de Ulcinj y cerca de la frontera de Albania, el albanés es mayoritario e incluso muchos paneles indicativos oficiales son bilingües: albanés y serbio.

Además del idioma local, otros idiomas occidentales pueden servir para comunicarse con algunas de las personas que nos encontramos: el alemán, el italiano y el inglés por este orden. Por lo que vimos, si alguien sabe ruso también lo podrá utilizar habitualmente, sobre todo con la gente mayor.

En Dubrovnik, sobre todo en la ciudad amurallada, que vive completamente orientada al turismo, es facil encontrar gente que hable alguno de estos idiomas, incluso en algún comercio nos llegaron a hablar en castellano. En Montenegro, en Kotor y en Budva (lo más turístico) el porcentaje bajaba ya bastante, y en el resto del país se volvía casi nulo. Es curioso lo de los montenegrinos, nos daba la impresión que si no conocían muy bien un idioma, no se atrevían a hablarlo, y así te encontrabas siempre los 2 extremos: los que no pronunciaban ni una sola palabra en inglés o en italiano, o los que lo hablaban perfectamente. En Belgrado apenas aumentaba el porcentaje de los que dominaban algún idioma occidental.

Y lo que si habla todo el mundo es el idioma universal: la mímica, así que por señas siempre acababas haciendote entender.

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #19 en: Mayo 17, 2007, 06:01:49 »

Moneda

En Croacia la moneda es la kuna (kn). Nosotros retirábamos siempre el dinero en cajeros automáticos con una tarjeta de débito de Visa. Hay cajeros por todos lados (yo creo que son aún más abundantes que en España). El primero te lo encuentras junto a la cinta de las maletas en el aeropuerto de Zagreb. El cambio que nos hizo Visa fue de 1 € = 7,33 kn, que si tenemos en cuenta la comisión del 2%, el cambio real por retirar kunas en un cajero fue de 1 € = 7,18 kn.

En Montenegro la moneda oficial es el euro. Esto era así Incluso antes de independizarse de Serbia. Así que ningún problema con el cambio de divisas en este pais. Nosotros llevamos los euros necesarios de casa, así que no tuvimos que utilizar ningún cajero. No nos fijamos mucho, pero parecía haber también había abundancia de cajeros.

En Serbia se utiliza el dinar (Sdn). Visa nos hizo un cambio de 1 € = 79,91 dinares cuando sacamos dinero. Si añadimos el 2% de comisión, el cambio real en un cajero es de 1 € = 78,34 dinares.

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #20 en: Mayo 23, 2007, 06:21:48 »

Hola, nosotros vamos para Dubrovnik en julio, y queremos recorrer la costa tanto de Croacia como de Montenegro, pero queriamos que nos contarais como esta el tema del alojamiento y si puede ser que nos recomendarais lugares y sitios donde dormir, y luego el transporte, si merece la pena ir en ferry, en coche o autobus.
Saludos.
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #21 en: Mayo 23, 2007, 06:44:01 »

Aquí va el tema del transporte, al menos el que nosotros utilizamos. Para el alojamiento tendrás que esperar un par de capítulos (no pasará de hoy o mañana). Si tienes una pregunta más concreta no dudes en hacerla.

Transporte

Estos son los transportes que hemos utilizado durante el viaje.

Avión

Una forma muy barata para moverse por Croacia. Habíamos pillado un vuelo Zagreb -Dubrovnik por Internet, con Croatia Airlines, unos meses antes, a 30 € cada uno. Llegamos a Zagreb cuando este vuelo ya había salido y perdimos el billete. Y al preguntar el coste del siguiente vuelo a Dubrovnik, allí mismo en el aeropuerto de Zagreb, nos confirmaron que también costaba solo 30 €. No se si tuvimos suerte o no, pero si este es el precio normal de los vuelos internos en Croacia, desde luego vale la pena utilizarlos.

También preguntamos precios para volar desde Tivat y Podgorica en Montenegro hasta Belgrado. Tanto con la JAT (la compañía estatal serbia, antes yugoslava) como con Montenegro Airlines había un precio fijo de 84 € (daba igual qué vuelo pillaras) de los cuales 69 € pagabas a la compañía, y los 15 € restantes servían para pagar las tasas de salida, directamente en el aeropuerto. Al final no llegamos a comprar estos billetes y fuimos a Belgrado en tren.

Autobús

Toda la costa croata y montenegrina está muy bien comunicada en bus, aunque la frecuencia es mayor en cada uno de los países que la comunica uno con otro.

En Dubrovnik tan solo utilizamos autobuses urbanos, que por poco dinero te dejaban en cualquier parte del centro y de los barrios cercanos (las playas, las zonas hoteleras, la estación de autobuses...).

Utilizamos también el bus para ir de Croacia hasta Montenegro, cogiendo uno de los varios buses diarios que unen Dubrovnik y Herceg Novi. Hay al menos un autobús al día que une Dubrovnik (a las 10.30 h.) con todas las ciudades de la costa montenegrina, llegando hasta Ulcinj sobre las 17.00 h.

En la bahía de Kotor y entre Kotor y Budva utilizamos la red de minibuses y autobuses que recorren esta zona. Aquí los horarios eran muy aleatorios y casi nunca coincidían con lo que marcaban en los paneles de las estaciones, pero nunca tuvimos que esperar más de media hora a que pasara uno de ellos, incluso cuando alguna vez nos pusimos a esperar en el arcén de la carretera.

Si os interesa conocer los precios que pagamos en cada trayecto, os invito a mirarlo en el diario de viaje.

Tren

Solo hicimos el trayecto Podgorica - Belgrado, de noche y en litera, por 25 € / persona en una cabina con 3 literas (el precio sin litera es de 15 € / persona). El trayecto dura 8 horas y fuimos dormidos casi todo el trayecto así que no nos enteramos de mucho. Debe valer la pena realizar ese trayecto de día, ya que los paisajes de montañas y cañones que atraviesa parecen ser espectaculares.

Alquiler de coche

Alquilamos un coche para 3 días en Montenegro, donde por lo que vimos el alquiler es bastante caro. En una agencia local pagamos 45 € / día con seguro a todo riesgo. A partir de 7 días de alquiler, el precio podía bajarse hasta 35 €. Con seguro a terceros 5 € / día menos. Y eso fue lo más barato que encontramos... El coche era un Chevrolet Spark, que creo será el coche más pequeño que haya conducido nunca. En compañías internacionales, los precios comenzaban en 60 ó 70 € / día.

El precio de la gasolina es prácticamente el mismo que aquí.

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« Última modificación: Junio 24, 2007, 09:32:53 por Oracio Holiveira » En línea
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #22 en: Mayo 23, 2007, 07:23:32 »

Conducción en Montenegro

Las carreteras en Montenegro hacen honor al paisaje que atraviesan, siempre son carreteras de montaña con muchas curvas. Esto hace que los montenegrinos no conduzcan rápido y que no haya mucho riesgo en las carreteras. Aunque, como en todos los lugares, existe la excepción que confirma la regla y de vez en cuando te cruzas con algunos que parece van haciendo carreras por la vía pública.

El parque de vehículos está compuesto por 2 categorías: viejos utilitarios utilizados por la mayoría de la población (tipo España hace 25 años) y grandes y nuevos Mercedes, que pertenecen a los más favorecidos (que por los que vimos deben ser bastantes).

Hay 2 reglas básicas para conducir por el país: mantener la distancia de seguridad y estar atento en todo momento. El motivo: por allí no existe mucha costumbre de avisar las maniobras que se van a realizar. Así, el que va delante de ti se puede parar perfectamente en mitad de la carretera y hacer que baje un pasajero, sin pensar que puede ser util al menos avisarlo encendiendo las luces de emergencia (que no hemos visto utilizar a nadie en todo el viaje). Otro ejemplo: las incorporaciones a la vía de los que están aparcados o los que esperan en un cruce, que se realizan siempre sin avisar y muchas veces sin siquiera mirar si viene algún coche por esa vía, pensando eso de “si viene alguien ya parará”. Por cierto, si haces lo que aquí consideramos correcto, pararte en un stop hasta que no pasen coches en la principal, a los 10 segundos alguien detrás de ti estará pitándote sin comprender lo que haces allí parado (lo hemos sufrido en nuestra carne varias veces).

En todo el viaje solo hemos visto un ligero accidente de chapa, pero eso sí, muchos requiebros, que sin saber como, terminaban sin que los coches se tocaran. En uno de ellos nos vimos involucrados nosotros. Salíamos de Podgorica, y ya en las afueras, por una larga y recta avenida (de las pocas que hay en todo el país), con línea discontinua y visibilidad perfecta. Tras acercarnos al coche que teníamos delante, y al ver que no venía nadie enfrente, dimos el intermitente y nos pusimos a adelantarle. Pues al señor que conducía se le ocurrió en ese mismo instante girar a la izquierda para coger una vía secundaria, por supuesto sin avisar. Nosotros solo pudimos girar a la izquierda por la misma carretera, invadiendo el carril de sentido contrario de esta última, por donde afortunadamente no venía nadie, y teniendo que aguantar además los aspavientos del señor que nos tomaba por locos...

Por último, en la Bradt Guide aparece una divertida anécdota sobre los semáforos en la capital del país, en Podgorica. Aconsejan los que allí viven, al atravesar los semáforos que permiten cruzar la calle a los peatones, que se cruce preferentemente cuando el hombrecito del semáforo está en rojo. “Así al menos sabes de donde te vienen los coches”, afirman. Tras dar unos cuantos paseos por la ciudad, puedo asegurar que la frase no se aleja mucho de la realidad.

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #23 en: Mayo 25, 2007, 12:29:36 »

Clima

No nos podemos quejar. Nos ha hecho un tiempo buenísimo.

Los días que pasamos en Dubrovnik fueron completamente azules, sin una sola nube en el cielo, y con temperaturas cercanas a los 25 ºC.

En la bahía de Kotor el cielo estaba algo más cubierto, incluso nos cayeron un par de pequeños chaparrones un par de tardes, nada que impidiera disfrutar de la agradable temperatura. Incluso llegué a bañarme mientras estaba lloviendo. Las montañas que rodean la bahía (y esto no debe ser muy normal) no estaban cubiertas de nubes, y cuando subimos a las alturas no tuvimos ningún problema con el tiempo. Algún día pasamos incluso bastante calor cuando caminábamos por el monte.

Los últimos días que pasamos en Montenegro volvieron de nuevo a aparecer los mismos cielos azules que tuvimos en Dubrovnik.

Nos bañamos en el mar casi cada día. La temperatura del agua era muy buena, mucho menos fría que en la Costa Brava una semanas antes.

En fin, que esta época (final de abril / inicio de mayo) es ideal para visitar la costa de Montenegro y del Sur de Croacia y disfrutar del sol y del mar, además de todas las maravillas que se pueden visitar por allí.

Como no estuvimos en el interior de Montenegro, no puedo hablar mucho del clima por aquí en esta época. Cuando andábamos por las alturas llegamos a ver las cimas nevadas de Durmitor y de las montañas cercanas a la frontera albanesa. En general se veían siempre más nubes que en la costa.

Por último, en Belgrado tuvimos el día más gris de todos, con el cielo cubierto aunque sin llegar a llover, y además también fuel el día más fresco de todo el viaje.

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #24 en: Mayo 25, 2007, 08:34:11 »

Poco a poco vamos madurando la idea y leyendo y releyendo vamos decidiendo que hacer.
Vamos del 14 de julio al 4 de agosto, en vuelo de ida y vuelta Barcelona - Dubrovnik.
El recorrido que hemos pensado seria algo asi.
Del 14 al 18 Dubrovnik
El 19 alquilar un coche y subir por la costa durante una semana, hasta donde podamos, para el 25 estar en Split y tomar un ferry a Korkula donde queremos estar un par de dias.
De hay volver a Dubrovnik en ferry para bajar hasta Montenegro, a la bahia de Kotor donde estariamos hasta el dia 3.
Luego volver hacia Dubrovnik para regresar el dia 4.
Que os parece?
Si que queremos reservar desde aqui el alojamiento en Dubrovnik, si alguien tiene alguna recomendación concreta aparte de las que he podido leer anteriormente se agradece.
En Kotor hay problema para encontrar alojamiento? es que cuando vayamos alli ya es agosto practicamente.
Del recorrido desde Dubrovnik hacia Split o incluso mas arriba, que nos recomendais ver?
En Korchula a finales de julio habra problemas para encontrar alojamiento?
Bueno seguiremos preguntando y compartiendo. Gracias.
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #25 en: Mayo 25, 2007, 11:48:58 »

Espero que el siguiente capítulo sobre alojamiento te aclare alguna de tus dudas.


Alojamiento

Tanto en Montenegro como en Croacia hemos dormido en habitaciones en casas particulares, lo que allí llaman sobe. Es una forma cómoda y barata de pasar la noche en ambos países.

Hemos pagado siempre entre 20 y 30 € por la habitación. Pero la sorpresa es que, incluso en esta época, en todos los sitios donde dormimos nos llevó algo de tiempo encontrar una habitación mínimamente decente, que fuera céntrica y a un precio razonable (y en algún sitio, como Kotor, ni siquiera encontramos nada céntrico).

En Dubrovnik, la sobe que habíamos elegido dentro de las murallas estaba completa y al final dormimos en una casa en el barrio de Pile, a 5 minutos de las murallas.

En Kotor no encontramos ningún anuncio de sobe dentro de las murallas y acabamos durmiendo a 2 km. Nos dijeron que fuera de temporada las sobes estaban todas alquiladas a estudiantes. Donde había sitio estaba sobrevalorado debido a que solo había un hotel abierto en la ciudad, a 65 € la habitación (y además te lo decían al darte el precio de la sobe).

En Cetinje “oficialmente” no existen las sobes y solo se puede dormir en el Grand Hotel (66 € la doble en temporada baja), pero nosotros conseguimos encontrar una habitación, bastante cutre, por 20 €, aceptable para pasar sólo una noche.

En Ulcinj nos encontramos con que los turistas serbios que aprovechaban el puente del 1 de mayo habían ocupado la mayoría de las sobes que se habían decidido a abrir en esa época del año, y dimos unas cuantas vueltas antes de encontrar algo decente. En varias casas no nos quisieron alquilar la habitación por una sola noche.

El único sitio donde vimos gente ofreciendo habitaciones fue en Dubrovnik, junto a la puerta de Pile y tampoco te acosaban mucho, más bien eras tú quien tenía que acercarse a preguntar. En Montenegro nadie parecía saber donde alquilaban habitaciones, y debías comenzar a dar vueltas por el lugar al que llegabas buscando el ansiado anuncio de sobe.

En general, es más difícil (y más caro) encontrar habitación en las zonas céntricas. Por lo que moverse en coche puede ayudar para quedarse a dormir a lo largo de la carretera, a varios km. de los puntos turísticos, con el inconveniente de tener que desplazarse en coche si queremos ir a cenar y conocer las ciudades por la noche.

En Belgrado dormimos en un hotel, por algo menos de 50 € la habitación doble.

Más detalles de los alojamientos que hemos utilizado en el diario de viaje.

Oracio
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #26 en: Mayo 28, 2007, 09:40:54 »

Gastronomía

En las costas croata y montenegrina hay 2 tipos de comida que destacan por su abundancia sobre todas los demás: el pescado y la comida italiana, sobre todo las pizzas.

Nos hemos puesto las botas comiendo en los restaurantes de pescado: lubinas, doradas, rapes, pequeños atunes, pulpo, calamares, mejillones, ostras. Unas veces hemos pagado menos de la mitad de precio que en España, otras veces casi no había diferencia de precio con respecto a aquí. Pero, a la plancha o a la brasa, siempre hemos disfrutado de lo que nos han sacado. Para haceros una idea, el kilo de pescado de primera categoría (lubina, dorada, rape) andaba servido en la mesa entre 25 y 30 € tanto en Croacia como en Montenegro, con excepción de un capricho de restaurante adonde fuimos en la bahía de Kotor, y donde lo pagamos a 40 € el kilo. Siempre te sacaban los pescados frescos en una gran fuente, para que tu eligieras uno o varios de ellos, y siempre tenían una pinta fresquísima.

Las pizzas son omnipresentes, y se pueden comer desde 3 € (o incluso 1 € por una porción generosa) en cualquier chiringuito en la calle, sin mesas para sentarse, hasta 8 € en una terraza en la parte vieja de Kotor o Budva. Eso sí, incluso en el garito más cutre preparaban la masa allí mismo, y normalmente estaban siempre buenas.

Entre las especialidades locales, en Montenegro cabe destacar el queso y jamón de Njegusi. En esta pequeña aldea pastoril cercana a Cetinje, entre las montañas del P.N. Lovcen, se fabrica buena parte del jamón y el queso de todo el país. El jamón se deja ahumar durante meses junto a las casas de los pastores. Es un manjar muy diferente al jamón ibérico. El queso se realiza con leche de cabra y está también buenísimo, sobre todo en la variante en la que se deja macerar, entero, durante varios años, en tinajas de aceite de oliva. En cualquiera de esas pequeñas tiendas que hacen de supermercados en Montenegro, el jamón se pagaba a 12 ó 13 € el kilo, y el queso a 6 ó 7 € el kilo. El macerado en aceite no lo encontramos en las tiendas, tan solo lo probamos en restaurante, y era bastante caro.

En el interior de Montenegro (Cetinje, Podgorica) y en Belgrado, la carne, a menudo de ganado vacuno, es la reina de la mesa, muchas veces rellena de queso, jamón, setas, pimientos, etc. Un plato de carne podía ser suficiente para matar el hambre durante todo el día, y además era mucho más barato que el pescado de la costa.

Para acompañar todas estas viandas, además de las cervezas locales (la más común es la Niks, destilada en Niksič, Montenegro), son muy adecuados los vinos de esta zona. Nosotros probamos los blancos en Croacia (de la isla de Korčula) y los blancos y tintos en Montenegro. En Serbia, por lo que vimos, y en concreto en la región de Belgrado, no abundan los vinos y en las cartas y tiendas sólo aparecían los procedentes de otras repúblicas ex-yugoslavas.

Me centraré en los vinos montenegrinos. La mayoría se fabrican en la llanura que rodea Podgorica. La variedad Krstač (pronunciar kerstach) de vino blanco (belo vino), acompaña de maravilla los pescados del mar. En supermercado, una botella costaba de 2,5 a 3 €. En un restaurante, entre 8 y 14 € (o les fríen a impuestos o tienen una buena comisión en el vino...). El Vranac es una excelente variedad de vino tinto (crna vino), tanto en su versión del año, como cuando pasa por barrica. Es el acompañamiento ideal para el queso y jamón de Njegusi, y de los explosivos platos de carne del interior. En el supermercado, pagamos entre 3 y 9 €, según los meses que el vino ha pasado en los toneles. En restaurante, a partir de 9 €.

Para terminar una buena cena, qué mejor que un chupito de rakija (pronunciar rákiya), el aguardiente local a base de uva, a veces seco, a veces ligeramente anisado.

En Montenegro, en muchos restaurantes ofrecían 2 clases de café (kafa): el expresso (siempre muy cargado, como en Italia) y el café turco. En algunos sitios, en cambio, solo sacaban una de las 2 versiones. Yo soy aficionado a ambos, así que disfrutaba de la variedad.

Por último, la Sra. Holiveira suele tomar menta-poleo, que no es fácil de encontrar cuando se sale de España (muchas veces suele llevar las bolsitas desde casa). En Croacia y en Montenegro, sin embargo, pedir una infusión de este tipo es muy sencillo. Es suficiente con decir menta, pronunciado como en castellano, y si en algún sitio ponen cara rara, basta con explicar: menta čaj (pronunciado chai), y lo entenderán perfectamente.

Oracio
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #27 en: Mayo 30, 2007, 09:19:19 »

Senderismo en Montenegro

Montenegro es un país donde prácticamente solo hay montañas y valles escondidos. Esto hizo que durante siglos fuera un lugar prácticamente inaccesible e inconquistable. Y ahora lo convierte en un lugar fantástico para practicar senderismo.

Se han declarado 4 parques nacionales en el país y en cada uno de ellos existen caminos señalizados que permiten recorrerlos con calma. Aunque, por distintas razones, solo hemos visitado 2 de ellos, quiero exponer aquí alguna información sobre cada uno de ellos.

Si comenzamos desde la costa, nos encontramos con una cadena de montañas que trascurre paralela a ella. Es la prolongación de la cordillera que atraviesa toda Croacia, siempre cerca de la costa, lo que hace que las ciudades costeras de estos 2 países estén siempre bajo las montañas, y que la comunicación con las ciudades del interior fuera siempre complicada.

Antes de llegar a Montenegro, no conseguimos información sobre senderos en esta zona, pero una vez allí, nos encontramos con un mapa-guía describiendo una travesía que recorre de punta a punta la cordillera en la parte montenegrina. El sendero ha sido completamente balizado entre 2004 y 2005 y recorre los macizos de Orjen, Lovćen y Rumija, que forman la cordillera. La ruta comienza en las alturas de Herceg Novi, cerca de la frontera croata, y termina en Lunje, cerca de la frontera albanesa. Se puede realizar en 10 días, aunque es obligado llevarse una tienda de campaña, ya que solo hay un par de refugios en el camino. Existen varios senderos que enlazan la ruta principal con varias ciudades de la costa, con Cetinje en el interior y con el lago Skadar, dando lugar a posibles travesías de uno a varios días de duración.

Nosotros estuvimos en el Parque Nacional Lovćen, que abraca todo el macizo de Lovćen, entre Cetinje y la bahía de Kotor. Visitamos el parque en coche desde Cetinje y caminando desde la bahía de Kotor. Hay accesos señalizados al parque a través de senderos, desde Cetinje en el interior y desde la bahía de Kotor (en Kotor, Dobrota, Obrahovac, Perast y Risan). Nos quedamos con las ganas de realizar la travesía Cetinje - Kotor, que atraviesa todo el parque, pasando por la cumbre del monte Lovćen a 1.657 m. de altitud, donde se encuentra el Mausoleo de Njegos, un antiguo rey-poeta de Montenegro. Hay que calcular de 7 a 8 horas para completar la travesía. Como para ir de Kotor a Cetinje se tardan más de 2 horas en bus, creo que la mejor forma de organizar la ruta es salir el día anterior en bus de Kotor a Cetinje, visitar la ciudad (a mi me pareció muy interesante), quedarse a dormir allí, y salir caminando al día siguiente por la mañana hasta Kotor, donde habremos dejado la mayor parte de nuestro equipaje (en la estación de bus, por ejemplo). La travesía tiene una pinta excelente, todo el rato con magníficas vistas. Si algún día vuelvo a Montenegro, seguro que reservo un par de días para realizarla.

También realizamos una incursión en el macizo de Rumija (cima principal con el mismo nombre 1.595), que se encuentra entre la costa y el lago Skadar. La parte Sur del Parque Nacional del Lago Skadar, que rodea la parte montenegrina del lago (compartido con Albania), cubre parte de este macizo. Desde el pueblo de Pinčići al Sur del lago, hay un acceso a la ruta principal de la cordillera. Nosotros utilizamos el enlace que sube desde Stari Bar, unas ruinas en donde se asentaba antiguamente la actual ciudad de Bar, hoy situada en la costa. El parque es además un buen lugar para darse una vuelta en barca por el lago: de pesca o simplemente para disfrutar del paisaje. Os lo ofrecerán si os dejáis ver por el pequeño pueblo de Vispazar, el principal acceso a la parte Sur del lago.

Por último, al macizo de Orjen se puede acceder desde Herceg Novi. En una librería de esta ciudad vimos que existía bastante documentación y mapas de senderismo sobre esta zona. Además aquí se encuentra la montaña más alta de toda la cordillera, el monte Orjen, con 1.894 m.

Para terminar con las montañas cercanas a la costa, creo que las únicas temporadas en las que es posible practicar senderismo por aquí son la primavera y el otoño. En invierno las montañas están nevadas, y en verano hace demasiado calor y creo que tiene que estar infestado de serpientes (en abril ya empezaba a hacer calorcito allí arriba y vimos unos cuantos de esos reptiles). En las guías indican que es una zona donde llueve mucho y que suele estar permanentemente cubierta por la niebla, aunque nosotros solo vimos algunas nubes que no alcanzaban a cubrir las montañas. En las cumbres quedaba algo de nieve al final de abril, pero nada que impidiese llegar hasta ellas. Por último, cada vez que nos internábamos en la montaña, no nos cruzábamos con nadie.

El principal parque de montaña del país es el Parque Nacional Durmitor, en el interior, no muy lejos de las fronteras serbia y bosnia. Es el típico macizo alpino, salpicado por lagos glaciares. Aquí están las montañas más altas de Montenegro. Hay quien asegura que en la sierra que hace de frontera con Albania hay cimas algo más altas, pero no hay mediciones contrastadas. La única población en el parque es Zabljak (pronunciar Sábliyak), un pequeño pueblo a casi 1.500 m. de altura, muy concurrido en invierno ya que en las laderas que lo rodean hay una pequeña estación de esquí. Las principales vías de acceso, en coche, son desde Niksič y Mojkovac, aunque hay buses directos desde Podgorica e incluso desde Belgrado. La mayoría de los senderistas hacen rutas diarias con base en Zabljak, aunque es posible realizar alguna ruta de 2 ó 3 días parando a dormir en un par de refugios (no guardados). Por lo que he leído, la mejor época para recorrer el parque es en verano, ya que las montañas por allí (más de 2.700 m. de altura) están cubiertas de nieve hasta bien entrado el mes de junio. Nosotros habíamos pensado llegar hasta aquí, pero al final vimos que nos faltaba tiempo y preferimos quedarnos algún día más por la costa.

El último parque del país (el primero en ser declarado parque nacional) es el Parque Nacional Biogradska Gora. Se trata de una zona de bosques de vegetación primaria (la mayor zona de Europa de este tipo, según la guía). En el parque hay varios lagos y caminos señalizados por el bosque, que llegan hasta lo alto de las montañas que separan el bosque de la frontera con Albania. El acceso al parque está en la carretera que une Podgorica con Belgrado, entre las ciudades de Kolasin y Mojkovac. A 4 km. desde la carretera principal se llega a un lago, junto al que se encuentra un camping con unos pocos bungalows. Es el único lugar donde dormir en el parque. En nuestro viaje, un día nos dirigíamos hasta aquí para hacer una ruta por el bosque, pero nos encontramos con la carretera cortada y nos tuvimos que dar la vuelta.

Así que tendré que ir pensando en cuándo volver a este país, para conocer Durmitor, Biogradska Gora y realizar la travesía de Cetinje a Kotor...

Oracio
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #28 en: Mayo 30, 2007, 09:23:45 »

Costes del viaje

Nos hemos gastado unos 950 € por persona en este viaje, incluyendo los billetes de avión y todo lo que gastamos desde que salimos de casa hasta que volvimos a ella. Lo siguiente es un desglose aproximado, y por cada uno de nosotros,

185 € - Billetes de avión (incluyendo 2 billetes Zagreb - Dubrovnik por persona)
  20 € - Transporte hasta/desde Biarritz (autopista, taxi, gasolina)
  60 € - Gastos de transporte en Montenegro (autobús, barco, tren-litera)
  90 € - 3 días de alquiler de coche en Montenegro + gasolina
155 € - Alojamiento (2 noches en hotel y 8 noches en sobe)
  15 €  - Entradas a atracciones turísticas
320 € - Comidas, incluyendo el desayuno y el vino o cerveza
105 € - Varios (compras, tragos, mapas y guías,...)

Como casi siempre, una buena parte del presupuesto del viaje se ha ido en el tema de la comida. Se nota que 2 de las cosas con las que más disfrutamos en los viajes son la naturaleza y la gastronomía local. Y menos mal que caminar y bañarse en el mar es aún gratis en la mayoría de los lugares!

En Junio recibimos la respuesta a la reclamación que hicimos a Air France por haber perdido la conexión del vuelo de ida en Charles de Gaulle, y nos enviaron un cheque de 290 €. Así que al final los costes por persona para este viaje se han quedado en 800 €.

Oracio
« Última modificación: Junio 22, 2007, 04:19:50 por Oracio Holiveira » En línea
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #29 en: Mayo 31, 2007, 08:31:29 »

Viernes 20 abril 2007. Bayonne la nuit.

A las 9 de la noche llegamos al hotel Premiere Classe, a 500 metros del aeropuerto de Biarritz. Pagamos por adelantado los 36,70 € que cuesta la habitación doble, reservada unos días antes. El precio incluye los 0,35 € / persona en concepto de taxe de séjour. El hotel es igual de aburrido que todos los de este tipo de cadenas. Habitación pequeña pero funcional, baño minúsculo.

Dejamos allí el equipaje y salimos disparados a buscar un sitio donde cenar en Baiona, estamos en Francia y ya sabemos que los restaurantes cierran pronto. Dejamos el coche en un gran parking gratuito junto a la oficina de turismo y nos dirigimos caminando hacia el centro de la ciudad, muy cerca de allí

Baiona, la ciudad más importante del País Vasco francés, se sitúa en la confluencia de 2 ríos, el Aturri (l’Adour, en francés) y el Errobi (la Nive), a pocos km. de su desembocadura en el mar. Varios puentes conectan los diferentes barrios que forman la ciudad: a ambos lados del Errobi, el Grand-Bayonne, con su inmensa catedral, el mercado y el Castillo Viejo; y el Petit-Bayonne, quizás la parte más pintoresca de la ciudad; Saint-Esprit, el antiguo barrio judío, se encuentra en la otra orilla del Aturri. Estos 3 barrios formaban el corazón da la ciudad antigua, y los 2 primeros están aún rodeados por murallas.

Desde la oficina de turismo bordeamos el Aturri y luego el Errobi y cruzamos el primer puente (el puente Mayou) que nos permite llegar al barrio Petit-Bayonne. Esta zona de la ciudad es la que mejor ha conservado las tradiciones vascas e incluso han abierto un Museo Vasco, que intenta mostrar esas tradiciones.

Seguimos junto al río, esquivando varias terrazas de restaurantes, y algunos bares curiosos. Las casas a ambos lados del Errobi, construidas sobre pilares de madera, muestran orgullosas los colores típicos: el blanco, el rojo y el verde. Nos desviamos por la calle Cordeliers, una de las coquetas calles perpendiculares al Errobi, y entramos a cenar al Auberge du Petit Bayonne. La sala del interior está decorada como un típico caserío. El comedor está lleno a medias, pero la gente sigue entrando a cenar, incluso a partir de las 10 de la noche.

Compartimos una ensalada con pato y cerdo (en realidad lleva jamón de pato y bacon, está muy buena); unas anguilas a la plancha, que deben ser típicas por aquí, buenísimas también; y el clásico magret de pato. Todo regado con una jarra de litro de vino tinto, muy aceptable. Acabamos la cena con unas copas de helado y unos cafés. La cuenta asciende a 54 € por los dos. Hemos comido de forma excelente.

Salimos del restaurante, esa calle y las contiguas están muy animadas, mucha gente aprovechando la buena noche que hace y tomando los tragos junto a la puerta de los bares. En la otra parte del río, junto al muelle Jauregiberry, la animación aún es mayor. Cruzamos el puente Pannecau y nos acercamos hasta allí. Entramos en el bar Ibaia, una institución en la ciudad, que está a rebosar de gente. El ambiente es curioso: clientela local, música rock a tope, en la barra pintxos y raciones de jamón ibérico, anuncios de diferentes vinos de rioja, gente comiendo en la barra o en las mesitas de enfrente, abarrotadas de botellas de vino que sirven continuamente. Eso sí, cada botella la venden a 4 veces su precio en un supermercado español. No nos lo acabamos de creer, franceses cenando pasadas las 11 de la noche!

Tras disfrutar un buen rato del ambiente, y de un par de cervezas, nos dirigimos hacia el coche. Vamos hacia allí por las calles del Grand-Bayonne, rodeando inmensa mole de la catedral, esta zona sí que está desierta. Llegamos a la placita situada frente a la fachada de 2 torres de la catedral gótica. Con la iluminación nocturna y desde aquí abajo es aún más imponente.

Llegamos al coche, mientras comentamos que habrá que reservar un fin de semana para volver a esta bonita ciudad. Salimos de Baiona y aparcamos en una plaza libre cercana a la estación de tren de Biarritz. Ahí se quedará nuestro coche hasta que volvamos de este vieja. Recorremos caminando los 10 minutos que nos separan del hotel. Son las 12 y media de la noche y mañana hay que madrugar...

Oracio
« Última modificación: Mayo 31, 2007, 08:44:48 por Oracio Holiveira » En línea
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #30 en: Junio 05, 2007, 08:12:26 »

Sábado 21 abril 2007. Aeropuerto.

Hoy será un día perdido...

A las 06.00 h. salimos del hotel y nos dirigimos caminando (5 minutos) al aeropuerto de Biarritz. El avión de Air France sale puntual a las 7.10 h. y aterriza 5 minutos antes de su hora, prevista a las 08.45 h. en Charles de Gaulle.

Compramos el billete con 55 minutos de correspondencia en CdG, que con los ajustes horarios se quedaron en 50 minutos. Más de una vez he hecho cambios de vuelos aquí con este margen, pero hoy no es nuestro día. Entre el autobús a la terminal y el cambio de terminal (de la 2F a la 2B), llegamos a puerta de embarque justo a la hora de salida del avión, a las 09.35 h, con el embarque ya cerrado.

Nos dan la tarjeta de embarque para el vuelo de la tarde, a las 19.00 h., y nos confirman que nuestras mochilas no se han ido en el avión que acaba de salir y que viajarán con nosotros. Nos quedan 10 horas hasta la salida de nuestro vuelo.

Nos planteamos hacer una escapada a París, un lugar donde ya hemos estado ambos varias veces, en mi caso muchas veces. Pero antes queremos rehacer un poco los planes de nuestra llegada a Zagreb esta noche.

Tras desayunar tranquilamente en uno de los salones Air France, preguntamos en un kiosco de información por el stand de Croatia Airlines, con los que tenemos un vuelo Zagreb - Dubrovnik que ya es seguro vamos a perder. Nos indican que el stand está en la terminal 1 del aeropuerto, a varios km. de allí.

Pillamos el CdGVal, un tren gratuito que comunica las 3 terminales del aeropuerto y unos grandes parkings. En CdG1 no se ve el stand de Croatia Airlines por ningún lado, preguntamos y nos mandan al de Lufthansa.  Allí nos dicen que solo representan a la aerolínea croata para los vuelos Paris - Zagreb, y que para los vuelos internos tendremos que llamar por teléfono a Croacia.

Llamamos y una chica con un inglés muy justito nos confirma que perderemos nuestros billetes, que esta noche el último vuelo a Zagreb es a las 22.55 h., que aún tiene plazas libres, y que tendremos que confirmar el precio cuando lleguemos a Zagreb. Nuestro vuelo llega a las 21.00 h.

Cuando lleguemos a Zagreb decidiremos qué hacemos, en función del precio del vuelo.

Cogemos el tren de vuelta a CdG2. Pasamos por el stand de Air France y hacemos una reclamación, metiendo los gastos de perdida del vuelo croata, un hotel en Zagreb y la comida de todo el día. Seguro que no me hacen ni caso, pero si al menos sirve para que engorden un poco mi cuenta de millas Air France...

Es ya mediodía y decidimos no ir hasta París. Comemos en uno de los restaurantes del aeropuerto, una enorme y variada ensalada para cada uno, 2 copas de helado y un par cañas por 40 € entre los 2.

Pasamos la tarde en el salón Air France. Cafecito, lectura de prensa española, copita de Armagnac, siesta en los cómodos sofás del salón, lectura de prensa francesa, vasito de vino blanco (Chablis, muy rico), navegación en Internet...

Aprovechamos para reservar la habitación para esta noche en Dubrovnik, adonde si llegamos no será hasta pasada la medianoche. Llamamos a Gull’s Home, la sobe donde estuvo Moonflower, pero está completo este fin de semana.

Buscamos en www.dubrovnik-online.com, pero no encontramos nada más en el interior de las murallas por menos de 50 € la noche. Al final reservamos por teléfono una habitación en una casa del barrio de Pile, a 5 minutos a pie de la principal entrada a la ciudad amurallada.

La página web es www.dubrovnik-online.com/rooms_manda , y cobran 30 € la habitación con baño fuera (y no 25 € como indica su página web para esta época). Reservamos para 3 noches. Le explicamos que es posible que no lleguemos a Dubrovnik esa noche, y que en ese caso le llamaríamos desde Zagreb para atrasar un día la reserva.

El vuelo de Air France sale a su hora y llega a Zagreb un cuarto de hora antes de su hora. En el control de policía es suficiente con mostrar el DNI. Recordamos la anterior vez que estuvimos en este aeropuerto hace ya 3 años.

Pero esta vez el objetivo es salir del aeropuerto por vía aérea, con destino a Dubrovnik. Tras recoger las maletas y obtener nuestras primeras kunas en el cajero justo al lado de la cinta, vamos directamente al stand de Croatia Airlines. Nos confirman que el precio de un nuevo billete a Dubrovnik en el vuelo de las 22.55 h. es de 235 Kn (32 €) por persona. Sin dudarlo compramos los billetes. Incluso por poco no nos da tiempo a salir en el de las 21.00 h. Si este es el precio normal de los vuelos en Croacia, incluso comprados a última hora, desde luego vale la pena utilizar este transporte para viajar por el país.

El aeropuerto está prácticamente desierto a esta hora y casi todos los comercios están chapados. Cenamos en el único bar abierto un bocata frío y una pinta de cerveza cada uno (84 Kn, 11,70 € por los 2) y nos dirigimos a la puerta de embarque.

El vuelo salé puntual, el avión está casi vacío, unas 25 personas, somos los únicos guiris. Al llegar al aeropuerto de Dubrovnik, recogemos las maletas y montamos en el bus de Croatia Airlines, que está esperando justo al lado (35 Kn, 4,90 € / persona por el trayecto hasta Dubrovnik).

A las 00.15 h, tras 20 minutos de trayecto, y nuestro primer contacto visual con las murallas de Dubrovnik, el bus nos deja en la puerta Pile, antes de continuar hasta la estación de autobuses. Vamos hacia la casa que hemos reservado. Se tardan realmente 5 minutos en llegar, pero el último tramo son unas empinadas escaleras, que se hacen duras con la mochila a la espalda.

Llegamos al jardín que da acceso a Rooms Manda, en mitad da una ladera donde conviven casas y árboles frutales. Nos espera Manda, la dueña de la casa, con la que hablamos las 3 ó 4 palabras  que conoce en inglés (al parecer esta tarde hemos llamado a un teléfono donde alguien que habla inglés se ocupa de las reservas).

En la planta baja de la casa viven los dueños. En el primer piso hay 3 habitaciones, un baño y un pequeño salón, equipado con una pequeña nevera. Nos instalamos en una habitación enorme, con vistas al mar. El baño es muy curioso, al abrir la puerta te encuentras con unas escaleras que hay que subir (casi escalar) para entrar. Una barandilla ayuda en la operación. La bañera tiene más de 1m. de profundidad. Cuesta salir de allí...

No hay nadie más en la casa, así que en toda nuestra estancia tendremos todo el primer piso para nosotros.

Dejamos el equipaje, nos bebemos la limonada que nos ofrece Manda, qué entra fantástica tras la sudada en las escaleras, y aunque pasan de las 00.30 h. de la noche, nos disponemos a dar nuestra primera vuelta por la ciudad amurallada de Dubrovnik.

Dubrovnik, la antigua Ragusa, fue fundada en el siglo VII por gentes de origen grecorromano. Se asentaron en lo que entonces era una isla (la mitad Sur de la ciudad actual), que llamaron Laus, que más tarde derivaría en Ragusa. Justo enfrente, en tierra firme, los eslavos fundaron el asentamiento de Dubrava, origen del nombre actual. El estrecho canal que separaba las 2 comunidades es hoy la impresionante calle Stradum, más conocida con el nombre de Placa. Al tapar el canal, se facilitó la convivencia y la mezcla entre las 2 comunidades.

El estilo de construcción de la ciudad estuvo regulado desde casi su fundación, aunque en su forma actual solo se levantó tras un terremoto en 1667 que destruyó casi todos los edificios. La ciudad ha llevado al extremo las normas sobre anuncios y adornos en los edificios. Por ejemplo, los comercios solo pueden hacer aparecer carteles en los cristales de los escaparates o en faroles encima de sus puertas, idénticos en toda la ciudad, y un austero cartel de tela al inicio de cada calle anuncia, de forma común, todos los comercios que se encuentran en dicha calle.

Aunque hayas visto Placa mil veces en fotografías, su imagen cuando atraviesas por primera vez la puerta Pile impresiona, sobre todo de noche y casi vacía. El implacable orden de las viejas casonas de piedra, sin ninguna concesión ornamental, sin ningún anuncio estrafalario, tan solo el verde de las contraventanas, deja una extraña y poderosa sensación en el visitante.

Recorremos extasiados la calle, en soledad. Contemplamos la circular Fuente Grande de Onofrio, donde antiguamente se aseaban los visitantes de la ciudad. De vez en cuando se nos cruza algún grupo de jóvenes bien vestidos, parece que están de boda. Más adelante escuchamos la música disco de algunos bares en las calles perpendiculares hacia arriba. En esas estrechas calles (más bien escalinatas) se agrupa la gente frente a la puerta de los bares. Llegamos al final de la calle, a la plaza Luža, dominada por su campanario. Pasamos un rato contemplando las fachadas de los edificios que la rodean, el palacio Sponza y la barroca iglesia de San Blas.

Entramos al azar en un bareto donde no domina la música disco. El garito es minúsculo, hay gente local discutiendo y riendo. Mañana comprobaremos que se trata del bar Libertina, toda una institución en la ciudad. Nos sentamos donde podemos y bebemos una cerveza, ya cansados. Volveremos a entrar aquí.

Recorremos la Placa en sentido contrario y volvemos a la habitación. Son las 01.30 h. Las escaleras de subida para llegar hasta allí se hacen mucho más llevaderas sin mochila.

Oracio
« Última modificación: Junio 22, 2007, 04:21:30 por Oracio Holiveira » En línea
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #31 en: Junio 05, 2007, 10:34:12 »





Aunque hayas visto Placa mil veces en fotografías, su imagen cuando atraviesas por primera vez la puerta Pile impresiona, sobre todo de noche y casi vacía. El implacable orden de las viejas casonas de piedra, sin ninguna concesión ornamental, sin ningún anuncio estrafalario, tan solo el verde de las contraventanas, deja una extraña y poderosa sensación en el visitante.

Recorremos extasiados la calle, en soledad. Contemplamos la circular Fuente Grande de Onofrio, donde antiguamente se aseaban los visitantes de la ciudad. De vez en cuando se nos cruza algún grupo de jóvenes bien vestidos, parece que están de boda. Más adelante escuchamos la música disco de algunos bares en las calles perpendiculares hacia arriba. En esas estrechas calles (más bien escalinatas) se agrupa la gente frente a la puerta de los bares. Llegamos al final de la calle, a la plaza Luža, dominada por su campanario. Pasamos un rato contemplando las fachadas de los edificios que la rodean, el palacio Sponza y la barroca iglesia de San Blas.


Oracio, me has hecho recordar cuando entramos nosotros por primera vez, al llegar a Dubrovnik y también de noche.Que bien lo has descrito....Yo no pude evitar que se me saltaran las lágrimas, de verdad.Llorando como una boba, de la emoción que me embargó.... Embarrassed que sitio mas bello... Por cierto, la casa donde estuvisteis tiene una pinta muy buena también.

bueno sigue , sigue que lo esoty deseando.
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #32 en: Junio 07, 2007, 12:20:43 »

Ya sigo, ya sigo...


Domingo 22 abril 2007. Sobre las murallas de Dubrovnik. Subida al monte Srđ.

Dormimos hasta las 09.00 h. Al despertarnos, desde la ventana de la habitación contemplamos el mar y la pequeña terraza que nuestros dueños han instalado en el jardín de la casa. Hace un día espléndido, el cielo completamente azul. No disfrutaremos mucho estos días de la terraza del jardín, ya que prácticamente sólo vendremos a la habitación para dormir.

Bajo al piso de abajo para que apunten los datos de los DNIs, saludo por primera vez al dueño de la casa. Habla algo de italiano, por lo que podemos conversar un poco, nos invita a que utilicemos su cocina para preparar el desayuno, pero preferimos salir a desayunar fuera.

Bajamos hacia la puerta de Pile, por el camino nos sentamos en la soleada terraza de un café a desayunar. Zumo de naranja natural, un calentito croissant relleno de crema y un café cada uno por 70 Kn (9,70 €) los dos, todo muy bien servido en la mesa de la terraza. Se está muy bien aquí al solecito y alargamos un rato el desayuno.

A las 10.00 llegamos a la puerta de Pile. En la parada de autobuses se ven varios grupos de ancianos que vienen a visitar la ciudad, casi todos croatas (o al menos de la antigua Yugoslavia). En Placa se ve bastante más gente que anoche, pero tampoco nada excesivo. Junto a la puerta compramos las entradas para dar la vuelta a las murallas. Pagamos 50 Kn (7 €) por persona. No es barato, pero realmente vale la pena. Con las entradas en la mano acabamos de subir las escaleras que llevan a lo alto de la muralla.

Las murallas de Dubrovnik comenzaron a construirse en el siglo X. Algunos tramos actuales pertenecen a esa lejana época, aunque la mayor parte de lo que vemos hoy en día se construyó en los siglos XII y XIII. Lo que más sorprende es su impecable estado de conservación, tanto de sus muros como de las fortalezas defensivas construidas a lo largo de su perímetro.

Tardaremos hora y media en dar la vuelta completa a las murallas, caminando muy tranquilos, parando frecuentemente para contemplar las vistas y sacar fotos. Hace ya una hora (a las 09.00 h.) que han abierto el acceso a las murallas, pero aún no se ve mucha gente. Comenzamos la vuelta subiendo hacia la fortaleza Minceta. Luego nos daremos cuenta que las flechas del recorrido están en sentido contrario, por lo que nos cruzaremos con los pocos que están haciendo la vuelta en este momento, todos en sentido contrario al nuestro...

Las vistas sobre los tejados de la ciudad vieja son fantásticas. La mayoría de ellos tienen el tono rojizo que se eligió tras el bombardeo de la ciudad en 1991, aunque unos pocos, los que no fueron destruidos, conservan el antiguo tono algo más claro.

Desde la doble torre circular de la fortaleza Minceta se aprecia perfectamente el dibujo de las calles de la parte superior de la ciudad, la antigua Dobrava. Seguimos la ruta por encima del puerto, donde salen numerosas embarcaciones con destino a las islas cercanas. Desde aquí se ve muy cerca la isla de Lokrum, repleta de vegetación, algo más lejos se divisan las islas Elaphite. Las familias locales aprovechan la mañana del domingo para irse de excursión. A nosotros nos tocará mañana, que seguro que está mucho más tranquilo.

Pasamos por la zona de la muralla que da directamente al mar. Continuamos sobre una playa de plataformas con varias escaleras metálicas de acceso al agua. Vemos debajo nuestro las terrazas del bar Buža, aprovechando otra zona de plataformas, en las rocas entre las murallas y el mar. La verdad es que su situación es excelente.

Seguimos adelante disfrutando de la ciudad desde aquí arriba: calles empedradas, contraventanas verdes o marrones, jardines a la sombra de las parras, pequeñas e impensables huertas entre las casas, ropa tendida en tenderetes que llegan hasta la propia muralla. Las ventanas de algunas casas están tan cerca de la muralla que es fácil observar su interior.

Llegamos a la Fortaleza Bokar, que domina la zona Sur de la ciudad, con vistas de la torre de Lovrijenac, el pequeño puerto que antiguamente era el único puerto de la ciudad, y las penínsulas de Lapad y Babin Kuk por donde se ha extendido la ciudad nueva y la mayoría de los hoteles y habitaciones privadas. Poco después llegamos al inicio del recorrido, sobre la puerta de Pile.

El paseo por las murallas es tan agradable que dan ganas de dar otra vuelta. Oficialmente no es posible, ya que a mitad de camino te piden la entrada y le recortan un trozo, pero si alguien tiene ganas de verdad, creo que es posible recorrerlas en un sentido hasta justo antes del control, volver al inicio y hacer la otra mitad en sentido contrario. Nosotros, tras contemplar por última vez la Placa desde las alturas, damos por finalizado el recorrido y bajamos de nuevo junto a la puerta de Pile.

Nos refrescamos en la Gran Fuente de Onofrio, el agua que sale por los chorros que rodean la fuente está fresquísima. El sol comienza a calentar. En Placa se ve ahora mucha más gente, sobre todo grandes grupos de alemanes.

Salimos de las murallas por la puerta de Pile y damos una vuelta por el pequeño puerto cercano, donde se encuentran un par de calas de rocas con agua cristalina. Subimos hasta la entrada de la fortaleza de Lovrijenac, con buenas vistas de las murallas, aunque no entramos en su interior. Al volver de nuevo hacia la puerta de las murallas entramos en una pequeña ermita. En su interior el cura nos explica en buen croata el origen de la capilla.

Atravesamos la puerta de Pile, vemos abierta la pequeña iglesia de St. Saviour y aprovechamos para visitar esta pequeña y bonita iglesia, reconvertida actualmente en sala de conciertos, que tienen lugar aquí varias tardes a la semana. Normalmente solo está abierta a la hora de los conciertos. Entramos al monasterio franciscano justo al lado. Paseamos por las arcadas del claustro interior, sin entrar a ver el Tesoro y el museo/farmacia, ambos de pago. Volvemos a Placa y entramos desde aquí a la iglesia del monasterio, entre 2 misas. El altar y algunos de los cuadros son espectaculares.

Nos desviamos hacia la zona Sur de la ciudad. Recorremos callejones y escalinatas, casi desiertas, aunque estamos muy cerca del bullicio de Placa. Es impresionante pasear por estas estrechas, empedradas y empinadas calles, siempre entre viejas casas de piedra. Aparecemos junto a la pared interior de las murallas, en la parte alta de esta zona. Seguimos la muralla y aparecemos en el túnel de acceso al bar Buža.

Pillamos una mesa en una de las espectaculares terrazas colgando sobre mar y nos bebemos tranquilamente una cerveza. Las vistas sobre el mar y la isla de Lokrum son increíbles. Eso sí, la birra hay que pagarla, 24 Kn (3,30 €) por cada una de ellas.

Tras el refrigerio, las vistas y el calorcito en la terraza, volvemos dentro de las murallas y continuamos hasta el túnel que da hacia la segunda zona de plataformas. Vemos los restos de la barra de un bar, parece que en verano esto también está ocupado por terracitas. Ahora solo hay una pareja tomando el sol. Bajamos entre las rocas hasta el mar. No consigo aguantarme y me doy allí mismo el primer baño de este viaje en al Adriático. El agua está buenísima.

Volvemos de nuevo dentro de las murallas. Callejeando, sin cruzarnos con nadie en esta zona de la ciudad, llegamos a la iglesia jesuita, la mayor de Dubrovnik, todas las paredes de su interior muestran escenas de la vida de San Ignacio de Loyola en colores pastel (sobre todo azules y rosas).

Bajamos hacia la catedral y desde aquí llegamos a la plaza Gundulićeva. Son ya las 14.00 h., y aprovechamos para sentarnos en la terraza del restaurante Kamenice (que significa ostras en croata). La clientela es mayoritariamente croata. Compartimos una docena de ostras (cómo no!), exquisitas, una gran ración de mejillones, y un risotto negro con sepia. Con un litro de vino blanco y los cafés la cuenta asciende a 256 Kn (35,70 €). Buena recomendación de Moonflower.

Ya con la barriga llena, decidimos ir a relajarnos un poco. Salimos por la otra puerta de salida de la ciudad, la que da al barrio de Ploče. Pasamos por Lazareti, una serie de bloques de ladrillo, donde en épocas de peste los visitantes de la ciudad debían de pasar cuarentena. Ahora aquí se sitúa un mercadillo de ropa. Lo atravesamos, y enseguida llegamos a la playa de guijarros de Banje, la playa principal de Dubrovnik. Se llega hasta aquí en 5 minutos desde la puerta de Ploče.

Sin esperar más nos bañamos de nuevo en el mar. Disfrutamos durante hora y media del sol, los guijarros calientes y el mar cristalino. A pesar de ser domingo y del calorcito, no estamos más de 20 personas en la playa.

A las 17.30 h. recogemos los bártulos y nos ponemos en marcha en dirección al monte Srđ (pronunciar como el nombre francés Serge). Subiendo unas empinadas escaleras atravesamos el barrio de Ploče, hasta llegar a la carretera que atraviesa la ciudad, a más de 100 m. de altura. Continuamos por la carretera hasta encontrar el cartel indicador del inicio del sendero a la cima.

Hasta 1991 un teleférico subía hasta la misma cima, pero fue destruido por el bombardeo serbio de ese mismo año y no se ha reconstruido. Restos de la estructura del teleférico siguen dispersos por la ladera de la montaña. Para subir hasta arriba, además del camino que tomamos nosotros, existe una pista practicable por un turismo y que da un largo correo por algún pueblo del interior.

El camino describe un amplio zigzag, mucho más llevadero que las escaleras del inicio. Tras cruzar un bonito pinar, la parte final del sendero sigue por una zona rocosa sin vegetación, con vistas impresionantes de la ciudad amurallada, los alrededores y las islas frente a la costa. En primavera y a esta hora, aquí arriba hace bastante calor, no quiero ni imaginar lo que puede ser subir en agosto. En el camino de subida nos cruzamos con algunas personas, no muchas, tanto turistas como locales. En una hora larga desde la playa llegamos a la cima (412 m.). Entramos en las ruinas de un antiguo fuerte bombardeado en la guerra. Antes de las bombas, aquí se había instalado una discoteca.

Empezamos a charlar con una pareja de jóvenes croatas que nos encontramos allí. Ambos hablan inglés fluidamente. Ella trabaja de guía turístico en la ciudad. Es un buen lugar para que comiencen a hablar sobre lo que supuso la guerra para ellos. Nos cuentan cómo el Gobierno croata intenta que la gente olvide la guerra lo antes posible, nadie habla de ella en los medios de comunicación. Se preguntan si esto es lo adecuado. Ellos han venido aquí para visitar una gran cruz en honor de todas las personas de Dubrovnik que murieron en la guerra. Nos acompañan hasta la cruz. Por la noche está iluminada y es visible desde casi cualquier punto de la ciudad.

Las vistas desde la cruz son de nuevo para quitar el hipo. Además de los alrededores de Dubrovnik, que vemos justo debajo nuestro, contemplamos las montañas hacia el Sur. Aquello es ya Montenegro. Les comentamos que los próximos días estaremos por allí. Ellos nunca han estado en el país vecino, ni tampoco quieren ir hasta allí. Los montenegrinos participaron en el bombardeo serbio de Dubrovnik. El chico empieza a hablar bastante mal de los habitantes del país vecino. Esta claro que las heridas no están aún cerradas.

Nos ofrecen bajarnos en su coche a Dubrovnik, pero preferimos bajar caminando. Y con razón, mientras bajamos disfrutamos de una espectacular puesta de sol. Este se vuelve de un rojo intenso antes de desaparecer.

Llegamos a la carretera y seguimos bajando por las escalinatas del barrio de Pile, en medio de jardines y árboles frutales, hasta que llegamos a la puerta principal de las murallas. Entramos y nos refrescamos en la Gran Fuente de Onofrio, que poco a poco se va convirtiendo en nuestra segunda casa.

Pillamos unas bolas de helado en una heladería cercana, la que está en la misma Placa, a 5 Kn (0,70 €) la bola, y las comemos sentados en la misma fuente, viendo como la luz del día se va desvaneciendo y comienza a iluminarse la calle. Aún hace una temperatura ideal, y aquí sentado, salpicado de vez en cuando por los chorros de la fuente, se está de vicio...

Subimos hasta nuestra habitación para una reparadora ducha. Ya de noche, volvemos de nuevo a la ciudad amurallada. Nos perdemos de nuevo entre las calles de la mitad Sur de la isla, subimos las escalinatas “españolas” desde la plaza Gundulićeva a la iglesia jesuita, en esa zona paramos a cenar en la terraza de la pizzería Mikalur. 2 pizzas y 2 pintas de cerveza por 142 Kn (19,80 €). Las pizzas están buenas, sin más. En este viaje probaremos mucho mejores. El camarero y el cocinero en cambio son muy majos y nos hacen pasar un rato entretenido.

Tras la cena damos un último paseo entre calles, completamente desiertas a esas horas. De camino a la habitación paramos en un bar con Internet, donde tomamos una cerveza y comprobamos el tiempo para los próximos días. Buenas noticias, hará bueno. El bar tiene varios ordenadores portátiles en la misma barra donde cobran 10 Kn (1,40 €) por cada cuarto de hora de conexión.

De aquí nos vamos a dormir, pasada ya medianoche.

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #33 en: Junio 10, 2007, 10:27:24 »

Lunes 23 abril 2007. La isla de Lokrum.

A las 09.00 h. salimos de la habitación, como siempre atravesamos la puerta de Pile y accedemos dentro de las murallas. En el mercado diario (salvo los domingos) de la plaza Gundulićeva compramos un poco de fruta y nos sentamos a desayunar en las escaleras al final del puerto. Hace de nuevo un día espléndido.

En el puerto de la ciudad amurallada hay barcos que salen a diferentes destinos. Algunos ofrecen excursiones a las islas Elaphite, una lancha sale frecuentemente en dirección a Cavtat. Compramos un billete con destino a la cercana isla de Lokrum, 35 Kn (4,90 €) por el trayecto ida y vuelta, que incluye las 18 Kn de tasa de acceso a la isla. Si se llega a ésta por cualquier otro medio, la tasa hay que pagarla en el embarcadero de entrada a la isla. En el mismo kiosco de los billetes compramos un mapa con los senderos de la isla por 5 Kn (0,70 €), muy útil para orientarse. En esta época del año el primer barco sale a las 10.00 h., y el último vuelve de la isla a las 18.15 h. Sale un barco cada hora.

La isla de Lokrum se encuentra solamente a 1 km. del puerto viejo de Dubrovnik. La isla, repleta de vegetación, en el siglo XIX fue la residencia de verano de Maximiliano de Habsburgo, archiduque de Austria, transformando un antiguo monasterio y convirtiendo la isla en su propio jardín botánico. El monasterio, prácticamente la única construcción de la isla, no se puede visitar, aunque sí sus bonitos jardines, donde en verano abren un restaurante, y el resto del año solo hay un chiringuito de bebidas junto al embarcadero. No es posible quedarse a dormir en la isla. La gente que la visita cada día en los barcos que llegan a ella enseguida se dispersa y encuentra su rincón solitario. Un sitio perfecto para pasar una mañana o una tarde de tranquilidad.

Montamos en el primer barco a la isla y, tras un cuarto de hora de navegación, con buenas vistas de las murallas, llegamos al embarcadero la veintena de visitantes que vamos en él. 5 minutos después estamos ya completamente solos.

En el mapa recomiendan un recorrido de unas 2 horas que da la vuelta a la isla. Lo seguimos en parte, nos desviamos de vez en cuando, perdiéndonos entre la densa vegetación. Lokrum es pequeña y no tardamos en llegar al itinerario principal.

En un pequeño embarcadero un par de pescadores se tuestan al sol, arreglando unas redes. Desde la costa, sobre todo en punta Norte de la isla, hay hermosas vistas de Dubrovnik. Vemos también un gran ferry parado allí cerca. El desagradable ruido que hace es el único sonido que se oye desde aquí.

Subimos al punto más alto de la isla (90 m.), donde se encuentran las ruinas de un fuerte. Desde lo alto de su torre hay de nuevo magníficas vistas, de la costa de enfrente, y también del monasterio en la propia isla. Para llegar hasta allí pasamos por un denso pinar, por rectilíneas avenidas de cipreses, incluso junto a algunos centenarios olivos. Entre la vegetación el ambiente es muy fresquito a pesar de que el sol pega con fuerza.

Llegamos a los jardines del monasterio, que dibujan curiosas formas geométricas. Varios pavos reales se pasean por allí con total tranquilidad. Buscamos el presunto restaurante por allí, para ver si mas tarde podremos venir a comer, pero no lo vemos por ningún lado. Incluso entramos al monasterio, que en teoría no se puede visitar, hasta que unos obreros que preparan la zona para la temporada de verano nos dicen que no podemos andar por allí. Nos confirman que el restaurante no está aún abierto.

Paseamos hasta una desolada zona de rocas junta al mar, encontramos un laguito en el interior, con transparentes aguas de un tono verdoso. Está unido al mar por un túnel bajo tierra e incluso llega el oleaje hasta allí. A su alrededor hay multitud de pavos reales en libertad. En un bonito sitio para refrescarse y estar un rato de picnic.

Continuamos hacia el sur de la isla, nos perdemos siguiendo un sendero junto a unos acantilados, y al final llegamos a unas plataformas naturales, que ocupan buena parte de la costa Sur de la isla. Hemos tardado unas 2 horas y media en completar el bonito paseo.

Esta zona (marcada como FKK en el mapa de la isla) está restringida para los naturistas. Incluso hay un cartel prohibiendo andar vestido o en bañador. Nos instalamos en una de las discretas plataformas, con acceso al mar a través de unas escaleras metálicas, y nos dedicamos a disfrutar un buen rato de los baños de sol y de mar. Se está muy bien aquí, tan solo importunados por el ruido del ferry en la bahía, y por las lanchas que pasan rodeando la isla.

Dejamos la playa justo a tiempo para coger el barco de vuelta a las 14.15 h. Veinte minutos más tarde estamos en la terraza del restaurante Lanterna, justo al lado de la pizzería donde cenamos ayer. Los chicos de la pizzería nos saludan efusivamente, pero esta vez no les toca a ellos. Pedimos una ensalada para los dos y un pescadito a la plancha de 1 kg. más o menos (el precio es de 210 Kn, 29 € el kg.).

Tras dar buena cuenta de la ensalada aparece una fuente repleta de pescado donde distinguimos una dorada, una lubina y un pequeño atún, entero. Ahí debe haber al menos 2 kilos de peces. Nos aseguran que no se han confundido y que sólo nos cobrarán el kg. que hemos pedido. Para acompañar, sacan otra fuente repleta de acelgas con patatas. Todo está buenísimo pero somos incapaces de terminarlo (aunque no nos falta mucho), a pasar de ayudarlo con una botella de rico vino blanco de Korcula. Junto con los cafés pagamos 356 Kn (49,60 €) por todo. El simpático camarero nos invita además a un par de grapas. Se lleva una buena propina. De nuevo gracias por la recomendación, Moon.

Son ya las 4 de la tarde y hemos comido demasiado como para ponernos a visitar monumentos. Qué mejor para hacer la digestión que un paseo de media hora hasta la playa de Sveti Jakobs, un nuevo baño en el mar y una siesta al sol sobre los guijarros de esta solitaria playa!

Para llegar hasta la playa hay que salir fuera de las murallas por la puerta de Ploče y al llegar a la playa principal de la ciudad, la de Banje, continuar por una estrecha carretera que baja al principio hacia el Este. Tras pasar junto a una pequeña iglesia, hay que bajar los 160 escalones hasta el mar. La playa se ve perfectamente desde el puerto de Dubrovnik.

En el rato que estamos en la playa no aparece por allí más de media docena de personas. Es una gozada bañarse en las tranquilas aguas, bajo los acantilados salpicados por cipreses, con vistas de las murallas a lo lejos.

Volvemos hasta Pile caminando, allí pillamos un bus que nos lleva a la estación principal de autobuses (líneas 1A y 1B), a 3 km. al Oeste. El billete cuesta 8 Kn (1,10 €) comprado en cualquier kiosco, 10 Kn (1,40 €) comprado en el autobús.

El primer bus hasta Kotor sale mañana de aquí a las 10.30 h. Compramos los billetes para el que sale a las 09.30 h. hasta Herceg Novi. Cada billete nos cuesta 59,30 Kn (8,30 €). Tomamos una birra en el bar frente a la estación, vigilando la llegada del siguiente bus hacia Pile.

Tras la ducha volvemos por última vez de visita a la parte vieja. Mientras anochece callejeamos por las escalinatas de antigua zona de Dobrava, la parte alta de la ciudad. Cenamos un helado sentados en la Gran Fuente de Onofrio.

Para despedirnos de la ciudad, volvemos al bar Libertina. Tenemos más tiempo para fijarnos en la curiosa decoración del lugar. El baño visto desde fuera parece surrealista...

Recorremos la Placa por última vez, hoy está muy tranquila a las 11 de la noche. Igual de impresionados que anteayer cuando entramos por la puerta de Pile, salimos por la misma puerta de la ciudad.

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #34 en: Junio 15, 2007, 12:21:31 »

Martes 24 abril 2007. La bahía de Kotor.

Nos despedimos de los dueños de la casa de Dubrovnik. Les contamos nuestro itinerario previsto en Montenegro. Al contrario que la joven pareja que conocimos en las alturas de Dubrovnik, ellos sí conocen su ahora vecino país. Han estado las montañas que rodean Zabljak, en Cetinje y en el mausoleo en las alturas de Lovcen, en la bahía de Kotor. Y hablan bien de todos estos lugares. Una pena que las nuevas generaciones se pierdan todo esto por culpa de estúpidas guerras...

A las 08.30 h. salimos de la casa Manda. Bajamos las escaleras, y allí mismo pillamos un bus que nos deja en la estación principal. Desayunamos en el ya conocido bar frente a la estación.

El minibús con destino a Herceg Novi sale a su hora, las 09.30 h. Cuando pasa por la carretera que rodea Dubrovnik a cierta altura, disfrutamos de las últimas vistas (magníficas desde aquí) de la ciudad amurallada. Nos quedamos mirando hacia atrás un buen rato hasta que tras una curva Dubrovnik desaparece.

Continuamos por el interior, por un precioso valle dominado por miles de cipreses, antes de llegar a la frontera croata. El policía de turno nos hace esperar 10 minutos, a pesar de no haber ningún vehículo más por allí. Al final se decide a subir al minibús, donde mira con curiosidad nuestros DNIs y lanza un comentario de aprobación cuando descubre nuestra nacionalidad. Además de nosotros, en el autobús viaja un chico inglés, el resto son croatas o montenegrinos.

Antes de llegar a la parte montenegrina de la frontera, el minibús recorre varios km. y para durante 10 minutos en una de las tiendas duty free, que se encuentran en la orilla de la carretera. Hasta hace muy pocos años, los autobuses croatas se detenían aquí, y había que recorrer a pie y con el equipaje a cuestas parte de este tramo, hasta alcanzar el autobús montenegrino. Algo hemos avanzado...

El puesto de control montenegrino es un nuevo edificio acristalado, financiado con fondos de la UE para el desarrollo, según muestra una placa bien visible. Es curioso que estos fondos acaben financiando la instalación de fronteras que unos años antes no existían...

En esta parte de la frontera no tenemos que esperar nada. El policía montenegrino nos dice que no sabe lo que son esas tarjetitas que le damos (los DNIs), e insiste en que le entreguemos el pasaporte, donde nos estampa el sello de entrada al país.

Montenegro se llama en serbio Crna Gora (se pronuncia cherna gora) y significa literalmente Monte Negro. El nombre por el que se conoce al país en todos los idiomas occidentales es de origen veneciano y dicen que procede del color de las laderas del monte Lovćen, oscurecido por el tono de los pinos de sus laderas, y que daba una impresión de terreno prohibido a los que lo contemplaban desde el mar

Tras su transformación de antigua república yugoslava en estado independiente, Montenegro es el país más joven de Europa, constituido tras el referéndum celebrado en la primavera de 2006, hace poco más de un año. La ONU exigió una mayoría del 55% para aprobar la independencia de Serbia, el resultado a favor del SI fue del 55,5%. Pero parece que esté título de país más joven le será pronto arrebatado por Kosovo...

La primera ciudad adonde llegamos tras pasar la frontera es Herceg Novi. Son las 10.45 h. (hora y cuarto desde Dubrovnik, incluyendo las paradas en la frontera). Queremos dar un pequeño paseo por la ciudad, antes de seguir hacia Kotor. Confirmamos que los siguientes buses con destino a Kotor salen a las 12.00 h. y a las 12.25 h. Este último es el que viene desde Dubrovnik. Dejamos las mochilas a la señora que vende los billetes (1 € por mochila), y comenzamos nuestra visita a la ciudad.

Herceg Novi, la ciudad de las escaleras se extiende bajo la montaña más alta de la costa montenegrina, el monte Orjen. Por su posición fronteriza, ha cambiado de manos muchas veces. Incluso fue conquistada por los españoles, que dejaron como recuerdo una fortaleza que aún llaman Spanjola. Hoy en día es un pueblo que vive sobre todo del turismo en la temporada estival.

La parada de autobús está muy cerca de la parte vieja de la ciudad, basta con seguir unos minutos la carretera que baja desde allí. Enseguida se llega a la primera de las muchas plazas que salpican esta empinada ciudad. Cada plaza está adornada por su correspondiente iglesia (a veces católica, a veces ortodoxa) y por varias terrazas, donde se ve mucha gente desayunando o pasando el rato. Todas ellas están interconectadas por callejuelas, casi siempre con escaleras que salvan la pendiente, formando un auténtico laberinto. Sólo sabes que si bajas acabas en el puerto, y si subes, en la estación de autobuses o en la fortaleza Spanjola.

Al informarme sobre esta ciudad, la impresión que saqué es la de un resort playero, un poco más bonito que los demás, gracias al esmero que ponen sus habitantes en las flores que adornan la ciudad. Sin embargo, en la única hora que pasamos aquí, su ambiente nos gusta mucho. Supongo en verano será muy diferente, debe estar bastante saturado de visitantes. Pero hoy no se ven prácticamente turistas. Tal vez esto explica que media ciudad esté disfrutando del sol mañanero en las terrazas. En verano les tocará currar. Nos parece que, al menos en esta época, es un buen lugar donde quedarse 2 ó 3 días.

Seguimos bajando escaleras y por fin llegamos al puerto y a una gran playa de guijarros. Desde aquí se aprecia bien el recorrido que hacen las murallas. Comenzamos a subir las escaleras junto a ellas. Su estado no es tan bueno como las de Dubrovnik e incluso hay algún tramo donde una valla impide el paso.

Pasamos varias bonitas plazas, entramos a alguna de las iglesias, entre callejones seguimos unas escaleras hasta la torre de la fortaleza, pero ahora mismo el acceso está cerrado.

Estamos cerca de la estación de autobuses y nos dirigimos hacia allí, justo a tiempo de montar en el autobús de las 12.00 h a Kotor. Pagamos 2 € / persona por el billete.

El trayecto de una hora, bordea espectacularmente toda la costa de la bahía de Kotor. Aunque se suele definir como el fiordo más al Sur de Europa, técnicamente no es un fiordo, ya que nos es de origen glaciar, como sus primos del Norte de Europa. Pero el paisaje es muy similar. El punto más interior de la bahía está a casi 30 km. de mar abierto y toda esta lengua de mar está rodeada de verticales montañas. Es un puerto natural habitado desde la más lejana antigüedad.

Llegamos a Kotor, en uno de los extremos interiores de la bahía. El autobús nos deja justo enfrente de la puerta principal de acceso al interior de la ciudad amurallada. Al lado de la puerta se encuentra un concurrido mercado de frutas y verduras. La imagen de las murallas subiendo por las paredes verticales de las montañas impone.

La ciudad amurallada de Kotor, al igual que la de Dubrovnik ha sido declarada como monumento histórico por la UNESCO. El recinto que rodean las murallas, en su parte baja solo dispone de 3 salidas, la puerta principal, al Oeste y las puertas Sur y Norte. Al Este la ciudad se encuentra con las laderas verticales del monte Lovćen, y las murallas eligen la opción de escalar esas laderas.

Antes de atravesar la puerta, preguntamos dónde encontrar una habitación en el kiosco de información. Nos envían a una agencia de viajes dentro de las murallas. Cruzamos la puerta principal y aparecemos en la Plaza de Armas, magnífica, de forma completamente irregular, rodeada de casas de piedra que recuerdan vagamente a las de Dubrovnik, las murallas en las montañas justo encima nuestro. Mochila a la espalda, comenzamos a recorrer las estrechas calles, buscando signos de sobe. La ciudad está en la base de la montaña, pero es completamente llana. De nuevo el ambiente es muy especial recorriendo estas calles, aunque parte de ellas fueran reconstruidas tras el terremoto de 1979.

No vemos anuncios de habitaciones por ningún lado. Encontramos la agencia que nos han recomendado y entramos a preguntar. Nos ofrecen una habitación (con baño compartido) dentro de las murallas a 30 € y una habitación con baño a 1 km. de allí en Dobrota, junto al mar, también por 30 €. Esta última tiene buena pinta, pero está lejos. Son precios para 3 noches, de una sola noche no quieren ni oír hablar. Nos dicen que no hay mucho más en la ciudad, en esa época las habitaciones están ocupadas por estudiantes y no hay mucha oferta. Dudamos. El único hotel de la ciudad cobra 65 € por noche, demasiado para pasar 3 noches. Decidimos buscar un poco más.

La Sra. Holiveira se queda con las mochilas en una de las terrazas de la ciudad y yo salgo a la búsqueda de sobes. En una tienda me mandan a una casa a 500 m. de la puerta principal al lado de la estación de autobuses. Voy a verla, pero resulta ser un agujero insalubre, por el que me quiere cobrar 24 €. No vamos a pasar 3 noches ahí dentro. Tampoco consigo encontrar nada más.

Volvemos a la agencia, la habitación dentro de las murallas ya ha volado y decidimos quedarnos la que está en Dobrota. En los días que pasaremos en Kotor, no veremos ningún anuncio de sobe dentro de las murallas. En cambio veremos un par de ellos en la parte nueva de la ciudad justo al Norte de las murallas, entre los 2 puentes cercanos a ellas. No fuimos a preguntar precios.

Decidimos acercarnos caminando hasta Dobrota, cargados con las mochilas Antes paramos a reponer fuerzas en un chiringuito cerca de la puerta principal, fuera de las murallas. Por una gran pizza y un par de pintas de cerveza nos cobran 5 €. El kiosco no podría pasar ninguna inspección sanitaria, pero la pizza está muy buena. Mientras las comemos cae un buen chaparrón.

Afortunadamente, poco más de media hora después la lluvia cesa y enseguida sale el sol y empieza a calentar de nuevo. Nos dirigimos tranquilamente hacia Dobrota, un suburbio residencial que se estira al Oeste de Kotor a lo largo de la bahía. Allí se encuentra la casa donde dormiremos las próximas noches. El km. previsto se convierte casi en 2. Nos acostumbraremos a realizar este trayecto de 20 minutos cada vez que vayamos a la ciudad amurallada. Al menos, el paseo es siempre junto al mar, aunque hay algunas obras que pretenden agrandar la acera en casi todo el recorrido.

Cuando llegamos a la solitaria casona, nos da la impresión de que está a punto de caerse, parece la casa de los horrores de alguna vieja película de terror. Nos abre el dueño, que no habla una sola palabra de algo que no sea serbio, aunque parece majo. Afortunadamente, las habitaciones están muy bien, muy espaciosas, baño impoluto, mágnificas vistas de la bahía desde las ventanas. Es un buen sitio donde dormir si se dispone de vehículo propio. Por lo que vimos, en esta zona se ofrecen la mayoría de las habitaciones a los turistas que visitan Kotor.

Son ya más de las 5 de la tarde. La Sra. Holiveira prefiere quedarse a echar una siesta. Yo aprovecho para hacer una caminata hasta la fortaleza que domina las murallas de la ciudad. Primero camino los 20 minutos hasta Kotor. El camino oficial, por unas largas escaleras, comienza desde el interior de las murallas, cerca de la puerta Norte. Yo en cambio voy a subir por un camino alternativo.

El sendero comienza en la ciudad nueva. Saliendo del recinto amurallado por la puerta Norte, hay que cruzar un par de puentes y justo después coger una calle hacia la derecha. Donde termina la calle comienza el sendero.

Este precioso camino de mulas era la única forma de llegar a la antigua capital, Cetinje, antes de que construyeran las carreteras actuales. Para llegar hasta allí se sube hasta el puerto de Krstac, y se atraviesa el macizo de Lovćen. Unas pintadas al comienzo del sendero indican que es uno de los caminos de enlace con la Transversal de la cordillera paralela a la costa. El sendero está perfectamente señalizado con líneas y círculos rojos y blancos.

Yo no llegaré tan lejos. Tras pasar junto a unas bordas de pastores subo tranquilamente por los amplios zigzags, mucho más llevaderos que las escalinatas del camino oficial. A medida que subo, las vistas sobre la bahía son cada vez mejores. En un cruce de caminos dejo la ruta que sigue hacia Cetinje, y por un sendero señalizado, llego a una pequeña iglesia en ruinas, casi devorada por la vegetación. En su interior se ven todavía los restos de algunos mosaicos. Algunas ovejas pacen tranquilamente alrededor. No se ve a nadie más. El lugar es un remanso de paz, con un toque algo tétrico.

Desde aquí se ve ya la parte alta de las murallas, desde el exterior. Las marcas rojas y blancas me llevan hasta una especie de ventana en uno de sus muros. Me tengo que agachar un poco para atravesarla, y aparezco en las escaleras del camino oficial, apenas 50 metros por debajo de la fortaleza. Las vistas desde aquí son alucinantes.

Termino la subida, la entrada a la fortaleza en ruinas, a 270 m. de altura, es un poco delicada, hay que atravesar un pequeño puente metálico, completamente oxidado y roto en algunas zonas. Hay que pasar agarrándose a la barandilla por el miedo a que el suelo ceda... He tardado apenas 35 minutos en realizar toda la subida.

De la fortaleza queda poco más que unas paredes ruinosas y una bandera de la ciudad. Sin embargo, el espectáculo desde aquí arriba es fantástico, y aún más con la suave luz del atardecer brillando a través de las nubes, que no llegan a cubrir el cielo. Justo debajo los rojos tejados de Kotor, rodeados de las murallas. Estas dejan la ciudad para subir vertiginosamente por las paredes de la montaña a izquierda y a derecha, hasta llegar a donde me encuentro. Qué loco tuvo la idea de fortificar la ciudad de esta forma, plantando esta inaccesible fortaleza aquí arriba?

Estoy un buen rato disfrutando de las vistas, en todo momento completamente solo. A lo lejos se divisa casi toda la bahía de Kotor, sus aguas son completamente negras desde las alturas.

Bajo siguiendo siempre las escaleras del camino oficial, corriendo a ratos. A mitad de camino paro en una pequeña y curiosa ermita. Me cruzo con un par de parejas que suben por aquí. En 15 minutos estoy dentro de las murallas, a través de un curioso arco. Si alguna vez venís a Kotor y queréis subir a la fortaleza, os recomiendo realizar el recorrido tal y como yo lo he realizado. La subida es mucho más llevadera y es mucho más variado. Además os ahorraréis pagar 1€ / persona, que es lo que piden al comenzar la subida por el camino oficial.

Ya dentro de las murallas, me encuentro con una bonita iglesia, donde varios curas ortodoxos celebran una misa, con las puertas abiertas. La música que viene del interior es cuando menos evocadora.

Vuelvo caminando hasta Dobrota. Analizando posibles caminatas para mañana he visto una que sube a las montañas precisamente desde Dobrota, no lejos de nuestra habitación. Callejeo un poco por los alrededores pero no encuentro el inicio del sendero. Regreso a nuestra casa de los horrores. En el patio me encuentro con nuestro anfitrión. Le pregunto por el camino, mostrándole el mapa que aparece en mi guía, pero la conversación es difícil.

Me conduce a su vivienda, en la planta baja de la casa (nuestra habitación está en el piso superior). Me hace instalarme en el salón y me saca una cerveza. Va a buscar a su hija para que haga de traductora. Al final, un poco extrañado, comprende mis intenciones de ir a caminar al monte, y sin saber muy bien cómo, quedo al día siguiente con él a las 7 de la mañana para que me conduzca al lugar donde comienza el sendero.

Subo a nuestra habitación. Tras la ducha, volvemos ya de noche a Kotor. La vista desde fuera de las murallas es, de nuevo, impactante. Toda la muralla colgada en las paredes de la montaña está iluminada! No lo habíamos leído en ningún sitio y nos coge de sorpresa. Es impresionante.

Antes de ir a cenar, nos perdemos por el laberinto de callejuelas de la ciudad, algunas de ellas muy poco iluminadas. Sensaciones similares a las de Dubrovnik, con algunos rincones encantadores, sin el rigor eslavo de la ciudad croata. Por la calle se ve muy poca gente.

Entramos a cenar en el restaurante Bastión, muy cerca del arco donde comienza el camino oficial a la fortaleza. Compartimos un par de ensaladas de marisco (normalitas), y un par de pescados de ración que elegimos de una gran bandeja: una lubina y una especie de gran salmonete. Tenemos que convencer al camarero de que nos saque el pescado entero, tal como sale de la brasa, y que no hace falta que nos lo ponga en filetes. No muy convencido, acepta. El pescado finalmente está buenísimo. Lo acompañamos por primera vez con una botella de blanco montenegrino, de la variedad krstač, que pasa muy bien. El camarero nos felicita al comprobar que, aparte de las espinas, no ha quedado mucho de los peces que nos ha sacado...

Finalizamos con unos cafés. La cuenta asciende a 48 € por los 2. Mientras tomamos los cafés, en un agujero en la pared del restaurante asoma la cabeza un bonito ratoncillo que juega a salir y volver a entrar en su escondrijo. Nos hace reírnos el último rato que pasamos allí dentro.

Tras la cena, damos un último paseo por la ciudad, antes de coger el camino hacia Dobrota.

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #35 en: Junio 18, 2007, 11:58:19 »

Miércoles 25 abril 2007. El baile de la serpiente en las alturas de la bahía.

Ayer noche decidimos el plan para esta mañana. Pillaremos un bus hasta Donja Orahovac, una pequeña aldea en la bahía unos 10 km. al Norte de Kotor. Desde aquí subiremos a la ruta Transversal de la sierra costera y caminaremos hasta Perast en la confluencia de los dos brazos internos de la bahía. Calculamos 4 a 5 horas de recorrido, que pensamos completar con una visita a las 2 pequeñas islas justo enfrente del pueblo y con una comida en un buen restaurante que nos han recomendado.

Pero yo he quedado con nuestro anfitrión a las 7 de la mañana para que me indique dónde comienza el camino que sube desde Dobrota (calculamos 8 horas haciendo la ruta desde aquí, y hemos preferido acortar un poco la etapa). A ver quién le explica ahora que hemos cambiado de idea después de la chapa que le di ayer!

Así que a las 7 en punto me monto en su coche y, dando un gran rodeo, me lleva a un barrio en la parte superior de Dobrota. Efectivamente, aquí comienzan las marcas rojas y blancas del enlace a la Transversal. Apunta hacia las alturas, señalando por donde va el sendero. Y me hace comprender que son 7 u 8 horas hasta Perast.

Le agradezco su esfuerzo, espero a que desaparezca e, intentado no perderme, bajo entre calles hasta la iglesia de Sv. Matija, muy cerca de donde se encuentra nuestra habitación.

Son ya las 7.30 h. Desayunamos algo de fruta y unos yogures que compramos ayer y salimos a la carretera principal. Nos quedamos en el primer sitio parecido a una parada de bus. El primero tarda 20/25 minutos en llegar. En sentido contrario han pasado cuatro...

Montamos en el pequeño minibús y pagamos 1 € / persona para que nos dejen en Donja Orahovac. El trayecto dura apenas 10 minutos. Desde aquí empezamos a caminar. El sendero señalizado comienza 500 m. antes de llegar al pueblo, por una pista que asciende por la ladera. Un señor que habla un excelente inglés nos pregunta intrigado adonde vamos. “Hasta Perast”, le decimos. Se muestra más sorprendido aún, pero nos hace comentarios de aprobación e incluso nos indica que si seguimos más aún, el camino sigue hasta Risan (lo habíamos visto en la guía, son 8 ó 9 horas desde aquí). Desde luego, por las reacciones de personas como este señor, no parece que venga mucha gente a hacer senderismo a esta zona...

Subimos un cerrado valle por un camino en zigzag, por terreno pedregoso. Estos primeros 500 m. de subida nos hacen sudar de lo lindo. Al final del valle se llega a una meseta herbosa, donde se conecta con la Transversal, y donde encontramos una pequeña ermita. Paramos a beber agua en su interior, se está mucho más fresco que al calor de fuera. Parece que actualmente se usa más como refugio. Desde la meseta hay vistas maravillosas de la bahía: todo el brazo de agua que acaba en Kotor, el estrecho canal frente a Perast, que acerca solo un poco el interior de la bahía al mar abierto.

Seguimos por una zona pastoril muy verde, se ven algunas bordas y rebaños de ovejas. Pasamos por Stepen, una aldea abandonada y conquistada por la vegetación que la rodea. El mapa marca una fuente allí cerca. La encontramos, es un pozo tapado por una trampilla de chapa, de donde cuelga una cadena y un balde metálico, donde la roña ha abierto ya varios agujeros. Hacemos bajar el balde y, muy lejos, oímos el sonido del agua. En 2 ó 3 intentos conseguimos llenar las cantimploras y calmar la sed. El agua está fresquísima.

Subimos por un camino medio cerrado por la vegetación, aunque muy bien señalizado. A nuestro alrededor vemos y oímos moverse de todo: lagartos por todos lados, algún pato que nos asusta cuando sale repentinamente volando de entre los arbustos, un par de pequeñas culebras que pasan entre los pies de la Sra. Holiveira (afortunadamente ella ni se entera).

Dejamos la vegetación y subimos por un terreno rocoso hacia la fortaleza de Sveti Andrija, en una pequeña cima a 750 m. de altura. Justo antes de llegar, estoy a punto de pisar una serpiente, metro y medio de largo, 5 cm. de diámetro, marrón con cabeza amarilla. No se quién de los dos (la serpiente o yo) se asusta más. Durante algunos segundos ambos nos ponemos a bailar el uno frente a la otra, hasta que ella se desliza montaña abajo. Vaya susto que me ha dado!

Llegamos a la fortaleza, el punto más alto de nuestra caminata. De nuevo las vistas sobre la bahía son magníficas. Y desde aquí también se ven impresionantes las montañas del interior. Dejamos la Transversal y comenzamos el larguísimo zigzag de bajada a Perast. Por el camino comenzamos a divisar los 2 islotes que se encuentran enfrente del pueblo, cada uno con su pequeña iglesia. No hace falta añadir nada a la foto que aparece en la portada de la última edición de la Bradt Guide:

http://www.amazon.co.uk/Montenegro-Bradt-Travel-Guide/dp/1841621307/ref=pd_bowtega_1/202-3989522-2358241?ie=UTF8&s=books&qid=1182202984&sr=1-1

Entramos en Perast poco más tarde de las 13.00 h. Han sido 4 ½ horas de caminata. En todo este tiempo no nos hemos cruzado con nadie. Perast es un atractivo pueblo que se extiende en un lugar estratégico de la bahía de Kotor, justo enfrente del estrecho de Verige y en la confluencia de los 2 brazos de mar internos que van hacia Kotor y Risan. La figura del campanario de la iglesia de Sv. Nikola, de la que no queda mucho más en pie, ya que nunca se acabó, destaca entre las casonas de piedra que se extienden junto a la bahía.

Como en todos los pueblos de este litoral, callejuelas y escalinatas se entrecruzan entre las paredes de piedra de las casas. Aquí algunas de las calles ni siquiera están empedradas y la vegetación se adueña del entorno. Al calor de este mediodía primaveral, el pueblo está desierto.

Caminamos hacia las afueras del pueblo hasta encontrarnos justo enfrente de los 2 islotes, que componen una bella escena. Uno de ellos, natural, esconde entre un bosquecito de cipreses el monasterio benedictino de St. George. El otro islote, artificial, construido a partir de los restos de barcos hundidos y rellenado con piedras, es la base de la iglesia de Nuestra Señora de las Rocas (Gospa od Škrpela). Los 2 islotes están justo enfrente nuestro, casi se podría ir hasta allí nadando. Empieza a caer una lluvia fina, como nuestro sirimiri.

No se ve a nadie alrededor, volvemos al pueblo y preguntamos a una señora dónde se puede encontrar a alguien que nos lleve en barco hasta los islotes. Nos indica una casa donde preguntar, pero allí no hay nadie. Preguntamos a un grupo de chavales, pero parece que hoy no hay nadie que nos pueda llevar a las islas.

Vamos al centro del pueblo, bajo la lluvia. Preguntamos por la hora del siguiente autobús hacia Kotor y nos indican que pasará en un cuarto de hora, a las 14.00 h. Compramos un par de cervezas en una tienda y nos disponemos a esperar en el pequeño puerto del pueblo, junto a la carretera principal de la bahía, disfrutando de espléndidas vistas del pueblo. Desde aquí se ve perfectamente como llega un minibús justo al otro lado de la bahía, antes de rodear todo el brazo de mar que llega hasta Risan, diez minutos antes de entrar en Perast.

Cuando llega el minibús ya ha dejado de llover. Montamos y pagamos 1 € / persona por el trayecto hasta Ljuta (pronunciar liuta), un pueblo 5 km. al Norte de Dobrota donde queremos parar a comer. Decimos al conductor que nos pare 500 m. antes de llegar al pueblo, en la entrada del restaurante Stari Mlini (Viejo Molino, en serbio), un lugar que nos había recomendado un chico serbio que conocemos.

El restaurante se encuentra en un entorno espectacular, en la desembocadura del río Ljuta, las mesas dispuestas en un bonito jardín, que cruzan varios arroyos, con puentes de madera entre las mesas, junto a un grande y viejo molino. En el interior de la casa, igual de espectacular, también hay mesas. En las mesas se ve solo gente local. Por la mantelería, la vajilla y el uniforme de los camareros parece un sitio bastante chic.

Allí entramos nosotros con nuestras mochilas, nuestras botas de monte, nuestras makilas y nuestras ropas sudadas... Nos asignan al único camarero que habla un poco de inglés (bien poco la verdad).

Pedimos una ensalada, una ración de queso de Njegusi, que probaremos por primera vez, y además en su versión macerada durante 3 años en tinajas de aceite, sublime, y de la enorme bandeja de pescados que nos enseñan elegimos un hermoso rape de 1.200 g. Nos lo sacan a la plancha acompañado de las habituales verduras cocidas. Excelente. Acompañamos el pescado con botella y media de krstač. Abusamos un poco y terminamos con unas enormes copas de helado y unos cafés. Hemos comido divinamente, en un entorno magnífico, y eso se paga: 88 € entre los dos.

Salimos del restaurante un poco chispas y decidimos hacer caminando junto a la bahía los 5 km. que nos separan de Dobrota. Por el camino, en una entrada al agua algo más limpia que lo habitual, me pego un baño en las negras aguas de la bahía, justo cuando comienza de nuevo el sirimiri. Qué sensación contemplar las montañas que rodean esta bahía especial, aquí desde el agua. Una monja se pasea junto a la orilla, vigilando nuestros movimientos.

Tras una hora de caminata llegamos a Dobrota, en una tienda cercana a nuestra habitación compramos jamón y queso de Njegusi, y una botella de krstač. Será nuestra cena. El queso, sin macerar, se vende a 7 €  el kilo, el jamón ahumado a 12 € el kilo, la botella de krstač a 2,80 €, la misma botella por la que nos han cobrado 14 € en el restaurante este mediodía...

Antes de cenar damos un paseo hasta Kotor, y recorremos de nuevo el interior de las murallas, descubriendo nuevos rincones donde no te cruzas con nadie. Es imposible cansarse de recorrer esta ciudad por la noche.

Volvemos a nuestra habitación, en el camino se nos cruza entre las sombras una rata gigantesca. A este paso vamos a conocer toda la fauna montenegrina...

Disfrutamos del queso, el jamón y el vino, enfriado en la nevera de la habitación. Disfrutamos también de las vistas de la bahía desde la ventana, bajo la luz de la luna llena, y nos vamos a dormir.

Oracio
« Última modificación: Junio 27, 2007, 12:49:25 por Oracio Holiveira » En línea
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #36 en: Junio 21, 2007, 11:25:19 »

Jueves 26 abril 2007. Budva.

Hoy pasaremos buena parte del día en Budva. Además, allí decidiremos cual va a ser nuestro medio de locomoción para los próximos días, y también como nos desplazaremos hasta Belgrado, donde el martes que viene sale nuestro vuelo de vuelta a casa. En Kotor hemos visitado alguna agencia de alquiler de coche (no hay muchas) y los precios no bajan de 60 € / día. Veremos si en Budva es más barato. Además, alquilar el coche en Budva nos viene mejor porque está más cerca de Podgorica (donde se puede coger el tren nocturno a Belgrado).

A día de hoy ya hemos decidido abandonar la idea de visitar el Parque Nacional Durmitor. El transporte de ida y vuelta hasta allí, incluso en coche, nos permitiría disfrutar del parque apenas un día completo. Preferimos dejarlo para otra ocasión que tengamos más tiempo.

A las 08.15h. salimos caminando de nuestra habitación hasta la estación de autobuses de Kotor. Son 2 km. hasta la entrada a la ciudad amurallada, más otro km. hasta la estación. Total, media hora de caminata. El panel de horarios es tan antiguo que los nombres de las ciudades están aún en cirílico, aunque no es difícil adivinar a qué lugar corresponde cada nombre. Por los buses que vemos salir, los horarios allí indicados no se corresponden con la realidad. No hay taquilla, y a quienes preguntamos por allí cerca nos dicen simplemente que el bus para Budva no tardará en llegar. A los 20 minutos llega el autobús. Pagamos al conductor, 2 € / persona. El trayecto dura algo menos de una hora, incluyendo un pequeño desvío para entrar en Tivat.

Pasamos parte de la mañana en la parte nueva de Budva, visitando oficinas de alquiler de coches, Los precios más baratos los encontramos en Meridian http://www.meridian-rentacar.com, enfrente de la estación de autobuses, y en Dimpex Car http://www.dimpex.cg.yu/IndexEn.php, en la calle principal de ciudad, Jadranski Put. En ambos alquilan un coche pequeño para 3 días por 45 € / día con seguro a todo riesgo. Y en ambos nos permiten devolver el coche en Podgorica, tanto en el aeropuerto como en el centro. En las compañías internacionales los precios empiezan en 60-70 € / día. Tenemos hasta última hora de la tarde de hoy para decidirlo, ya que queremos coger el coche esta tarde y devolverlo el domingo a la misma hora en la capital del país.

También hacemos una visita a las oficinas de las 2 aerolíneas que comunican Montenegro con Belgrado: Montenegro Airlines y la JAT (las antiguas aerolíneas yugoslavas, ahora representando sólo a Serbia). Hay vuelos a Belgrado en ambas compañías, tanto el domingo a última hora de la tarde, como el lunes a primera hora, desde Podgorica y también desde Tivat. Para cualquier horario y trayecto, el precio es fijo, y curiosamente idéntico en ambas compañías, 84 € el trayecto de ida, de los cuales 69 € se pagan a la compañía, y los 15 € restantes, en concepto de tasas, se pagan directamente en el aeropuerto. La única diferencia está en la chica que atiende en cada oficina, muy amable la de Montenegro Airlines, arisca hasta llegar a ser desagradable la de la JAT. La decisión sobre que compañía utilizar hubiera sido fácil, aunque salimos de allí convencidos de que haremos el viaje a Belgrado en tren litera. Tenemos tiempo para decidirnos, no hay problemas de plazas.

Entre oficina y oficina recorremos buena parte de la ciudad nueva de Budva, que realmente no tiene mucho encanto. Budva es con mucha diferencia la ciudad más turística de Montenegro, incluso llegó a ser la ciudad más turística de toda Yugoslavia, aunque la gran mayoría del turismo sigue procediendo de antigua Yugoslavia, que llega hasta aquí buscando fiesta discotequera. Recorremos un par de veces el paseo que corre paralelo a la larga playa de la ciudad, Slovenska. En el paseo están montando cientos de puestos de souvenirs y de comida rápida y algún que otro escenario de karaoke, preparando la inminente temporada de verano. No creo que tenga muy buena pinta esta zona en los próximos meses.

El resto de la ciudad nueva es un caos de tráfico, agravado por el hecho de que la travesía principal la ciudad, la avenida Jadranski Put, está totalmente levantada, y en teoría cerrada al tráfico, aunque siempre hay algún valiente que la atraviesa, esquivando grandes baches y enormes escavadoras.

Una vez terminamos la parte logística de nuestra estancia en Budva, escapamos de esta parte de la ciudad y nos dirigimos a la parte vieja, una pequeña zona amurallada en el extremo Oeste de la playa, pasando junto al pequeño puerto.

La ciudad amurallada de Budva (Stari Grad) en un tiempo estuvo unida a tierra firme solo por un estrecho brazo de tierra (de forma parecida al pueblo de Sveti Stefan, que visitaremos mañana). Pero todo lo que quedaba de esta ciudad fue completamente destruido por un terremoto en 1979. Desde entonces, la ciudad entera ha sido reconstruida, aunque de forma mucho más evidente que ciudades como Kotor y Dubrovnik. Aun así, vale la pena perderse por sus callejuelas, la piedra es nueva, pero la vegetación ya ha comenzado a invadir las paredes y a dar un toque intemporal a la ciudad. Las contraventanas siempre verdes, aunque demasiado nuevas para ser creíbles, ayudan a dar un toque antiguo.

Por 1 € / persona es posible recorrer dos terceras partes de las murallas que rodean la ciudad. Por supuesto no es tan espectacular como pasearse por las murallas de Dubrovnik, pero es un paseo agradable. La vista abarca de nuevo paredes de piedra gris, huertas y árboles frutales creciendo entre ellas, y la ropa tendida haciendo oficio de bandera de la ciudad. También disfrutamos de buenas vistas del mar debajo nuestro y de la larga playa de Slovenska.

Recorremos la parte vieja, es pequeña y se ve entera en menos de una hora. Paramos a comer en la terraza de una pizzería, en una de las bonitas plazas dentro de las murallas, en la calle Iva Mikovica, no me fijo en el nombre del restaurante. Hace un día espléndido, y se está bien aquí a la sombra del calorcito. Pedimos una ensalada, una ración de queso de Njegusi en aceite (se nota que nos ha gustado...), una pizza y una botella de vranac. Probamos por primera vez el tinto del país, y también nos gusta. El queso y la pizza están buenísimos. Incluyendo los cafés pagamos 26 € por los dos.

Después de comer, como va siendo ya costumbre, buscamos una playa donde hacer la digestión bañándonos en el mar y disfrutando del sol (me río yo del mito de las 2 horas de digestión sin tocar el agua...). Dejamos la parte vieja por una de las puertas que da al Oeste y nos dirigimos hacia un par de playas (Lokem I y Lokrem II), a 5 minutos de la ciudad, pero al mismo tiempo totalmente salvajes, bajo los acantilados de las afueras de la ciudad. Se llega hasta allí por un bonito camino peatonal, desde donde se tienen buenas vistas de las murallas.

Nos relajamos durante un par de horas sobre los guijarros de la primera de las playas, con sitio de sobra para la veintena de personas que andamos por allí. El agua de mar esta buenísima.

Volvemos a la ciudad, vamos directamente a la oficina de Dimpex Car y alquilamos un Chevrolet Spark para 3 días. El coche es minúsculo, creo que el más pequeño que he conducido en mi vida. Pagamos con la Visa los 135 € por los 3 días que vamos a utilizar el coche, y quedamos para entregarlo el domingo a las 18.00 h. en la estación de Podgorica, donde nos esperará la señora que lleva la oficina.

Cruzamos Budva en medio del caos y salimos de vuelta a Kotor. Desde lo alto del puerto que separa las 2 ciudades, paramos a contemplar las excelentes vistas de la bahía de Kotor. En teoría hay un túnel que ahorra la subida del puerto, pero el acceso está cerrado.

En Kotor dejamos el coche junto al inicio del sendero que lleva hasta Cetinje, y a pesar de que son las 19.00 h. y está ya anocheciendo, emprendemos la subida hasta la fortaleza sobre las murallas, por el mismo camino que había recorrido yo en solitario hace 2 días.

Cuando llegamos arriba estamos de nuevo solos y disfrutamos de las maravillosas vistas de la bahía, esta vez con el sol escondido ya detrás de las montañas. No nos podemos quedar mucho tiempo allí, y cuando llegamos a Kotor es casi de noche.

Conducimos el coche hasta Dobrota, nos pegamos una ducha, y volvemos caminando hasta Kotor, con la intención de cenar por última vez en el interior de las murallas.

Nos sentamos en la terraza de uno de los restaurantes, en una de las bonitas plazas del centro, la Ustanka Mornara. Tampoco hay mucho más para elegir dentro de las murallas. Pedimos una ensalada, unos gnochis, un escalope, botella de vranac y unos cafés. La pasta esté buenísima, la carne no tanto. Pagamos unos exagerados 46 € por todo, incluyendo 10 % de servicio, el único restaurante en todo el viaje donde nos lo cobran.

Después de cenar damos un largo paseo por la ciudad. Descubrimos rincones desconocidos hasta ahora, como la entrada a la ciudad por la puerta Sur, espectacular en la semi-oscuridad de la noche. Tomamos una cerveza en un curioso garito con clientela local, y tras despedirnos de la ciudad y de sus murallas iluminadas, nos dirigimos caminando hasta Dobrota, a descansar.

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #37 en: Junio 27, 2007, 12:48:12 »

Viernes 27 abril 2007. El Parque Nacional Lovcen y Cetinje, la antigua capital. Parte I

Nos ponemos en marcha a las 08.30 h, tras desayunar a base de fruta y yogur en la habitación. Hoy queremos hacer una visita a Cetinje, la antigua capital de Montenegro, y subir hasta el mausoleo de Njegos, en las cumbres del Parque Nacional Lovcen. Por la tarde ya decidiremos hacia donde tiramos para dormir.

Así que, tras pasar por última vez junto a las murallas de Kotor, cogemos de nuevo la carretera con destino a Budva y atravesamos de nuevo la ciudad en medio de un gran atasco. Como no terminen las obras antes de la temporada de verano, y no tiene ninguna pinta de que las terminen, en julio y en agosto esto puede ser un caos permanente.

Dejamos por fin Budva detrás nuestro y, antes de coger la carretera que sube hasta Cetinje, nos desviamos un poco para visitar un pequeño y curioso pueblo en la costa no muy lejos de aquí.

Sveti Stefan era un pueblo de pescadores, ocupando la totalidad de una pequeña península. El pueblo está unido a tierra firme a través de un estrecho istmo. Y cada uno de los 2 lados del istmo forma una bonita playa en forma de U. El conjunto es tremendamente fotogénico.

Pero hoy en día Sveti Stefan ya no es un pueblo de pescadores. En algún momento, tras alguna de las muchas guerras que destruyeron esta zona en los últimos siglos, los pescadores se cansaron de soportar los combates, abandonaron sus casas y el pueblo quedó desierto. A mediados del siglo pasado, a alguien se le ocurrió la idea de restaurarlo y convertirlo en un hotel de lujo. Los pobres mortales que no podemos darnos el capricho de pagar cifras astronómicas por dormir allí podemos al menos pagar la entrada al hotel y con ella el derecho a recorrer las calles del antiguo pueblo.

Paramos el coche un par de km. antes de llegar, en Miloćer, una bonita playa que aún no tiene demasiadas construcciones. Queremos continuar a pie por la costa hasta llegar a Sveti Stefan. Pero enseguida nos damos cuenta que no podremos llegar hasta allí. Algunas fincas privadas y las vallas que las rodean han conseguido bloquear el camino.

Volvemos al coche, seguimos por la carretera que atraviesa los jardines del Hotel Miloćer. Desde aquí vemos por primera vez la imagen del islote y de las 2 playas que lo unen con tierra firme. Seguimos en coche y llegamos al aparcamiento justo encima de Sveti Stefan.

Estamos unos 50 metros por encima del pueblo, y las vistas sobre la pequeña isla donde está situado son espectaculares. No paramos de hace fotos mientras bajamos las rampas asfaltadas que nos acercan hasta allí. Las casas se aprietan unas contra otras; algunas de ellas, por falta de sitio, están casi colgando del pequeño acantilado que rodea el pueblo. La vegetación invade las paredes de las casas y da un toque salvaje al conjunto. Se hace difícil imaginar que cada una de esas casas es ahora la habitación de un hotel de lujo.

No se ve a nadie a nuestro alrededor. Seguimos la pista que recorre el istmo entre las 2 playas de guijarros y llegamos a la puerta de entrada al pueblo. Porque la única forma de entrar al pueblo es a través de esa puerta, al menos por tierra. Pero la puerta del pueblo, ahora la puerta del hotel, está cerrada. La temporada de apertura del hotel no ha comenzado aún.

Nos recorremos las 2 playas de guijarros, buscando distintas vistas del pueblo, y siguiendo con la sesión de fotos. Ambas playas son muy apetecibles para un baño, el agua es completamente transparente, y además sigue sin verse a nadie por aquí. El pueblo parece tan desierto como cuando sus habitantes se marcharon. Pero la mañana es fresca y no invita a sumergirse en el mar.

Aparece un gran grupo de escolares que quitan parte del encanto al lugar. Esperamos un rato para ver si ellos pueden entrar, pero no, se dispersan todos entre la puerta de entrada al pueblo y las playas.

Subimos de nuevo al coche, volvemos hacia Budva, y poco antes de llegar cogemos la carretera en dirección a Cetinje. La cosa se empina bastante, aunque la carretera es ancha e incluso a ratos hay un tercer carril de adelantamiento. Casi en el puerto paramos en un mirador, para disfrutar de la que tal vez sea nuestra última imagen de la costa montenegrina.

Sin bajar mucho llegamos a una amplia y verde meseta, a 700 m. de altura, y rodeada de montañas, donde se asienta la antigua capital del país. Por el momento no entramos a la ciudad, y seguimos directamente por una ancha avenida que nos lleva hasta el inicio de la subida al Parque Nacional Lovcen. Más tarde ya visitaremos la ciudad.

La subida es larga, con muchas curvas, la carretera estrecha. De vez en cuando se ven las marcas del sendero que une Cetinje y Kotor, que cruza varias veces la carretera e incluso la sigue durante un tramo. En la entrada al Parque Nacional hay una caseta donde en teoría hay que pagar el derecho de acceso al parque, pero hoy no hay nadie allí para cobrar. Seguimos hasta Ivanova Korita, una amplia área de picnic, a más de 1.000 m. de altura, en mitad de un gran bosque de hayas.

Es un buen sitio para dejar el coche y continuar caminando hasta el Mausoleo de Njegos, en la cima del monte Lovcen, unas 2 horas de subida para completar los 600 m. de desnivel. Pero hoy estamos vagos y preferimos continuar en coche. Seguimos una buena carretera que nos lleva hasta un pequeño parking 100 m. debajo del mausoleo. La carretera es estrecha, y muy aérea! En las últimas curvas se acumula más de un metro de nieve a ambos lados de la carretera, aunque el asfalto está limpio.

Al llegar al parking sólo vemos otro coche por allí. En realidad hay sitio para una docena de coches, no se cómo harán cuando se acumula más gente. Supongo que se aparcará en batería en la carretera de bajada, aunque es bastante estrecha, y tras el arcén no hay más que la caída libre.

El conductor del otro coche parece que está allí esperándonos, se acerca a nosotros y con una amplia sonrisa nos endosa media docena de periódicos locales y en buen serbio nos hace comprender que se los tenemos que llevar al guarda que cuida la entrada al mausoleo. La sonrisa se debe a que hoy conseguirá ahorrarse la subida hasta allí...

Junto al parking hay un restaurante, ahora cerrado, y la pequeña casa donde vive el guarda cuando no está cuidando el mausoleo. Parece que los periódicos, además de los turistas, son su única conexión con el resto del mundo.

Con un frío helador, comenzamos a subir hacia la cumbre. Han abierto una enorme galería en la montaña, bajo la cumbre, y han construido una ancha escalinata de cemento que sube a través de ella. El viento gélido que viene de la cumbre pasa a través de la galería y nos hace vestirnos toda la ropa que tenemos. Tras 15 ó 20 minutos de subida llegamos por fin a la entrada del mausoleo.

Entregamos la prensa al simpático guarda y decide no cobrarnos una de las entradas de 2 € que tenemos que pagarle. Nos entrega también una pequeña guía explicativa en varios idiomas, que debemos devolverle a la salida. Somos los primeros que subimos hoy hasta aquí, y eso que son casi las 11.00 h. No hay nadie más aquí arriba, aparte de el guarda y nosotros.

El Mausoleo de Njegos (pronunciar Niegos), en la forma actual, se abrió en 1974, en honor al más famoso rey montenegrino, después de que sus restos viajaran de un lugar a otro en función de quién gobernaba el país.

El lugar es fascinante, sobre todo si se visita en solitario, para disfrutar del inmenso silencio que se adueña del lugar. Hay excursiones desde otras ciudades del país que llegan hasta aquí en autobús, pero no creo que se disfrute lo mismo en un grupo numeroso, el lugar no es muy grande y el apelotonamiento está asegurado. No hay transporte público hasta aquí, así que las únicas formas de llegar son: en coche, en taxi desde Cetinje (caro), o caminando (unas 4 h. desde Cetinje, por un sendero señalizado).

La entrada al mausoleo esta flanqueada por dos inmensas estatuas de mármol, que parecen sostener el pórtico del edificio. En el centro de la cámara principal hay otra espectacular estatua de bronce del rey-poeta y detrás de ella se accede a otra cámara donde se encuentran sus restos. Además de las estatuas no hay ningún adorno en todo el edificio, y su simplicidad impresiona.

Detrás del mausoleo, un camino empedrado nos lleva hasta un mirador. Desde aquí tenemos la impresión de contemplar todo Montenegro. El mar a lo lejos, parte de la bahía de Kotor. En la dirección contraria, las montañas nevadas de Durmitor. En todas direcciones una sucesión de montañas y valles, que permiten imaginar por qué casi nadie pudo conquistar al pueblo montenegrino. Disfrutamos durante un buen rato, nosotros solos, de las vistas y del viento aquí arriba.

Nos decidimos a bajar, conversamos un rato con el guarda, y seguimos las escaleras hasta el coche. Entramos en el restaurante junto al parking. El comedor está cerrado aún, no ha comenzado la temporada, pero el bar está abierto y también una pequeña exposición sobre la construcción del mausoleo. El restaurante está literalmente colgado de la pared, y desde la cristalera que envuelve el edificio las vistas son magníficas.

Justo cuando llegan un par de coches nosotros emprendemos la ruta de bajada a Cetinje y aparcamos el coche en una de las calles del centro.

Cetinje (pronunciar Shetiñe) fue la capital de Montenegro antes de que ésta se trasladara a Podgorica, mucho mejor comunicada con el resto del país. En su día tuvo que ser una capital curiosa, el contacto con el mundo exterior se realizaba por un camino de mulas que atravesaba las montañas y llegaba a Kotor en 7 horas de caminata. Hoy es un pequeño pueblo de apenas 5.000 habitantes, pero en su apogeo vivían allí más de 15.000 personas. Como testimonio de su antiguo esplendor, han quedado las casas que antiguamente ocupaban las embajadas extranjeras, siendo las más espectaculares las embajadas rusa e inglesa. Lamentablemente, la mayoría de ellas no se pueden visitar, aunque sí se puede admirar su estilo exterior.

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #38 en: Junio 27, 2007, 12:50:16 »

Viernes 27 abril 2007. El Parque Nacional Lovcen y Cetinje, la antigua capital. Parte II

Comenzamos el paseo por la ciudad, por fin al calorcito del mediodía. Pasamos junto a algunas de las antiguas embajadas, la italiana, la francesa, la serbia. Pasamos entre el Monasterio de Cetinje y la Biljarda (la antigua residencia del rey Njegos), en una plaza antiguamente llamada Malo Guvno, donde se celebraban los acontecimientos más importantes de la ciudad y del país. Seguimos un sendero que en media hora nos lleva hasta Orlov Krs (la peña del águila), un promontorio donde hay un monumento en honor del obispo contemporáneo al rey Njegos. Desde aquí se contempla perfectamente toda la ciudad y su entorno. Es un paseo bastante habitual entre los habitantes de la ciudad.

Volvemos al centro y entramos en el Monasterio, de entrada libre. Saludamos al guarda de la entrada y nos encaminamos directamente por las escaleras que suben a la pare superior del edificio. El guarda viene corriendo detrás para decirnos que allí no podemos subir, que son las habitaciones de los monjes, y nos lleva hasta la entrada de una ermita, y allí dentro hasta la tumba de algún santo. Por el camino nos va explicando lo que vemos, el guarda es ruso pero habla perfectamente italiano.

Nos señala la tumba, custodiada por un monje, y nos dice que es costumbre besar el paño que cubre la tumba, tal como él mismo hace. Así que allá vamos 2 ateos convencidos santiguándonos y besando la tumba de un santo ortodoxo. Además el monje empieza a reírse diciendo que nos santiguamos al revés. Ellos se llevan primero la mano a la parte derecha del cuerpo, al contrario que los católicos.

Los guardas nos dejan solos y nos quedamos un rato contemplando en la semi-oscuridad la maravilla que han construido aquí. Las paredes y el techo están completamente pintadas en los típicos tonos rosas y azules, dando lugar a un ambiente extraño, muy íntimo. Una gran lámpara con velas que cuelga del techo hasta la altura de nuestras cabezas es toda la iluminación existente. Una lástima que no esté permitido hacer fotos...

Salimos afuera, charlamos un rato con el guarda. Nos pregunta de donde somos. “De la Spagna”, respondemos. “De Baschia?”, pregunta de nuevo. ¿Cómo diablos lo ha adivinado?. Nos cuenta su corto paso por España. Al irnos le comentamos que el monasterio es muy bonito. “Dio e bello”, sentencia mientras nos alejamos de allí.

Entramos en el edificio justo enfrente, la Biljarda, el antiguo fuerte donde vivió Njegos, convertido ahora en museo. Nos interesa sobre todo un mapa de Montenegro en relieve, de 30x30 m., que mandó construir el ejército austriaco durante los pocos años que dominó el país. Según la guía hay que pagar 2,5 € por entrar al museo, más 1 € por entrar a la sala donde está el mapa. 

Abrimos la puerta y entramos, no se ve a nadie, vamos a unas oficinas a preguntar y un chico que habla algo de inglés nos invita a ver el museo, sin pedirnos nada. Recorremos salas con fotografías antiguas, manuscritos, vestimentas, armas, retratos y esculturas de montenegrinos famosos (eso suponemos), pero ni rastro del mapa. Volvemos a preguntar a las oficinas, y nos confirman que el acceso a la sala del mapa está cerrado.

Salimos de nuevo al aire libre, para entonces ya hemos decidido que nos apetece pasar la noche en la ciudad, así que nos ponemos a buscar una habitación. En la guía indica que no es facil encontrar una, y no hemos visto ningún cartel de sobe en el rato que llevamos aquí. En la Oficina de Turismo no quieren saber nada del tema y nos cuentan que el único sitio para dormir en la ciudad es el Grand Hotel, un grande y viejo edificio de época donde nos proponen pagar 66 € por una habitación doble. Nos lo pensaremos mientras comemos.

Vamos hacia Ulica Njegoseva, la calle peatonal que hace oficio de centro neurálgico de la ciudad,  donde se encuentran la mayoría de restaurantes y las terrazas donde tomar un trago tranquilamente. Un grupo de jubilados franceses que han venido en autobús se reparte entre las distintas terrazas. Nos sentamos en la terraza de una taberna un poco apartada, Mala Kuzina. La camarera no habla ni una sola palabra de algo que no sea serbio, pero con la carta en inglés, lo poco de serbio que vamos aprendiendo y las ganas de comunicarse de la señora es suficiente para entendernos.

Comemos una rica ensalada con queso de Njegusi, en enorme plato de jamón asado, y una hamburguesa rellena de jamón y queso (una bomba...). Con 1 vaso de vranac por cabeza (hay que conducir luego) y unos cafés, pagamos 9,40 € por la comida de los 2. Bueno, abundante y barato.

Al pagar la cuenta preguntamos a la señora si conoce alguna sobe para dormir. Nos escribe un nombre en un papel, Cakić, nos manda al puesto de lotería que está justo enfrente, en plena Ulica Njegoseva. Allí enseñamos el papel que nos acaban de dar y la lotera asiente, sale de su kiosco y entra en la puerta de al lado, en el nº 39 de la misma calle, pegando gritos hasta que aparece alguien, y nos deja allí.

Es un hombre mayor que no entiende nada de lo que le decimos, se mete en casa y aparece un chaval que habla inglés, aunque es bastante tartamudo. Nos sube a una habitación en la buhardilla, completamente desordenada, con 2 camas, bastante amplia. Nos dice que si queremos podemos volver a las 4 de la tarde, que su madre ya habrá arreglado la habitación. El baño está en la planta de abajo, echa un poco para atrás, pero decidimos quedarnos una noche por 20 €.

Mientras nos hacen la habitación decidimos ir en coche a visitar la aldea de Njegusi, el lugar de nacimiento del rey Njegos y donde se fabrica la mayor parte del jamón y el queso del país. La aldea está en una meseta a más de 1000 m. altura, junto a la antigua carretera de Kotor a Cetinje, antes de que construyeran el nuevo acceso a través de Budva. Casi nadie usa ya esta ruta, y no nos extraña vista la sucesión de curvas para llegar hasta Njegusi. Desde aquí hasta Kotor debe ser aún peor.
 
Casi todas las casitas de la aldea tienen pintadas indicando prsut y sir, como llaman allí al jamón y al queso. Paramos junto a una de ellas al azar y llamamos al timbre. Nos abre una señora con cara de estar echando la siesta y nos invita a pasar. Pronuncio la palabra sir, y automáticamente nos hace sentarnos y nos saca un plato de queso. Intentamos explicarle que lo que queremos es comprar un queso entero, pero no hay manera, primero hay que comerse lo que nos ha sacado. Nos saca también una botella de rakija, el fuerte licor local. Yo declino la invitación argumentando que tengo que conducir, pero la Sra. Holiveira se tiene que tomar al menos un chupito. Por los gestos debe estar fuerte! Yo me conformo con una limonada... Por fin terminamos y podemos empezar a hablar de negocios. Compramos un queso de 1,6 kg. por 11 €. Lo meteremos en lo más profundo de la mochila para que llegue entero a casa.

Volvemos a tomar el camino a Cetinje, curvas y más curvas durante media hora. Nuestra habitación ya está limpia y ordenada y nos instalamos allí. Al comprobar el estado el cuarto de baño decidimos abstenernos de ducharnos hoy. Pagamos la habitación a otro señor que aparece por allí, con un ojo perdido no se sabe dónde. Vaya familia!

Son las 17.00 h. Bajamos en coche hasta Podgorica (media hora) para comprar los billetes de tren a Belgrado el domingo por la noche. Por el camino contemplanos las primeras vistas del lago Skadar y pronto aparecemos en una amplia llanura donde se asienta la capital. Las afueras de la ciudad son verdaderamente horribles, con enormes fábricas destartaladas y torres de viviendas que brotan como champiñones cerca de ellas. Es el legado del Imperio Comunista.

Dejamos el coche en el primer sitio libre que vemos en el centro y preguntamos en inglés a unos chavales por la estación de tren. Su primera reacción es curiosamente de vergüenza, algunos se escapan para no tener que hablar en inglés... Pero enseguida paran a la gente que pasa por allí hasta que encuentran a alguien que habla inglés y nos puede indicar la dirección.

En la estación pasamos una situación similar. La chica que vende los billetes se muere de vergüenza cuando se los pedimos en inglés y nos dice que vayamos a Información. ¿Y para que vamos a ir a Información si nos van a volver a mandar aquí a comprar los billetes? Nos armamos de paciencia y escribimos en un papel la fecha, la hora, el destino (Beograd en serbio) y el número de plazas. No sabemos cómo explicarle que queremos literas, pero ella misma nos pregunta haciendo el gesto de dormir con las manos. Asentimos y por fin nos entrega nuestros billetes, entre sonrisas de satisfacción por parte de todos. Confirmamos que todo está correcto y pagamos los 25 € / billete. El precio del billete sin litera es de 15 €.

Volvemos al coche y nos dirigimos de nuevo hacia Cetinje. El domingo tendremos más tiempo para conocer Podgorica. A las 18.30 h. estamos de vuelta. Aprovechamos para pasear de nuevo por la ciudad, esta vez a la luz del atardecer. Contemplamos el exterior de las embajadas rusa e inglesa, que no habíamos visto aún.

Tomamos una cerveza en una de las terrazas de la calle peatonal. Buena clavada, 2,50 € por cada una. Entramos en una sala de ordenadores (repleta de chavales conectados dándole a los videojuegos) donde revisamos el correo electrónico y miramos la predicción del tiempo para los próximos días. El cielo estará nublado en el interior del país, pero no parece que vaya a llover. El chico que lleva el local no nos quiere cobrar los 15 minutos que hemos pasado allí. Entramos en el bar Honey Moon, al lado de la embajada inglesa. Buen ambiente y cervezas baratas. 0,80 € la pinta de cerveza tostada. Fuera la noche es bastante más fresca que en la costa.

Entramos a cenar en uno de los restaurantes de la calle peatonal. Un par de sopas de cordero, buenísimas, un plato de queso y jamón de Njegusi (cómo no!), un par de helados, botella de vranac y cafés por 17,40 €. En el restaurante hay un numeroso grupo de alemanes que no paran de pedir cosas. Al salir acaban discutiendo por el importe de la cuenta.

Después de cenar volvemos al Honey Moon, donde sigue la buena música y el buen ambiente. Parece que hoy viernes todo el pueblo ha salido a la calle de juerga. Es ahora cuando nos damos perfecta cuenta de la altura media de los habitantes de Cetinje. Parece que vamos poteando junto a un numeroso equipo de baloncesto. Será el efecto del jamón y el queso de Njegusi? Pues a ver si se pega algo! Casi a medianoche nos vamos a dormir a nuestra siniestra habitación en el nº 39.

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #39 en: Junio 27, 2007, 01:44:33 »

Hola a todos. Soy nueva en esto, así que espero seguir bien las normas. Estoy planeando viajar la última semana de julio a Dubrovnik. La cuestión es que ya he visto que es mejor alquilar coche o moverse por allí, pero no sé si cerrar las noches ya desde España pues no conozco el idioma y mi nivel de inglés es básico.

Como se va a la isla de Korcula?. He leído que está muy bien, mejor que Lokrum?. Es que queremos viaje de trote pero también algo de playa. Iríamos una semana que me recomendáis visitar?

Gracias por el foro, está fenomenal.
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #40 en: Junio 27, 2007, 04:27:39 »

Lo de alquilar coche o no depende de lo que tengas pensado visitar y de cómo te guste moverte. Si has leído mi diario de viaje, verás que estuvimos 3 noches / 2 días en Dubrovnik y el coche no nos hizo falta para nada.

No te preocupes por tu nivel de inglés durante tu estancia en Croacia. El nivel de inglés de los croatas también es en general muy básico, eso cuando no es nulo. Pero si ellos quieren y tu quieres, conseguiréis entenderos. La mayor excepción a esta regla es Dubrovnik, sobre todo en el interior de las murallas, donde están muy acostumbrados a recibir turistas y hay bastante más gente que habla inglés.

Preocúpate más por la época en la que vas y el tipo de habitación donde quieres dormir. Si quieres algo más que una habitación simple, que esté bien situada y a buen precio precio, empieza a buscar desde ahora. Si llegas allí, sin nada, te será más dificil encontrar algo que cumpla las 3 condiciones. Si vas en coche te será mas fácil encontrar habitaciones, pues muchas de ellas se situan a las afueras de las ciudades más turísticas.

Korcula y Lokrum no se pueden comparar y hablo en parte desde el desconocimiento, ya que nunca he estado en Korcula.

Lokrum es un islote que se encuentra a 15 minutos en barco de Dubrovnik. Se puede recorrer toda la isla caminando en un par de horas. Solo hay 4 edificios en toda la isla (2 de ellos en ruinas) y está totalmente cubierta de vegetación. No se puede dormir en la isla y durante el día solo hay un bar y un restaurante en temporada alta.
 
Por lo que leido de Korcula en el foro (hay mucha información sobre ella si la buscas), se tardan varias horas en ir desde Dubrovnik, por lo que vale pena quedarse a dormir allí al menos una noche. En la isla hay al menos una ciudad, del mismo nombre que la isla. Por lo que cuenta la gente en el foro debe estar muy bien.

Además de la información sobre Dubrovnik en los primeros días de mi diario, más arriba en este mismo hilo, puedes encontrar información sobre Dubrovnik, Korcula y casi toda la costa croata en este otro hilo:

http://www.viajerosolidario.com/foro-de-viajes/index.php/topic,138.0.html

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #41 en: Junio 27, 2007, 06:00:11 »

Oracio, ayer pillé tu relato y me enganché: me lo imprimí y estuve leyendo hasta la 1:30 de la mañana (que para mi es mucho). Qué curioso, con Dubrovnik empecé a visualizar algunos rincones de los que hablas y que tenía olvidados y que para mi pensé (-¡anda, es verdad, si estuve allí!). Estás hecho un auténtico sibarita, es que no te privas. Desde luego, sabes explicar muy bien las sensaciones.
Al paseo por la muralla le han duplicado el precio en 5 años (estuve en 2002), a este paso...
Por cierto, ¿en Biarrtiz sólo hay un Premier Classe?-es que yo dormí en uno y no me suena que se pudiera ir andando al aeropuerto.
Me gustaría preguntarte, ¿encontraste amables a los croatas, en general? (sin particularizar).

Animo, que escribes fenomenal.
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #42 en: Junio 27, 2007, 11:26:56 »

Gracias alvaro por tus comentarios.

Sí que nos solemos privar de algunas cosas, por ejemplo, y salvo rarísimas excepciones, de dormir en habitaciones de 100 €. Cada uno damos prioridad a unas cosas con respecto a otras, y como ya he dicho en alguna ocasión, prefiero gastarme el dinero en una buena mesa que en una buena habitación, donde al fin y al cabo solo iremos a dormir y a ducharnos.

En Biarritz solo hay un Premiere Classe, el que esta cerca del aeropuerto.
http://www.premiere-classe-biarritz.fr/index.aspx

Hay otro no muy lejos pero está ya cerca del centro de Baiona. Tal vez tu estuviste en él.
http://www.premiere-classe-bayonne.fr/index.aspx

En Croacia, como en todos los países del mundo, hay gente amable y hay gente desagradable; por suerte, los primeros siempre suelen ser mucho más numerosos que los segundos. Esta vez he estado solo 2 días en Croacia, y todos los encuentros que recuerdo han sido positivos, con gente maja. Hace 3 años estuve 9 días y ya me llevé una buena imagen de los croatas en general. Les gusta hablar, y con gente que habla un poquito de inglés o italiano llegamos a tener conversaciones interesantes.

Supongo que esto puede ser diferente en plena temporada alta (no lo se, sólo lo supongo). Las 2 veces que yo he estado no había muchos más turistas alrededor y la gente tenía tiempo para hablar.

Un saludo

Oracio
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #43 en: Junio 28, 2007, 05:47:45 »

Sábado 28 abril 2007. P. N. Biogradska Gora (intento fallido). Lago Skadar y Ulcinj.

A las 07.00 h. ya estamos en marcha. Ayer compramos algo de fruta y yogures para desayunar en algún lugar a medio camino hacia nuestro destino. Y este no es otro que el Parque Nacional Biogradska Gora, donde queremos pasar toda la mañana caminando por sus bosques y lagos. Por la tarde ya decidiremos si nos quedamos a dormir por allí o tiramos para otro sitio.

Hace un día magnífico, con el cielo completamente azul. Llegamos a Podgorica y atravesamos la ciudad sin ningún problema. A esta hora casi no hay tráfico. Mientras avanzamos por la llanura que rodea la capital la carretera es ancha, pero poco a poco nos vamos introduciendo en el valle del río Morača y la carretera se va estrechando. El valle se va convirtiendo paulatinamente en barranco de paredes verticales. El entorno está totalmente cubierto de vegetación y los paisajes son grandiosos. La carretera cruza algunos túneles, sin iluminar y con estrechas curvas en su interior. Quién diría que esto es la carretera principal que une Belgrado y Podgorica!

Paramos a visitar el Monasterio de Morača. Dejamos el coche junto a un par de restaurantes de carretera, pocos km. antes de llegar a Kolasin, la ciudad que precede al parque nacional. El monasterio está en una bonita zona ajardinada en la ribera del río, con un par de merenderos que utilizaremos para desayunar tras la visita. Cruzamos una de las puertas de la muralla que rodea el monasterio. Esta vez no nos lanzamos hacia el edificio donde duermen los monjes y vamos directamente al templo principal. Tras contemplar el exterior austero del edificio, nos sorprende de nuevo lo que vemos en su interior. Mismo estilo que el Monasterio de Cetinje, pero más a lo bestia. Las paredes repletas de cientos de esos iconos religiosos que a nosotros nos parecen tan kitch. Media docena de montenegrinos visitan también el templo, siguiendo las indicaciones de uno de los monjes. Nos quedamos allí un rato con la boca abierta mirando para todos lados.

Al salir, visitamos una pequeña ermita junto a la puerta de las murallas, también con frescos grabados en su interior. Desayunamos en uno de los merenderos fuera de las murallas. Son ya las 09.00 h. y sigue haciendo un día espléndido.

Nos ponemos en marcha en dirección a Biogradska Gora, pero pocos minutos después paramos detrás de una fila de coches. En 5 minutos no nos movemos ni un centímetro. Tampoco pasan coches en sentido contrario. Salgo del coche a investigar. La fila de coches se introduce en uno de los túneles y continúa aún mas allá. Pregunto a unos chavales que esperan en su furgoneta y uno de ellos me explica, en perfecto inglés, que la carretera está cortada desde anoche y que está previsto que la abran a partir de las 11.00 h. La cola se alarga durante varios km.

Vuelvo al coche, reflexionamos un rato sobre qué hacer, miramos en el mapa las posibilidades, y decidimos con pena darnos la vuelta y renunciar al Parque Nacional Biogradska Gora. Volvemos tranquilamente hacia Podgorica, donde entramos a las 10.30 h. Media mañana perdida en la carretera...

Hemos visto en el mapa de Montenegro una pequeña carretera que rodea la parte Sur del lago Skadar, y al encontrarse con la frontera albanesa se desvía hacia el mar hasta llegar a la ciudad costera de Ulcinj. Decidimos realizar ese recorrido.

Dejamos atrás la capital del país y continuamos hacia Virpazar, la entrada a la parte Sur del Parque Nacional del Lago Skadar. El lago Skadar es el más grande de todos los Balcanes. Dos tercios del lago están en territorio montenegrino, el otro tercio en territorio albanés. El Parque Nacional ocupa toda la orilla de la parte montenegrina. El lago es bastante poco profundo, y su extensión cambia en función de la estación. Su costa la forman marismas, islas, penínsulas y bonitas playas. La zona es un paraíso para los ornitólogos. Y para los pescadores! El lago está comunicado con el mar por una vía subterránea y la fauna marina se acerca hacia aquí.

Antes de llegar a Virpazar, la carretera (en paralelo a la vía de ferrocarril) atraviesa el lago por un brazo de tierra artificial. Al final de esta vía, ya en Virpazar, se atraviesa un pequeño puente junto a un barrio de casas pintorescas al borde del agua, multitud de canoas alineadas en la playa. La estampa que componen es al menos llamativa. Un restaurante justo al lado se anuncia pomposamente como Mala Venezia (Pequeña Venecia).

Paramos en el minúsculo puerto de Virpazar, poco más que un cruce de carreteras con un par de hoteles. Mientras disfrutamos de las vistas desde el puerto, con las cimas nevadas de Biogradska Gora tras la orilla opuesta del lago, se nos acerca un hombre con publicidad de uno de los hoteles y de paseos en barco por el lago. La oferta es tentadora, pero decidimos continuar el recorrido.

La estrecha carretera enseguida comienza a ganar altura, tomamos una curva tras otra, en algunos sitios no hay espacio para que se crucen 2 coches. Afortunadamente, prácticamente no hay tráfico. Nos cruzaremos con media docena de coches en todo el trayecto. Paramos en varios miradores improvisados, algunos de ellos en aldeas que parecen desiertas. El paisaje es impresionante. El lago aparece salpicado de pequeñas islas. En algunas de ellas se aprecia desde aquí arriba la silueta de una ermita. Las montañas nevadas siguen apareciendo en la orilla opuesta. Alrededor nuestro, aldeas dispersas en la ladera de la montaña, y el zigzag de las pistas que descienden de la carretera hasta las aldeas, en medio de los viñedos. La tranquilidad es absoluta.

Nos tienta la idea de buscar alojamiento en alguna de las aldeas y pasar el día tranquilamente por aquí, pero sabemos que no lo encontraremos, al menos eso indica la guía. Continuamos nuestra ruta, a veces entre densos hayedos que forman un oscuro túnel sobre la carretera, otras veces con preciosas vistas del lago.

Paramos en un collado para apreciar las últimas vistas antes de desviarnos hacia la costa. A la sombra descansan un par de pastores y una niña, el rebaño de ovejas ocupa otra sombra más alejada. El diálogo se limita prácticamente a sonrisas por ambas partes. Justo debajo nuestro, en la costa del lago, se aprecia una península con 2 preciosas playas, que desde aquí parecen desiertas. El largo y espectacular zigzag por una pista de tierra hace que resistamos la tentación. Nos bañaremos más tarde en las playas del mar.

Continuamos por un valle interior, entre las montañas que separan el lago y el mar, de nuevo entre densos bosques. Aparecemos en un lugar donde están construyendo un gran mirador, muy cerca de la frontera de Albania. Desde aquí se ve buena parte del país vecino, la parte albanesa del lago, y en su orilla la ciudad de Škodra, que debe ser bastante chula. Hemos leído que se puede hacer un circuito en coche por Albania, comenzando en Ulcinj, visitando Škodra y volviendo directamente a Podgorica. Pero nos parece ridículo entrar en Albania sólo por unas horas, no nos hace falta añadir un sello más a nuestro pasaporte. Albania es un país que hace tiempo que queremos visitar, pero cuando vayamos, queremos dedicarle un mínimo de tiempo.

Justo bajo el mirador, vemos el pequeño pueblo de Vilgar, en la parte albanesa. Llegar hasta allí apenas nos llevaría un cuarto de hora caminando campo a través. Sin embargo, la carretera que seguimos se aleja de la frontera y no pasa por allí. Contemplando el pueblo, tan cercano y tan lejano al mismo tiempo, reflexionamos sobre la estupidez de las fronteras.

Volvemos al coche y echamos un último vistazo al lago Skadar, pensando que se merecía mucho más tiempo del que le hemos dedicado. Seguimos la carretera que nos lleva hacia Ulcinj. Pasamos por algunos pueblos y descubrimos por primera vez los minaretes de algunas mezquitas, que no dejaremos de ver en toda esta zona, desde la frontera albanesa hasta la ciudad costera de Bar.

En uno de los pueblos vemos pasear delante nuestro a un par de abueletes con traje, boina y bastón. Viéndolos desde atrás caminando por la carretera parecen salidos de algún anuncio de un producto rural. Para nuestra sorpresa, cuando llegamos a su altura se dan la vuelta y nos hacen el signo internacional de autostop. Mi primera reacción es parar, sin recordar que conducimos un coche minúsculo y que parte de nuestro equipaje va en los asientos de atrás. Pero conseguimos que se apretujen detrás nuestro. Nos dan el nombre del pueblo al que se dirigen: Krute. Comprobamos que está en el camino a Ulcinj y vamos hacia allá.

Por el camino todo son palabras y sonrisas de agradecimiento, palmaditas en mi hombro, y frases simples en serbio contándoles lo bonitos que son algunos de los lugares que hemos visitado en Montenegro. Les paramos al llegar al pueblo. Un grupo de personas se acercan a curiosear cómo los dos viejos salen del pequeño coche de dos turistas. Incluso parecen asegurarse de que aún se encuentren bien... Nos despedimos y continuamos hacia el mar.

Antes de llegar a Ulcinj nos desviamos hacia Velika Plaža (literalmente la Gran Playa), una larga playa de arena que se estira desde Ulcinj hasta la frontera albanesa. Esperamos encontrar algún lugar donde comer por allí antes de ir a relajarnos junto al mar.

Justo antes de llegar a la playa paramos en el restaurante Antique, con una bonita y fresca terraza, en un jardín con un par de arroyos artificiales y algunos puentes sobre ellos. Vamos, una versión playera del restaurante Stari Mlini, donde comimos tan bien en la bahía de Kotor. Pedimos una ensalada serbia, pulpo a la plancha y una dorada de unos 600 g., que elegimos de una bandeja de pescados que nos trae el camarero. El pescado está muy bueno, y viene como siempre acompañado de verduras cocidas, con lo que no nos quedamos bien llenos. Con una botella de litro de Podgoricko Bijelo, un blanco un poco menos rico que el krstač, y unos cafés, la cuenta asciende a 24 €. Hemos comido bien y el lugar es muy agradable.

Desde el restaurante vamos directamente a la playa. La carretera que corre paralela a ella llega un puente que la separa de una isla, justo en la frontera con Albania, y que ahora es toda ella territorio naturista. Nosotros no vamos hasta allí y dejamos el coche a la sombra de unos árboles al inicio de la playa.

La playa es muy ventosa y tenemos que buscar un lugar abrigado del viento para tumbarnos. Apenas hay media docena de personas alrededor, 3 chicas tomando el sol, un chico jugando con una cometa y un par de pescadores que cuidan de sus redes extendidas cerca de la orilla. Me pego un baño entre 2 de las redes, intentando que no me “pesquen” y estamos un rato echando la siesta al sol.

A las 17.00 h. seguimos rumbo a Ulcinj, donde pretendemos pasar la noche. Por el camino hacemos una parada en un curioso puente, cercano a la desembocadura de un río. Los pescadores ha montado allí unas redes, que atrapan a los peces aprovechando los movimientos de las mareas. La imagen da para una buena foto.

Entramos por fin en Ulcinj (pronunciar Ulchini o Ulchiñi). Mientras bajamos por la carretera que cruza la parte nueva de la ciudad nos damos cuenta de que la ciudad es diferente de lo que hemos visto hasta ahora. La población de Ulcinj es un 80% de origen albanés y su parte nueva acumula hasta media de docena de mezquitas, todas en funcionamiento. La calle principal, con todos sus comercios, tiene un aire de bazar oriental. La ciudad se extiende en anfiteatro alrededor de Mala Plaža (Pequeña Playa). Nos gusta Ulcinj.

Dejamos el coche junto a la playa de guijarros y partimos a la búsqueda de habitación. En la zona baja de la ciudad hay multitud de carteles anunciando sobe, zimmer, rooms, pero la cosa no es tan fácil como parece. Cuando la casa no está completa, no hay nadie que responda al timbre, o no alquilan la habitación para una sola noche, o simplemente es demasiado cutre para dormir allí. Los turistas serbios han aprovechado el puente del 1 de mayo y parece que han ocupado las casas que han decidido comenzar su temporada.

En la zona Este de la ciudad hay un par de hoteles baratos, vamos hacia allí, pero uno está completo y el otro no ha abierto aún. Recorremos la parte alta de la ciudad y al tercer cartel de sobe encontramos la habitación buscada, que además está muy bien: nueva, amplia, con baño, una gran terraza con vistas al mar, y a 5 minutos a pie de la parte baja del pueblo. Acordamos con la dueña 20 € por una noche.

Nos instalamos, compramos unas cervezas en la tienda de al lado y nos relajamos un rato duchándonos y disfrutando del atardecer.

Salimos ya de noche. Bajamos a recorrer la pequeña ciudad-castillo que se encuentra dentro de las murallas, en un promontorio en uno de los extremos de la playa. Ulcinj fue durante mucho tiempo el límite Norte del Imperio Otomano, así que la antigua ciudad tenía un aire totalmente oriental. Fue bombardeada y destruida completamente por las tropas montenegrinas. Actualmente están reconstruyendo de nuevo la ciudad, intentando dejarla tal como fue. El proceso es lento y hoy en día los edificios reconstruidos comparten espacio con los solares en ruinas.

Entramos por la puerta principal (en el lado opuesto a la playa). Se percibe un halo de misterio al perdemos por el laberinto de callejuelas, escalinatas y arcos poco iluminados. Se suceden casas reformadas y patios conquistados por la vegetación. Solo algunas calles están empedradas, en el resto hay que ir con cuidado de no tropezar con nada. En algunos de los edificios han construido un par de hoteles caros. También vemos 3 ó 4 restaurantes. En el resto de las casas parece que vive gente, incluso vemos un cartel de sobe.

Llegamos a la zona de las murallas que da hacia la playa. Desde un mirador disfrutamos de las vistas de la ciudad nueva, que se extiende por la ladera formando un bello anfiteatro de luces sobre la bahía, donde se sitúan la playa de guijarros y el pequeño puerto. Se está muy bien aquí, sentados sobre los muros de la antigua ciudad turca, con las piernas asomando al vacío, disfrutando de la agradable temperatura de esta noche.

Salimos de las murallas atravesando un pequeño arco y bajando por un sendero escalonado que nos deja en el puerto. Buscamos un lugar donde cenar. Acabamos en la terraza acristalada de la pizzería il Faro, en el segundo piso de un edificio en la parte alta de la ciudad. Estamos solos en la terraza, desde donde contemplamos buena parte de la ciudad nueva. Los jóvenes del lugar pasan debajo nuestro luciendo sus mejores galas para la fiesta del fin de semana.

Cenamos un par de buenas pizzas, una botella de vranac y los cafés, por 18 €. El camarero nos invita a los chupitos de rakija, ésta vez con un leve aroma anisado.

Tras la cena nos damos un paseo por la parte nueva, bajando por la calle principal que lleva a la playa. En las puertas de los bares se congrega la juventud de la ciudad, se oye perfectamente la música bacaladera que llega desde el interior de los locales. Entramos en el Captain Hook, donde la música es buena (The Clash). Para nuestra sorpresa, al entrar en el garito comprobamos que está tocando un grupo en directo. Como el espacio es muy pequeño, el grupo ocupa casi la mitad del local y los clientes nos apretujamos en la otra mitad.

Me escurro entre la gente para llegar a la barra, donde tengo que pedir las cervezas por señas, ya que ni a gritos me oye el simpático camarero. El grupo toca bastante bien, temás clásicos de los 70 ylos 80. El ambiente es bueno. Pasamos allí un buen rato, cae alguna otra cerveza, y de allí nos vamos a dormir, pasada ya la medianoche.

Oracio
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #44 en: Julio 05, 2007, 08:15:08 »

Domingo 29 abril 2007. Ruta por el macizo Rumija y baño en Petrovac. Tarde en Podgorica.

Nuestro último día en Montenegro. Queremos aprovechar la mañana para dar una vuelta, aunque no sea muy larga, por sus montañas.

Así que madrugamos y a las 07.00 h. ya hemos salido de nuestra habitación. En la tienda de abajo, ya abierta a esas horas, compramos unos yogures para completar nuestro desayuno a base de fruta, y salimos pitando hacia nuestro destino.

Stari Bar es el antiguo asentamiento de la actual ciudad costera de Bar. La antigua ciudad, amurallada, estaba situada varios km. al interior, al pie de las montañas del macizo de Rumija, sobre una pequeña colina. Pero la ciudad fue totalmente destruida, quedando en pie únicamente sus murallas.

Justo antes de llegar allí, pasamos por un curioso barrio de casas apiñadas junto a una calle empedrada, y dejamos el coche ante las puertas de la muralla. Pero aún no empezaremos la visita de las ruinas, la dejaremos para después de la caminata.

Allí mismo (a 200 m. de altitud) comienzan las marcas rojas y blancas del enlace que conecta con la Transversal, en el collado de Baltina, a 900 m., y que será nuestro objetivo de hoy. Más arriba destaca la cumbre del monte Rumija, con 1.595 m. la cima más alta del macizo del mismo nombre.

Seguimos una pista que discurre junto al cañón Spilica. La mañana es fresca y en el cielo se mezclan nubes y claros. Tras algunas pequeñas subidas y bajadas llegamos a un puente, en una zona donde el río baja formando bonitas pozas y cascadas, una de ellas, totalmente cristalina, es perfecta para un buen baño.

Dejamos las pozas atrás y comenzamos la verdadera subida, primero por la pista, más tarde por un camino empedrado. Adelantamos a un paisano que sube con las bolsas de la compra a una de las aldeas de allá arriba. Paramos a hablar y le explicamos que subimos hasta Baltina. Se muestra a la vez sorprendido y entusiasmado. Parece que por aquí tampoco viene mucha gente a practicar senderismo...

Más arriba nos cruzamos con par de niñas que bajan de la aldea al pueblo. Nos miran como marcianos. Tienen que alucinar viéndonos con nuestras ropas de plástico, nuestros gorros de ala ancha para el sol, nuestros bastones telescópicos...

Aún más arriba rodeamos un pequeño cementerio musulmán, en una campa en mitad de la nada. Los que allí nacen son todos de la misma familia, de apellido serbio. Qué peculiar destino habrá tenido toda esta gente aquí enterrada?

Seguimos subiendo y pasamos junto a la aldea de Turcini, con varias casas dispersas, llegamos a una fuente donde podemos refrescarnos y enseguida alcanzamos el boscoso collado de Baltina, tras 2 horas de caminata desde Stari Bar.

Desde aquí quedan aún 2 ó 3 horas de subida hasta la cima del monte Rumija, pero lo dejaremos para otra vez. Comenzamos la bajada por el mismo camino, ahora disfrutando más de las vistas hasta el mar, antes de introducirnos de nuevo en el cañón. Llegamos de nuevo al coche tras 3 ½ horas de caminata entre la subida y la bajada.

Nos espera otra horita más recorriendo el interior de las murallas de Stari Bar. Un rato muy agradable. La entrada cuesta 1 € / persona. En el kiosco ofrecen por 1 € más un folleto (en serbio, inglés, alemán o ruso) que propone un itinerario por la antigua ciudad, dando algunas explicaciones sobre lo que se va viendo. Por ese dinero, vale la pena, ayuda bastante a orientarse por las ruinas.

Las murallas están muy bien conservadas, pero la mayor parte de lo que queda en su interior solo mantiene la planta de lo que fueron sus edificios. Aún así, las calles se adivinan bastante bien, cuando no las ha invadido la vegetación.

En medio de las ruinas han reconstruido, manteniendo el estilo original, una decena de los edificios más emblemáticos. Suponemos que el resto de la ciudad espera los fondos que les permitan correr la misma suerte.

Coincidimos 10 ó 12 turistas visitando el recinto: vemos una pareja de rusos, el resto todos parecen serbios. No hay aglomeraciones. Vale la pena desviarse del itinerario marcado en el folleto y perderse por algunos de los rincones que se forman entre las murallas. La sensación al caminar entre las ruinas es extraña.

Al llegar a la torre que domina la parte alta de la ciudad, hay magnificas vistas de las montañas que acabamos de recorrer, y del acueducto que transportaba el agua desde allí hasta el interior de las murallas. Nos damos cuenta del magnífico emplazamiento que eligieron para construir la ciudad, que nació en el lejano siglo V.

Son casi las 13.00 h. cuando dejamos Stari Bar. Queremos volver hacia la costa para pasar nuestras últimas horas antes de tirar hacia Podgorica, donde hemos quedado a las 18.00 h. para entregar el coche. Decidimos pasar esas horas en Petrovac.

15 minutos antes de llegar allí, a la altura de Sutomore, vemos una carretera nueva, de peaje, que une Bar y Podgorica por un túnel que atraviesa las montañas. Nosotros seguimos hacia el mar.

Petrovac (pronunciar Petróvach) es una preciosa playa de guijarros en forma de U. En su orilla hay simplemente un par de hileras de casitas de piedra, muchas de ellas reconvertidas en restaurantes. Los hoteles han sido desplazados hacia las 2 esquinas de la bahía, dejando libre la parte central. En esta época del año, y a pesar del puente, está todo muy tranquilo.

Aparcamos el coche sin problemas junto a la playa, y entramos a comer al restaurante Castio, en el comedor interior, ya que la pequeña terraza exterior está llena. El camarero nos trae la clásica bandeja llena de peces, pero esta vez nos contentamos con una ensalada de tomate, un risotto negro de sepia y unos calamares a la plancha. Para acompañar una botella de krstač. El baño y la siesta posteriores ya limitarán el efecto del vino antes de volver a coger el coche...

El ambiente en el interior del restaurante es al menos curioso. Cada vez que el camarero entra en la cocina con los encargos, llegan desde allí los alaridos de protesta de la cocinera, probablemente la mujer del camarero. Será que no quiere trabajar? Pero nuestro camarero siempre vuelve manteniendo la compostura y con una sonrisa en la cara. Cómo lo hace?

En la mesa de al lado, un matrimonio montenegrino se está pegando el atracón del siglo, el hombre no para de gritar por el móvil, la señora visiblemente aburrida de su marido... Cuando por fin deja el teléfono comienza a contarnos las excelencias de su país y de su gastronomía. Creo que no hace falta mucho para convencernos...

Tras los cafés pedimos la cuenta, que asciende a 32 €. Todo ha estado buenísimo. No recuerdo haber comido nunca unos calamares tan frescos.

Un cuarto de hora después de dejar el restaurante ya estamos disfrutando del agua del mar. Hoy no hace mucho calor, pero nos hemos acostumbrado ya a la temperatura del agua y entramos sin ningún preámbulo. Echamos una buena siesta sobre los guijarros, y tras algún que otro baño, a las 16.30 h. nos ponemos en marcha hacia Podgorica.

Como andamos bien de tiempo, seguimos la antigua carretera que une directamente Petrovac y Podgorica. Es domingo, y además la nueva carretera de peaje ya esta abierta, por lo que circulan muy pocos coches. Poco antes de llegar al puerto de montaña que cruza al otro de las montañas, paramos en un mirador, donde echamos el último vistazo a la costa montenegrina. Volveremos algún día?

Al llegar a Podgorica, poco antes de las 18.00 h., nos dirigimos directamente hacia la estación y aparcamos el coche por allí cerca. Enseguida nos encontramos con la chica de la agencia de alquiler de coche y le entregamos las llaves.

En la vieja estación de tren no hay consigna, así que dejamos la mochilas en la moderna estación de autobuses, justo al lado. La consigna aquí cierra a las 10.00 h., y te cobran 1 € por mochila. Nuestro tren a Belgrado sale a las 11.00 h., así que tenemos un buen rato para pasear por la capital montenegrina.

Podgorica (pronunciar Podgorisha, y tened en cuenta que todos los lugares de la antigua Yugoslavia que terminan en ica, que son muchos, no se pronuncian ika, sino isha, con una especie de s silbante, como la sh inglesa, lo que es motivo de confusión habitual), Podgorica, decía, la actual capital de Montenegro, es una ciudad que se levanta en la única zona llana del país. Ha sido totalmente destruida muchas veces, y su fisonomía actual es fruto de la más horrible imaginación de los arquitectos del Imperio Comunista.

Desde la estación nos vamos paseando hasta el centro de la ciudad, a 15 minutos, entre altos y grises edificios de hormigón. Atravesamos el puente que nos separa del centro. Aquí al menos, hay un gran parque, lleno de frescura y verdor, que pone algo de humanidad en el entorno.

Aparecemos en Ulica Slobode, la calle más importante del centro, que cada día a partir de las 17.00 h. se convierte en una calle peatonal. Curiosamente, el único indicador de esta norma es una señal de tráfico. No hay ninguna barrera física que impida pasar a los vehículos por allí. Pero todo el mundo lo respeta. Se ve que están bien enseñados...

En esta calle las terrazas de los cafés parecen agradables, y la passegiata es muy animada. La gente nos mira con curiosidad al oírnos hablar. Alguno incluso nos suelta el típico “Where do you come from?” en mitad de la calle. Pero en este lugar esta frase no es el preámbulo para una posible venta, es sólo curiosidad. Y es que parece que no se acercan muchos turistas a Podgorica.

Llegamos a la Plaza de la República, el auténtico corazón de la ciudad. Hasta hace poco estaba rodeada de los mismos tétricos edificios que el resto de la ciudad, pero ahora mismo está en fase de completa transformación. Un gran panel muestra cuál será el resultado final dentro de un par de años. Modernos edificios acristalados serán esta vez los grandes protagonistas. Esto va a resultar impresionante en poco tiempo. Y todos los lugareños lo celebran conjuntamente aquí, cada tarde.

Tomamos un par de cervezas, en una de las terrazas y en un pub irlandés, donde curiosamente no hay Guinnes, pero sacan una rica cerveza tostada de barril fabricada allí mismo. El barman habla un inglés perfecto y le preguntamos donde podemos encontrar un café-internet por allí cerca, no hemos visto ninguno en nuestro paseo, y los que marca la guía ya no existen.

Nos da las indicaciones para llegar hasta allí, mientras nos instalamos en uno de las mesas-tonel del pub. Cinco minutos más tarde se acerca de nuevo el barman. Nos ha dibujado un plano en un papel para asegurarse de que encontramos el local. Qué majo!

En el www.klub, en la calle Bokeska, nº 3, la conexión cuesta 2 €/hora. Leemos el correo y nos informamos de las posibilidades de alojamiento en Belgrado, ya que no tenemos guía de la ciudad Elegimos como primera opción un hotel cercano a la estación de tren, a donde llegaremos a primera hora de la mañana. Imprimimos un listado con varios hoteles más, por si hubiera problemas de plazas.

Poco a poco nos vamos acercando hacia la estación. En uno de los kioscos cercanos pillamos una hamburguesa (1 € cada una) y una lata de cerveza (1 € cada una también). La hamburguesa es muy fina, el pan es muy gordo... Nos sentamos a comerlas en los asientos de la estación de autobuses. Enfrente, una pantalla gigante transmite en directo el partido Athletic - Real Madrid. Vemos caer los goles blancos uno tras otro...

En el descanso recogemos las mochilas, un cuarto de hora antes del cierre de la consigna, y nos vamos a la estación de tren. Nos instalamos en una de las mesas del restaurante. Con optimismo, el comedor se podría definir como “de época”. Con el mismo optimismo, se podría decir que los baños son sucios y malolientes. Mientras tomamos una cerveza vemos en la tele del restaurante la segunda parte del partido. Incluso pegamos un brinco cuando llega el gol bilbaíno, ante la sorpresa del camarero, la única persona que nos acompaña en el local. Pero es un espejismo, los goles del Madrid seguirán cayendo...

El tren llega a la hora prevista. Cada compartimiento tiene 3 literas. Nos toca compartirlo con una chica serbia. Pero no hablamos mucho, enseguida nos retiramos todos a dormir, para aprovechar al máximos las 8 horas de viaje que nos esperan hasta Belgrado.

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #45 en: Julio 11, 2007, 12:16:07 »

Lunes 30 abril 2007. Belgrado.

Poco más tarde de las 07.00 h., casi media hora más tarde de lo previsto, el tren entra en la estación de Belgrado. El revisor nos ha despertado media hora antes de la llegada, llamando a la puerta. Nos hemos levantado en un nuevo país, pero para nuestra sorpresa nadie ha pasado durante la noche para pedirnos la documentación. Tampoco nos la piden al bajar a la estación. A quien le guste coleccionar sellos en su pasaporte, se verá un poco decepcionado de su entrada en Serbia desde su ahora vecino Montenegro...

Vamos directamente hacia el hotel Astoria, a 2 minutos andando desde la estación, y a apenas 5 minutos de la zona más céntrica de la ciudad. Nos piden 3.900 dinares (Sdn), 49 €, por una habitación doble, desayuno incluido, lo mismo que leímos ayer en su web, así que aceptamos. Además, nos dejan instalarnos en la habitación desde ya mismo, a las 07.30 h. de la mañana. Recordamos cómo exactamente hace 2 años, en Zagreb, también dormimos en el hotel Astoria. No se si pertenecerán a la misma cadena, pero sí que ambos pertenecen al mismo tipo de hoteles de época, hoy en clara decadencia. De todas formas, la amplia habitación, con esa clásica decoración completamente fuera de moda, es más que suficiente para cubrir nuestras necesidades.

Tras una reconstituyente ducha, salimos a la calle. En una pastelería cercana, desayunamos por 120 Sdn (1,5 €) por persona unos deliciosos pastelitos de clara influencia árabe. Y nos dirigimos hacia el centro de la ciudad.

Belgrado, en serbio Beograd, literalmente Ciudad Blanca, es un curioso nombre para una de las ciudades más grises de Europa. No es extraño que la ciudad ya no quiera destacar, ya que puede presumir de ser una de las que más veces ha sido destruida. Su situación en la llanura del valle del Danubio, en la frontera entre Oriente y Occidente tiene mucha culpa de ello.

Hoy en día la ciudad se recupera de la última guerra, donde parte de ella fue bombardeada por las tropas de la OTAN, y comienza a surgir de nuevo la vitalidad de sus habitantes, que la transformar en una ciudad bulliciosa donde es muy agradable pasearse.

Tras contemplar la imponente fachada del hotel Moskva, tal vez el monumento más fotografiado de la ciudad, pasamos buena parte de la mañana haciendo compras por la parte vieja de la ciudad, alrededor de la Plaza de la República. La calle Kneza Mihaila, el corazón comercial de la ciudad, repleta de tiendas de todo tipo, es un hervidero de gente a todas horas. Visitamos un par de centros comerciales escondidos entre los patios reconstruidos de los grises edificios del centro. Incluso entramos en un par de zonas de tiendas situadas en estaciones de metro que nunca llegaron a cumplir su función, ya que las obras nunca fueron terminadas y el tren subterráneo nunca circuló por la ciudad. Baratas tiendas de producción local comparten espacio con caras tiendas de diseño italiano. En 2 comercios contiguos se pueden ven precios con una diferencia de 1 a 10, por productos similares.

Bajamos al hotel a dejar nuestras compras en la habitación y enseguida subimos de nuevo hacia centro. Recorremos la avenida Terazije Kralja, continuación de la Kneza Mihaila, igualmente salpicada de todo tipo de comercios, Llegamos a la gran iglesia ortodoxa de Sveti Save. A sus pies, tomamos una cerveza en una pequeña taberna donde han recuperado algunas señales de tráfico para fabricar las pequeñas mesas circulares y triangulares. El barman y un colega que lo acompaña son bastante majos y conversan un rato con nosotros.

Desde aquí fuera la iglesia es imponente, con su enorme conjunto de cúpulas. Al visitar su interior nos llevamos una pequeña sorpresa. La iglesia no esta terminada. Hay andamios en las paredes que indican el avance de las obras, con solo algunas paredes pintadas. Vemos un gran altar, espectacular, apoyado en el suelo de cemento, esperando ser colocado en su posición final. Hay incluso un kiosco provisional sobre el cemento, que cubre todo el suelo de la iglesia, donde se venden velas para sufragar parte de los gastos de las obras.

La gente entra, se santigua fervorosamente ante la magnitud de la obra, y sistemáticamente hacen su aportación para agradecer a su Dios que les regale este colosal templo. Salimos de allí, visitamos una pequeña ermita justo al lado, mucho más antigua. Vemos el nuevo y lujoso edificio donde ya se han instalado los sacerdotes que trabajarán en la iglesia. Parece que esto es lo primero que han terminado de construir...

Volvemos hacia el centro, son más de las 14.00 h. y tenemos hambre. Nos dirigimos hacia el supuesto barrio bohemio de Skadarlija. Lo único bohemio que vemos por allí son las flores que adornan las terrazas de los restaurantes. Nos sentamos al azar en una de ellas. Se está a gusto aquí al solecito, que se ha animado por fin a salir entre las nubes del mediodía.

Cuando la camarera nos trae la carta y nos insiste para elegir el vino sin darnos tiempo a mirar lo que ofrecen, nos extrañamos. Cuando, a pesar de los intentos de la señora por hacernos decidir rápidamente, miramos la carta y comprobamos que la botella más barata cuesta 20 €, nos damos cuenta que hemos caído en una trampa para turistas. Pero no nos apetece ponernos a buscar otro lugar, así que tras leer atentamente la carta, pedimos un par de cervezas, ante la mirada de enfado de la camarera.

En la terraza sigue sentándose gente, invitados por las llamadas de varias camareras, la mayoría serbios que visitan su capital, también algún que otro turista extranjero.

Aparece en la mesa un plato de pimientos que no hemos pedido, una ensalada y unos champiñones asados que sí hemos pedido. Más tarde un filete de ternera y un plato de carne rellena de jamón y queso. Sin ser nada espectacular, la comida no es mala.

En la mesa de al lado, un señor francés protesta enérgicamente a la camarera porque le han cobrado el plato de pimientos que él tampoco ha pedido. Nos explica tranquilamente a los que le rodeamos cuál es su problema y acaba armando un buen follón. Tras otro par de cervezas y los cafés, llega nuestra cuenta. Para nuestra sorpresa no aparecen allí los pimientos. Parece que tienen suficiente con un escándalo por hoy. Pagamos 2.560 Sdn (32 €) por todo.

Un consejo, por mucho que os lo vendan, no vale la pena desviarse hasta el barrio de Skadarlija. Cuentan que en antiguamente tuvo cierto encanto, hoy en día desde luego ya no lo tiene, y comer en una de sus terrazas realmente es tentar a la suerte...

Volvemos al hotel, echamos una pequeña siesta y por la tarde nos dirigimos caminando hacia Kalemegdan la antigua ciudadela de la ciudad, hoy reconvertida en su auténtico pulmón, un parque multiusos adonde se acercan muchos de los habitantes de Belgrado.

De la antigua ciudadela actualmente sólo quedan en pie sus murallas, pero es una gozada recorrer esta zona verde, arbolada y llena de zonas de sombra, fácilmente accesible desde la parte vieja de la ciudad. Pasamos un buen rato en la parte de las murallas que da al río, presenciando por primera vez esta parte del curso del Danubio. Pagamos 20 Kn (0,25 €) cada uno por subir a una torre situada en la parte más alta de la muralla. Desde aquí se aprecia la infinita llanura donde se extiende la cuenca del Danubio. El contraste con las montañas y valles de Montenegro es brutal.

Disfrutamos de la puesta de sol, un tanto deslucida por las nubes, sentados en las murallas, con las piernas colgando sobre la confluencia del Danubio y su afluente, el Sava. Casi de noche volvemos al centro de la ciudad.

Tomamos un par de cervezas (baratas, 80 Sdn, 1 €) en un par simpáticas terrazas del centro, una de ellas curiosamente decorada con posters y fotos del Che Guevara. Encaminamos nuestros pasos poco a poco hacia nuestro hotel, buscando algún garito sencillo para cenar por el camino.

No encontramos nada que nos guste y llegamos al hotel casi a las 23.00 h. Cenamos allí mismo compartiendo una ensalada y un plato de jamón y queso locales. Junto a una botella de vranac montenegrino pagamos 1290 Sdn (16,20 €). Mientras lo comemos empezamos a echar de menos el jamón y el queso de Njegusi. Nos habíamos acostumbrado demasiado bien.

Encargamos un taxi en recepción para ir mañana a las 06.30 h. al aeropuerto y nos vamos a descansar.

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #46 en: Julio 11, 2007, 12:39:43 »

Martes 1 mayo 2007. Fin

A las 06.00 h. bajamos a desayunar, unos huevos revueltos y un café, lo único que nos ofrecen a esa hora. A las 06.30 h. montamos en el taxi, que nos lleva en 20 minutos hasta el aeropuerto de Belgrado, 1.700 Sdn (21,70 €). A las 08.10 h. el avión sale puntual hacia París. Esta vez no hay problemas con los enlaces.

Al mediodía aterrizamos en Biarritz, donde nos recibe un intenso chaparrón. Pillamos un taxi para acercarnos al lugar donde tenemos aparcado nuestro coche.

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #47 en: Julio 14, 2007, 11:40:12 »

Oracio, enhorabuena por el relato, que nos ha ayudado mucho a preparar estas vacaciones. Te puedo decir que nos has sido de mucha más utilidad que la Guía Bradt, con su falta de valoración de los lugares.
Bueno, en agosto nos vamos 24 días (en coche propio desde Barcelona) por Dalmacia (Zadar-Dubrovnik; 11 días), la zona costera de Montenegro (3 días) y de vuelta por Bosnia (básicamente Mostar, Sarajevo y alrededores; 6 días). Hemos leído que es aconsejable hacerse un seguro de viaje, que pueda cubrir gastos médicos y demás.
La verdad es que nunca hemos hecho ningún seguro pero tampoco habíamos estado tantos días de viaje.
¿Qué opináis sobre hacer o no hacer seguro? Y si habitualembte lo hacéis, ¿con qué compañías?
Gracias a todos
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #48 en: Julio 15, 2007, 11:55:07 »

Gracias Daniel, la verdad es que no es muy difícil ser más util que la Bradt Guide de Montenegro. Ya verás como cuando la consultes estando allí, te parecerá aún peor.

Vaya viajecito te vas a hacer!

Sobre los seguros de viaje, pienso que en los lugares donde no existe acuerdo con la Seguridad Social española, como es el caso de Croacia o Montenegro, vale la pena tener un seguro. En mi caso, la mutua que utilizamos en la empresa donde trabajo incluye un buen seguro de viaje, así que nunca he tenido que contratar ninguno. Solo lo he tenido que utilizar una vez, y en ese momento me alegré de tenerlo. Fue en Canadá, donde mi mujer se puso enferma y fuimos al hospital de Quebec. Allí nos querían hacer pagar 300 € solo por entrar a la sala de Urgencias! Llamamos al seguro y ellos se encargaron de mandar un médico al hotel donde estábamos. No tuvimos que adelantar ni un duro.

Además, estamos inscritos en la Federación de Montaña, pagando un seguro de cobertura mundial. El federarse y el seguro salen por unos 100 € anuales por cabeza, pero cubre cualquier cosa que te pueda pasar en las montañas de cualquier país del mundo, incluyendo rescates. Son situaciones que no suelen cubrir los seguros normales, que consideran el senderismo un deporte de riesgo...

Afortunadamente, este seguro aún no lo hemos tenido que utilizar...

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« Última modificación: Julio 15, 2007, 11:58:36 por Oracio Holiveira » En línea
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #49 en: Julio 25, 2007, 09:13:25 »

Oracio, enhorabuena por el relato.He estado liada y hasta hoy no he podido terminarlo.Como siempre con tus relatos, me has hecho trasladar al lugar.

Montenegro tiene una pinta especial y la verdad, que dan ganas de visitarlo.Un viaje bien bonito.Algún día...

Me alegro que te gustara también Dubrovnik.Yo creo que es una ciudad a la que volveré, me encadiló.Quizás cuando me anime a ir a Montenegro...
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #50 en: Julio 26, 2007, 02:23:44 »

Yo también aprovecho para darte las gracias por un relato tan interesante. Me ha despertado la curiosidad por visitar una zona, que por desconocimiento, no me había llamado demasiado la atención.
Un saludo
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #51 en: Julio 26, 2007, 06:59:46 »

Gracias Moon y Hawea. Que el relato os haya dado ganas de visitar el país es lo mejor que podéis decir sobre él.

Yo también he dejado pendiente un nuevo viaje a Montenegro, a las montañas del interior del país, que tienen una pinta estupenda. Por lo que he visto, creo que la mejor época para ir por allí es a finales de junio, con el deshielo casi terminado. Algún día tocará...

Un saludo

Oracio
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #52 en: Agosto 02, 2007, 01:49:29 »

Hola,
Necesito saber si para pasar a Dubrovnik con el coche, pasando por la frontera de Bosnia que te encuentras en la carretera, a alguien le han puesto problemas para pasar. Las compañias de coches te dicen que puedes ir con el coche sólo a Eslovenia y Croacia, pero no a Bosnia. Lo que no se es si podemos pasar ese pequeño tramo de Bosnia sin problemas, para evitar tener que coger ferrys hacia la península de Peljesac y luego bajar (es más rápido con el coche y así no hacemos colas en los ferrys)
Por favor, necesito una respuesta urgente porque estoy intentando ultimar el itinerario (me voy el lunes 6 de agosto!!!!!!)
Gracias a todos/as.
Rayco
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #53 en: Agosto 09, 2007, 08:17:55 »

Hola de nuevo Oracio, hola también a todos/as los interesados en Montenegro
El martes regresamos a casa después de pasar 10 dias en Montenegro y 4 dias en Dubrovnik. La información que me diste nos fue muy bien, coincido contigo en el tema de la guia Bradt, antes de marchar pudimos conseguir 2 guias que nos fueron de mucha ayuda: Tourist Guide  Montenegro, publicada por Naklada Ljevak, Zagreb, del año 2004, y la Guia de Cicerone,  The Mountains of Montenegro,  de Rudolf Abraham , 2007, que es muy útil para moverte por las montañas y que facilita información general muy acertada. Hago un pequeño resumen de estos dias,  si alguien tiene está interesado puedo ir ampliando la información:
Dia 24 de julio: vuelo de Barcelona a Dubrovnik con Clickair, perfecto, en el horario previsto. Allí nos espera un taxi que nos trasladará a la frontera con Montenegro donde nos esperan con el cohe que hemos alquilado. En principio tenian que esperarnos en el aeropuerto los de la agencia de alquiler y trasladarnos hasta Montenegro ellos para evitarnos los problemas del cruce de frontera con un cohe alquilado, pero dos dias antes cambiaron los planes (según ellos por un enfrentamiento en un partido de futbol que acabó con un autocar de Croacia quemado y temian represalias) y se encargaron de contratar un taxi (que tuvimos que pagar nosotros).
Esta noche y la siguiente dormimos en Cetinje, el jaón ahumado, el queso y el vino, fantástico, como decia Oracio. Aprovechamos para visitar el P.N. Lovcen, el mausoleo de Njegos, etc. todo condicionado por el fuerte calor, aproximadamente 40 grados.
[b]26, 27,28 y 29: Nos instalamos en Zabljak, P.N. Durmitor[/b] y Tara Canyon. La zona es perfecta para los aficionados a la montaña, se pueden realizar desde simples paseos hasta escalada, sólo una pega, el intenso calor y la falta de agua en alguno de los recorridos
30, 31 de julio, 1 y 2 de agost: Nos instalamos en Kolasin, P.N. Biogradska Gora, Mrtvica Canyon y Komovi. El parque Biogradska Gora es impresionante.
3, 4, 5, 6 de agosto: Devolvemos el coche de alquiler en Kotor y nos trasladamos a Dubrovnik., visitando esta ciudad, Korcula y las islas Elafitas. Unos dias inolvidables en la casa particular donde nos instalamos, solo un problema, el incendio que ha arrasado gran parte de la vegetación que rodea Dubrovnik.
7 de agosto: vuelta a Barcelona.
Montenegro es un pais al que pensamos volver.
Saludos a todos,
Airun
 
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #54 en: Agosto 10, 2007, 11:43:12 »

Bonito viaje has hecho Airun. Has visitado la parte de Montenegro que yo no vi, y a la que espero volver algún día: los parques nacionales de Durmitor y Biogradska Gora. Qué pena que nos cortaron la carretera el día que íbamos a éste último!

Lo que dices del calor me confirma que tampoco hay que ir a las montañas de Montenegro en pleno verano, habrá que reservar 10 o 15 días de un mes de junio. Si quieres puedes comentar las rutas que hiciste por esos parques, cuáles valen de verdad la pena. Y lugares para dormir y comer en Zabljak y Kolasin...

La guía de Cicerone es una pena que no existera cuando fuimos nosotros. En Amazon dicen que la fecha de publicación es agosto 2007! La habéis pillado por los pelos...

Leí en la prensa lo del incendio en Dubrovnik, vaya desastre!

Tengo una curiosidad, dónde dormísteis en Cetinje? Me has hecho recordar el queso y el jamón de Njegusi, se me hace la boca agua... Bueno, tendré que abrir la botella de vranac que aún me queda en casa...

Pues eso, que si tienes tiempo no te cortes dando detalles.

Un saludo

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #55 en: Agosto 10, 2007, 05:44:58 »

Hola Oracio,
En Cetinje dormimos en el Hotel Grand, a 66 € la noche con desayuno incluido. Un hotel que en su dia debió ser de lujo pero que ahora necesita más de una mano de pintura y alguna que otra reparación. Nuestra intención, cuando planificamos el viaje y después de leer tus relatos era pasar las dos mprimeras noches en Kotor pero en todas partes nos pedian un mínimo de 7 noches. No quisimos arriesgarnos a llegar sin alojamiento y por eso cambiamos de planes y nos decidimos por Cetinje (reservamos el hotel por correo electronico ) y seguramente acertamos pues en la costa las temperaturas superaban los 40 grados. En Cetinje hacia también mucho calor pero los dos noches refrescó un poco. Una de las cosas que nos sorprendió fue la costumbre de quedarse con los pasaportes hasta que dejas el hotel, dicen que ésta es su politica, hay que "pelearse" un poco para que al final te lo devuelvan. Nosotros creimos que era para evitar que marcharamos sin pagar y les propusimos liquidar la cuenta el primer dia pero tampoco les interesaba.
Por si interesa a alguien la dirección del hotel es : hotelgrand@cg.yu
Bien, ya iré contando mas...
Un saludo
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #56 en: Agosto 13, 2007, 02:14:21 »

Hola de nuevo,
El otro dia explicaba el tema de los pasaportes en los hoteles, hoy hablaremosde la policia de carrerteras: nos pararon tres veces, la primera por exceso de velocidad, la segunda por no llevar las luces de cruce encendidas (en Montengro son obligatorias) y la tercera por un control de documentación.

- La primera vez, en la carretera de Cetinje a Podgorica,el dia siguiente de nuestra llegada, nos dijeron que la velocidad máxima era 50 (no vimos la señal) y que circulábamos a 70  y que la multa eran 40 €. Nosotros nos dispusimos a pagarla, no queríamos ningún problema, pero nos dijeron que no, que habia que ir a correos (Posta) a  pagarla,  que ellos retenían la documentación del vehículo y el permiso de circulación hasta que volviéramos (Huh) con el resguardo correspondiente. En esto que uno de ellos, el que hablaba inglés empezó a interesarse por nuestras vacaciones, cuantos dias ibamos a estar, dónde, etc... y nos dijo que habíamos escogido muy bien. Nosotros lo que queríamos era solucionar pronto ese tema pero ellos no tenáin ninguna prisa. Al final, después de un rato que nos pareció eterno, nos dijo que disfrutáramos de las vacaciones y que tuviéramos mucha suerte, nos devolvió la documentación y nos fuimos.

-  La segunda vez nos pararon en Kotor, la multa por no llevar las luces era de 20€. El policia, cuando nos pidió la documentación y comprobó que no éramos del país empezó a sudar, su inglés era peor que el mío y no sabía como explicarnos que teníamos que ir a la Posta y dónde estaba la Posta. Al final soltó un "no problem" y nos pudimos ir.

-  La tercera ya he dicho que fue un control rutinario.

Coincidimos en Zabljak con una familia francesa y estuvimos comentando estas cosas. A ellos también les pararon por las luces y les dijeron que la multa era de 30€ pero la historia de la Posta no se la explicaron... también les dijeron que no pasaba nada y que se podían ir. Ellos viajaban en su propio vehículo y por tanto estaba claro que no eran del país...

Consejo: hay que vigilar mucho con los límites de velocidad, el másimo era 80, y sobretodo llevar las luces encendidas. Después ves infracciones que alucinas y no pasa nada, pero...

Un saludo

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #57 en: Agosto 13, 2007, 03:00:42 »

Qué suerte tuviste Airun! Al menos parece que los polis de tráfico se enrollan bastante con los guiris, aunque sea por vergüenza. Veo que tu también has sentido esa sensación de vergüenza extrema que sienten algunos montenegrinos cuando tienen que hablar en ingés y no lo controlan demasiado.

Nosotros también vimos bastante despliegue policial en las carreteras montenegrinas. Nos pasó varias veces ver algún coche que nos adelantaba en algún lugar inverosímil, a toda velocidad, y encontrar el mismo coche 5 minutos después, parado en el arcén, junto a la policía...

Lo de las luces encendidas a todas horas, a nosotros nos lo explicó la chica que nos alquiló el coche. Se me pasó escribirlo en el relato. Y en cuanto a los controles de velocidad, con la Sra. Holiveira de copiloto es bastante complicado pasar de los límites establecidos...

Lo de dejar los pasaportes en el hotel, nosotros no estuvimos en ninguno en Montenegro, pero en Belgrado nos hicieron lo mismo. Como sólo nos quedamos allí una noche y no nos íbamos a mover de Belgrado, no le dimos importancia. Supongo que si la policía te para por cualquier cosa, estarán acostumbrados a que les digas que tienes el pasaporte en el hotel... En las sobes, en cambio, en algunas te piden el pasaporte para cogerte los datos, pero te lo devuelven enseguida.

En cuanto a Cetinje, yo también estuve en el interior del Grand Hotel, incluso nos planteamos quedarnos a dormir allí una noche, pero al final encontramos una sobe, bastante más barata.

Deseando leer tus experiencias por el interior del país...

Oracio
« Última modificación: Agosto 13, 2007, 03:02:44 por Oracio Holiveira » En línea
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #58 en: Agosto 14, 2007, 12:16:31 »

Continuo con el resumen: Las dos noches de Cetinje cenamos en el restaurante "Gradska Kafana", ubicado en el edificio que había sido la sede de la embajada búlgara. Tiene una gran terraza bajo los árrbole y el personal es muy amable. La primera noche probamos el jamóm y el queso de Njegusi, el kaymak del Durmitor (no sé como describirlo, quizás como cuajada pero más suave), dos ensaladas, una de tomate y una sopska (la probamos hace unos años en Bulgaria y a mi me gustó tanto que csi cada día tomaba una), una botella de vino Vranac, dos helados, agua y café por 29'40€. la Segunda noche nos confomamos con una plato cada uno, de carne y de pollo, dos cañas de cerveza del país (buenísima) y postre por 17'80€.

El dia siguiente, 26 de julio, nos trasladamos a Zabljak. La ruta escogida: Cetinje-Pogdorica, Danilovgrad, Niksic, Savnik-Zablajk, con visita al monasterio de Ostrog que se encuentra entre Danilovgrad y Niksic. Aproximadamente a 15 km. de Danilovgrad se encuentra, a mano derecha el desvío. Son unos 10 km. de carretera muy estrecha y no es agradable cuando te cruzas con otro coche o autocar en algunos tramos donde a un lado tienes la pared  de la monaña y al otro... nada, a no ser muchos metros más abajo. Son dos monasterios, el inferior y el superior y a éste último (espectacular, dentro de la roca) se llega después de un paseo de 30 minutos (según la guía). Nosostros nos quedamos en el de abajo pues eran las 11 de la mañana y ya estábamos a 35 grados..Otra vez será. Esta ruta no la aconsejamos si no se quiere visitar el monasterio, a partir de Jasenovo Polje, donde coges la carretera hacia Savnik la carretera ya no es tan buena y partir de Savnik (donde llegas después de innumerables curvas) se va estrechando cada ves más y el asfalto va empeorando. Además en esta carretera descubrimos una de las aficiones de los montenegrinos (por suerte no de todos) , echarte a la cuneta, si es que hay.

Es mejor la ruta Podgorica, Kolasin, Mojkovac, Zabljak. Vas remontando el curso del rio Moraca, con algunos tramos espectaculares y la subida hacia Kolasin presenta unas vistas inolvidables. A partir de Kolasin vas siguiendo el rio Tara hasta llegar al famoso puente (Durdevica Tara) y finalmente Zabljak. El inconveniente es que es una carretera con mucho tráfico, muchos camiones y con pocos lugares donde puedas avanzarlos. Lo que vinos es que la policia, cuando hay mucha cola, detiene los camiones hasta que se descongestiona un poco. En esta carretera hay pendientes de un 9-10%.

Ni se os ocurra coger la carretera hacia Pluzine, para luego desviar a la derecha hacia Zabljak. Nosotros la cogimos a la inversa, con intención de recorrer el P.N. Durmitor por otra vertiente y a pocosquilómetros nos encontramos con que la carretera se convertía en pista y en no muy buenas condiciones.

En Zablajk nos instalamos en el hotel Jezera, un hotel que aún pertenece al estado y en el que el personal conserva una serie de tics como mínimo curiosos ( aqui se ofendieron porque queríamos los pasaportes, tuvimos que negociarlo con la "sales management"), por ejemplo, cierran el agua por la noche, aprooximadamente de las 12 a las 6'30 de la mañana. La media pensión nos costó 29'10 € por persona. La verdad es que el bufet era muy abundante, nunca faltaba nada, antes de que se acabara ya lo reponían, de  hecho en pocos sitios hemos visto un bufet tan completo, sólo una pega, no había ni un plato de pescado.

Nuestra intención era alojarnos en el hotel Javor, un hotelito con muy pocas habitaciones que la guia recomendaba, pero estaba lleno ( tardaron tres semanas en contestar nuestro correo) Os facilito las direcciones:
http://www.durmitorcg.com/hotelmenadzment_eng.php
http://www.durmitor.org.yu

No vimos muchos restaurantes en Zabljak, casi todos los hoteles ofrecen media pensión, uno de los que recomienda la guía Cicerone es el Luna, en la carretera que va hacia el Crno Jezero (siempre estaba lleno).

Bueno me estoy enrollando mucho, espero que a alguien le sirva esta infomación. También explicaré las rutas por el P.N. Durmitor
Un saludo,
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #59 en: Agosto 16, 2007, 01:52:36 »

Aquí estoy de nuevo, para continuar con el relato:

El hotel Zejera se encuentra situado en las afueras de Zabljak, en la ruta hacia el Crno Jezero. Hay una carretera que te lleva hasta la entrada del P.N. Durmitor donde hay que dejar el coche y continuar andando, aproximadamente 15 minutos (no lo recuerdo bien, era un paseo). La entrada al Parque cuesta 2€ y el aparcamiento 2€ más. Es mejor dejar el coche en Zabljak o en el hotel Jezera e ir andando, no es necesario ir ir por la carretera, antes de la primera curva se coge un desvío a mano izquierda que te lleva hasta dentro del parque, poco antes del Crno Jezero. Es un lugar muy concurrido, la gente iba con la toalla al hombro y chanclas a bañarse al lago, nos dijeron que la temperatura del agua era de unos 20 grados.

Las oficinas del parque se encuentran antes del aparcamiento, después del hotel Durmitor. En ellas se puede comprar la guia "Durmitor an the Tara Canyon, del año 1986 que  contiene un mapa (1:25.000) del Durmitor y otro del Tara (escala 1.50.000), Nosotros compramos además la "Turisticka Karta :1:25.000 Durmitor i Kanjon Tare (en serbio e inglés).

Del P.N. Durmitor sólo deciros que tine 48 picos com más de 2.000 metros y que el más alto es el "Bobotov kuk"  con 2523 m, que es también el más elevado de Montenegro. El segundo con más altura se encuentra en [/b]" Prokletije"[b], cerca de la frontera con Albania, se accede desde Gusinje y es el "Veliki vrh Karanfili" con 2490 m. En Prokletije, pero ya en Albania[ se encuentran 3 picos que superan la altura del Bobotov Kuk, el "Maja Jezerces", "Maja Kolata" y "Maja Rosit" con 2694 m., 2528 m y 2525 m.. Esta información se encuentra en la guía "The mountanins of Montenegro" de Cicerone.

El primer dia hicimos la ruta hacia la cueva de hielo "Ledena Pecina". . Son aproximadamente 3 horas por un sendero perfectamentee señalizado, desde los 1416  metros del Crno Jezero hasta los 2.100 de la cueva, justo por debajo del Obla Glava de 2303 m. Hicimos un recorrido circular, pasando a la vuelta por Katun Lokvice, 1.800 m , uno de los sitios habituales de acampada al lado de algunas cabañas (refugios) de pastor y con la única fuente que encontramos en todo el recorrido (por cierto, el color del agua no invitaba a beber y además vimos que las personas acampadas la hervían). La caminata vale la pena pero hay que tener la precaución de llevar agua, nos movemos en un terreno cárstico y  sólo encuentras la fuente antes mencionada y ya veis..
Un saludo
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #60 en: Agosto 18, 2007, 06:38:44 »

El segundo día, sábado 27 de julio, subimos al Curovac (1625 m.) desde donde se tienen unas magníficas vistas del cañón del Tara. No fue nada fácil encontrar el camino, las indicaciones de la guía no nos fueron útiles y perdimos mas de una hora en encontrar la ruta correcta y casi fue por casualidad. Explico la ruta:  Cogemos la calle que lleva al hotel Planinka  y un poco antes nos desviamos a la izquierda, por una carretera que lleva pueblo de Tepca (no hay ninguna indicación al respecto pero en el mapa del P. N. Durmitor se ve claramente), puede servir de referencia que enseguida, al final de una recta, veremos un campo de fútbol a la izquierda. La carretera está en buen estado, más adelante, a la izquierda encontraremos el desvío al cañón Susica, no hay que cogerlo, continuamos y en una curva,  al sur del pico,  se encuentra el sendero que en poco más de 20 minutos lleva a la cima. Desde aquí hay una profundidad de 1100 metros hasta el lecho del río, sobran las palabras.
Después seguimos la carretera que indicaba  Susica, y que lleva a la población de Crna Gora, pasando por debajo del Veliki Stuoc de 2104 m. otro de los miradores sobre el Tara, con una profundidad de 1300 metros.

El domingo 28, último día que pasábamos en Zabljak no tuvimos mucha suerte. Nuestra intención era subir al Savin Kuk 2.313 m. , por Mioc poljana y Korita (es la ruta más fácil), Son 3 horas de ascensión con un desnivel de 903 metros.
No pudo ser, cuando salimos del hotel vimos que teníamos un neumático  pinchado y después de cambiar la rueda, preguntamos donde lo podíamos reparar y este fue nuestro error, nos indicaron (hay que buscar Vulkanitzer) y teóricamente hablaron con el dueño del chiringuito (no era nada más) que tenia que llegar en 15 minutos,  y después de hora y media esperando nos fuimos. Ya era mediodía y decidimos que el Savin kuk queda para otra ocasión.  Al día siguiente, antes de partir hacia Kolasin intentamos de nuevo reparar el neumático (se dice goma) pero el chiringuito continuaba cerrado y era el único de Zabljak. Decidimos ir directamente a Kolasin y, con un poco de suerte ya  encontraríamos algún Vulkanitzer por el camino. Ésta ya es otra história.
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #61 en: Agosto 21, 2007, 01:16:14 »

Releyendo lo que había escrito he observado que hay un error con las fechas, el 28 de julio fue sábado y el 29 domingo.
El dia 30 nos trasladamos a Kolasin, parando antes en el puente sobre Tara para hacer las fotos de rigor y acercándonos luego a P.N. Biogradska Gora para situarnos y así poder planificar cuanto antes las rutas de los próximos días. La carretera hacia el Parque se encuentra en la ruta de Mojkovac - Kolasin, unos 15 km. antes de llegar a  Kolasin. Después hay 4 km. más hasta el  Biogradsko Jezero, donde hay que dejar el coche. El lugar es indescriptible, hay que verlo, y eso que había coches, tiendas de campaña, gente de picnic, gente paseando en barca por el lago... etc. En un chiringuito que hacia las veces de oficina y de tienda de recuerdos compramos el mapa de la zona Bjelasica-Komovi, 4 €. 
En Kolasin nos alojamos en el hotel Cile (www.zlatnido.com), pequeño, muy confortable y familiar, nos costó 26'30 €, incluyendo la tasa de turismo, por persona la media pensión y hay que decir que comimos muy bien, tanto en el desayuno como en la cena se podía escoger entre varios platos (en la web del hotel figura la carta). Por cierto, la temperatura muy agradable, de hecho por la noche y por la mañana refrescaba muchísimo. Aquí pudimos por fin reparar el pinchazo, al llegar al hotel preguntamos dónde podíamos ir y se ocuparon ellos de todo, en media hora estuvo arreglado y pudimos dejar de preocuparnos por si volvíamos a pinchar. Los talleres de reparación son AUTOSERVIS.
Aquí, igual que en Zabljak, las tiendas de comestibles y los supers estan abiertos muchas horas, alguno de 6 a 23 , y todos los días, no tuvimos ningún  problema para poder comprar provisiones para la caminata diaria.
Nuestra primera intención fue subir al Crna Glava, de 2139 metros, el pico más alto de Bjelasica, (des del inicio de la ruta, en el Biogradsko Jezero, a 1099 metros de altitud señalaba 4'30 horas hasta la cima), pero si sobre el mapa ya nos pareció muy lejos, en realidad lo estaba mucho más, y después de superar casi todo el desnivel (estábamos ya a 2000 metros) y ver que nos quedaban kilómetros de pista decidimos dar media vuelta y conformarnos con subir al Bendovac (1774m.) desde el que se tiene muy buena vista sobre el Biogradsko Jezero.  El bosque es impresionante, en otoño debe ser precioso...
Al día siguiente , en vista de que el tiempo no acompañaba, estaba muy nublado y la previsión era lluvia, decidimos ir al Kanjon Mrtvica y después visitar el Monasterio Moraca y la verdad es que acertamos.  El río Mrtvica es afluente del Moraca, ya comenté que uno de los tramos más espectaculares de la carretera hacia Podgorica discurre por el desfiladero de este río (Oracio, debes acordarte..)
La entrada al Mrtvica se encuentra a mano derecha,  en el pueblo de Medurijecje, , aproximadamente 29 km. al sur de Kolasin, pero cuidado !!!, el indicador solo lo ves si vienes en sentido contrario.  Hay un sendero que en 4 horas te lleva  al pueblo de Velje Duboko,  Uno de los puntos más espectaculares es "Kapija Zelja", la vegetación, junto con las rocas y al fondo el agua cristalina, lo convierten en un paraje muy singular. Después visitamos el monasterio Moraca, sus pinturas nos trajeron recuerdos de los monasterios visitados en Bulgaria y en Rumania hace unos años.
Ya sólo nos queda un día en Kolasin y queremos aprovecharlo bien, visitando la zona de Komovi... ya os contaré...
Un saludo,
Airun.
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #62 en: Agosto 22, 2007, 09:19:05 »


Al día siguiente , en vista de que el tiempo no acompañaba, estaba muy nublado y la previsión era lluvia, decidimos ir al Kanjon Mrtvica y después visitar el Monasterio Moraca y la verdad es que acertamos.  El río Mrtvica es afluente del Moraca, ya comenté que uno de los tramos más espectaculares de la carretera hacia Podgorica discurre por el desfiladero de este río (Oracio, debes acordarte..)


Como para no acordarme!. El lugar por donde pasa la carretera es flipante. Pero nosotros no pudimos pasar del monasterio de Moraca hasta Kolasin, debido al bloqueo de la carretera. Una pena!

Me apunto lo del Cañón Mrtvica para una futura visita a esa zona.

Un saludo!

Oracio
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #63 en: Agosto 23, 2007, 01:29:27 »

Hola otra vez,
El último día decidimos visitar la zona de Komovi (habíamos preguntado en el hotel y nos lo aconsejaron, era uno de sus lugares preferidos) y si el tiempo acompañaba subir al Kom Vasojevicki de 2461 m.

Hay que coger la carretera que va a Matesevo (aquí abandonamos definitivamente el Tara) y en esta población , que está a unos 9 km. continuar en dirección Andrijevica, hasta el collado de Tresnjevik , a 1573 m, donde hay un pequeño café. Luego por una pista y después de 5 Km. se llega a Stavna, zona de pastos  inmensa donde acampa la gente, a 1750 m.
 
Nosotros dejamos el coche en Tresnjevik, no sabíamos como estaba la pista y en el hotel no quisieron comprometerse cuando preguntamos, pero se puede llegar sin ningún problema,  solo hay que tener cuidado donde se aparca  pues vimos que a los toros les gustan mas los coches que las vacas (así quedó alguno).

Como decía fuimos andando, solo hay que seguir la pista al principio, luego coges un sendero que en una hora te lleva al principio de Stavna. Desde la carretera ya se dejan ver los dos picos Kom Kucki , de 2487 m. y el que era nuestro objetivo, el Kom Vasojevicki,  pero cuando llegas a Stavna la vista es increíble, son, como explica la guía de Cicerone, unos  solitarios gigantes de piedra a tocar de la frontera de Albania. Además se aprecia que el Kom Kucki son en realidad dos picos, éste y el Kom Ljevorijecki de 2469 m.  El día era buenísimo y sin ningún problema alcanzamos la cima del Vasojevicki , que en esta época del año no tiene ninguna dificultad, esta  muy bien señalizado.  Supongo que el tramo final, con hielo o nieve no debe ser un paseo como ahora. Estuvimos un buen rato en la cima, contemplando la sucesión interminable de montañas en cualquiera de los puntos cardinales, destacando las de la vecina Albania y el Durmitor a lo lejos. Des de aquí también veíamos  Kucka Trajina, zona que habrá que visitar en otra ocasión y a la que se accede des de Matesevo en dirección a Verusa.

La guía señala entre 4 y 4'30 horas ida y vuelta desde Stavna , en función de donde estés acampado, creo que tardamos menos. Se nos hizo un poco largo el camino de vuelta al coche pero todo llega.

Nuestro último día en Kolasin nos dejó un buen sabor de boca.
Hasta pronto,

Airun
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #64 en: Agosto 25, 2007, 12:42:05 »

Ya he explicado nuestro viaje a Montenegro, el último día nos trasladamos a Kotor, teníamos que devolver el coche allà, aún pudimos dar una vuelta por la ciudad. El coche, un Renault Thalia, nos costó 48 € por día, con Kilometraje ilimitado y seguro a todo riesgo. Acostumbramos a alquilar coches con un maletero grande donde quepa todo el equipaje, así hacemos ruta más tranquilos. Escribo la dirección por si le interesa a alguien: www.car-hire-montenegro.com/index.html. Sólo recordar quecuando reservamos el coche se ofrecieron a venir a buscarnos al aeropuerto de Cilipi (Dubrovnik), gratis, y trasladarnos hsta Kotor donde ya alquilarímaos el coche. Dos dís antes cambiaron los planes y, por un tema de seguridad (?) no quisieron cruzar la frontera, contrataron un taxi que nos llevó hasta la frontera y allí nos esperaban (nos costó 30€). A la vuelta hicieron lo mismo, a cuenta nuestra por supuesto... Si no se hubieran ofrecido a recogernos nosotros habríamos ido en trasporte público hasta Herceg Novi o  Kotor y allà habríamos alquilado. En fin,  nos pareció que no era la primera vez que lo hacían...

Después fuimos a Dubrovnik donde estuvimos 4 noches, visitamos la ciudad, las islas "Elafitas" (Kolocep, Sipan y Lopud) con baño en una playa preciosa en Lopud,a la que no se podía llegar en coche y el último día fuimos a  Korcula que también nos gustó mucho.

La casa donde nos alojamos en Duborvnik está a unos 20 minutos de la puerta de Pile (bien comunicada con autobús), en una zona muy tranquila (era de agradecer pues la ciudad vieja estaba completamente colapsada de turistas..) y los dueños se desvivieron para que estuviéramos a gusto. La habitación, muy limpia y supercómoda) con cuarto de baño y aire acondicionado nos costó 42 € por noche, a parte 1 € por persona/día de tasa de turismo. La dirección es: www.dubrovnik-online.com/guesthouse_bonaca.

Bueno, espero que la información que he ido aportando estos días sea útil para las personas que quieran viajar a Montenegro. Seguiré leyendo el foro y participando cuando sea posible.

Un saludo,

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #65 en: Agosto 26, 2007, 12:58:16 »

Hola Oracio, felicitarte por tu informacion ampliamente detallada de tu viaje  , tengo que decir que dan ganas de hacer nuevamente las maletas y es que pienso que tener todos los datos que nos ofreces es muy de agradecer. Personalmente soy novata en cuanto a viajar fuera de España, no sera por falta de ganas,son tantos los lugares que me gustaria conocer, pero por el momento no he tenido la oportunidad.Si estamos pensando viajar a Praga el verano proximo, me gustaria me pusieras al corriente (como novata que soy) de las cosas a tener en cuenta a la hora de concretar un viaje por Europa,si te soy sincera me sorprende ver los precios economicos de vuelos que consiguen muchos viajeros del foro ,  como es posible?? pues asi si es fasctible poder viajar con mas frecuencia.
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #66 en: Agosto 26, 2007, 08:36:26 »

Rectifico unos datos sobre las montañas de Montenegro:

Los picos Maja Kolata y Maja Rosit estan en Montenegro y no en Albania, la información de la guia Cicerone es correta, me equivoqué yo. Los dos superan la altura del Bobotov Kuk.

Un saludo,

Airun

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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #67 en: Agosto 27, 2007, 11:42:35 »


Si estamos pensando viajar a Praga el verano proximo, me gustaria me pusieras al corriente (como novata que soy) de las cosas a tener en cuenta a la hora de concretar un viaje por Europa,si te soy sincera me sorprende ver los precios economicos de vuelos que consiguen muchos viajeros del foro ,  como es posible?? pues asi si es fasctible poder viajar con mas frecuencia.


Hola inma.

Ahora hay muchisima más competencia en las líneas aéreas que antiguamente, sobre todo para viajar por Europa, gracias a que en los últimos años han aparecido nuevas compañías que compiten con las tradicionales. Es cuestion de planificar con tiempo tu viaje, estar atento a los precios de los vuelos desde muchos meses antes, e intentar moverse fuera de las fechas en que lo hace la mayoría de la gente.

A Praga, por ejemplo, tienes vuelos directos desde Barcelona, con Clickair www.clickair.com y con Skyeurope www.skyeurope.com (no se si existe alguna opcion desde Madrid). Aun no es posible encontrar vuelos para el próximo verano, pero para marzo por ejemplo es posible encontrar vuelos ida y vuelta por 71 € en Clickair. Entra de vez en cuando en sus webs y vigila cuando aparezcan las tarifas del verano próximo.

Además, pillate una buena guía de viaje. Para Praga, por ejemplo, está bien la Lonely Planet, además en castellano. La estudias, eliges lo que quieres visitar en función de tus gustos, te informas en la guía de cómo moverte por la ciudad, de las posibilidades de alojamiento, buscas en foros como este si alguien ha contestado a las dudas que aún te queden y preguntas allí sobre las dudas que no estén aún contestadas, planificas un posible itinerario en base a los días que tienes, y te plantas en tu destino con el espíritu abierto para poder cambiarlo e improvisar en función de lo que encuentras allí (y además nos puedes contar tu experiencia a la vuelta, es la mejor forma de agradecer a los que hayan contestado a tus preguntas...).

Es lo que haría yo si tuviera que organizar un viaje a Praga y no hubiera estado allí nunca.

Oracio

« Última modificación: Agosto 27, 2007, 11:52:40 por Oracio Holiveira » En línea
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #68 en: Agosto 27, 2007, 11:47:55 »


Bueno, espero que la información que he ido aportando estos días sea útil para las personas que quieran viajar a Montenegro. Seguiré leyendo el foro y participando cuando sea posible.

Un saludo,

Airun


Airun, muchas gracias por aportar tus experiencias en el interior de Montenegro. Este hilo ha quedado mucho más completo con tus comentarios. Yo he tomado buena nota de las rutas que has indicado para una futura visita a este bello país.

Oracio
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #69 en: Agosto 28, 2007, 01:29:28 »

hola Oracio, muchisimas gracias por tu informacion, seguire tus indicaciones tal y como me comentas. un saludo.
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #70 en: Agosto 28, 2007, 05:55:48 »

Hola Oracio,

Gracias, soy novata en esto de los foros y es la primera vez que resumo un viaje. Realmente Montenegro nos ha dejado un buen recuerdo y esperamos volver pronto, antes de que se masifique (la costa ya lo está) y pierda el encanto que tiene ahora.

Seguiremos en contacto, seguramente te pediré información de algun otro destino como puede ser la Patagonia, tenemos previsto viajar allá en febrero.

Un saludo,

Airun
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #71 en: Agosto 29, 2007, 12:23:27 »

Yo creo que la costa de Montenegro está masificada en verano, y no es nada nuevo, hace ya muchos años que lo está, aunque aquí en Occidente lo conocíamos menos. Pero te aseguro que a finales de abril no había mucho turista por allí, tan solo el puente del 1 de mayo comenzó a llegar gente a la costa, y el 99% eran serbios o montenegrinos del interior. Y en las montañas cercanas era imposible cruzarse con alguien. No nos cruzamos con un solo español en toda nuestra estancia en el país. Hasta en Dubrovnik se podía pasear tranquilo en esas fechas!

Bonito sitio la Patagonia, aunque te en cuenta que en febrero son las vacaciones de los argentinos y el porcentaje de ocupación de vuelos y hoteles es bastante alto en esas fechas. Supongo que ya has leído mi diario de viaje por allí. Tu pregunta, que yo intentaré responderte...

Un saludo

Oracio
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Re: Dubrovnik y Montenegro. Relato del viaje
« Respuesta #72 en: Agosto 29, 2007, 06:35:47 »

Nosotros tampoco coincidimos con ningún español, el turismo era básicamente del país y de Serbia  pero tanto en Zabljak como en Kolasin encontramos franceses, alemanes, holandeses y checos. Lo que está claro es que la mejor época para visitar Montenegro no es la que escogimos nosotros pero este verano no había alternativa. Septiembre también debe ser un buen mes.
Respecto a la Patagonia nos pasa lo mismo, o vamos en febrero o va a ser difícil. De todas maneras tengo en cuenta tu opinión y lo comentaré con el resto. Ya he leído tu relato y te iré preguntando.
Muchas gracias.
Airun
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